Monday, March 16, 2009

PALABRAS PARA LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO "PARA MACHUCAR MI CORAZÓN: UNA ANTOLOGÍA POÉTICA DE BRASIL" DE JOSÉ CARLOS DE NÓBREGA. GUILLERMO CERCEAU.


Palabras para la presentación del libro
Para machucar mi corazón: Una antología poética de Brasil
de José Carlos De Nóbrega.

Guillermo Cerceau.


I La traducción

La traducción literaria tiene múltiples fines y son estos fines los que han contribuido a la proliferación de teorías sobre las traducciones, a modelos normativos, a esquemas de valoración.

Se traduce porque se quiere ampliar al número de lectores de una obra, ya sea que se considere que la misma es importante como para trascender su esfera lingüística, siempre limitada no importa cuan amplia sea; o tal vez se traduce porque se considera que un texto es importante para la humanidad, como sucede con las escrituras sagradas. No olvidemos que las lenguas modernas europeas han sido en parte moldeadas por grandes traducciones: la Biblia de Lutero ayudó a conformar el alemán moderno, como lo hizo la del Rey Jaime con el inglés, o la Vulgata de Jerónimo con la estandarización de un latín que comenzaba a corromperse en lenguas vulgares.

Se traduce por un afán lúdico, como el de aquellos antiguos eruditos que se divertían trasladando un texto de un idioma a otro, o del verso a la prosa. Cuenta Platón, por cierto, que Sócrates pasó sus últimas horas poniendo las fábulas de Esopo en verso.

Se traduce, también, porque hay quienes consideran esta actividad como parte de la literatura. Traducir sería para ellos como crear o recrear un poema o una novela.

Esta incompleta y arbitraria enumeración solo pretende destacar los motivos más conocidos que llevan a alguien a traducir un ensayo, una novela, o como es el caso del libro que presentamos hoy, una selección de poemas. Cada motivo tiene sus propias reglas de valoración. La conocida antítesis entre “transparencia” y “fidelidad” se aplica a todos ellos, pero es obvio que nace de una exigencia literaria, es decir, de quien siente o esta convencido de que traduciendo crea una nueva obra.

Nuestro siglo – me refiero al 20, el 21 es como su suplemento- presenció la saturación del universo simbólico humano, la proliferación sin límite de la Teoría, el agotamiento combinatorio de la capacidad de fabular con ideas. Es poco probable que en el inmenso acervo de las teorías sobre la traducción podamos contribuir con una idea original.


II Brasil

Anota José Carlos, en el prólogo de su libro, las muchas cosas que nos separan de Brasil, ese vecino tan grande y tan cercano y resalta nuestra ignorancia mutua, sobre todo en el terreno de la poesía. Aunque no faltan antologías y traducciones, es verdad que sabemos poco o nada fuera del círculo de los poetas y especialistas. Es posible que esta ignorancia de la poesía del vecino país no sea sino un caso particular de la gran ignorancia que existe sobre nuestra propia poesía – siempre me gusta recordar que conocí al poeta José Joaquín Burgos en una biblioteca de Boston – pero esto nos llevaría a otra discusión, que sin embargo, tarde o temprano debemos dar.


Es cierto, ignoramos casi todo sobre los brasileños y su escritura, tanto como ellos ignoran la nuestra. La cercanía geográfica no es garantía de nada, y las diferencias lingüísticas han demostrado no ser barreras en la época de las traducciones. Tal vez sea ocioso preguntarse por qué es fácil conseguir en nuestras librerías lo último en literatura alemana o norteamericana y casi imposible los clásicos y las novedades de la brasileña. Una explicación parcial (y por lo tanto una media verdad) es que recién ahora estamos mirando hacia el sur. La verdad sociológica e histórica es más compleja.

III Convergencia

Me he detenido en tres temas, para crear un contexto que me permita decir algo con sentido sobre este libro. La Traducción y sus ramificaciones. Brasil y su cercanía que no es tal. La ignorancia de la poesía.


IV

Si traducir es “trasladar” o “llevar de un sitio a otro”, es decir, vincular, elevar puentes, unir los puntos de unas estrellas solitarias para convertirlas en constelaciones, José Carlos hace mucho más que acercarnos a unos textos que para la mayoría permanecerían remotos.

Entre el mundo de las letras en el que se ha formado y al que ha enriquecido, y la experiencia de la vida del pueblo, entre el intelectual y el malandro,

Entre los amigos,

Entre los mundos simbólicos que examina en su amplia y profunda obra ensayística.


V

Antes dije que prefería no acudir a las teorías que saturan nuestro universo mental. Quiero hacer una excepción que tal vez resuma mejor lo que he querido decir. En su célebre ensayo “La tarea del traductor”, el filósofo y místico Walter Benjamín, tributario simultáneamente del Marxismo y de la cábala judía, nos propone una metáfora que, pienso, podemos admitir sin muchas concesiones: que así como una valiosa ánfora quebrada se reduce a miles de fragmentos que han de pegarse, siendo todos desiguales, son todos necesarios e imprescindibles para reconstruir el objeto dañado.

Benjamín propone que de la unidad original del lenguaje, postulada por la Torá y destruida por la ambición humana en la fallida empresa de la Torre de Babel, está hoy dispersa en innumerables fragmentos. Traducir, en esta compleja metáfora sería ir recogiendo los fragmentos del Lenguaje, con mayúsculas, para reconstruir la unidad perdida. Por eso cada traducción es única y sigue sus propias reglas internas, por eso traducir es un imperativo en que colaboramos con Dios o con las fuerzas ocultas de la historia.

José Carlos De Nóbrega tal vez sea un colaborador más en la larga tradición de quienes dedican su vida a unir los fragmentos dispersos de una humanidad escindida. Su calidad humana, su ética de intelectual y la transparencia de su trabajo se dejan ver claramente en este libro que hoy presentamos y que estamos seguros abrirán nuevos horizontes a quienes se paseen por sus páginas, como lo ha hecho con nosotros.


Para acceder a la versión virtual de la antología aquí comentada, tenemos el link:

http://www.letralia.com/transletralia/brasil/index.htm .

Saturday, March 07, 2009

NAIPES, HÉROES Y MITOS. CARLOS YUSTI


Naipes, héroes y mitos


Carlos Yusti

El ensayo en nuestro país siempre tuvo (en el estilo) algo de tiesa cretona y de almidonada enciclopedia. Después se le convirtió en tribuna para realzar los valores humanos y lanzar mensajes sin destinos. Al final cayó en manos de estudiantes de letras y profesores para sus tesinas y trabajos de ascenso respectivamente. Sacar al ensayo (como género) de semejante comedia e equívocos se ha iniciado a través de libros y trabajos ensayísticos escritos por José Carlos De Nóbrega, Pedro Téllez, Gabriel Jiménez Emán, Ennio Jiménez Emán, Carlos Sandoval, Mariana Libertad Suárez, María Antonieta Maggi, Virginia Riquelme y otros nombres que se me escapan (algunos a propósito y otros por problemas de Alzheimer).


El libro de ensayos de Pedro Téllez, Un naipe en el camino de El Dorado, editorial el Perro y la Rana, contiene textos que se convertirán en clásicos del género. Aunque, conversando con Pedro, me comentaba que el libro no le convencía del todo ya que algunos ensayos fueron encargos u obligaciones académicas. A pesar de la circunstancias en las que fueron escritos, algunos ensayos tienen frescura y ese golpe de efecto innovador que Téllez siempre ha tratado de imprimirle a sus escritos ensayísticos.


En lo personal el libro contiene ensayos excepcionales como “Páez y el teatro: un proceso de arielización”, “Cantar de los cantares y los componentes del amor”, “El temperamento de Lope de Aguirre”. Pedro en el ensayo sobre Páez intenta escudriñar las razones que empujan a Páez a iluminarse a través de la cultura. Qué lleva a un hombre tosco, analfabeta, héroe aguerrido y aclamado por la nación con todos los reconocimientos. De pronto este hombre salta la talanquera de la ignorancia y la rusticidad para enfrascarse en un refinamiento que lo induce a cantar, tocar instrumentos musicales e incluso escribir una ópera. El ensayo tiene pasajes como este: “Páez comparte aplausos con la oligarquía ilustrada, con abogados como Peña, guerreros acortesanados y damas de sociedad. El proceso de arielización es público y notorio, y el caudillo legitima su capacidad más allá de su liderazgo militar, a través de un género como el teatro…”


En este libro de Téllez se mezclan héroes, mitos y naipes con una armonía asombrosa. No obstante hay un ensayo, “Aviso a los literatos”, que es una humorada sobre un texto del Dr. Tissot, el mismo autor de “Disertación sobre las enfermedades producidas por la masturbación”.
Pedro Téllez como ensayista sabe administrar la dosis de buena escritura, inteligencia e ironía. Sus ensayos tienen la impronta de la buena lectura, de la sabiduría para nada académica y esto le proporciona a su estilo una inigualable soltura y transparencia que el lector agradece.

Friday, February 27, 2009

ORLANDO ZABALETA NOS INVITA AL BAUTIZO DE SU LIBRO "CRÓNICAS DE UN OPOSITOR EN TIEMPOS DESCOORDINADOS"


En la tradición satírica de nuestros escritores, costumbristas y humoristas, Orlando Zabaleta nos presenta un libro desenfadado, inteligente y gratificante para diseccionar un discurso político al que sin duda se le han quemado los fusibles. El clima político convulso y compulsivo de hoy es recreado por el buril irreverente de nuestro autor, sin ninguna clase de concesiones. Su protagonista revela la angustia postiza y la precaria cosmovisión de la clase media venezolana, el sesgo alienante de los mass media privados y la obtusa y pervertida condición de los partidos políticos de la oposición. El ciudadano de a pie puede sentirse reivindicado por el humor festivo y crítico de esta descocada novela. La cita es impelable: jueves 19 de marzo de 2009, 7:00 pm, en el Ateneo de Valencia. Acude sólo Dios y el Diablo satisfacen en este valle surrealistoide.

Friday, February 20, 2009

CRÓNICAS DEL OLVIDO DE ALBERTO HERNÁNDEZ: POEMAS DE LEDO IVO


CRÓNICAS DEL OLVIDO: POEMAS DE LEDO IVO

ALBERTO HERNÁNDEZ


1


Hay una mirada oculta en las imágenes de este poeta brasileño que acaba de llegar a nuestra casa, y que por alguna razón toca a Dios y lo desvanece, lo hace más invisible y menos lejanía para los lectores.


Poemas (La Liebre Libre), de Lêdo Ivo, es una presencia extraña, un hallazgo de la sombra, de esa cotidiana impresión traduce el pecado: lo no visible también es paisaje.

La confesión, la palabra para biografiar el texto, se imbrica de detalles de una voz que siente y niega:


Mi vida es como una ventana abierta sobre Asia.
Profeso lo imaginario, y en este rito,
al contemplar lo inexistente
que brilla a la luz de mi trópico de agua.

Lo opuesto, lo no reconocible, lo escondido en la luz, en el despojo de las superficies, en la inflexión de lo imaginario, en la práctica de una divinidad recién tocada. Desde este corpus, parecido a un desierto, el poeta abarca su interior y la mirada que lo designa.

2


En la línea de su panteísmo, Lêdo Ivo recorre todos los espacios donde presumiblemente radica Dios. En cada insignificancia, en el rocío, en el canto de un pájaro sobre un semáforo, en una rosa o en la suma del horizonte. Materia cierta de un universo en el que la moldura de quien no vemos se refleja en cada acto, en cada reminiscencia. O en todo olvido. Un ligero soplo bíblico, por ejemplo, en La ofensa de los hombres. O en Encuentro y duración de los muertos: Muertos continúan / vivos, siempre amados. Vivir es protegerlos.


Pero también Dios es el lado oscuro del mundo: la basura, la podredumbre, la pestilencia y la conjunción del bien y el mal, interpretada en la desnudez de los sonidos de los versos, a veces secos, metálicos, con alguna incidencia hermética que nos remite a lo invisible, al misterio. Aunque el ojo nos vea, detrás de su acción está el ave Fénix, lo reencontrado, no como esperanza, sino como perplejidad.


La palabra como objeto de desintegración, como instrumento para descubrir al hombre, su sentido y su no sentido. En una sintaxis primitiva, sencilla, Lêdo Ivo nos entrega una poesía de la otredad, en un sujeto que se oculta, que vuelve en cada frase, pero que sólo es una alusión, un intento, una elucubración.

3


Moroso en su tono, entre el ruido y el silencio. No atiende a musicalidad alguna, excepto cuando define desde la metáfora (escasas) e intenta fundarse en una cadencia ingenua e íntima. ¿Dónde está lo definitivo en este autor que desplaza la tradición poética brasileña y se adentra en el resumen de imágenes casi inmóviles?


Discurso y declaración del contrario: totalidad. Vínculo consagrado a las voces que se resisten a una interpretación desligada del festejo gozoso de la muerte, como apunta Eduardo Cobos.

4
El visitante Lêdo Ivo(segunda lectura)
La carne del poema anuncia el desastre, esa sucia y sombría precognición donde alguien se hace patético silencio. Lêdo Ivo, una de las voces de aquella generación de poetas brasileños venida de la década del 40, se revela sonido cercano gracias a la traducción de Eduardo Cobos.


Con Ferreira Gullar y Joao Cabral de Melo Neto, insiste en las imágenes que fijan la permanencia en los restos, en los trozos materiales de lo que flota en la memoria.


El tiempo se amontona en la piel y vierte su pátina bajo la materia rítmica de lo inaudible. Lêdo Ivo es un poeta sin abalorios, entrega la niebla para que la palabra la convierta en parte de su canto, sin necesidad de ensombrecer la pasión o la mansa entrega de sus signos.

5


Sólo cuando nadie lo contempla el mar es el mar,
senda pura extendida en el agua, entre el acantilado y las embarcaciones.


Poética panteísta, sin límites para lo animado, sólo las cosas testimonian la orfandad de lo invisible. Al mirar, revelamos la ilusión, la escritura de lo callado. Mirar es borrar la anécdota, las mareas que sólo son en soledad, en el menester del mismo alguien asordinado. Detrás de lo que vemos está la verdad del espejismo, ese otro que descombra, oculta y desaparece, para luego mostrarse espuma, movimiento del secreto: en soledad el mar es el mar.


El poeta usa el alejamiento, la distancia para aceptar la fatalidad o el amor. Lo que siente, ve o toca, podría rozar el desvarío:


El paisaje es comentado por la música. O la vida, liberada de los lenguajes eventuales,
se festeja en la memoria
en el espíritu sometido a un infinito ahora
eternamente presente como el océano en las playas.

Muy allá, donde reinan los secretos, palpitan el tiempo y un espacio que no tiene nombre. Sólo entona, dilata el vocablo.

6


Modernista en lo que tiene de símbolos multiplicados, la poesía brasileña significa el nombramiento de lo escrito y de lo dibujado, elaborado en una geografía inasible. Esta muestra que es Lêdo Ivo: el espíritu no deja de flotar y hasta se abandona en algunos símbolos dispersos. El inmenso universo poético de Brasil revisa aún la aventura iniciada en el primer tercio del siglo XX. Por esa razón de filosofar y hasta de reencarnar lo ausente, Ivo es rara avis de la poesía en lengua brasileira.


Entre existir y no estar se debate el imaginario de Lêdo Ivo. Dios niega el cielo del pájaro, lo borra entre las nubes, y como el otro que lo habita mi vida es un sueño y nada más. La palabra se presenta dilatada y se apaga: absurdo como la vida, donde se anida/ la pátina de la muerte, vuela el pájaro.

7


Un ojo desaparece los cuerpos: los atrapa y los mancilla. El cuerpo se hace nada, se pudre y hasta anuncia el día para dejar de decir. Conjura su propia esencia, la martiriza al ensoñar la memoria. Es tan ausente que asombra su presencia. De allí que al desaparecer —por muy sujeto amado, palabra al fin— la voz encarna a quien sólo nombra. Yo pensaba que los muertos no regresaban / y sin embargo aquí estás, radiante y pobre.


Este libro, Poemas, producto de una lectura muy personal (como todas, porque en definitiva uno se lee en todas las páginas), recoge los cortes más profundos de Lêdo Ivo. Su constante, esconder el rostro, asomar lo que no está y lo que se imagina. La muerte es sólo un desahogo, un escape intimista y hasta romántico que nos recuerda al insomne de Cumaná: Yo me escondía detrás de las persianas. Y el día cerraba los ojos como las jóvenes suicidas en sus lechos de canícula. En mis sueños las piedras imperturbables herían los dedos de quien intentase tocarlas. Yo circulaba entre la duna y el mar, en el espacio no alcanzado por el moho de la vida. El yo y la adjetivación: una atmósfera que apenas avisa su ausencia, porque frente a esta lectura sólo queda regresar al lugar donde no estuvimos, a la ilusión donde nadie queda.

Thursday, January 29, 2009

BALAS PERDIDAS. SLAVKO ZUPCIC


BALAS PERDIDAS
SLAVKO ZUPCIC
Cuando a Javier T se le ocurrió lanzar un hombre-bala desde Tijuana a San Diego, ya era un artista plástico conocido. A partir de entonces, más conocido y respetado todavía, llovieron las invitaciones para lanzar siempre al mismo hombre. Desde un ferry marroquí hasta Cádiz. Desde Beni Enzur hasta Melilla. De un lado a otro de la Gran Muralla China. Por encima de la Puerta de Brandemburgo. Y desde Puerto Ayacucho hasta Casuarito, sobre el Orinoco. En esta última ocasión, el hombre-bala se fracturó la pierna derecha durante el aterrizaje y el agente invitó a Javier a suplirlo en los eventos siguientes metiéndose en el cañón. Javier aceptó y, ya convertido en hombre-bala, fue lanzado desde Casuarito a Puerto Ayacucho, desde Melilla a Beni Enzur, desde Cádiz al Mediterráneo y desde San Diego a Tijuana. Entonces, había transcurrido un año del primer lanzamiento y, ya en Tijuana, Javier T encontró al primer hombre-bala. Era artista plástico y, lo supo entonces, suya había sido la idea de este periplo invertido que, partiendo de Casuarito, le tenía de regreso en México, apenas a treinta metros de la frontera con Estados Unidos.


-Yo también lo abandono- fue lo único que dijo cuando el primer hombre-bala, cojeando, vino a felicitarlo.

LAS MUCHACHAS QUE TRABAJAN EN LAS TIENDAS. SLAVKO ZUPCIC


LAS MUCHACHAS QUE TRABAJAN EN LAS TIENDAS

Slavko Zupcic


Las muchachas que trabajan en las tiendas, por lo general, son malhabladas. Se dicen marica y puta a pesar de que no se acuestan entre sí y quizás nunca han entrado en un burdel.


Llevan las uñas largas, quizás postizas, y el cabello pintado, pero sólo tienen el dinero del pasaje. Cuando se montan en el metro, siempre llevan sus loncheras y resulta fácil imaginar que, al mediodía, un rincón de la tienda huele a garbanzos y arroz, a plátano frito y queso rallado, a carne amorosamente deshilachada por las abuelas. Casi todas tienen niños: no importa lo que diga su cintura estrechísima. Son delgadas aunque luego sean gordas, gordas para siempre. Hablan de telenovelas y, cuando no, hablan de sí mismas como si la vida fuera una telenovela. Así ven el futuro, los amores, los hijos. Si roban algo, se trata de un pecado venial. No son tontas. Son capaces de lidiar con el dueño, con la esposa del dueño, con los hijos del dueño e incluso con los clientes. A eso iba, al trato que le dispensan a los clientes cuando éstos van a comprar una corbata, una cajita de pañuelos o una docena de alfileres. Los hacen sentir únicos. Acarician sin tocar. Sonríen sin separar los labios. Seducen sin pensarlo. Apenas caminando.

Friday, January 23, 2009

UN POEMA DE LEDO IVO A PROPÓSITO DE "EL CORAZÓN DE VENEZUELA". Ilustración: "Madre Patria" del colombiano Luis Eduardo Chamorro.


Celebrando la edición de la antología El Corazón de Venezuela/Patria y Poesía, compilación de Luis Alberto Angulo y Luis Ernesto Gómez editada por PDVSA a finales de 2008, les presentamos el poema "Mi Patria" de Ledo Ivo (traducido por el mexicano Jorge Lobillo) como una demostración inequívoca de que escribir a la patria no es un acto chauvinista enmarcado en un soporte dispuesto en versos. La vinculación de la voz poética con la nación excede el sopor terrible y cursi del discurso patriotero, más afín a eventos protocolares desprovistos de sentido en el pernicioso ejercicio del poder.


MI PATRIA

Ledo Ivo


Mi patria no es la lengua portuguesa.

Ninguna lengua es la patria.

Mi patria es la tierra blanda y pegadiza donde nací

Y el viento que sopla en Maceió.

Son los cangrejos que corren en el cieno de los mangles

Y el océano cuyas olas continúan mojando mis pies cuando sueño.

Mi patria son los murciélagos suspendidos en el revestimiento de las iglesias carcomidas,

Los locos que bailan al atardecer en el hospicio junto al mar,

Y el cielo curvado por las constelaciones.

Mi patria son las sirenas de los navíos

Y el faro en lo alto de la colina.

Mi patria es la mano del mendigo en la mañana radiosa.

Son los astilleros podridos

Y los cementerios marinos donde mis ancestros tuberculosos y palúdicos no dejan de toser

/ y temblar en las noches frías,

Y el olor a azúcar en los depósitos portuarios

Y las tencas que se resisten en las redes de los pescadores

Y las ristras de cebollas enroscadas en la tiniebla

Y la lluvia que cae sobre los corrales de peces.

La lengua que utilizo no es y nunca fue mi patria.

Ninguna lengua engañosa es la patria.

Ella sirve apenas para que yo celebre mi grande y pobre patria muda,

Mi patria disentérica y desdentada, sin gramática y sin diccionario,

Mi patria sin lengua ni palabras.


Sunday, January 18, 2009

MARISOL PRADAS DIALOGA CON JULIO RAFAEL SILVA SOBRE EL ENSAYO


Julio Rafael Silva Sánchez, ensayista
"El ensayo es fuente de cuestionamiento"

Marisol Pradas

Foto: Jacinto Oliveros.

A lo largo de la historia han existido muchos ensayistas. Algunos sin el título de serlo. Desde la Grecia clásica, de las letras de Platón y Séneca, pasando por los escritos del siglo XVI de Hernán Cortés, Montaigne y Bacon; Quevedo y Locke, en el siglo XVII; Voltaire, en el XVIII; Nietzsche y Martí, en el XIX y todos los que en el siglo XX contribuyeron a hilvanar ideas con la pasión e investigación que este género requiere, hoy más que nunca, brindando voces desde muy distintas técnicas.


Julio Rafael Silva Sánchez nació en Tinaquillo y desde hace mucho tiempo se ha dedicado a escribir ensayos que le han requerido su absoluta concentración y esfuerzo.


Para él éste género literario "es la exploración amorosa del estupor, un concepto que no está equidistante de asomado por Montaigne en 1580 cuando escribió en Essays: "En el ensayo caben la emoción y los sentimientos, sin perturbar las facultades intelectuales alejadas del dogmatismo".


Su tenacidad no ha sido en vano: ha obtenido reconocimientos como el Premio Nacional de Ensayos Literarios "Enriqueta Arvelo Larriva" de la Unellez (1987) por su libro Julio Cortázar, instrucciones para un perseguidor; mención honorífica del Premio Nacional de Ensayos Ipasme (1989) por su obra Desarrollo de actitudes, conductas y valores en adolescentes a través de la manipulación que la televisión hace de la imagen arquetípica del héroe; Premio Nacional de Ensayos del Conac (2004) por su investigación Eduardo Mariño: el brillo y las sombras de una escritura heteróclita; y Premio Nacional de Crónicas 2008 en la Primera Bienal Nacional de Literatura José Vicente Abreu (Cenal-Red de Escritores) entre otros.

¿Por qué el ensayo en Latinoamérica hoy?


Es muy interesante echar mano a la historia para darnos cuenta que estamos a doscientos años de la gesta independentista de América. En esa época, 1810-1820, fue cuando el ensayo empezó a tener fuerza, por su esencia, de ser cuestionador, problematizador y ser una respuesta a los grandes problemas del hombre. No creo que pueda haber sido posible un ensayo fructífero en la época de la colonia, por la sumisión, por la condición de dependencia.


Pienso que en todo el continente el ensayo hoy tiene una vigencia importantísima y en Venezuela más por razones obvias. Aquí se ha convertido en una fuente de cuestionamiento, investigación, indagación y de apertura hacia otras dimensiones de la creación.


En esta época de crisis aunque muchos niegan que haya esta posibilidad en el país, el ensayo es como un mapa para enderezarnos el camino y señalarnos rumbos.


Hábleme de su último libro publicado: Héroes y villanos, llaneros y llanura en las narraciones de José León Tapia...

Examiné la obra de José León Tapia, escritor barinés que nos abandonó a finales del año 2007. Fue un texto que él insistió mucho que se publicase. Fue escrito casi a cuatro manos con él. Mantuvimos una relación muy hermosa durante muchos años. Lo conocía cuando tenía once años en mi casa de Tinaquillo.


Yo escribo por dos razones fundamentales: por afecto y por celebración. Siempre hago las cosas con pasión, como lo decía Platón.

¿Por qué héroes y villanos?


La obra narrativa completa de José León Tapia, desde Por aquí pasó Zamora hasta su última publicación después de su muerte, Vencido por la Nostalgia, es una radiografía de la Venezuela preterida, de los hombres que han luchado por sus ideales, pero que no han sido nunca tomados en cuenta. Lo que él llamaba los excluidos. De héroes que no fueron tomados como tal.
El llano es el protagonista, la esencia fundamental de la obra de José León Tapia.

Es una coedición de la universidad de los Llanos Ezequiel Zamora con una Comisión que nombró la Alcaldía de Barinas para conmemorar los ochenta años que hubiese cumplido León Tapia si hubiese estado vivo el año pasado.


¿De qué trata Vencido por la nostalgia, que tiene como reminiscencias con buena parte de todo lo escrito por León Tapia?

Escribí el prologo y le hice las correcciones. Es también una aproximación a los vencidos y a su vida, porque él se consideraba un vencido, por circunstancias históricas de Venezuela.

Cuénteme e su experiencia en el seminario con Tzvetan Todorov en París.


Todorov es un pensador muy claro, fue mi profesor y es un trabajador muy acucioso e incansable. Por cierto el año pasado el dieron el Premio Príncipe de Asturias en ciencias sociales. Me encantó verlo pro televisión y recordar su rostro, todavía joven, aunque no tanto como cuando me dio clases. Él es un hombre emblemático en la investigación literaria y científica de las ciencias sociales.


¿Qué me puede decir de su experiencia humana con este pensador?

Es un hombre muy cálido. Un poeta, a escondidas, por supuesto. Nunca dejaba que la gente conociera ni leyera su poesía. Pero en esas clases, un tanto ortodoxas, porque él venia de ese método robinsionano o zamorano, él nos leía poesía.

¿Qué está haciendo en estos momentos?


Estoy esperando la publicación del libro con el que obtuve el Premio Nacional de Crónicas el año pasado, que se llama José Vicente Abreu en cuatro tiempos. Es una aproximación un poco diferente a las otras obras mías porque me centré en la crónica. Entré en esa compilación de datos concretos tanto en su parte literaria como existencial. Escrita también con mucho afecto, en el mismo estilo, con material fotográfico, obtenidas de su álbum familiar, regaladas muchas de ellas, inclusive, por esa especie de príncipe renacentista que es José Agustín Catalá.

Hábleme de su primer ensayo sobre Cortázar...

Un hombre a quien yo admiro muchísimo, a quien conocí personalmente e influyó e influye en forma definitiva sobre mi trabajo literario. Un paradigma dentro de la literatura venezolana y latinoamericana por su legado y por su forma de ser. Fue un ejemplo.


Y de su ensayo sobre un ensayista, Arturo Uslar Pietri...


Del retrato a la máscara en el laberinto literario de Arturo Uslar Pietri es una recopilación muy sentida, muy afectiva al mundo de Uslar. Insisto en esa constante: mi escritura esta siempre motivada por el afecto y la celebración.


Es lo que le trae satisfacción...


Tiene que ver mucho mi obra con el periodismo. Soy un periodista frustrado. Desde los años 60' comenzando mis estudios de bachillerato dirigía un periódico mural en Tinaquillo, hasta que fue clausurado porque hubo unas fotos allí que no le gustaron al director.


Entonces fue censurado...


Allí comenzó mi sufrimiento... Después estuve en los 70' en un comité de redacción de un periódico cultural, literario y filosófico que se llamó El Ladrillo de Luis Azocar Granadillo. Con él mantuve una relación muy afectiva siendo estudiante de la entonces Escuela de Educación de la UC.


Posteriormente en el 2000 estuve dirigiendo un periódico que se llamó Contracultura hasta el año 2005.


En este momento tengo una relación muy estrecha con unas personas que están editando un periódico que espero no siga la costumbre inveterada de sólo sacar el primer numero, que se llama Urtext, que lo dirige mi coterráneo amigo Faver Páez y Gustavo Montiel. Tengo un trabajo allí sobre un poeta olvidado de este país, Alí Lameda.


Sus amigos entonces son gente olvidada y vencida.


Te has dado buena cuenta de ello. Olvidados.


Tengo un pequeño libro sobre Carlos Noguera, primo hermano, nacido también en Tinaquillo.


Tengo un libro, distinto a los otros que se llama Francisco Lo Russo: Un Angel de María Lionza. Fue alumno mío espiritista de Tinaquillo. Lo hice porque es un hombre muy cálido que me permitió hacer un estudio antropológico de este culto tan venezolano.

Tuesday, January 13, 2009

POSTDATA DEL DOLOR REVISITADO


POSTDATA DEL DOLOR REVISITADO


José Carlos De Nóbrega


Caricatura de Eneko las Heras
(publicada en blogs.20minutos.es/eneko/)


En la errancia está el dolor

del dromedario extraviado: un violoncello

colgado como una res

en el patio inundado por las lluvias de junio.


Luis Enrique Belmonte, Dios tenga piedad de los errantes, en la antología 70 poetas venezolanos en solidaridad con Palestina, Irak y Líbano (2006).


Resulta de una obscenidad descarada la reacción tardía del Consejo de Seguridad de la O.N.U. respecto a la invasión israelí de la Franja de Gaza: Se tomó dos semanas de bombardeo inmisericorde la redacción de una equívoca resolución que instaba el cese inmediato del fuego, la desocupación del territorio devastado por el ejército invasor y la facilitación de la labor humanitaria que asista a una población mil veces golpeada. Los catorce votos a favor y la cínica abstención de la representación norteamericana -en el juego hipócrita de construir diques diplomáticos- implicaron un saldo sangriento de 769 muertos del lado palestino, de los cuales 219 eran niños. Además, esta organización internacional se entrega a un ejercicio de complacencia sadomasoquista: Las Fuerzas Armadas de Israel -además de entorpecer el quehacer humanitario- arrojaron sobre sí la inmundicia fétida de la impunidad al bombardear una de sus escuelas y disparar a sus vehículos oficiales. Edward Said nos describe la injusta naturaleza de la nakba o catastrófico éxodo palestino: "Mi familia extendida perdió sus propiedades y sus hogares y, como tantos palestinos de su tiempo, soportaron el dolor, no tanto como un desastre político sino como si se tratase de un desastre natural". El año de 1948, las tropas sionistas no sólo expulsaron 780.000 palestinos de su terruño, peor aún borraron de los mapas y los libros de geografía aldeas enteras: Haneifs, Jibta, Mahalul o Tel Shaman por ejemplo. Hoy, los aviones espías teledirigidos son aves agoreras que violan la soberanía, la privacidad y el tránsito del pueblo palestino: donde ponen el ojo electrónico, escupen los misiles Hell Fire. Los tanques israelitas complementan el impío bombardeo aplastando a la población civil: bajo los escombros de sus hogares, los cadáveres fracturados y chamuscados de padres e hijos se buscan a tientas en una pose mortal y desesperada. El cielo de Gaza es profanado y rasgado por la lluvia inclemente de las bombas de fósforo. Es indignante contrastar estas imágenes con la indolencia de los portavoces políticos, burócratas pervertidos que se burlan de todos nosotros al aducir que este ejército asesino es un modelo de humanismo: Los palestinos han sido notificados por teléfono para que abandonen sus casas, mezquitas, escuelas y hospitales. Guerra avisada no mata soldados pero sí a los civiles que no acatan el terrorista discurso del invasor. A los disociados de siempre les preocupa más la expropiación de un Sambil, ese mamotreto arquitectónico que es un decadente museo del siglo XXI, antes que asumir una actitud de contristamiento y solidaridad para con sus hermanos oprimidos: palestinos, iraquíes, libaneses o venezolanos excluidos por la homilía estúpida y la praxis envilecedora de los satisfechos que hacen cabriolas y reverencias al Poder de las élites (sean políticas, económicas o mediáticas). No podemos consentir que se arrincone a nuestros hermanos palestinos en la Franja de Gaza a la manera de un ghetto oprobioso, reedición macabra del exilio palestino en su propia tierra. Entonces es un imperativo pasar de las palabras huecas a la Poesía del Decir, inequívoca, solidaria y militante; sólo el diálogo descarnado y afectuoso con los oprimidos instrumentará acciones eficaces en el combate cotidiano al discurso del poder que se impone al Otro, nuestro prójimo. No nos importa la ausencia cómplice de aquellos que farfullan -sin conocimiento de causa y empantanados en la medianía de prebendas burocráticas y pecuniarias- frases revolucionarias entrecomilladas al garete; por fortuna, contamos con los camaradas de siempre, convocados en un espíritu comunitario y revolucionario, construyendo sin descanso una atmósfera vivaz, crítica y amorosa que nos involucra en la superación de los límites o mojones que pretende imponer una vil concepción del poder.


En Valencia de la Franja de Gaza, viernes 9 de enero de 2009.


Texto leído ese mismo día en el evento "Un canto por la paz del pueblo palestino", auspiciado por la Alcaldía Bolivariana de Valencia, la Fundación Teatro Municipal de Valencia, la Fundación del Poder Popular para la Cultura y el Consejo de los Trabajadores del Arte.


Sunday, November 30, 2008

2 textos sobre Reynaldo Pérez Só: 2.- Tanmatra, Un Laberinto Revisitado

TANMATRA, UN LABERINTO REVISITADO
José Carlos De Nóbrega

Todas las culturas que se precien de ello, reverencian el rol de la palabra como generadora y recreadora del mundo. En tanto simiente o cáscara; alabanza o blasfemia; conjuro salvífico o maldición impenitente. Podemos extraer analogías de la tradición judeo-cristiana (desconocida sobre todo por aquellos que la escarnecen): La palabra de Dios, “Yo Soy El que Soy”, se le revela a Moisés transmutada en una zarza ardiente que engulle todo el desierto; antes, en el principio de los tiempos, se había ensañado estigmatizando a Caín. Una de nuestras grandes fallas, no es más que contrariar el temor a Dios siendo negligentes con el don dela palabra; la historia ha reconvenido a la humanidad la ociosidad de la boca, pero aún persistimos en tan irresponsable actitud. En un poemario publicado en 1972, Tanmatra del poeta Reynaldo Pérez Só, leíamos tal preocupación: “me ahogo en mí / no por malo ni por pequeño / simplemente me ahogo” en las trampas y emboscadas que la lengua nos tiende al rayar el alba. Más de cinco lustros después, en Solonbra, la misma voz poética invoca: “Tú que eres grande / concédeme valor para cortarme la / lengua / intención descaminada / bájame la cabeza / despreciable”, dramático sondeo en la dispersión y el despropósito que en más de una ocasión balbucea el alma. La angustia compulsiva de Sá Carneiro esboza su extravío: “Perdi-me dentro de mim / Porque eu era labirinto”.

Ambos extremos, ya citados, del devenir poético de la obra de Reynaldo Pérez Só, confirman la consistencia de sus propuestas estilísticas –en tanto antinomia de las estridentes máscaras tras las cuales se esconde la esterilidad poética- y de fondo –vindicación del verbo desnudo que vincule la poesía con la vida, de manera inmediata como lo plantean estos versos de Tanmatra: “una tarde abro / mis manos / y ellas van al fondo / temblando / toco los árboles y las hojas / se agitan / pájaros / yo era el viento”-. Pérez Só aborda el laberinto de adentro sin remedar inútilmente ojos rasgados por navajas, mucho menos encajona las imágenes en medio del silbido de balas al amanecer. La manipulación de recursos tales como el encabalgamiento y la anáfora fragmentan el discurso rescatando el concierto abstruso que nos embarga día a día, y que –paradójicamente- constituye la vía posible de expiación: “he de soñar soñar vigilando cada paso / mientras afuera no existo / y el ser lo tengo de lejos”. Todo esto viene a cuento, para destacar la reedición de Tanmatra (Ediciones del Gobierno de Carabobo, Colección de Poesía “María Clemencia Camarán”, nº 114, Valencia, 1998), texto fundamental en la obra del poeta Reynaldo Pérez Só que nos permite explicar el grato asombro que nos ha causado Solonbra, su más reciente título, que contrapone el castellano al ladino de su infancia (no son poemas escritos en dos idiomas) para evidenciar las posibilidades y los giros maravillosos de la expresión poética. Afortunado hallazgo en un mundo en que los militares hoy simulan ser poetas, y los que se hacen llamar vates versifican en código castrense.

20 de julio de 1999.
Tomado de Derivando a Valencia a la Deriva (2007, Fundación Editorial el perro y la rana), título que se puede conseguir en Librerías del Sur Valencia, primer nivel del Centro Comercial Camoruco, Avenida Bolívar Norte.

2 textos sobre Reynaldo Pérez Só: 1.- La Encrucijada de la Soledad y el Dolor


LA ENCRUCIJADA DE LA SOLEDAD Y EL DOLOR


José Carlos De Nóbrega

Entrevistado por Joaquín Soler Serrano, Borges afirmaba que el poeta trabaja continuamente transmutando sus experiencias cotidianas en símbolos, lo cual se traduce a su vez en una indagación en el lenguaje. Sólo así el poema permanece vigente en el tiempo. El ojo y la voz del poeta se sustentan entonces en la capacidad de asombro ante el mundo y su cotidianidad. De lo contrario, estaríamos ante una actitud mezquina: “Ni aún la claridad del sol les revelaba cosa inteligible. Todo surgía y se borraba ante sus ojos de cierta manera inconexa y falta de propósito”, contundente apreciación de Conrad (1). Es el reflejo de la medianía y del extravío de tantos escritores, que sólo pueden apelar a artificios diversos – la ilusoria grandilocuencia del tema, la ampulosidad del estilo – para evadir infructuosamente su miopía y su tedio: se hace notorio el divorcio entre la vida, la poesía y la ética, no hay reconciliación posible en la persistencia de tramoyas manieristas, de paredes falsas. Se erige un armatoste endeble, osteomielítico.


El poeta Pérez Só manifiesta en Px la continuidad y la coherencia (consecuencia) de su discurso poético, sólo que resalta una vertiente de cariz ético, en la que se superponen la óptica y la confrontación de la voz poética con la crudeza del entorno y su inmediatez; el lenguaje es cada vez más desnudo y descarnado respecto a sus libros anteriores. El tratamiento espacial es harto atrevido, pues el hospital no es mero habitáculo de palabras, sino organismo vivo y enfermo, vértice de la asepsia y la septicidad; sus pasillos desembocan en la insomne pugna entre la vida y la muerte, la redención de la carne y el espíritu no es fuera de lo que el poeta confiesa su aceptación de “lo bueno y lo malo, (...) los crímenes contra el hombre y la misma naturaleza, la bondad sin retribución, la maldad gratuita” (2). No se plantea el distanciamiento, más bien el vínculo comprometido y solidario en el dolor, el sufrimiento y la desolación que hallan cabida en nuestras precarias instalaciones hospitalarias; ello sin fracasar en la manipulación maniqueísta ni en la denuncia del panfleto.


Tampoco – por fortuna – se traslada al verso manual deontológico alguno, como en otro orden lo intentara fallidamente Resnais en el film Mi tío de América con las teorías del biólogo Henri Laborit. Tomemos el primer texto, que nos resulta ser el eje de este brillante y conmovedor poema -en tanto que nos toca-,

el hospital el hospital es nave , metáfora completada al final de la guardia, “hay días en que se mata / el tiempo mirando por la ventana / y se ve / el cielo obscuro de la noche contra el poste / de luz cruzado por la lluvia de / este invierno / un poco más allá pasa la calle / que va al cementerio y los vendedores / de café / se recogen en el porche de una / panadería / porque al lado tengo una cama con / un niño / todavía despierto a estas horas / uno cree que todo el hospital sea un barco / por el ruido o los cambios / de adentro y afuera / cuando cada mañana atraca / al lado de la calle”. Tras la ráfaga y el agobio, la calma chicha augura la recomposición de otra oprobiosa y tediosa jornada, la cual acentuará sobremanera el anonimato de los pacientes, los Px según la nomenclatura propia del oficio; no es stultifera navis, pues de esa masa informe leudará la transubstanciación del pan y el café de la mañana en “un trozo / de bello objeto / un cuadro sin ser aún naturaleza muerta / con desdibujamiento / fuera de la idea de perfección / cuando la soledad pertenece al silencio / de quien no habla”.


Para el poeta sólo incumbe que la poesía interactúe con la vida, en toda la intensidad del presente, pues la memoria no debe prestarse a las regresiones nostálgicas, ni mucho menos a las inmisericordes poses del desprecio o la lástima por el otro. Lo cual involucra a los actores, objetos y sus ámbitos; la recreación del hospital no está exenta de realismo (no unívoco), de un tono sensible, cierto asco e inconformidad. Hay un deliberado, mas no moralizante, juego especular. Se conjugan efectos contritos y festivos a la vez, ello reconociéndose en el Otro: “anónimo sin historia ni familia / me quedo soportando / adónde llegará la espesa y asfixiante / nave de la sala de partos / de mujeres sin nombre ni cara / llenas de sangre / las placentas en un tobo / abandonadas cuando el hijo / resbaloso igual que ellas / cambia el panorama de los uniformes / verdes / y el olor de los antisépticos por la vida”.


La empatía establecida entre el poeta, el médico y el paciente, no precisa genuflexiones afectadas, como tampoco imágenes abstrusas y deslumbrantes; Pérez Só recurre de nuevo a imágenes primarias, duras y viscerales, de donde la aliteración –“aunque un quejido se escape”- y el encabalgamiento –recurso que a lo largo de su obra ha utilizado con maestría y personalidad- los emparenta y confunde en los dolores, el tenesmo, en el miedo: “la mirada indolente del médico/ o de mí / que no me atrevo / a ser hombre seguro / de la vida / o del medicamento / que le ofrezco a un pobre hombre / con su hijo moribundo / mientras el estetoscopio se desliza por / el corazón / real / infantil / y oigo rozar mi mano a una membrana / transparente / donde el llanto pide por favor / la vida / mientras mis piernas parecen sostener / alguna referencia / y es el miedo visitante / deshaciendo sus maletas / golpeando puertas / o un quejido”. No obstante le corresponden estos versos de Rosalía de Castro: “Dóiome de dór ferida, / que antes tiña vida enteira / e hoxe teño media vida”.


La ventana que comparte el poeta con sus lectores no será espacio de recreación morbosa, tampoco instrumento de manipulación del objeto poético; es el espejo que refracta nuestra condición en su más plena crudeza: “he visto / mi calavera / detrás de mi piel”, “porque la ventana es de hospital / la puerta / y la sábana azul con remiendos y / las marcas / de siglas de un hombre hace tiempo muerto”. La presencia de la muerte a nuestra diestra acarrea un canto, vamos del hospital al matadero, “mi camarada / muerte / flaca y aproximada / de lado a pecho / teta contra teta”. A lo que el poeta complementa y opone con la celebración y consagración de la pelvis: “ porque del amor se supone una estancia / enorme / y no del tamaño limitado de la pelvis / por eso / su feroz esfuerzo por amar / aunque sea lunes”.


Cierra el poemario un excelente texto, “Elegía”, que condensa la substancia del conjunto, pues la agonía del padre trae abatimiento pero al punto se aviva en la memoria su figura: “y todavía / se relaciona al agua y los árboles”, evocación y enlace con este texto de “25 Poemas”: “estoy pleno / de sol y corro / entre campos / crece el árbol crece / en mi vista”. Lo cual trae consigo la dicotomía médico/hijo: “y yo no me puedo morir / con sus dolores de vientre / su tenesmo / su mal olor / y la vejiga vacía”, la impresión diagnóstica deviene en tensión y angustia, los pujidos corroen el cuerpo magro, el hálito desfalleciente, como en procura de la purificación, de la redención, “para que la noche no baje por las ventanas / levante las cortinas / y se acueste / infiel en su cuerpo sin vida”. La voz poética asume el papel de víctima propiciatoria, flaca en el punzante dolor, quebrantada la cerviz: “y yo / voy hacia el baño / cierro la puerta / y dejo correr el agua del lavamanos”, ocultando para sí el estrépito tanto de las entrañas como del lamento disuelto en el llanto. Pérez Só en este libro nos recuerda al Vallejo de “Poemas Humanos” (“Que es verdad que sufrí en aquel hospital que queda al lado / y está bien y está mal haber mirado / de abajo para arriba mi organismo”), pues ambos comparten la “Confianza en la ventana, no en la puerta; / en la madre, mas no en los nueve meses; / en el destino, no en el dado de oro, / y en ti sólo, en ti sólo, en ti sólo.”
Valencia, septiembre de 1998.


(1) Joseph Conrad: Una Avanzada del Progreso, Laertes S.A. de ediciones, Barcelona, España, 1979, pág. 27.
(2) Reynaldo Pérez Só: No he perdido el asombro, Serie AUTORRETRATOS (XV), en Papel Literario, Diario El Nacional, Caracas, 1-6-97, primera página.


Tomado del libro Derivando a Valencia a la Deriva (2007, Fundación Editorial el perro y la rana), el cual puede conseguirse en Librerías del Sur Valencia, Centro Comercial Camoruco, primer nivel, Avenida Bolívar Norte.

Tuesday, November 18, 2008

VEREDICTO V PREMIO NACIONAL DEL LIBRO 2007, REGIÓN CENTRO OCCIDENTAL




V PREMIO NACIONAL DEL LIBRO 2007
Región Centro Occidental
ACTA DEL VEREDICTO



En la ciudad de San Carlos, capital del Municipio San Carlos del Estado Cojedes, siendo las 2:00 pm del día 13 de noviembre del presente año, nos reunimos los miembros del Jurado del 5to premio Nacional del Libro, región Centro Occidental, integrado por los Licenciados: William García, titular de la C.I. N° 10.324.466, Willian Ramírez, titular de la C.I. N° 10.323.942, Belkyss Mejías titular de la C.I. N° 10.321.833 y Helio Uzcátegui, C.I: 14.405.811, y después de haber revisado las postulaciones resuelve otorgar el premio como se especifica a continuación:


MENCIÓN LIBROS Y PUBLICACIONES
Categoría para los libros


1. LIBRO COMO TERRENO FÉRTIL PARA LA INCLUSIÓN
· Género Poesía Popular: Antología de la Décima Popular en el Estado Cojedes. Autor: Isaías Medina López.


· Género Historia Oral: La honda superficie de los espejos. Autor: Arnaldo Jiménez (Carabobo).

2. LIBRO SOBRE LECTURA
· Derivando a Valencia a la deriva. Autor: José Carlos De Nóbrega.


. El Silencio del Agua. Poesía escrita por niños producto de los talleres de escritura creativa. Autores: Rosibel López, Yisbel Navas, Salvador Uribe, Daniel Navas, Keimer Acosta y Daine Ulancio.


MENCIÓN LECTURA
Categoría para instituciones, servicios, medios y proyectos de promoción del libro y la lectura.


1. MEDIO DE COMUNICACIÓN QUE PROMOCIONA LITERATURA VENEZOLANA
Diario La Opinión con el Encartable “Cuentos de Camino”, un recorrido por la vida, mitos y leyendas del llano venezolano editado con motivo del X aniversario
.

2. PROYECTO DE PROMOCIÓN DE LECTURA EN COMUNIDADES
Universidad Nacional Experimental “Simón Rodríguez”, núcleo San Carlos, con su proyecto “Vamos a leer un Cuento”.

3. PROYECTO DE PROMOCIÓN DE LITERATURA REGIONAL
Armando González Segovia, Obras Completas del Dr. José Carrillo Moreno.

Categoría para promotores del libro y la lectura como bibliotecarios, libreros, cuentacuentos, animadores de lectura y otros.
1. PROMOTOR DE LECTURA INFANTIL JUVENIL
Aurymar Granadillo, por su encomiable labor en la promoción del libro y la lectura en todo el Estado Cojedes.

2. PROMOTOR DE LECTURA EN ESPACIOS NO CONVENCIONALES
Otorgado a:
Meryhannie Benitez, Harwins Subero, Ana María Pérez y Yudith Rodríguez (Cojedes)
Grupo de Payasos de Hospital “La Piñata” Cojedes. Por su trabajo de promoción en niños, niñas y adolescentes hospitalizados.


3. PROMOTOR DE LECTURA DE LITERATURA REGIONAL VENEZOLANA
Maritza Torres (Cojedes), por la serie de talleres dictados a estudiantes de Educación media, donde se aborda la obra de autores cojedeños.

4. PROMOTOR DE LITERATURA ORAL
Pedro Pablo Linares (Lara), acucioso investigador y difusor del heroico y desconocido tema de la Lucha Armada en Venezuela de los años 60 y 70. En cuya obra aporta un maravilloso caudal informativo y relevante sobre la historia contemporánea de Venezuela.

5. Edición y Produccion Editorial:
Arqueología del Aire. Notas desde una fotografía. Autor: Orlando Baquero (Carabobo). Por su diseño de portada innovador.

Agotadas las postulaciones se procedió a levantar la reunión a las 7:00 pm. Para constancia se firma la presente acta


William García
Belkyss Mejías
Willian Ramírez
Helio Uzcátegui
En la ciudad de San Carlos, 13 de noviembre de 2008

Tuesday, October 28, 2008

CÁTALOGO DE INFAMIAS O DE LA FOTOGRAFÍA MILITANTE DE YURI VALECILLO




CATÁLOGO DE INFAMIAS O DE LA FOTOGRAFÍA MILITANTE DE YURI VALECILLO
José Carlos De Nóbrega


La fotografía
es un tiempo muerto
ficticio regreso a la simetría
Ana Cristina Cesar, Cómo afeitar el paisaje.

A Humberto Méndez Figueredo, in memoriam.
A Alexander Castillo, en la esperanza de que no todo esté perdido.

El viejo Valecillo, soldador y comunista militante, le obsequió a sus hijos un variopinto santoral católico en tanto juguete para exorcizar el miedo a Dios: los santos eran bañados, apaleados y convertidos en superhéroes por los chicos. Y tenía mucha razón el viejo: los católicos reaccionarios y los evangélicos fanáticos convirtieron el cristianismo de las catacumbas en un modo de vida terrorista, una teoría del poder que ha desgraciado la vida de muchos amputando la libertad y el placer. Cuarenta años después, Yuri Valecillo ha persistido en una actitud vital traviesa, iconoclasta y prevaricadora; afincada –eso sí- en la autenticidad militante socialista, reñida con la verticalidad burocrática y vinculada al amor festivo por la gente de abajo. Bien lo afirmaba el teólogo protestante alemán Dietrich Bonhoeffer –fusilado por los nazis en el compromiso con la patria alemana-: “Con el desprecio de los hombres sucumbimos al error capital de nuestros enemigos. Quien desprecia a un hombre, nunca logrará hacer algo de él”. Por tal razón, Yuri sigue siendo el joven radical que conocimos hace más de veinticinco años. Cosa de la cual no se escapa su magnífico trabajo fotográfico: pleno de inteligencia, solidaridad y amor por la humanidad.



Catálogo de Infamias lo corrobora de guisa fehaciente. Es el trabajo de un gran reportero gráfico, de afán proletario y humanístico, sin la contaminación de un esteticismo afín a la publicidad o al maquillaje rococó de nuestra bien amada realidad, por más resbaladiza que ésta sea. México y Cuba son los espacios abordados que nos retrotraen a Venezuela y el resto de América Latina. La hermeneútica del paisaje urbano es cruda e inmediata, en el impacto de la ternura solidaria por el otro: lo revela, por ejemplo, la desnudez de las mujeres trabajadoras y los pepenadores mexicanos en una marcha de protesta que desafía el poder omnímodo y decadente del Estado; o las fachadas que se astillan en la micosis de la descomposición y el caos urbanístico. No en balde nos recuerda al Buñuel de la etapa mexicana: los laberintos de la miseria en la ciudad de México que registra el film Los Olvidados, o el amor por los marginales y los outsiders en Nazarín, siendo este último título un “regaño” a la vastedad y la belleza de los cielos fotografiados por Gabriel Figueroa que apunta a la pobreza a ras de piso, es el perro arrastrado cruelmente por la carreta. Coincide la propuesta fotográfica con el canto del poeta brasileño Ledo Ivo a nuestra patria húmeda que es América: “Ninguna lengua engañosa es la patria. / Ella sirve apenas para que yo celebre mi grande y pobre patria muda, / Mi patria disentérica y desdentada, sin gramática y sin diccionario, / Mi patria sin lengua y sin palabras” (traducción del mexicano Jorge Lobillo). La patria no es la bandera arriada por la soberbia de los militares mexicanos como lo denuncia el lente crítico de Yuri: curiosamente tan sólo se aprecia el color rojo, en un remedo de la heráldica romántica y decimonónica, del que se infiere la sangre y la lucha de los trabajadores latinoamericanos. Es a la vez un homenaje sentido a la heráldica revolucionaria de la fotógrafa Tina Modotti que conjuga en un collage exquisito la hoz, la mazorca de maíz y las balas de la metralla.



No falta la calaca en sepia como alusión a la vida y la muerte, en ese paradójico tono de raigambre azteca que celebra la desilusión y la esperanza. Nos conmovieron las bellas mujeres acosadas por las paredes oscuras que forja la ciudad; los zapatos que penden de la maraña de cables que evidencian la venalidad de severos tribunales; el machismo que segrega a las mujeres y los menores de edad, manifiesto en la fachada de las cantinas y los lamederos de tequila y mezcal. No hay concesión alguna a los mitos con que nos atosigan los medios de comunicación masivos: la finalización de la era de los grandes relatos que procura reivindicar los derechos de los más pobres. Los trapos del detritus capitalista se exhiben sin pudor: al igual que la ropa recién lavada y la carne en venta. El lente se convierte en un ojo salvaje que hace referencia al Rembrandt carnicero y anatomista: la carne muerta delata a gritos las contradicciones y la descomposición de la sociedad occidental, muy a pesar de la tramoya mediática y propagandista que se empecina en decir lo contrario, entenebreciendo las almas sin ninguna dispensación.



La invitación es propicia para acompañar a este reportero gráfico y poeta visual sin el yugo de los concilios burocratizantes, ni de las fallidas muecas culteranas, mucho menos el imperio de lo establecido. Yuri apuesta sin descanso por una fotografía libertaria y militante, la cual implica nuestra reconciliación con el que va a pie y almuerza un suculento emparedado de mortadela a la vera de la calle.

Valencia de San Simeón el Estilita, 27 de octubre de 2008.

Friday, October 24, 2008

RESEÑA Y BREVE ENTREVISTA SOBRE "PARA MACHUCAR MI CORAZÓN:UNA ANTOLOGÍA POÉTICA DE BRASIL". VIVIANA MARQUES


Libro electrónico en la Filuc 2008 "Para machucar mi corazón. Una antología poética de Brasil"

Para el autor José Carlos De Nóbrega, el libro electrónico es un complemento del libro sobre papel, cuya belleza-a su juicio- es indescriptible e invaluable.


En el marco de las actividades de la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo, el ensayista José Carlos De Nóbrega presentó su libro electrónico “Para machucar mi corazón: una antología poética de Brasil”, que versa sobre la recopilación de textos de poetas brasileños traducidos por su persona, en el que destacan Lêdo Ivo, Mário de Andrade, Carlos Néjar, Carlos Drummond de Andrade, Joâo Cabral de Melo Neto, Manuel Bandeira, Ferreira Gullar, Murilo Mendes, Vinicius de Morães, Cecília Meireles y Ana Cristina Cesar.


El título del libro fue inspirado en la canción “P’ra machucar meu coração” del brasileño Antonio Carlos Jobim, en la que De Nóbrega afirma que la poesía va de la mano con la música brasileña.


Con la ayuda de su amigo y editor de la revista virtual http://www.letralia.com/, Jorge Gómez, con quien anteriormente publicó Salmos Compulsivos, pudo hacer realidad la publicación on line de esta obra, siendo de fácil acceso para el público.


- En esta oportunidad usted presenta un libro electrónico. ¿Piensa que las nuevas tecnologías sustituirán el libro en su concepción clásica?


El libro como objeto artístico es único e indiscutible, lo que sucede es que el formato virtual puede divulgarse a muchas personas. En este caso, “Para machucar mi corazón”, puedes leerlo en una pantalla, mas leer obras como el “Don Quijote de la Mancha” en pantalla es virtualmente imposible. El libro en su concepción clásica tiene una belleza invaluable que no va a desaparecer. El libro virtual es una complementación.


- ¿Qué piensa usted que se debe hacer para incrementar el hábito de la lectura en la población?


Hay que diseñar estrategias atractivas para que los jóvenes se acerquen a la lectura. Si “Harry Potter” es un libro tan leído o el caso de “El Señor de los anillos” ha logrado cierto éxito en la juventud, por qué no hacerlo con autores venezolanos o universales.


Admite que en Venezuela se lee poca la poesía, piensa que en ella se puede expresar gran parte de las emociones. Agradecido por la invitación de la Filuc, afirma que entre los organizadores y el ensayista hay respeto y cariño.


Recomienda a la población leer textos clásicos y de la bibliografía venezolana los libros de Orlando Chirinos o su compañero Reynaldo Pérez Só. “Ellos le ofrecerán una perspectiva nueva de lo que es la lectura; sin escapar de la poesía del tan importante poeta Vicente Gerbasi”.

De Nóbrega, en la presentación de “Para machucar mi corazón”, recitó textos de los poetas brasileños tanto en su texto original en portugués como su traducción, entre los que destaca Lêdo Ivo (Mi Patria), Ferreira Gullar (Mi papá), Cecilia Meireles (Canción, Solombra) y Ana Cristina Cesar (Cómo afeitar el paisaje, A tus pies) entre otros.

Para acceder al libro electrónico del ensayista José Carlos De Nóbrega, ingrese a http://www.letralia.com/transletralia/brasil/index.htm.

Autor: Por Viviana Marques (Prensa Filuc).

Wednesday, October 22, 2008

BAUTIZO DEL LIBRO VIRTUAL PARA MACHUCAR MI CORAZÓN: UNA ANTOLOGÍA POÉTICA DE BRASIL

Bautizo del libro virtual Para machucar mi corazón: Una Antología Poética de Brasil. En la foto de nuestra amiga Susan Castro aparecen Viviana Marques, José Carlos De Nóbrega, Guillermo Cerceau y una chica de Protocolo. El evento se realizó el 20-10-2008 en el marco de la IX Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo.

Brasil 0 - Venezuela 0, un puente poético en construcción (prólogo de la antología). José Carlos De Nóbrega. A la antología se puede acceder a través del link: www.letralia.com/transletralia/brasil/index.htm .

A Aly Pérez, in memoriam.
A Fernando Rodríguez, estragada mi rabia a tragos.

Muy a pesar de mi ascendencia portuguesa —madeirense por demás, lo cual me salva del denuesto alfacinha que se le endilga a los lisboetas—, en el seno familiar casi no tuve contacto con la literatura de Portugal, mucho menos con la de Brasil. Apenas había llegado a mis manos una antología poética de Luís de Camôes, en su lengua original, conmemorativa del día nacional de Portugal. En mi adolescencia importaba más el desempeño —fallido hasta Estados Unidos 94— de la selección de fútbol brasileña en pos del tetracampeonato: para 1982, contaba con el mejor medio campo del mundo, Sócrates, Toninho Cerezo y Falcão apoyando al ponzoñoso Zico; sólo que Italia y Paolo Rossi arruinarían con tres goles la ensoñación de la hinchada verdiamarilla, a la que por entonces me había adscrito. En esa misma década, nos embriagábamos con la música heredera del Bossa Nova, de Antonio Carlos Jobim y del MPB: Chico Buarque, María Betania, Gal Costa, Milton Nascimento y Djavan. Qué decir de las depuradas telenovelas brasileñas que pueden comprender el intervalo que va de Vale Todo a la muy sensual Xica Da Silva (no podemos obviar la versión fílmica que la antecede, de Carlos Diegues).


Sin embargo, gracias al contacto con el Departamento de Literatura de la Universidad de Carabobo y su revista Poesía, teniendo a la vanguardia al poeta Reynaldo Pérez Só, pudimos acceder a la producción poética de habla portuguesa, sobre todo la brasileña. Entre los años 1992 y 1993, un grupo de estudiantes universitarios, entre los que nos contábamos Pedro Téllez, Slavko Zupcic, Argenis Salazar y este cronista, formamos parte del Taller de Traducción de Poesía en portugués, cuyo ductor fue el mismo Pérez Só. Por fortuna, se publicaron traducciones mías en la revista La Tuna de Oro, otra de las publicaciones emblemáticas del Departamento: siete textos poéticos de Ledo Ivo, procedentes de su poemario Crepúsculo civil (1990),en el número 19 de febrero-marzo de 1994; Poemas da Negra (1929) de Mário de Andrade, en el número 21 de enero-febrero de 1995; y tres poemas de Carlos Néjar en el número 23 de enero-febrero de 1996. Años después, publiqué en mi rol de director la traducción de tres textos poéticos de Carlos Drummond de Andrade, a los fines de acompañar un estupendo ensayo de Rodolfo Alonso sobre este poeta postmodernista de Brasil (La Tuna de Oro, número 41, mayo-junio de 2004). En este caso, el enemigo a vencer era la traducción literal: se trataba más bien de la conjunción o abordaje simultáneo de la idea patente en imágenes, el tono, el estado anímico y la musicalidad del texto poético. De lo contrario, se fracasaría en un pobrísimo ejercicio de traslación operativa a la manera de los manuales de instrucciones —o peor aun, de los textos marxistas traducidos por la Editorial Progreso de Moscú. Ya lo advierte Pérez Só sin amagues de ningún tipo: “3) Traducir, traducir. Lo hacemos con un autor extranjero, por supuesto. Pero no es una versión, es mi versión, es mi poema. (...) No dejando que la traducción sea lineal”. Otro tanto nos lo justifica Rodolfo Alonso: “Traducir poesía, cosa que por aquellos tiempos hacía asiduamente, al mismo tiempo con ansiosa inquietud y con placentero abandono, fue no sólo la mejor educación (¿iniciación?) literaria posible sino realmente algo esencial para mi vida toda. No sería quien soy sin haberlo intentado”. Veamos un ejemplo, con el cual me hallo compenetrado, O trapiche de Ledo Ivo:
El trapiche

Quieres que guarde para ti el rocío.
Mas cómo puedo guardar lo que se disuelve

al sol, como el viento, el amor y la muerte?

¿Cómo guardar los sueños que soñamos

al paso que caminamos despiertos

en lo oscuro y sin nadie a nuestro lado?

¿Y los susurros de labios encantados

en el otro lado del muro? ¿Y la hierba que se esparce

en la pista del aeropuerto? ¿Y la mancha que aparece

en la cáscara del mango maduro?

¿Cómo guardar la brisa sibilante

en el combés del navío? ¿Y el vuelo del pájaro?

¿Y la barca abandonada que atraviesa el río

y para bajo la cubierta?

¿Cómo y por qué guardar un arreo herrumbroso

y la ceniza de la hoguera

y la lluvia que llovía y el viento que venteaba?

La nada guardaremos, nosotros que somos

el depósito de todo, el baúl y el trapiche.

El rocío, que es eterno, se evapora

llegada su hora. Y nuestros sueños

nos guardan fielmente en sus sepulcros.

El poema se refiere a un trapiche, palabra válida en Brasil y Venezuela, esto es el lugar donde se almacena la caña de azúcar y se elabora el aguardiente de caña, su veneno en la acepción baudelaireana. Si se apelara al título El almacén, destruiría el ámbito y el espíritu rural del texto, extensivos en la consideración metafísica y existencial allí inmanentes. La búsqueda de la unicidad del ser en la dispersión. Si se quiere, manifiesta el ars poética de Ledo Ivo: “Mi ambición, en la mañana de los primeros versos tuertos y de la prosa balbuceante, era crear un recipiente formal que me contuviese por entero, en una melodía durable” (Confesiones de un Poeta, 2004, Academia Brasileña de las Letras-Topbooks, p. 13). El trapiche es la metáfora maravillosa y lograda de la cual se vale Ivo en la configuración del corpus del poema. Sencilla e impune, inmediata a nuestra paradójica condición, la de ser víctimas propiciatorias de los equívocos fundados en la poco probable conciliación habida entre el deseo y la realidad que nos ampara importunamente, como si fuésemos intrusos; despojada de la retórica hueca y abusiva en la aprehensión del paisaje y los objetos en los que nos reconocemos día tras día.
Hoy, traduciendo una interesantísima conversación de poetas brasileños —que nos envió a la redacción de Poesía el también amigo y poeta Floriano Martins—, constatamos la brecha que nos separa de la poesía del gigante amazónico. De lado y lado. Muy a pesar de nuestra vecindad geográfica, es menester aproximarnos en las virtudes y las falencias. Uno de los obstáculos lo representa la condición idiomática de cada cual, pese a que ambas lenguas son romances. Hay muy escaso interés en aprender el idioma del otro, aunque las excepciones al respecto constituyan una valiosa contribución en la construcción de un puente cada vez más necesario, en el combate a un proceso de globalización de una gula sin par, por cierto, una barrera bien notable. La poeta Astrid Cabral no deja pasar la limitante cultural: “Pienso que lo que ha ocasionado ‘un cierto vacío’ en las relaciones entre Brasil e Hispanoamérica, ha sido la influencia masiva y hegemónica de Norteamérica, adueñándose de todo y cualquier espacio, asimismo los recónditos lugares personales. Estados Unidos extendió el monopolio económico a las demás áreas. Comemos, vestimos, leemos y vivimos norteamericanamente —the american way of life, N.T.— (¡todavía bajo protestas! ¿Quién está virgen de unos pantalones Lee, o nunca mató el hambre en McDonald’s?)”. Al parecer, el Alca no repara en este tipo de detalles; no conviene la integración cultural de la América Latina, pues el todo estriba en el desigual intercambio de mercancías que atenuará el abultadísimo déficit fiscal de los Estados Unidos. Valga como colofón de este párrafo, la pertinencia de la integración latinoamericana per se, sin la mediación de gendarmes y mercaderes “protestantes”: “Un pueblo no alcanza el estado de civilización sumándose al proyecto de otro pueblo, sino tomando conciencia de su ser en el mundo, de su identidad y su especificidad cultural” (América como civilización emergente, de Adolfo Colombres, 2004, Editorial Sudamericana).


Por supuesto, tenemos el condicionante editorial de ambos lados de la frontera. No sólo en lo que toca a la edición recíproca como tal, sino en su divulgación continental. La referida conversación sostenida por los poetas brasileros Alberto da Costa e Silva, Carlos Néjar, Astrid Cabral, Claudio Willer, Álvaro Alves de Faría, Alexei Bueno y Flavio Khothe, arrojó un desconocimiento casi generalizado de la poesía venezolana actual. Fuera de nombres como los de Andrés Bello y Vicente Gerbasi, apenas se asoman poetas como Juan Calzadilla, Francisco Pérez Perdomo, Edmundo Aray y María Antonieta Flores. Sin embargo, el poeta Floriano Martins se ha dedicado a la divulgación de la poesía venezolana por medio de su revista virtual Algulha. Recientemente, el poeta Armindo Trevisan prologó una antología poética de Pérez Só, publicada por Monte Ávila Editores Latinoamericana. Uno de los pocos poetas venezolanos traducidos en portugués y editados en Brasil es Vicente Gerbasi con su libro Olivos de eternidad. Es de admitir que nuestras editoriales han fallado en la divulgación continental de la literatura venezolana, en especial el caso de los poetas. En Brasil hay un conocimiento más cabal del quehacer poético argentino, chileno y peruano.


En Venezuela, da la impresión de que se conoce algo más de la poesía brasileña del siglo XX. Ya se había dicho que la revista Poesía ha divulgado poéticas no tradicionales, como las de Brasil y Portugal, incluso el trabajo de poetas angoleños que escriben en portugués. En sus páginas tenemos textos poéticos y entrevistas realizadas a poetas tales como Ledo Ivo, Carlos Néjar, Murilo Mendes, Carlos Drummond de Andrade, Joao Cabral de Melo Neto, Floriano Martins, entre otros. Otro tanto ocurre con La Tuna de Oro, cuyo mercado divulgativo descansa en los estudiantes y docentes de la Universidad de Carabobo. Por otra parte, la colección Biblioteca Ayacucho ha editado títulos de poetas, narradores y ensayistas brasileños: Gilberto Freyre, Joaquim María Machado de Assis, Lima Barreto, Euclides da Cunha, Sergio Buarque de Holanda, Jorge Amado, y los poetas Oswald de Andrade, Mário de Andrade y Joao Cabral de Melo Neto. Fundarte publicó dos antologías de poetas brasileños: Ferreira Gullar (La lucha corporal y otros incendios, 1977, traducción de Santiago Kovadloff)y Joao Cabral de Melo Neto (Antología poética, 1979, traducción de Margara Russotto). Ejemplos que nos permite la fragilidad de nuestra memoria. Sin embargo, el inventario comprende desde el “fecundísimo modernismo brasileño” (Rodolfo Alonso dixit) de voces tales como la de Mario de Andrade, atravesando la poesía concreta de Ferreira Gullar, hasta el cierre del ciclo que representa la obra de poetas significativos como Joao Cabral de Melo Neto, Ledo Ivo y Carlos Néjar.


Por supuesto, ambas naciones parten de experiencias históricas peculiares. Pedro I proclama en 1822 la Independencia de Brasil, luego del traslado de la corona portuguesa al territorio amazónico, producto a su vez de la invasión napoleónica a la Península Ibérica. Ya no se trataba de un Virreinato, la mudanza y el acarreo trajo consigo la corte portuguesa a América con su cargamento de cultura, intelectuales y poesía. En el caso de Venezuela, la cautividad de Fernando VII a manos del ambicioso corso supuso un perfecto pretexto para la declaración de independencia del 19 de abril de 1810, la cual desembocaría en las mismísimas puertas del antiguo Imperio Inca. Quien iba a esperarlo de una modesta Capitanía General del Imperio Español. Sin embargo, las peculiaridades de cada cual incitan vivamente el acercamiento, más allá de la ausencia de la materia cultural en las cartas de intención y acuerdos recién firmados entre los presidentes Lula y Hugo Chávez Frías.


Cerremos este inventario binacional con estos versos de Carlos Néjar:


Cerrado para el balance

de todas las cobardías

y los actos heroicos —tan pocos—

dispongo las aptitudes

y las líneas de fuego

sin armisticio.

Me dispongo en esto

porque el equilibrio

es una camisa de fuerza

en mi cuerpo

y no tengo dónde poner

las ropas de la ambición

a no ser en la maleta vieja

del ático de la infancia.

Valencia, febrero de 2005

Nota:
Las traducciones de los textos en portugués, tanto los de prosa como los poemas, fueron realizadas por el autor del presente trabajo.





Saturday, October 18, 2008

INVITACIÓN A UNA CHARLA SOBRE POESÍA BRASILEÑA


Estimados amigos:

Les invito a la charla Panorama de la poesía contemporánea de Brasil, la cual daré en el marco de la IX Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo (Filuc). Además, Guillermo Cerceau presentará el libro Para machucar mi corazón: Una antología poética de Brasil, al cual pueden acceder por el link www.letralia.com/transletralia/brasil/index.htm . Este evento se llevará a cabo en el sótano del Centro Comercial Cristal, sector la Granja, Naguanagua (detrás del C.C. La Granja), sala Adriano González León, el día lunes 20 de octubre de 2008, hora: 4 pm. Sin más, su pana José Carlos De Nóbrega.

Thursday, October 16, 2008

MIMICKING ON THE AIR O DEL DISCURSO DEL OTRO EN LA OBRA MUSICAL DE ARGENIS SALAZAR




MIMICKING ON THE AIR O DEL DISCURSO DEL OTRO EN LA OBRA MUSICAL DE ARGENIS SALAZAR.
José Carlos De Nóbrega.



Mimicking on the air significa un importante punto de inflexión en la obra musical de Argenis Salazar. Luego de indagar en la marginalidad de la voz (los soldados o los pacientes psiquiátricos en Mandrake, 1995; el indigente y los humoristas colorados en Caballito Frenao, 1998, y los mariachis que deambulan por Madrid en Amor de Hambre), el discurso musical y experimental adquiere un afán sociológico y poético: Se solaza en la configuración de múltiples voces que imitan, remedan o parodian la voz del prójimo. En tal sentido, Enmanuel Lévinas manifiesta que es imposible acceder a Dios sin establecer una relación ética con el prójimo. Walter Benjamin nos dice que el ejercicio mimético del lenguaje es mágico y profético, lo cual acontece en la presencia del prójimo. Por ejemplo, Los Protocolos de los Sabios de Sión falsifican el discurso literario de obras tales como Diálogo entre Maquiavelo y Montesquieu en el Infierno de Maurice Joly, para emprender una cruzada fascista y antisemita en todo el orbe; por desgracia, este libelo intolerante es leído todavía por jóvenes y viejos desprevenidos. Por el contrario, el poeta brasileño Ledo Ivo –en un acto de impostura poética- simula el discurso excluyente de las clases altas en el poema Los pobres en la estación de autobuses, en tanto postura crítica y solidaria respecto al problema de la pobreza en América Latina: “Verdaderamente los pobres no saben ni morir. / (Tienen casi siempre una muerte fea y de mal gusto) / Y en cualquier parte del mundo molestan, / viajeros inoportunos que ocupan nuestros lugares / aun cuando vayamos sentados y ellos viajen de pie” (traducción de Maricela Terán). Argenis Salazar revela nuestra particular relación con el otro apelando a la ironía, la festividad e, incluso, la conmiseración. La grabación supone una larga cadena de voces impostoras que delatan la repulsión o la simpatía por el otro: en unos casos, la imitación conjuga el humor mórbido, como el de los talk-shows de la T.V., y el prejuicio que nos provoca lo distinto, lo exótico; la mayoría de las veces, la voz que parodia es de una violencia muy viva; en uno de los registros más interesantes de la muestra, la voz femenina hace una seria exposición introductoria que somete al escarnio al otro, en este caso los argelinos o moros de habla francesa, de donde el comentario zahiriente funciona de prólogo a la imitación como tal. Nos seduce este proyecto sónico en la complicidad habida entre el artista, los participantes y los espectadores. Mi voz aparece en ese concierto abstruso ocupada en la lectura del poema Cuadrilla de Carlos Drummond de Andrade. Se nos antoja entonces la óptica terca, rigurosa y poética de entomólogos de la imagen como Luis Buñuel (cuya sordera progresiva le dio un toque particular a las bandas sonoras de sus films, recordemos los tambores de Calanda), quienes sacuden nuestra atrofiada capacidad de asombro en la contemplación de la paradójica condición humana: es la invasión de la poesía en los terrores atávicos, las obsesiones y las pretensiones precarias de la superioridad moral sobre el otro. La estética de Argenis Salazar elude, por fortuna, toda estridencia y parafernalia que conduzca a moralejas edificantes y sosas; nos descubre en el acto mismo de vaciar las vísceras, en la plenitud de nuestra frágil desnudez.

Valencia de San Desiderio, 16 de octubre de 2008.

Monday, October 06, 2008

VEREDICTO DE LAS BIENALES VENEZOLANAS DE LITERATURA 2006-2008: JOSÉ RAFAEL POCATERRA (POESÍA), ENRIQUE BERNARDO NÚÑEZ (ENSAYO) Y CANTA PIRULERO


El coloquio José Rafael Pocaterra se llevó a cabo muy a pesar de una atmósfera poco benévola: La constatación de las irregularidades administrativas de la gestión de José Napoleón Oropeza al frente del Ateneo de Valencia, patente en el informe de la Contraloría del estado Carabobo y, en especial, el silencio mediático al respecto; la ausencia del gobernador del estado y su secretario de cultura en la inauguración y el desarrollo del evento; además de la pobreza patética en lo que toca a la programación literaria y cultural de la IV Feria Internacional del Libro de Venezuela (FILVEN, capítulo Carabobo), síntoma de las debilidades del Gabinete de la Cultura en Carabobo. Gracias a la labor incansable de Gloria Peña Cruz, los trabajadores del Ateneo -acreedores aún de la justicia laboral y por qué no poética- y los escritores que son amigos verdaderos del Ateneo, entre ellos tenemos a Niddy Calderón, Gustavo Fernández Colón, Pedro Téllez, Luis Alberto Angulo y Enrique Mujica, el coloquio constituyó un diálogo franco en torno a la literatura y el arte. La discusión está en el tapete: la cultura en Carabobo se halla a merced del bioritmo electoral, los intereses particulares y las alcabalas burocráticas. Urge una respuesta contundente de los artistas y los espectadores para hacerle frente sin dar cuartel.


He aquí los veredictos de los concursos de la Bienal José Rafael Pocaterra:


VEREDICTO DE LAS BIENALES VENEZOLANAS DE LITERATURA 2006-2008, “JOSÉ RAFAEL POCATERRA”, “ENRIQUE BERNARDO NÚÑEZ” Y “CANTA PIRULERO”

PREMIO “JOSÉ RAFAEL POCATERRA”, MENCIÓN POESÍA
TÍTULO DEL LIBRO: UN MUNDO EN GUERRA
NOMBRE DEL AUTOR(A): Olga Marina Molina Campos

MENCIONES HONORÍFICAS:

TÍTULO DEL LIBRO: GANANCIA DE PESCADORES
AUTORA: Eleonora Requena

TÍTULO DEL LIBRO: CHOP SUEY
AUTORA: Ruth Hernández Boscán

TÍTULO DEL LIBRO: TEXTURAS DEL TRÁFICO
AUTORA: Minerva Josefina Reyes

TÍTUILO DEL LIBRO: POSTAL DE SEQUÍA
AUTOR: Freddy Náñez Contreras

TÍTULO DEL LIBRO: BREVE ESPERANZA DE PÁJARO
AUTOR: Luis Ángel Barreto

TÍTULO DEL LIBRO: ESTACIÓN PETARE
AUTORA: Marissa Arroyal

TÍTULO DEL LIBRO: COMO UNA COSTUMBRE
AUTORA: Azul Urdaneta

Jurado: Douglas Bohórquez, Luis Alberto Angulo y Enrique Mujica.


PREMIO “ENRIQUE BERNARDO NÚÑEZ” (ENSAYO)
TÍTULO DEL LIBRO: LA SOMBRA DEL CRONISTA: UN ACERCAMIENTO A LA VIDA Y OBRA DE ENRIQUE BERNARDO NÚÑEZ.
AUTOR: ELOY YAGÜE JARQUE

MENCIONES HONORÍFICAS:

TÍTULO DEL LIBRO: EL HOMBRE CONCURRIDO
AUTOR: Luis Ángel Barreto

TÍTULO DEL LIBRO: DESTINO DE LO IMPOSIBLE
AUTOR: Arnaldo Jiménez

Jurado: Cósimo Mandrillo, Pedro Téllez y José Carlos De Nóbrega.


PREMIO “CANTA PIRULERO”

TÍTULO DEL LIBRO: PASAPUERTAS
AUTOR: Fedossy Santaella

Jurado: Niddy Calderón, Coralia López y Armando José Sequera.


Valencia, 4 de octubre de 2008.