Sunday, January 18, 2015

"LA TAPA DEL FRASCO" O DE LA POÉTICA SALVAJE DE LAS REVISTAS LITERARIAS. José Carlos De Nóbrega


“LA TAPA DEL FRASCO” O DE LA POÉTICA SALVAJE DE LAS REVISTAS LITERARIAS///
José Carlos De Nóbrega///

La mirada del poeta es sumamente vasta: únicamente él percibe los innumerables crímenes contra la Poesía. Murilo Mendes.///

Nuestra generación se crió en los años noventa al amparo de las revistas literarias, por supuesto, en el rol doble de lectores y escritores. Recordamos con afecto y agradecimiento publicaciones periódicas como La Tuna de Oro, Poesía, Zona Tórrida, Predios, Auditorio e incluso propuestas innovadoras y artesanales como Nanacinder, Animales Kraker y Fotocopias de Bárbula. Jorge Luis Borges nos dice aún que las revistas literarias son empresas culturales dinámicas que convocan a un grupo de amigos en la visceralidad de las repulsiones y afinidades poéticas. La redacción y corrección contingente de los textos me permitió compartir -en un estrepitoso concierto barroco- con camaradas escritores tales como Pedro Téllez, Luis Alberto Angulo, Reynaldo Pérez Só, Adhely Rivero, Slavko Zupcic, Niddy Calderón, Ximena Benítez, Carlos Villaverde, Carlos Yusti y el fotógrafo Yuri Valecillo. Precisamente hoy, desprovistos de nostalgias bobaliconas, Yusti reúne en La Tapa del Frasco a muchos de sus amigos. Sólo que esta curiosa revista se convierte en un ready made que puede colocarse en la impiedad de la calle, desdiciendo la sacralidad artificial del oficio literario, tanto en los mercados periféricos como en los garitos, bares y comederos.///

Embutir los textos literarios propios y ajenos en la diversidad objetual y biodegradable de bombas lacrimógenas, botellas de plástico, billeteras viejas, bolsas de chucherías y/o cajetillas de cigarrillos, apunta al despropósito aparente que es la ausencia de una línea editorial. En lo que a mí respecta, Carlos Yusti me ha publicado en revistas standard y electrónicas, periódicos y objetos de arte pobre con o sin mi consentimiento. Esta peculiarísima idiosincrasia divulgativa nos revela, en una segunda y capciosa lectura, una denuncia a las instancias castradoras, egocéntricas, rastracueros y auto-propagandísticas que sumen al discurso mediático y literario en la más desnuda y frívola banalidad. Hasta el mismísimo Cristo estaba consciente de lo mal visto que está el Decir crítico y auto-crítico en todas partes y en todos los siglos: Palabra dura es esta que trae consigo dividir a padres e hijos. Por lo tanto, no nos mueve aquí un análisis académico ni políticamente correcto de esta descocada propuesta hemerográfica. Claro, estos objetos reciclados suponen una dificultad para el bibliotecario y el curador de arte, formados ambos en la tiranía ideológica de los aparatos del Estado y las instituciones privadas: Los ejemplares de la revista no calzan con la estantería ni con el mobiliario de bibliotecas y museos antisépticos.///

La apariencia rústica y áspera de los textos-objetos excede las piruetas rocambolescas y confortables del discurso transgenérico enclavado en la futilidad inherente del mercado editorial y museístico. El guiño cómplice a las propuestas estéticas del catalán Joan Brossa y del venezolano Claudio Perna, disímiles pero conmovedoras por demás, trasciende y pulveriza la esterilidad de la cita mal hecha que procura la legitimación artística, comercial y política. Esta línea dura de la crítica de Yusti a su alrededor histórico-cultural, no debería sorprender a nadie ni dejar de escandalizar la sensiblería y la afectación mal parida de algunos. Previa toma del vomitivo, podemos remitirlos a sus libros como Vírgenes Necias, Cuadernos del Argonauta, Para evocar el olvido y otros ensayos inoportunos, De ciertos peces voladores o Poéticas del ojo. Una mirada impertinente acerca de las artes visuales. En este caso, no se trata de edificadores peroles pedagógicos sino de artículos punzo-penetrantes que atacan las vidrieras de los centros comerciales que son frecuentemente las revistas de toda índole, las academias e incluso las penitenciarías.///

La vinculación de lo plástico y lo literario en la obra artística de Carlos Yusti, por lo tanto, no viene a cuento por un mero y onanístico afán de hacerse notar en este mundo escindido. Por el contrario, fija una inequívoca posición crítica como lector, espectador y, en especial, en tanto hacedor de infamias que descoyunten sin piedad el aparataje discursivo y real del Poder. En la presentación de esta exposición, otro amigo, poeta y pintor desquiciado [se trata de Roger Herrera] nos advierte que un Juan Bautista redivivo sigue asaeteando a políticos y criminales en el agridulce pan masticado de cada día. La propuesta estético-literaria de este último brebaje del desierto, combate el fetichismo de la mercancía artística en su propio terreno. Se trata de llevar al paroxismo hiperrealista la fragilidad de la revista literaria como objeto cultural.///

Mentar, categorizar y evaluar la fragilidad de las revistas no supone el lamento ni las endechas proféticas de Jeremías. Vadeando a contracorriente, constituye un ejercicio espiritual que se regodea en la sinestesia de la imaginería del mundo tratada a punta de blasfemias y prevaricaciones. Para la mayor Gloria jesuítica que involucra a Dios y al Diablo, las alusiones literarias, plásticas y políticas de ayer y hoy nos reconvienen la mirada extraviada de los zombis y la cerviz doblegada que son la sintomatología de la esclavitud asalariada y falsamente plural que embargan a sociedades enteras. Resulta injustificable la desaparición de las entrañables revistas de papel en el ostracismo físico o virtual. Los autores intelectuales de estos crímenes literarios, valga la cruenta paradoja, son escritores la mayoría de las veces: Representan la reencarnación obscena e impía del Inquisidor Torquemada, apuntalada en el funcionariato servil y una sociedad de cómplices impresentable. Si bien los objetos son efímeros en su depreciación física y su depredación por parte de terceros bien mezquinos, se pueden reconvertir en hitos históricos y culturales significativos a merced del ojo atento y depredador. La literatura y las artes visuales ennoblecen a la humanidad, eso sí, en la magia de su naturaleza latente que nos toca y vincula con la belleza de los objetos.///

En la Valencia de los urinarios desgajados del Hotel Excelsior, homenaje a Duchamp mediante, jueves 15 de enero de 2015.

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