Sunday, September 06, 2015

TRES MUJERES EN NUESTRA POESÍA DE HOY (y III). José Carlos De Nóbrega

Tres Mujeres en nuestra poesía de hoy (y III) José Carlos De Nóbrega
    
     María Alejandra Rendón posee dos libros publicados: "Sótanos" (2006) y "Otros altares" (2007). Además de la poesía, ha incursionado en la actuación. Tuve el privilegio de tenerla como alumna de postgrado en la Maestría de Literatura Venezolana de la Universidad de Carabobo. Su compulsión vital que, por supuesto, repercute en su trabajo poético, se fundamenta en una actitud asertiva e inquisitiva digna de una niña traviesa, vivaz y precoz. El texto “Poética” es una muestra indiscutible de tal compulsión en el Decir: “El poema goza de independencia completa / y en la mayoría de los casos / tiene toda la razón / aunque no diga lo correcto”. La palabra supone una labor insomne y rigurosa que, paradójicamente, nos conduce a un estado de gracia y placer, sustentado en la libertad expresiva y creativa que recrea y cuestiona activamente al mundo. Se vive el poema en la apostasía más descarada, pues la gente “decente” es un dique idiota que contiene la acuciante necesidad del cambio: Esto es que los muertos entierren a sus muertos. En un texto dedicado a un Cristo comunista despojado de slogans automáticos y gritos apocalípticos de comisarios y cardenales, leemos: “Él lo supo / yo siempre lo supe / aún lo sé / lo único que ha cambiado / es la forma de matarnos / unos a los otros”, sean las cruzadas o el yihad campañas no sólo bélicas sino ideológicas. María Alejandra comparte con el poeta brasileño Antonio Miranda, no sólo el cruce de caminos entre la poesía y la dramaturgia, sino también una hermenéutica lúdica que transfigura a Cristo reduciéndolo a la fragilidad carnal, recurso que humaniza a la divinidad de la misma manera que los tallistas populares. El discurso poético comprometido troca en papa caliente que derrite el paladar en la ausencia del despropósito panfletario, lo cual nos reconcilia con "Taberna y otros lugares" de Roque Dalton y "El soldado raso" de Lêdo Ivo. La revolución, en tanto discurso y praxis, no apunta a lo políticamente correcto, reconviene y ataca sin piedad todo convencionalismo mental y estructural; de lo contrario, su implementación física y funcional (la Comuna engullida por el Estado burocrático) declinaría en una monarquía apoyada por un partido comunista.

     "Aunque no diga lo correcto" es un poemario inédito que ratifica esta vocación por la diafanidad brillante de la expresión poética. Importa más la vida que el egotismo alienante de una visión trunca del oficio escritural: “Escribo sólo cuando tengo la certeza / de un resultado fiel a la intención, / aun cuando se trate de reconocerme abominable. / Me es útil corregirme en el hecho / más que en la palabra”. Hay un afán desmitificador que se manifiesta en el trazo espontáneo, vivo y franco que se enseñorea de la desnudez primaria de los objetos. La casa, por ejemplo, se nos presenta de par en par, embargada por la ausencia de la pirotecnia formal que conduce a una consideración metafísica y descarnada de la cotidianidad; pareciera decir que el uso abusivo y esteticista de la metáfora enmascara las relaciones de Poder que enmohecen y oprimen a los hombres. Como lo sostienen Gustavo Pereira y Lydda Franco Farías, el peor de los oficios trae consigo una palabra dura que reivindica la transformación de este mundo al alcance de la mollera, el corazón y las tripas: “Hemos recuperado nuestras cabezas / atornillándolas al corazón”.

     Esperamos que esta febril glosa apologética a estas tres grandes amigas, Norys, Niddy y María Alejandra, se salga con la suya. Comprobará la comunidad de lectores que la poesía de nuestras mujeres atraviesa un buen momento, más allá del optimismo de cartón piedra que consuela a los incautos con paraísos artificiales.


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