Sunday, January 24, 2010

UNA CLAUSURA FESTIVA


UNA CLAUSURA FESTIVA

José Carlos De Nóbrega


René me regaló cuatro ataúdes
para el té de la tarde.

Sus olorosas maderas me embriagan
me atan.
Manuel Da Silva: A René Magritte.


Resulta placentero hablar de la obra poética y plástica de Juan Calzadilla, pues la palabra y el dibujo se enlazan en un baile sensual y permanente. Su exposición Poética Visiva y Continua es un poemario profusamente ilustrado que a su vez vindica el llamado de Lewis Carroll al coito entre el texto y el lenguaje plástico; si revisamos títulos como Epigramas y otras irreverencias y el Libro de las Poéticas, reparamos con asombro que los textos en verso y en prosa constituyen un caligrama de cuerpos desnudos que se revuelcan compulsivamente en el papel. Asimismo, los poemas son afiches o graffitis estampados en las paredes asépticas del museo. Desdiciendo los formatos vacuos que pretenden organizarnos la vida, tales como la agenda trizada en el Agendario, no podemos obviar el placer que nos causó el Curriculum Vitae de nuestro poeta burlón: "y de hecho, confiesa, entre otras cosas, tocantes a la improvisación, carecer de hoja de servicios digna de.... Hazañas curriculares que saquen la cara por él...." Juan no perdona siquiera actos sagrados como la apertura o clausura de una exposición o el bautizo de un libro encarnado en un ácido Haiku a tal (des)propósito: "Los libros que / a los vasos con whisky / servían de pedestales". Los perros vikingos forman parte de su bestiario personal para parodiar a la bestia más salvaje y más precaria de nuestra jungla urbana, el hombre, amén de contribuir a construir su ars poética precisa, tocable y ajena a soporíferas solemnidades. Si no revisen dos de sus grandes poemas sobre y con perros, "Ironía" y "El Habla de los Perros" (publicados en la entrada anterior). En esta exposición, abundan los cuerpos en tanto vocablos que llenan literalmente las páginas y paredes de las dos salas que nos cobijan. La poesía y los dibujos de Juan Calzadilla son absolutamente tocables, pues la veneración del objeto se vale de una cruel parodia del fetichismo urbano. Los poemas son puñales o trazos que recrean y acarician ese iluminado triángulo del deseo. El espectador puede sentarse a tocar un bolero de Agustín Lara en aquel hermoso piano caligrafiado o, mejor aún, asomarse a la ranura o sonrisa vertical detrás de la cual nos sorprende un clon vouyerista e hiperrealista de Juan Calzadilla.


En Valencia de San Simeón el estilita, sábado 23 de enero de 2010.

Saturday, January 23, 2010

DOS POEMAS CON/SOBRE PERROS DE JUAN CALZADILLA


IRONÍA

Cuando considero cuánto más celo
que nosotros pone el perro en correr
detrás de su indiferente compañera,
más comprendo que en esto,
mi querido señor, el perro
nos lleva varios puntos de ventaja.



EL HABLA DE LOS PERROS

Habla condensada, la del perro.
Apenas gruñe y ya da por conocidas todas sus intenciones.
No necesita de muchas palabras,
como el poema.
Su gesto inamistoso es la suma de ladridos
que omite decir para proceder, por la vía más rápida,
a mordernos. Después de todo,
el mordisco es la verificación objetiva
de su modo metafórico
de hablar entredientes.

RECITAL POÉTICO CON MOTIVO DE LA CLAUSURA DE LA EXPOSICIÓN "UNO Y MÚLTIPLE", EN HOMENAJE A JUAN CALZADILLA

Dibujo de Yilly Arana
ATENEO POPULAR DE VALENCIA
FESTIVAL POÉTICO ALTERNATIVO
CLAUSURA DE LA MUESTRA DE JUAN CALZADILLA
LECTURA DE POESÍA

Palabras de apertura:
José Carlos De Nóbrega

Poetas:
Yhosmary Franco
Meri Franco
María Alejandra Rendón
Robert Rincón
Francisco Ardiles
Víctor Manuel Pinto
Eduardo Mariño
Luis Alberto Angulo
Juan Calzadilla

Ateneo de Valencia
Sábado 23 de enero 2010
Hora: 4 PM

Saturday, January 16, 2010

UN POEMA DE MÁRIO SÁ CARNEIRO. Traducción de José Carlos De Nóbrega


UN POEMA DE MÁRIO DE SÁ CARNEIRO
ESTÁTUA FALSA
Traducción de José Carlos De Nóbrega


Só de ouro falso os meus olhos se douram;
Sou esfinge sem misterio no poente.
A tristeza das coisas que não foram
Na minha'alma desceu veladamente.
Na minha dôr quebram-se espadas de ansia,
Gomos de luz em treva se misturam.
As sombras que eu dimano não perduram,
Como Ontem, para mim, Hoje é distancia.
Já não estremeço em face do segredo;
Nada me aloira já, nada me aterra:
A vida corre sobre mim em guerra,
E nem sequer um arrepio de medo!
Sou estrela ébria que perdeu os ceus,
Sereia louca que deixou o mar;
Sou templo prestes a ruir sem deus,
Estátua falsa ainda erguida ao ar...

Paris 1913, Maio 5.

ESTATUA FALSA

Sólo de oro falso mis ojos se doran:
Soy esfinge sin misterio en el poniente.
La tristeza de las cosas que no fueron
En mi alma descendió veladamente.
En mi dolor se parten espadas de ansia,
Retoños de luz en la oscuridad se mezclan.
Las sombras que yo dimano no perduran,
Como Ayer, para mí, Hoy es distancia.
Ya no estremezco la cara del secreto;
Nada me disuade ya, nada me aterra:
¡La vida corre sobre mí en guerra,
Y ni siquiera un escalofrío de miedo!
Soy estrella ebria que perdió los cielos,
Sirena loca que dejó el mar;
Soy templo presto a caer sin dios,
Estatua falsa aún erguida al aire…

París, 5 de mayo de 1913.

Mário de Sá-Carneiro (Lisboa, 19 de mayo de 1890París, 26 de abril de 1916) fue un poeta, cuentista y novelista portugués, uno de los mayores representantes del Modernismo en Portugal y uno de los más famosos miembros de la llamada Generación de Orpheu. Entre sus libros destacan los poemarios Dispersâo (1914) e Indícios de Oiro (1937), además de las colecciones de novelas cortas Céu em Fogo (1915) y la novela A Confissão de Lúcio (1913).

3 POEMAS DE EUGÉNIO DE ANDRADE. Traducción de José Carlos De Nóbrega


3 POEMAS DE EUGÉNIO DE ANDRADE
Traducción de José Carlos De Nóbrega
A Augusta, mi madre

Morada


A primeira casa não era ainda a casa:
não chega a ser morada.
Na outra, mais pequena, onde ninguém
perguntava que idade tinha
ou se o verão já passara
ou o cão mordia,
amanhã estava à janela.
Essa era a casa, o sol onde ardia.

Morada

La primera casa no era aún la casa:
no llega a ser morada.
En la otra, más pequeña, donde nadie
preguntaba que edad tenía
o si el verano ya pasara
o el perro mordía,
mañana estaba a la ventana.
Esa era la casa, el sol donde ardía.

Com essa nuvem


Para que estrela estás crescendo,
filho, para que estrela matutina?
Diz-me, diz-me ao ouvido,
se é tempo ainda,
eu e essa nuvem, essa nuvem alta,
de irmos contigo.

Con esa nube

¿Para qué estrella estás creciendo,
hijo, para qué estrella matutina?
Me dice, me dice al oído,
si hay tiempo aún,
yo y esa nube, esa nube alta,
de irnos contigo.

O nome da terra


Já sobre o meu peito não demoras
os pés miúdos, já a breve
dança dos dedos troca de cabelo,
porque tu cresces, cresces inclinado
para a difícil flor da nossa idade.
És agora o outro nome da terra,
ou simplesmente da eternidade.


El nombre de la tierra

Ya sobre mi pecho no demoras
los pies diminutos, ya la breve
danza de los dedos troca de cabello,
porque tú creces, creces inclinado
para la difícil flor de nuestra edad.
Es ahora el otro nombre de la tierra,
o simplemente de la eternidad.
*************************************************************************************
Eugénio Andrade, es el nombre profesional del poeta y prosista portugués José Fontinhas, (Póvoa de Atalaya, Beira Baixa, 19 de enero de 1923 - Oporto, 13 de junio de 2005). De origen campesino y comprometido con la izquierda, publicó -entre otros títulos- Adolescente (1942), Las manos y los frutos (1948), Materia solar (1986), Los amantes sin dinero, Rostro precario,
El peso de la sombra (1986), Mujeres de negro (1988), El otro nombre de la tierra (1990) -de donde provienen los tres poemas en cuestión-, y La sal de la lengua (1999).

Saturday, January 09, 2010

EL CABALLO PORNOFÓNICO


Celebrando el libro Equijotaciones de Argenis Salazar, publicamos un texto que reseña uno de sus mejores trabajos musicales, no en balde el haber sido escrito hace 10 años.

EL CABALLO PORNÓFONICO
JOSÉ CARLOS DE NÓBREGA


Argenis Salazar: Caballito Frenao, 1998, compact disk editado de manera particular, 15 minutos y 3 segundos.


Este trabajo más reciente de Argenis Salazar significa un importante y firme paso en la obra musical de este compositor, iniciada con Mandrake en 1995. Debemos destacar la calidad en el manejo de los conceptos y de las atmósferas que recrea con incisiva contundencia y, sobre todo, personalidad. Salazar hurga en la dispersa variedad de los sonidos que nos embargan en esta “sociedad del ruido”, anunciada y prefigurada en el manifiesto de los futuristas italianos Russolo y Marinetti de 1913. El motivo consiste en el sonido de los cascos del caballo extraído de la radio –Martín Valiente sobre la montura, en tanto dios tutelar-, la radionovela o el radioteatro específicamente; ya lo había confesado John Cage: “La música es una supersimplificación de la situación en la que nos hallamos... Es una parte del teatro”. Si bien la propuesta musical es minimalista y experimental, Argenis Salazar no obvia sus preocupaciones y críticas al mundo y a la época que le ha tocado vivir, requisito necesario del arte auténtico.

Caballito Frenao se estructura en seis tracks o válidas. Las tres primeras son narraciones de carreras hípicas imaginadas y llevadas a cabo por Moralito en la Avenida 190 de Tarapío, Naguanagua. Moralito, un personaje más –y peculiarísimo- de la marginalidad citadina, es una “suerte” de shamán o místico que congrega a una cohotye etílica dispuesta a jugar sus caballos alucinados; ni el médium ni los jugadores conocen de antemano al ganador, ni siquiera mientras cuadra “Mi Polvorín”: No importa el remate pecuniario de los caballos en sí, sino la angustia y el placer de dejarse llevar por el azar mismo, los cascos se deslizan in crescendo como dados epilépticos sobre mantas raídas y ensangrentadas, la hiel metálica y alcohólica en el paladar, el sucio grumo en las fosas nasales y la tensión convulsa de los miembros como síntoma de la orgía. Entonces se interpone una referencia a las Letanías de Satán de Baudelaire: “Tú que, mágicamente, ablandas la osamenta / Del borracho caído al pie de los caballos, / ¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!”. En este caso, Salazar explora el poder disuasivo y seductor –envilecedor incluso- de la palabra, tal como lo definiera Ludwig Wittgenstein, la incertidumbre y el equívoco, “La certeza es, por decirlo así, un tono de voz en el cual se declara cómo son las cosas, pero no se infiere del tono de voz que se esté justificando”. La palabra no sólo mienta, describe y canta a los objetos, sino también es un objeto más del mundo; pese a que en este trabajo hay planteamientos relativos a la irracionalidad y al azar –tengamos en cuenta las magníficas sillas chirriantes de Fluxus, por ejemplo-, Salazar no deja cabos sueltos a la subjetividad de los escuchas desprevenidos producto de la improvisación y el efectismo snobs. La tonalidad es séptica, la grabación se divorcia adrede del virtuosismo técnico agrediendo constantemente al escucha, sobre todo en las tres últimas válidas.


En la cuarta, se evidencia el dominio del espacio musical al conjugar el besuqueo acicateante de Jesús Hurtado respecto a su caballo, con la transmisión radial de la Policía del Estado en la Isabelica. Aquí remeda a la música rap, tal como lo hiciera en “Punto y Raya” (Mandrake), pieza en la cual un paciente de Bárbula repite en clave Morse el estribillo de Héctor Lavoe: “Esa risa no es de locos”; ambos temas son presididos por la angustia y el acoso, la atmósfera es opresiva y obscena, regodeándose en la pornofonía. Por cierto, un paciente de otro centro psiquiátrico comparaba la terapia de electroshock con un caballo que escupía babaza de fuego. El placer por lo ilícito, por lo prohibido, amerita de un ente inquisidor, bien sea el gendarme, el sacerdote, el maestro o la conciencia; este juego encanta sobremanera dado su carácter masoquista y perverso, la rebelión ante el orden de cosas es otro objeto falso, una de las caras de la moneda es el morbo, el reverso es la represión en todas sus formas.


En la quinta, a través del collage, fusiona las actuaciones de cuatro humoristas colorados, mientras continúa el galope incesante: la Nena Jiménez, Montecristo, Maracucho y el Negro Palomino. La sintaxis del discurso musical es mucho más violenta, tendiendo a la deconstrucción. Dentre ese concierto caótico de voces tenemos el estribillo “Un tipo que era impotente”, el cual denota la agresión hacia el escucha que bombardeado por los retruécanos obscenos vivificará el órgano o la función -¿disfunción más bien?- sexual correspondiente. Tal fantasmagoría mental, Freud dixit, viene del afán de coartar los sinsabores de la privación por vía de la repetición de una experiencia placentera; entonces la imagen trocará en un objeto real. Por ejemplo, la consagración de un tubo de vaselina por la afiebrada prosa de Genet; o un frasco de desodorante de bolita como consolador de una desdichada joven. De allí que Salazar cierre en la sexta con una llamada solícita a “Manchita” en la línea caliente, previa sugerencia del tema a la Computadora: la pérdida de la virginidad contada durante la masturbación de la voz, demasiado elaborada y profesional para ser de una púber. El teléfono cumple la misma función que la radio, el escucha deja de ser sujeto, inmerso en la imaginería acústica se masturbará como los oligofrénicos o los mongólicos ante un tótem eléctrico.


Para Adorno y Horkheimer, la industria cultural deviene en pornografía y –por qué no- en pornofonía, pues se trata de envilecer a las masas, de encajonarlas en compartimientos estancos. Creando, por supuesto, un falso estatus de libertad, pues “La necesidad que podría acaso escapar al control central es reprimida ya por el control de la conciencia individual”. En la telenovela clásica tenemos una apología al incesto, sólo que se realiza a través de un discurso moralizante y pacato, hecha la aclaratoria en los capítulos finales. Argenis Salazar embiste tal desaguisado apelando a sus mismas herramientas: las expectativas cifradas en las carreras de caballos (incluso en el acto artístico, pues Duchamp adujo que “Los artistas son personas completamente obsesionadas, completamente cegadas, con gríngolas”), la redención de los desposeídos y descamisados mediatizada en y por las radionovelas, la realización erótica de eyaculadores precoces y hembras frígidas a ritmo de rap y salsa erótica por un lado, y la ridiculización de la clase media que se aturde y extravía con la soporífera y pretenciosa cadencia del espirituoso New Age. Ello de manera cruenta y sesgada, reordenando el entorno para así resaltar el caos que nos afecta día a día; los objetos “sónicos” toman un nuevo significado en la cuidadosa distribución del espacio musical, el ritmo y la atmósfera son cónsonos con la ambigüedad y las incomprensibles coces de adentro y afuera: El endemoniado dice “Me llamo Legión porque somos muchos”. De la globalización de la economía, la cual implica a su vez la homogeneidad en los usos culturales y sociales, tan sólo se consigue el aislamiento del individuo en el rebaño. Parafraseando a Musil, Salazar ratifica que la abyección es una forma del desamparo y una pared que se hace cada vez más infranqueable.


Desintegrando la frase de Bataille, se confunden en una masa informe “Los absurdos de los pueblos bárbaros” y “las arrogancias científicas”, “las pesadillas” y “los trazos geométricos”, “los caballos monstruosos imaginados en Galia” y “el caballo académico”; sólo así el Doctor Jekill y Mister Hyde se reconocen en el muladar, caro e inmanente a ellos: la disociación de las voces y los aullidos es, por lo tanto, inútil y contranatura.


Valencia, diciembre de 1999.
¡Salud, Afición!

LAMBEOJO O EL OJO DEL CORDERO DE WILFREDO LAM. BEATRIZ BARRAL COMENTA "EQUIJOTACIONES" DE ARGENIS SALAZAR

Bautizo de Equijotaciones en Madrid: Al habla tenemos a Beatriz Barral y a su siniestra se ubica nuestro amigo Argenis Salazar, el autor.
Lambeojo o el ojo del cordero de Wilfredo Lam

Beatriz Barral.

Lo cierto es que no conozco a Argenis, pero Argenis me lambió el ojo para que hoy, aquí y ahora, hable de David.

A David sí creo conocerle, sé que es la D que está entre la A de Argenis y la S de Salazar, también, sé que la doble hélice, el ADS de Argenis David Salazar, se compone, en diferente porcentaje, de un finito número de un sin fin de elementos encadenados infinitamente:

Alonso Quijano, Alcorcón, Alejandro, Aristófanes, Artaud, Ass kisser,
Baba ovo, Bachata, Barral, Bataille, Baudelair, Baudrillard, Benjamin, Berlusconi, Blake, Boal, Boccacio, Bolaño, Borges, Bosh, Brecht, Brossa, Bruegel, Buñuel, Burdel, Bush,
Cage, Calo, Canetti, Caracas, Cervantes, Cicerón, Cortazar, Crisipo, Cul de leit, Chávez, Chomsky,
Dalí, De la Cruz, Deleuze, Duchamp,
Edipo, El Greco, Epicuro,
Foucault, Freud, Fuentes,
García Márquez, Gide, Goya, Gracián, Grotowski, Guattari,
Heráclito, Hernández, Hipócrates, Horacio,
Jala bolas,
Kafka, Klossowski,
Lameculos, Loyola, Lucrecio,
Lacan, Laporte, Lezama, Lévi-Strauss, Lo sin acento en la “o”, Lyotard.
Madrid, Malthus, Mamá, Mandelbrot, Michaux, Montaigne,
New York,
Obama, Ovidio,
Papá, Pessoa, Platón, Plutarco, Puta,
Quevedo, Queens, Quiroga,
Regetón,
Sancho Panza, Santa Teresa, Séneca, Shakespeare, Sócrates, Sófocles,
Terencio, Toledo,
Vallejo, Vargas Llosa, Van Gogh, Velázquez, Venezuela, Vila- Matas, Virgilio,
Zenón,

20 “bes”, 11 “ces”, 6 “eles”, 6 “eses”, seguido de “íes”, “jotas”, “erres”, “úes”, “equis”, “íes griegas” o “zetas”.

Ya lo dijo Pessoa:
Este Señor Salazar
Está hecho de sal y azar.

Equis, jotas, acciones: Equijotaciones.

Beatriz Barral-Madrid 2009.


Nota del "administrador" de este blog: Equijotaciones (2009, Visión Libros, Madrid) es el primer libro del también compositor Argenis Salazar. El texto constituye una deliciosa fusión de géneros literarios como el cuento, el ensayo y el aforismo, amén de vindicar una lectura lúdica y vivencial del Quijote de la Mancha. Se nos antoja una poética y divertidísima bitácora de un sudaca en España, cuyo exilio o peripecia de a pie es una fiesta que echa de sí los arrebatos almibarados de la nostalgia, la prepotencia de los cronistas de indias (nos habla más bien un tío conejillo de indias que se desquita), o los lloriqueos provincianos, culturosos o universalistas que conducen a la misma comarca gris. Nos retrotrae los aforismos de Lichtenberg y Gracián, las greguerías de Gómez de la Serna y el Diccionario del Diablo y los relatos parricidas de Ambrose Bierce. Se le recomienda a los lectores vender cualquier prenda de vestir para adquirir este simpático libro: su lectura los conmoverá, los complacerá y los confrontará placenteramente al calentamiento global, el doble discurso de Obama o la impunidad de los banqueros y otros malandrines de cuello blanco. Para obtener Equijotaciones, lo cual hará posible que este servidor cobre su comisión, pueden acceder al siguiente link:
¡Gracias totales! de José Carlos De Nóbrega.

Thursday, December 31, 2009

SALUTACIÓN A ESTACIÓN SUR. José Carlos De Nóbrega


Muy a pesar de los malos augurios con que Carabobo cierra el año 2009 en materia cultural, saludamos una renovadora iniciativa editorial: Estación Sur, suplemento cultural (de periodicidad mensual) que ya ha arribado a tres números y viene encartado en el diario Correo del Orinoco (Caracas y Maracaibo). Editado por Carlos Rey, esta empresa del arte y el libre pensamiento tiene como cómplices a los escritores y amigos Jesús Puerta, Laura Antillano, María Narea, Gustavo Fernández Colón, Francisco Ardiles, Pedro Téllez, Rafael Victorino Muñoz y Orlando Zabaleta. Presenta tres secciones fijas: Manivela de Francisco Ardiles, dedicada al cine de autor; La Revolución de los libros de Rafael Victorino Muñoz, en la cual se reseñan libros (género necesario en la promoción de la lectura, pero poco frecuente en nuestros medios dada la abulia y la pereza de nuestros escritores y críticos); y Memoria en uso, referida al artículo o ensayo central, de la cual recomendamos los trabajos de María Narea y Vielsi Arias. Por supuesto, no podemos obviar los artículos de Jesús Puerta en los que se aborda la crítica cultural y política, ni los lúdicos y estupendos ensayos de Pedro Téllez que van de la Biblioteca Personal del Diablo a la configuración de un Bestiario cotidiano y hogareño. En resumidas cuentas, Estación Sur no es tan sólo producto de una mera agrupación de amigos artistas que expresan sus entusiasmos y sus repulsiones, sino también un novedoso espacio cultural que le imprime frescura a una ciudad mancillada por el despropósito político y burocrático, la medianía y el envilecimiento. No es alcabala cultural como ciertas instituciones anquilosadas de nuestro estado, ni deja de lanzar dardos envenenados a rídiculas manifestaciones de la Valencianidad como la producción en serie de Doctorados Horroris Causa por parte de la Universidad de Carabobo. ¡Bienvenidos, camaradas!

Sunday, December 27, 2009

BIBLIOTECA PERSONAL DEL DIABLO. PEDRO TÉLLEZ




Biblioteca Personal del Diablo
Pedro Téllez


Lo primero que tenemos que tener en cuenta al conjeturar la misteriosa biblioteca del Diablo, es que éste nunca lee, siempre relee libros antes de ser escritos por sus autores, o los que nunca se llegaron a escribir. Lo segundo es distinguirla de la biblioteca del infierno en cuanto institución, que es la de todos los libros malos, de antes y después, ¿y que alimentan (y alimentarán) las llamas infinitas del infierno? Si no, ¿de qué otra manera podría mantener el fuego eterno? -sin duda con los libros malos-. Pero la incandescente biblioteca no es la biblioteca "personal" del Diablo, y lo que una tiene de extensa, la otra tiene de mínima. El Diablo relee no por sabiduría o nuevos conocimientos, lo hace sólo por placer.



En ese estante de madera negra africana, apenas imaginamos trece libros, donde no están ni la Divina Comedia ni la edición ilustrada por los surrealistas de los Cantos de Maldoror, y menos el Paraíso Perdido, pues le molesta la adulación. Mucho menos los tratados sobre él: Scott, Defoe, Pompeyo Gener, Papini, Fomari o Collin de Plancy. De éstos hemos traído algunos para con sus imágenes hacer más amena la exposición. De estos dos últimos: Diccionario infernal y su álbum, la Historia curiosa y pintoresca de las brujas, y de un viejo tratado de salamandrología, sobre el único animal que resiste el fuego y por lo tanto posible ratón de estas bibliotecas (y de las otras, pues la mía está llena de salamandras amarillas).



Pero volviendo a lo que nos ocupa, la biblioteca personal del Diablo, y siendo él como los niños, un lector perverso polimorfo, prefiere los cuentos infantiles, mientras más crueles mejor (alguien dice que a él se debe el haber inspirado el final feliz donde al lobo le extraen la abuela por cesárea, y le rellenan de piedras y sed, para que se hunda en el río). Los cuentos de Hadas de Ch. Perrault (sus fuentes, sus continuaciones y reescrituras), y el manuscrito original, con dibujos del mismo Lewis Carroll de las Aventuras de Alicia, son sus libros de cabecera. Prefiere la versión infantil de Galland de las eróticas Mil y una Noches: El Diablo se excita con los místicos del siglo de Oro español, con las traducciones del Cantar de Los Cantares de Fray Luis de León, y con la tercera redacción del Cántico Espiritual de San Juan de La Cruz y con la Séptima morada de Santa Teresa. Literatura divina "a lo erótico". Pero el niño diablo también lee, relee para placer de la inteligencia; y con intensión teológica prefiere la Psychopathia sexualis de Kraff-Ebing en su edición en latín, y considera "no sé por qué" poemas místicos a las 120 Jornadas de Sodoma en especial las ultimas diez jornadas apenas esbozadas, bocetos y apuntes que el Diablo debe tener acabados. Con el Diablo estamos de acuerdo, aunque no las conocemos, en la perfección de las Soledades tercera y cuartas de Góngora como poesía y de la tragedia el Rey Lear de Pierre Menard. En ese pequeño estante está el teatro completo de Esquilo, por cuya lectura habría bien cambiado su alma a Dios el joven Nietzsche.



Van once libros, deben ser un poquito más, dijimos trece, podrían ser más o menos, agregar o cambiar por ediciones ilustradas sobre enfermedades tropicales y sus parásitos, tratados de anatomía patológica, el códice o libro de las horas del Duque de Berry, algún numero del Nanacinder, colecciones de suplementos (comic) de la pequeña Lulú (como piensa Yusti), la guía telefónica de Ciudad de México, el manual de funcionamiento de un aire acondicionado, o la segunda parte de la Historia de Venezuela de Oviedo y Baños desde aquellos días hasta el dos mil veintiuno, ¿por qué no? Podrían estos y otros libros formar con igual razón o sin razón el espiral de lecturas posibles de ese señor.



A estas alturas les confieso que no me consta que la Biblioteca personal del Diablo exista, pero por libros sé que anda por ahí. Compartiré tres evidencias del gusto del Diablo por la lectura. La primera es de orden editorial, tipográfica; la segunda compete a lectores y escritores; y la tercera es apenas una mancha de tinta: Los estudios carmelitas que titularon Satán, impresos el 25 de mayo de 1948, y que sin proponérselo sus editores, monjes carmelitas, fue impreso en 666 paginas, como Uds. bien sabrán a estas alturas del ciclo, es el número de ese señor.



La segunda evidencia bibliográfica tiene que ver con el cuento de Max Beerbohm, titulado Enoch Soames, y que conocemos por la Antología de la Literatura Fantástica de Borges y colaboradores. Beerbohm es un caricaturista y escritor londinense que hace un cuento circular, un auténtico nudo en el tiempo: un escritor mediocre da su alma al Diablo a cambio de fama literaria. Por supuesto que el Diablo le engaña y en efecto, como prueba, aparecerá en un diccionario del futuro pero como personaje en un cuento famoso, el que leemos. El 3 de junio de 1997, la fecha está en el cuento, Enoch Soames y el Diablo se reunirán en la Sala de Lectura del Museo Británico. La trama es un círculo en el tiempo porque en efecto Enoch Soames aparece ya en los diccionarios literarios de hoy en día, por lo tanto, el Diablo podría aparecer ese tres de junio del noventa y siete. En la cercanía de esos días yo llamé a Maracaibo a mi amigo Miguel Ángel Campos para comentarle el asunto y para sorpresa mía él estaba enterado y preparaba sus maletas para partir a Londres a la Sala de lectura del Museo Británico. Campos estuvo ahí, en ese momento y en ese lugar junto con otras personas venidas para la ocasión de distintas partes del mundo: no eran muchos, una docena aproximadamente que esperaban a las 7 p.m. la aparición de los dos personajes. Previamente los lectores fueron recibidos por el personal de la biblioteca y acomodados en una sala. Campos no me habló mucho del asunto a la vuelta, y no le pregunté lo obvio. Tan sólo me dijo que pasó algo, pero no lo preciso. Que me disculpe Campos por haber hecho referencia a su participación en esa reunión pero considero que es importante ese dato para la historia de la literatura, él es crítico literario y me entenderá, y espero perdonará mi indiscreción. Yo creo que cada uno vio o creyó ver al Diablo y a Soames en los otros. En pocos textos se ha dado tal mezcla de ficción y realidad. Beerbohm nació en 1872 y murió en 1956, pero sabía que la Sala sería la misma, y que su cuento sale y entra en el tiempo.



La tercera evidencia del Diablo es una marca, y nos concierne. Hace no más de una semana compré en esta misma librería un ejemplar de El Diablo de Arturo Graf, que algunos de ustedes deben tenerlo porque había varios, a mí me lo recomendó Guillén. Pues bien, mi ejemplar, no sé si el de ustedes también (revisen), posee una mancha de tinta en la pág. 96 que se reproduce en la siguiente, la 97 (número que coincide con el año Soames). Para mí es una huella o marca de ese señor, se enteró del ciclo de Charlas, y pasó por la librería a averiguar y ojeó un texto que le interesó. Transcribo los párrafos marcados por si se tratase de un subrayado diabólico, A QUIEN PUEDA INTERESAR. Forman parte del capítulo Burlas, estafas, supercherías, vejaciones y violencias del Diablo, y en el contexto de esta reunión les relacionó con la posesión a través de la lectura, de cualquier texto diabólico o no con la experiencia literaria, con la vida y la muerte del lector y del escritor, con su labor. Un Ars poética del Diablo, su escritura a través del subrayar un texto de otro, su participación en este ciclo. Cito: "En otros casos el diablo usaba métodos distintos: le recordaba al moribundo todos los pecados cometidos y exageraba adrede su gravedad, le imputaba además otros imaginarios y le aseguraba que estaba condenado irremediablemente, todo para hacerlo morir desesperado y condenarlo realmente. Procuraba ... (ilegible)... hacerle creer que ya no había tiempo para arrepentirse y que la atrición era inútil" y en la página siguiente: "Pero para el Diablo, mucho más útil que la obsesión tal como la he definido y descrito, era la posesión. La obsesión procuraba desahogo a su hastío y a su envidia pero la posesión era lo que lo convertía en amo verdadero y absoluto de los hombres. Mientras debían contentarse con tentar y atormentar, los diablos eran como soldados que asedian una fortaleza en la que entrarán o no en... (ilegible)... según los casos: pero cuando pasan de la tentación y la obsesión a la posesión, eran como soldados victoriosos, entrados en la fortaleza y convertidos en los amos absolutos". Fin de la cita y de la conferencia. Gracias.



(Conferencia leída en la Librería del Sur, dentro del ciclo de conversaciones sobre el Diablo del grupo Li Po)



Publicado inicialmente en el periódico Estación Sur, Nº 1, noviembre 2009 en la Pág. 6.


Tuesday, December 22, 2009

UN POEMA DE ANA CRISTINA CESAR EN HOMENAJE A SOLIMAR CADENAS


Este Libro

Ana Cristina Cesar

Traducción de José Carlos De Nóbrega



Mi hijo. No es automatismo. Lo juro. Es jazz del
corazón. Es prosa que da premio. Un té para dos
total., tintinear de verdad que tú seduces,
cautivador volante, por la pista, toda ella. Enfile la
caperuza.
Y cante.
Puro azúcar blanco y blue.



Valga este obsequio de Ana Cristina a la simpática Solimar. Ambas persisten en la memoria como reivindicación de la vida misma. Encarnan el arte del canto y la poesía en tanto diálogo con el Otro, el marginado. Son generosas como la prostituta Bola de Sebo, la Gina de Chico Buarque, amantes fieles de los bichos, los desheredados y los persegidos por la jauría del sádico emperador. No importa, Solimar, la maldita encuesta publicada en Noticiero Digital que se solazó en tu muerte. Nos imaginamos a Roberto Smith acompañando estúpidamente a Roger Santodomingo con su cuatro agorero y sucio. En cambio, tu canto preñado de amor y solidaridad nos acompaña gratamente, sin el resentimiento de periodistas cobardes y envenenados en su propia tinta vil. J.C.D.N..

Wednesday, December 16, 2009

LA MUERTE DE ELPENOR. LÊDO IVO, TRADUCCIÓN DE JORGE LOBILLO


LA MUERTE DE ELPENOR

Lêdo Ivo

Traducción de Jorge Lobillo


LOS BURDELES de Maceió iluminan mi adolescencia.

Considero uno de los mayores privilegios de mi vida el haber sido admitido en ellos en una edad juvenil. Era de tarde que yo los frecuentaba y llegaba casi siempre en el instante en que las putas, recién salidas del baño, se recargaban castamente en los balcones frente al mar y contemplaban los navíos. Al olor de jazmín exhalado por sus cuerpos morenos se mezclaba el hedor embriagante del mar.

En uno de esos prostíbulos, situados en el piso superior de viejos desvanes que también escondían depósitos de azúcar y bodegas de fondos oscurecidos, ocurrió la muerte de un marinero, un cierto Elpenor.

Al contrario de lo que dice Homero, Elpenor no cayó del techo del palacio de Circe. Completamente ebrio, rodó por la escalera del burdel de Maceió y se quebró el pescuezo. Su alma bajó al Hades.

Ese lamentable accidente me privó, en aquella tarde, del placer habitual de respirar, junto a las putas de mi ciudad, el olor a jazmín que se anudaba, como un dulce y largo coito conducido por el bochorno, a todos los perfumes del Océano (traducción de Jorge Lobillo).

Tuesday, December 01, 2009

JUAN CALZADILLA, CAMARADA DEL AMANECER. José Carlos De Nóbrega y dibujo de Yilly Arana




JUAN CALZADILLA, CAMARADA DEL AMANECER
José Carlos De Nóbrega
Dibujo de Yilly Arana

El perdedor es su universo
aunque desea ser feliz
y aun quien dice que está cuerdo
pongamos que hablo de Joaquín.
L.E. Aute.

A Alexander y Eva, quienes comparten con nosotros la bella simiente de la vida.
A los trabajadores del Ateneo: Pongamos patas arriba las fotos de Urosa y Uribe, pa’que se prenda la rumba.

No me canso de decir que Juan Calzadilla es el poeta más joven del país. A sus setenta y ocho años, sigue obsequiándonos libros y dibujos asombrosos. Su actitud crítica y traviesa ante la vida persiste con terquedad: Su propuesta plástica, Poética visiva y continua, vincula el dibujo y la poesía con absoluta impunidad; es caligrafía que recrea en el museo un maravilloso circo que complacería a Mateo Martán, atenuando así el dolor de su alma escindida y astillada. El poeta abre el cuerpo del poema para escrutar las almas resbaladizas de los espectadores; dialogamos con nuestro amigo en el vouyerismo de la ranura que nos invita a dar el gran salto. Los libros de Juan tienen un indudable carácter objetual, pues son tocables y nos tocan de la única manera posible, esto es por vía de la Poesía del Decir. Tomamos estos cuerpos escritos con una dosis de simpatía, complicidad y sumo placer: Agendario (1988) nos demuestra una vez más su visión cruda, irónica pero amorosa de la ciudad; el estrecho e inútil formato de la agenda se convierte en la cama sobre la cual se revuelcan cuerpos desnudos, bestias y versos insólitos. El discurso transgenérico no es pose intelectual ni diletante experimentalismo vacuo, sino la encarnación deliciosa del juego de la línea y la palabra: “En nuestra ciudad hay muchas variedades / de perros y una sola especie / de ciudadano: el perro”. Si bien un guariqueño, Enrique Mujica, nos enseñó a escuchar y saborear el habla llanera en tanto trapiche –almacén, inventario y alambique-, este muchacho de Altagracia de Orituco hace otro tanto en el abordaje lúdico y combativo de la ciudad: “como jonás lleno de incertidumbre / moré en el vientre de la ciudad”. No hay una preocupación compulsiva por el estilo, pues las flores de papel de seda no son más que un triste remedo de la realidad circundante; se trata de decir las cosas con la propiedad y la soltura que necesita el coito de la voz poética con el mundo, no importa si el tenor es dramático o sardónico. Nos complacen hoy dos nuevas manifestaciones del espíritu juvenil e incansable de Juan Calzadilla: Nieve de los Trópicos / Sobrantes y El Techo de la Ballena 1961 Antología 1969, de la cual es coautor y prologuista.



Nieve de los Trópicos / Sobrantes (2009) es un precioso libro-objeto editado por el Instituto de las Artes, de la Imagen y el Espacio. Su cuerpo contiene reflexiones sentidas y desenfadadas en torno a las artes plásticas y a la poesía, teniendo como telón de fondo más de veinte dibujos plenos de trazado mágico y juguetón. El texto en prosa mata la sed en el lamedero que integra diversos afluentes: la poesía, la filosofía, la crítica de arte, el aforismo comentado. Podría afirmarse que es un antimanual estético hecho a retazos, al igual que el disonante concierto de múltiples voces que estalla en nuestra cabeza, paseándose burlonas en la vigilia, la modorra y el sueño. Nos toca su fácil acceso e inmediatez, no en balde las numerosas sugerencias y lecturas que se derivan de este ready made o cadáver apetitoso: “Sin embargo, uno escribe para el que sabe tanto o más que uno, pero está obligado a hacerlo como si se dirigiera al que está apenas enterado”. Reivindica entonces la transparencia del acto escritural, pues la simplicidad de la forma es el mejor recipiente para la profundidad conceptual. En “Reverón” tenemos una aproximación al hombre y al personaje, exenta –eso sí- del discurso académico que encandila al ojo caníbal en la comilona del objeto artístico: “- Inventé un personaje que interiormente se identificaba con mi verdadero yo. Como no supe mantener la distancia entre mi persona real y el personaje inventado, terminé loco. Pues me tomé por aquel”. La conversación es inevitable y significativa, pues responde Vicente Gerbasi con sapiencia y elegancia: “La playa es un cristal de mediodía / que anula los colores. / Solo en el fondo del espejo / se hunde el fantasma / de una acacia en flor. / Esta es la bahía / pintada en su casa de palmas. / Los ojos de sus muñecas / me miran como girasoles”. También ambos poetas se refieren a Manuel Cabré: Juan dice que “En sus mejores momentos el gran amor continuaba siendo para este paisajista el cuadro, no el paisaje. Sería absurdo que como pintor hubiese amado a la naturaleza más que a la pintura”; en tanto que Vicente canta al cerro El Ávila, “La montaña / cambia / con la pesadumbre del mundo. / En la penumbra / se vuelve una violeta oscura. / Por la noche se alumbra con astros / y murciélagos”. Este pequeño libro es el ancla del diálogo intertextual y multidisciplinario que alimentó la obra de Leonardo Da Vinci y Michelle de Montaigne; el ejercicio del arte y la crítica que lo celebra, no separa en compartimientos estancos lo culto y lo popular. Por el contrario, este bello objeto –nevado y tropical- los abarca en un abrazo harto conciliatorio. Juan apuesta por la libertad artística en el combate a la subvención de proyectos egocéntricos y no personales que no involucran a nadie, así como también la privatización de los espacios culturales para excluir de golpe y porrazo la participación del pueblo de a pie.



El Techo de la Ballena 1961 Antología 1969 (2009) es otro libro afectuoso que se nos antoja un álbum familiar que Monte Ávila Editores Latinoamericana nos obsequia, cumplidos sus cuarenta años de edad. Juan Calzadilla es coautor, prologuista y acucioso anotador o recensionista de esta estupenda colección transgenérica. A pesar de que ha pasado más de cuatro décadas, El Techo de la Ballena mantiene vigente –en la memoria y la imaginación- sus atrevidas propuestas estéticas y políticas, sin importar la intermitencia de las modas artísticas ni el despropósito ontológico y ético de las patotas políticas. Es pertinente revisitar los manifiestos, los textos literarios y las exposiciones de arte de este irreverente cetáceo que en su momento sacudió al país nacional y escandalizó al país político (incluimos aquí a los aparatos ideológicos del estado con sus maestros idiotas, curas cabrones y periodistas tarifados). He aquí un ejemplo zahiriente: “Demostrar que la Ballena, para vivir, no necesita saber de zoología, pues toda costilla tiene su riesgo, y ese riesgo, que todo acto creador incita, será la única aspiración de la Ballena. Percibimos, a riesgo de asfixia, cómo los museos, las academias y las instituciones de cultura nos roban el pobre ozono y nos entregan a cambio un aire enrarecido y putrefacto. La Ballena quiere restituir la atmósfera”. Se abandonan las asépticas instalaciones museísticas, para exhibir las reses tasajeadas de un necrofílico Contramaestre y los tótems petroleros de Daniel González en los garages que constituyeron las basílicas del rock y el arte contestatario. La obra individual y en colectivo de sus integrantes descansaba en el compromiso artístico y político sin medias tintas ni eufemismos: “Como los hombres que a esta hora se juegan a fusilazo limpio su destino en la Sierra, nosotros insistimos en jugarnos nuestra existencia de escritores y artistas a coletazos y mordiscos”. Caupolicán Ovalles, Carlos Contramaestre, Edmundo Aray, Adriano González León, Efraín Hurtado, Salvador Garmendia, Daniel González, Jacobo Borges, Dámaso Ogaz y, por supuesto, Juan Calzadilla son conspicuos cófrades de nuestro aprecio y respeto. Sin duda este libro, magníficamente diagramado y diseñado, se leerá con morbosidad y goce sensual; es una edición imprescindible y amable como las dos ediciones de Las Celestiales de Miguel Otero Silva, las cuales evidencian la hipocresía y la falsedad de políticos, obispos y palangristas hermanados en el desprecio del Otro, nuestro semejante, espejo único en el que nuestra humanidad se refleja en la transparencia y la solidaridad.


En Valencia de San Simeón el Estilita, ciudad amante de Juan Calzadilla que lo aguarda en la erótica contemplación de los huesos de San Desiderio, viernes 27 de noviembre de 2009.

Wednesday, November 25, 2009

ACENTO DE CABALGADURA O LA TILDE QUE PREFIGURA EL DECIR. JOSÉ CARLOS DE NÓBREGA




ACENTO DE CABALGADURA O LA TILDE QUE PREFIGURA EL DECIR
José Carlos De Nóbrega

Yo vengo labrando a solas
este anhelo de honda vida.


Guariqueñita, Alberto Arvelo Torrealba.

Es incuestionable la vocación de Enrique “El Gallo” Mujica por la Poesía del Decir: No sólo el ejercicio magistral de la palabra en Poemas del Decir (2005, edición de autor) nos lo confirma, la novela Acento de Cabalgadura (en sus dos ediciones de 1989 y 1990, Universidad de Carabobo y Ateneo de Calabozo respectivamente) lo anunció con suma antelación recreando sin mediación alguna el habla llanera del cabrestero, el conuquero, la comadrona, el brujo o el caporal. Textos como éste, “Contra el poder y / contra la miseria / descerrajamos el poema. / El poema como un fuego alto / contra la muerte”, van de la mano con el terror que le inspira a Guillermo Navas la recluta, pues “Mire, compa, lo que soy yo no paso por la puerta el cuartel, porque esos nunca están completos”. La preocupación social no es una concesión piadosa del oficio poético que procura lo políticamente correcto; tampoco la recreación amorosa de la oralidad de nuestro pueblo, constituye un muro indeseable que la separe del buen decir. Los artistas no sólo son mayordomos celosos y severos de la cultura clásica y universal, también son fieles lectores de los maravillosos textos humanos que bullen a su alrededor. La Poesía del Decir, hecha verso y prosa, nos confiere el placer de auscultar la palabra del Otro con rigor y claridad (valga la alusión a uno de los nuestros, el poeta brasileño Lêdo Ivo). En la ausencia de la ruidosa y extravagante arrogancia de los especialistas en el no decir, Luis Alberto Angulo Urdaneta comparte con nosotros la belleza superlativa de “una enorme troja de cachos y narices agarrando aire” que atraviesa un río crecido. Qué decir de esa conmovedora crónica poética y fluvial que es Carama del poeta Igor Barreto: “El río crecido roza la capilla del ánima salvadora / donde iré a dejar unas cuantas monedas / por los amigos que enfermaron de distancia”. La carama trae consigo la voz del general Castro, al igual que el cadáver del abogado Rafael del Castillo dentro del ataúd de su propio caballo. El poeta Manuel Bandeira compone una ópera bufa de sapos académicos que pervierten las aguas transparentes de la Poesía: Su croar deviene en triste susurro que nada dice, ateridos del frío que no justifica la preceptiva totalitaria de los que pretenden aún cosificar el cuerpo libertario y liberador del poema. Celebramos hoy la reedición de Acento de Cabalgadura, bajo el incansable y milagroso sello editorial de El Perro y la Rana, como reivindicación de la dura pero vivificante palabra poética que echa abajo las alcabalas del poder, en la asunción de la solidaridad y la responsabilidad siempre presente en la obra literaria de Enrique Mujica. Quisiera destacar, entre sus numerosas virtudes, tres grandes rasgos a saber: su discurso transgenérico ajeno a abstrusas maromas excéntricas; la simplicidad y riqueza de su musical inventario léxico; y la interiorización del paisaje por vía de la metáfora viva que juega con la filosofía de las artes y los oficios de nuestros campesinos, sin la necesidad de lanzarle peos al Diablo.


El discurso narrativo funde la novela y el cuento en la impune vinculación del arte con la vida. Sin apelar a las referencias cruzadas ni al diseño de atrevidos e ingeniosos instructivos de lectura, la novela supone los tramos integrados que sólo conducen a la lúdica contemplación de las voces que aprehenden el entorno en un ejercicio exquisito de la memoria. Nos suena a los cuentos de la llanura y el habla octasílaba que ennoblecen las faenas del campo, amenizan las noches de parranda y construyen el dilatado imaginario campesino. Nos recuerda la estructura y el tenor corajudos de dos novelas que apreciamos mucho: En virtud de los favores recibidos de Orlando Chirinos y Cacao de Jorge Amado, las cuales acompañan con denuedo y ternura a personajes imprescindibles, la puta del pueblo y su clientela, los trabajadores de las plantaciones de cacao del sur de Bahía. Si revisamos los títulos de los capítulos, nos encontramos una galería de motivos campestres redondeada en sustantivos escoltados por determinantes, echando fuera de sí las adjetivaciones innecesarias: El conuco, la carreta, el trapiche, los sapos, la madriguera, el gallo o el tío Pedro. El discurso narrativo apunta, entonces, a una paradójica y firme voz que se fragmenta en el diálogo comunitario con las otras voces, las del prójimo y las de la naturaleza: “Esa era la conversación de los sapos que yo escuchaba desde el chinchorro entre el secreteo de la llovizna arriba el cin y las lenguarás de los truenos. Porque si uno se fija, el trueno también habla, como hablan los pájaros, y el borbollón del río y la lengua e la candela en un chamarizal”. El tono conversado tiñe de color la flexible y concreta estructuración del texto narrativo, sin laberintos ni pasadizos falsos que distraigan a los lectores en la mentira de la forma por la forma.


Enrique nos sumerge en la sonoridad y la diafanidad del único inventario léxico que puede apropiarse del llano: guáimaros, joso palmero, fóforo, juraco, cundiamores, trapiche, masaguaro, corozo, por ejemplo. El habla campesina es mucho más fiel al idioma de Garcilaso de la Vega, San Juan de la Cruz y Miguel de Cervantes que ese calé apresurado, biodegradable y deformado por intelectuales y usureros mercachifles –qué les parece el ruido ininteligible de palabras desgraciadas como accesar y aperturar-. Las palabras nos queman en el melao que burbujea el trapiche: Tenemos esas solazadoras miniaturas en prosa y verso que son los refranes y las coplas. “Yo sabía que el viejo Indalecio era más pichirre que colmena en acapro” o “Arrequinta la muralla / afloja los cabresteros / si quieres comer cogollo / goza del yugo primero”.


La metáfora vive en el afán y la respiración por el llano, a fuerza de imágenes primigenias e inmediatas al buen paladar que se enseñorea chispeante y despreocupado del texto: En La Quemadura, la voz narrativa nos describe cómo se hace el batío proveniente de la melcocha, cómo la pelota e candela de la gota e melao le llaga el empeine y, mejor aún, cómo el padre le cura la herida; se fusionan entonces la gastronomía y la farmacología popular para rematar asombrosamente en una metáfora perfecta: “Mire la vaina. Eso le pasa porque usté es una avispa. Lo que quiere es vivir metío en un trapiche”. El episodio o relato titulado La Miel, nos presenta a los muchachos castrando el matajei para extraer su dulce y apetitoso jugo, imbuída la escena de una sensualidad mágica enclavada en el eros gástrico; el juego metafórico no es artificial ni ideológico a secas, emparenta la infancia con una visión nostálgica del llano y la recreación desalentadora de la institución escolar: “Más de uno castré. Ai era ande me acordaba de la escuela, del chorro e muchachos saliendo de la escuela, como avispas. Entonces pensaba que la escuela era también un matajei, pero sin miel”. El Conuco nos revela la pelea entre el hombre y la naturaleza: El Tuerto Elías pierde los primeros rounds con los ventarrones de San Lorenzo, cuando arrasan medio maizal en días; sólo que el hombre, retando al santo y con la vara atravesada como una gran hélice, tumbó el resto del conuco en media hora. La interiorización del paisaje no es plana ni edulcorada, por el contrario, asume un cariz problematizador y dinámico en el ejercicio libre y desenfadado del lenguaje poético.


No nos queda más que una celebración sentida de la novela de Enrique Mujica, parodiando la negación de Pedro a la vista de tres gallos por si a las moscas –tomamos previsiones en caso que dos de ellos queden afónicos-: Se canta al filo de la madrugada la fidelidad de la Poesía al hombre de a pie, de a caballo o de a autobús; parafraseando a Jorge Amado, la Poesía del Decir no apunta a la mera generosidad, su virtud posee un nombre más bonito, conciencia de clase.


En Caracas, hermana de Bolivia y novia de José Manuel Briceño Guerrero, sábado 21 de noviembre de 2009.



Friday, November 13, 2009

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "EL CORAZÓN DE VENEZUELA, PATRIA Y POESÍA" EDITADO POR LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA, CARACAS, 15 DE NOVIEMBRE DE 2009


Estimados amigos: Les invitamos cordialmente a la presentación del libro "El Corazón de Venezuela, Patria y Poesía" (2009), colección poética compilada por los escritores Luis Alberto Angulo y Luis Ernesto Gómez bajo el sello editorial de la Presidencia de la República, en el marco de la V Feria Internacional del Libro de Venezuela (FILVEN). El acto se llevará a cabo en el stand número 1 de Ediciones de la Presidencia de la República, Parque Los Caobos, el domingo 15 de noviembre de 2009 a las 5 pm.


Es la segunda edición corregida y ampliada del referido título, pues la primera correspondió a PDVSA y REDVE (2008). Respecto a la obra hemos comentado: Vincula la patria con el decir poético en la exclusión del equívoco discurso chauvinista y el seco formato del pasquín ideológico dispuesto en versos; es la afirmación del patriotismo legítimo en tanto antítesis del nacionalismo hueco y ruidoso a fuerza de arengas y consignas, como bien lo postula Julio Cortázar. El volumen destila pertinencia para el momento histórico que ha espoleado la participación popular, destaca la revisita del decir poético venezolano a lo largo de su evolución histórica y promueve sus voces más recientes. Sin duda, la antología está animada de guisa coherente por lo que hemos llamado la Poesía del Decir: el compromiso de la palabra con la humanidad oprimida y, en consecuencia, la deslegitimación del discurso abyecto y tenebroso del poder.

Thursday, November 12, 2009

UNA FOTO COMENTADA POR EDUARDO MARIÑO


Lectura en el Ateneo de Valencia / Homenaje a Juan Calzadilla - Parte I: Nóbrega, ¿en qué parte de mi libro dice todo eso? Tú como que estás enratonao.
La foto se refiere a la presentación del libro A la salida del fastuoso recital de Eduardo Mariño. Para despejar la incógnita, se le sugiere a nuestros amigos la lectura simultánea del poemario de Eduardo y mi nota de presentación titulada Eduardo Mariño o de los versículos del hastío, la cual está publicada en este blog compulsivo.

CARLOS YUSTI: HOJALATERO DE LA PALABRA. JUAN GUERRERO


Carlos Yusti: hojalatero de la palabra

juan guerrero (*)


No por casualidad elijo este título para iniciar estas palabras sobre el ensayista, pintor, editor de publicaciones y convicto y confeso lector Carlos Yusti. Esto último como sello indiscutible de quien mantiene un ritmo de lectura de libros y de la vida que lo coloca en la cresta de la ola intelectual de nuestra época.


Su estilo ensayístico es corrosivo, sin muletillas complacientes ni explicaciones academicistas. No sé cuándo le conocí ni dónde. Ya sabía de él y él de mí. Quizá en esos tiempos, del dólar a cuatro treinta y de la caída del Muro de Berlín nos éramos indiferentes el uno al otro. Después la vida, las lecturas, el vicio de la escritura y la burla a la pacatería y jalabolismo de la sumisión a los preceptos sacros de la cultura oficial nos han acercado. Estas últimas palabras imitan en demasía su estilo personalísimo pero que tiene mucho de Francisco Umbral, del mismo Argenis Rodríguez a quien dedica uno de sus ensayos o también, desde una óptica más sublime, al Sancho Zancas originario en El Quijote. Prefiero llamarlo en su versión inicial. Yusti apuesta su destino como ensayista por senderos de lo sanchístico para darle mayor sentido de pertenencia a sus reflexiones. Hijo de su tiempo, Carlos Yusti aborda en sus ensayos literarios –diríamos más ensayos para existir- los contornos de personajes que en el ámbito literario e intelectual se han destacado por sus rasgos cotidianos, por el anecdotario de sus triviales y a veces fracasadas vidas de ciudadanos comunes y corrientes.


Esas anécdotas le han servido a Yusti para entrelazar sus análisis de las obras de quienes le han parecido interesantes en su transcurrir de dilettante lector que es. Confieso mi ignorancia sobre cómo ha llegado a coleccionar en su haber tantas anécdotas sobre escritores, artistas y demás personajes de la cultura universal. Intuyo que son sus lecturas. Porque Yusti es un monstruo devorador de libros. Pero además de ello, y como adición a su afiebrada costumbre de hambriento e inquieto hurgador de la vida, también es un cinéfilo y amante de las palabras. Toda, absolutamente toda palabra le es familiar, conocida. Las degusta mientras las llena de sentido común en tanto vienen ellas digeridas y pasadas a través del ojo experimentado de quien ha sabido darle burdel a sus reflexiones intelectuales.


Por ello se hacen tan agradables, cercanas y hasta graciosas las lecturas en todos sus ensayos y especialmente este último libro que en esta ocasión deseamos comentar Para evocar el olvido y otros ensayos inoportunos (Editorial El Perro y La Rana, 2009). Tomado, parte del título, de uno de sus ensayos sobre quien en su momento le pudo filosofar su vida. Otra de sus menciones es a su madre quien le permitió ser holgazán de la palabra y le llamó escribidor, y una hermana quien le obsequio su primer juguete intelectual, además de los libros que ya conocía, una máquina de escribir. Apertrechado de libros, en su incipiente biblioteca anarcotemática, máquina de escribir y mucho ocio u holgazanería, Yusti ha ido construyendo su propio universo estilístico.


Tanto más duro cuanto que este ensayista se ha hecho solo en el mundo intelectual. Debo acá resaltar en él su capacidad para sobreponerse a una vida dura como niño y joven en situaciones particularmente difíciles que le llevaron a múltiples trabajos, como caletero, ayudante de oficina, obrero, donde en los ratos libres o mientras descansaba después de los largos ratos de amor en El trece rojo, podía terminar de leer El Quijote y asemejarse a su tan querido Sancho.


No hay en el discurso ensayístico de Yusti intento por presentar un discurso mesurado ni reposado. Éste viene expresado en su exacto peso y nutrido con su personalísimo estilo, lleno de connotaciones, en voz alta, absolutamente franco, despojado de sinonimia y desnudo de todo modelo académico y mucho menos complaciente. Es natural pero a la vez con una hondura de peso intelectual. Hace gala de la síntesis que le conceden a sus escritos la magia de leerlos sin interrupción. La brevedad de palabras y a la vez su profundidad analítica, son inversamente proporcionales a la cantidad de imágenes e ideas que se desprenden al terminar de leerlos. Queda el lector necesitado de otras lecturas para ahondar, para continuar, para conocer y atar cabos de historias que apenas se aprecian en la densidad y complejidad de una escritura que en su sencillez se trasciende y trasciende en ritmo, cadencia, tono y hasta musicalidad. Porque en esto último apreciamos en Yusti un rasgo que lo acerca a la palabra poética. Parte de sus ensayos presentan esta sensación; por el uso de imágenes, de juntura de palabras que remiten a experiencias metafóricas de singular belleza. El mismo término “magializar la palabra” usado en varios de sus ensayos. O éste otro El universo se encuentra en cualquier lado. Quizá este también más mundano, Sentados ante el café de la miseria.


El único ensayista que conozco lector empedernido de manuales para celulares, para electrodomésticos, recibos de teléfonos, de agua, hasta las guías telefónicas. Por mi parte, sólo soy un enamorado de los diccionarios de todo tipo. Poseo más de cincuenta y paso algunos días buscando palabras raras para divertirme. Pero Yusti busca en esos manuales y guías telefónicas quizá la instrucción, el nombre o la dirección olvidada, la llave que no tiene ninguna cerradura en el mundo para abrir la puerta que lleve a la verdad literaria, del ensayo, del arte.


Buscador incansable de una plenitud en la vida, desde su misma realidad, la de todos los días, hallamos en los escritos de Carlos Yusti la huella que traza y a la vez borra la melancolía de quien va por los márgenes escribiendo la vida a secas.


*Juan Guerrero (Maracaibo, 1954). Licenciado en Letras. Magíster Scientiarum en Educación, Mención Enseñanza del Castellano. Universidad de Oriente, 1999. Candidato a doctor en Filología Hispánica. Universidad de Oviedo-España.

Wednesday, November 04, 2009

CARTA A GUILLERMO GARCÍA PONCE EN APOYO A GALERÍA ALTERNATIVA (SUME SU FIRMA EN APOYO A LA RESTITUCIÓN DE LA GALERÍA ALTERNATIVA - DIARIO VEA)


Carta a Guillermo García Ponce en apoyo a Galería Alternativa
(sume su firma en apoyo a la restitución de la Galería Alternativa - Diario Vea)


Estimado Guillermo García Ponce

Director Diario VEA


Estimado Camarada:

Valga un saludo cordial y solidario para usted, su familia y los trabajadores del diario Vea. Nos mueve a escribir esta carta, una sentida preocupación por el suplemento Galería Alternativa, encartado hasta hace poco los días lunes en el periódico.

Es notoria su ausencia en nuestra mesa de trabajo, pues constituye una tribuna abierta y alternativa de los intelectuales y creadores que respaldamos este proceso de cambios encabezado por el presidente Hugo Chávez.

Nos complace su línea editorial plural y popular, pues es necesario reivindicar la vinculación de lo culto y lo popular en tanto mixtura dialógica que justifica y enaltece la condición del venezolano.

Galería Alternativa es un instrumento revolucionario, pues la revolución también acaece cuando el obrero lee literatura y ve películas de arte y ensayo.

Hemos tenido la oportunidad y el privilegio de publicar nuestro trabajo ensayístico, narrativo y de traducción en sus bondadosas páginas.

Creemos que es un espacio imprescindible para el debate político y cultural en nuestro país, por lo que nuestro llamado apunta a su restitución los días lunes, iniciando la semana de lecturas con muy buen pie.

Agradecemos infinitamente a Carlos Servando y a usted el hecho de abrirnos las puertas del diario para la publicación de nuestro trabajo literario y la promoción de actividades culturales que involucran a todo nuestro pueblo.

¡Enhorabuena!, felicitamos a Galería Alternativa por haber obtenido la mención especial como Encartado Impreso del Año 2009, dispensada por la Fundación Cultural Latinoamericano de Oro.

Sin más se despiden,

José Carlos De Nóbrega, Ensayista
Luis Alberto Angulo, Poeta
Luis Ernesto Gomez, Poeta y Músico
Eddy Gómez Abreu, Diputado a la Asamblea Nacional
Ángela Rizzo, Directora de la revista Altagracia
Yuri Valecillo, Fotógrafo
Israel Sotillo, Diputado a la Asamblea Nacional
Ramón Belisario, Artista plástico
Armando Amanaú, poeta y articulista

(sume su firma en apoyo a la restitución de la Galería Alternativa en Diario Vea, enviando a un correo a elprimerfuego@yahoo.es)
Nota al lunes 9 de noviembre de 2009: El día de ayer, domingo 8/11/09, se publicó en el Diario Vea la carta en su primera versión (p. 10, Cartas al Director). He aquí la oportuna y asertiva respuesta de Guillermo García Ponce: "Le agradecemos sus conceptos sobre VEA. En cuanto a Galería Alternativa, se trata de que estamos estudiando la forma, no de sustituirla sino ampliar y mejorar su cobertura". Por lo que agradecemos a Guillermo y a Carlos Servando su deferencia a nuestra rogativa, y especialmente a los ocho camaradas que me acompañaron con el respaldo entusiasta de sus firmas. Sin embargo, no está de más que otros compatriotas sumen sus firmas para que los editores de Galería Alternativa se sientan bien acompañados y apertrechados en esta empresa de la palabra y el pensamiento. Su amigo, José Carlos De Nóbrega.

Wednesday, October 28, 2009

INVITACIÓN A LA PEÑA FILUC, DEL IMAGINARIO VENEZOLANO Y LATINOAMERICANO, SÁBADOS 31 DE OCTUBRE Y 7 DE NOVIEMBRE DE 2009

Peña anarcotrotskista en el bar La Guairita: ¡Rasputín Vive! (Foto de Yuri Valecillo)
Estimados Amigos: Un abrazo solidario para todos ustedes. Aprovecho la ocasión para invitarlos al evento Peña Filuc, en el marco de la X Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo que se realizará en el C.C. Metrópolis del 30 de octubre al 8 de noviembre de 2009. La Peña Filuc se desarrollará de la manera siguiente:

Sábado 31 de octubre, Salón Julio Cortázar, C.C. Metrópolis, 8 pm: El imaginario venezolano, conversatorio que tendrá la participación de Mireya Lozada, Laura Antillano, Arnaldo Esté, Gustavo Fernández Colón, entre otros. Yo disertaré sobre Poesía del Decir y renovación del imaginario venezolano, teniendo como referencia la obra poética de Juan Calzadilla, Luis Alberto Angulo y Enrique Mujica. Moderado por Carlos Sánchez, contaremos con la participación musical de Los Hermanos Naturales.

Sábado 7 de noviembre, Salón Julio Cortázar, C.C. Metrópolis, 8 pm: El imaginario latinoamericano, diálogo que tendrá la participación de Jesús Puerta, Alberto González, Elisabel Rubiano, entre otros. Yo conversaré sobre Lêdo Ivo y el imaginario de Brasil. Moderado por Francisco Ardiles, el Grupo Popular de Música Latinoamericana de la U.C. aliñará esta charla de amigos.

Sin más y a la espera de un fraternal encuentro, queda de ustedes su amigo José Carlos De Nóbrega.

Monday, October 26, 2009

EDUARDO MARIÑO O DE LOS VERSÍCULOS DEL HASTÍO. José Carlos De Nóbrega




EDUARDO MARIÑO O DE LOS VERSÍCULOS DEL HASTÍO
José Carlos De Nóbrega


Olho muito tempo o corpo de un poema
até perder de vista o que nâo seja corpo
e sentir separado dentre os dentes
um filete de sangue
nas gengivas

Ana Cristina Cesar, Escenas de Abril.

Tuvimos noticia de la obra de Eduardo Mariño, gracias a la diligencia ensayística de Julio Rafael Silva. El gordo Julio Rafael había publicado en 2005 un breve pero asertivo volumen titulado Eduardo Mariño: El brillo y las sombras de una escritura heteróclita, bajo el sello editorial de El Perro y la Rana. Nos dice ataviado de blanco, guayabera y sombrero Panamá, sin ocultar un afán de amistad y camaradería: “En diversas ocasiones, el poeta transitará del amor divino al humano, de la contemplación religiosa a la ‘celeste carne’ de la cual una vez habló Darío, del altar a la alcoba. El amor es el mismo, pero con otro signo: siempre la misma trascendencia, la misma entrega desinteresada”. Impresión que comprobamos con suma fortuna al leer La Salvación por el Hastío (2006), colección de cuentos que configuran una aproximación sentida y conmovedora a la mujer, quizá en el ejercicio de la memoria que trae consigo una educación sentimental propia y auténtica. No sé por qué me retrotrae la desencantada atmósfera de la versión fílmica de Volker Schlöndorff que recrea Por el camino de Swan de Marcel Proust: “Cuando se enoja, suele comparar los besos a la mansa servidumbre de los perros: viven a la espera de la mínima caricia, el más pequeño gesto, para saltar encima y llenarlo todo de esa sensación inefable de hastío”. O la enternecedora película de Marcel Carné, Las Puertas de la Noche: “En consecuencia, tomé su mano y caminamos hasta mi pequeña habitación, como dos enamorados que van a tocar las puertas de la noche (…) Pero la lluvia va cesando y con ella, te vas difuminando en el humo del café, en el humo que alguien me enseñó que es ausencia”. En resumidas cuentas, este libro fue un hallazgo afortunado; nos encontrábamos ante un excelente narrador dadas la transparencia, pericia y polifonía de su discurso personalísimo.

Hoy, en el agraciado marco del homenaje a otro joven poeta llamado Juan Calzadilla,
nos toca decir –en la acepción poética del término- palabras solidarias y agradecidas sobre el libro A la salida del fastuoso recital del amigo Eduardo, reunión de tres libros poéticos a saber: Por si los dioses mueren (1995), La vida profana de Evaristo Jiménez (2002) y Nocturno del espeso mediodía, el cual se encontraba inédito. El primer poemario, escrito en prosa, se nos antoja la mixtura de textos literarios y fílmicos diversos: La Biblia, los evangelios apócrifos, Baudelaire, Ramos Sucre, el Diccionario del Diablo de Ambrose Bierce, Viridiana o Tristana de Luis Buñuel. No interesa entonces un vacuo sesgo culterano; la intertextualidad constituye un decir / hacer travieso, desmitificador y crítico del verbo poético. El aforismo sería su arma más contundente, el instrumento que desollará sin misericordia el exquisito cadáver exhumado y secuestrado por el poeta parricida y necrofílico a la inversa –esto es un modo de vida poético y religioso que reniega de paraísos artificiales e indulgencias de ultratumba-. No hay santo bastardo ni rituales desencaminados que queden sin decapitar: “Lo he oído alguna vez: SON EL DOLOR ABRASADOR QUE SE PEGA A LA ESPALDA DE LOS HOMBRES” (IV, 13). La disonante multitud de voces se afana en construir y derruir ad infinitud “esta inconfesable Babel de bahareque” (IX, 1): Se cuestiona y reconviene la existencia de un Dios que nos reseca y oprime, amén de las homilías pseudoreligiosas y académicas que reprimen y amputan el libre pensamiento (“En esta iglesia circular abundan el desgano, el mezquino interés, la vil traición”, XI, 1); sin embargo, nos refresca la alusión a la lengua extraordinaria de Enriqueta Arvelo Larriva, “¿He de llamarte viento?” (III, 12); o nos trae de vuelta a nuestra condición generacional en un país a merced de los políticos paralíticos e indolentes, “Aún así, este abrazo seguirá llamándose viernes 18 de febrero” (III, 14). Seguramente, Eduardo escribió este extraño y perturbador poemario compartiendo cervezas, ron y putas con el cura borrachín de la novela El Poder y la Gloria de otro de los nuestros, Graham Greene. Al igual que Manuel Bandeira, está hasta la coronilla del “lirismo funcionario público con libro de punto expediente protocolo y manifestaciones de aprecio al sr. Director”, militando en la teoría del poeta sórdido: aquél en cuyo discurso tenemos el estigma sucio de la vida, el camión nos salpica de barro nuestra ropa blanca y bien planchada. De otro modo, la poesía sería un tonto consuelo para las niñas o “las vírgenes cien por ciento y las amadas que envejecerán sin maldad”. Es la vindicación del discurso del otro: el que se asila en los ojos de un loco.

La vida profana de Evaristo Jiménez apunta al juego con el doble o doppelgänger, el heterónimo que Pessoa toma prestado (¿o birlado?) de Sá Carneiro o una revisita desamparada pero vívida del Juan de Mairena machadiano. El summun estriba en el ejercicio responsable de la palabra, regodeándose nuevamente en el aforismo o el efecto deslumbrante –hasta el punto de encandilarnos los sentidos y las vísceras- de la prosa poética muy breve. En la bien construida tramoya transgenérica, la voz lánguida de Evaristo forja sus memorias simulando una noveleta cosida a retazos, a la manera de la serie pictórica de Balthus y sus chicas y raparigas que exhiben sin cortapisas ni rubor su erotismo al calor de la chimenea. Evaristo Jiménez se desdobla en el velorio de su propio cadáver, sin concesión alguna: “Palabras y flores perdidas, horas de enormes ausencias que se cuentan con dedos ajenos, en pálidos, deliciosos labios. Largos pasos de muerte propia escuchan al tiempo arrastrando su rueda: Óxido y desnuda crueldad que va dejando muy atrás la vida”. Qué decir de su Homérico catálogo de las naves, inventario cínico y dipsomaníaco que es sedimento de la botella: “Licores rojos, licores blancos, bebedizos infernales o elixires divinos, besos de ángel encerrados en vidrio o babas del demonio disfrazadas de azul. Botellas oscuras como el amor o transparentes como la pena, grandes o pequeñas, llenas o a medio vaciar. Botellas innumerables, como innumerable y sombrío el pesaroso destino”. Por fortuna, Eduardo ha atesorado las memorias de su amigo: ni se han extraviado en el bar, ni tampoco en el incendio de un burdel cuyo móvil es el crimen pasional, el único delito admisible en el mundo prevaricador que los tres persistimos en compartir.

Nos imaginamos un diálogo postcoital entre Evaristo y la poeta brasileña Ana Cristina Cesar:
-Sólo la noche pudo lamer sus angustias- dice el hombre con la garganta aclarada con el aguardiente.

-Sin ti mi bien soy lago, montaña / (…) / Me acuesto a fumar bajo la ventana. / Respiro con vértigo. Ruedo en el colchón. / Y sin bravuconería, corazón, subo el precio- replica la hembra desnuda en la cama, refrescando sus turgentes senos con el jugo de limón. Evaristo sabe que el precio es justo y necesario, sin importar que el poeta Carlos Drummond de Andrade sea el proxeneta que exprime amorosamente a Ana Cristina, quien ahora está al borde del suicidio: O navio desatraca / imagino um grande desastre sobre a terra.

Nocturno del espeso mediodía supone la continuidad, coda o cola del manuscrito de Evaristo, sólo a través de otra voz que lo registra; tal como ocurre con la disparatada película El Fantasma de la Libertad respecto a su antecedente, El Discreto Encanto de la Burguesía, ambas del gran surrealista que es Luis Buñuel. Nos gusta su tono conversado y circense, caótico como las ensoñaciones de Mateo Martán en el circo que lo ampara de la voracidad de la urbe. Interpongamos entonces una greguería de Ramón Gómez de la Serna: “Los clowns deben tener cara de perros blancos con el hocico manchado… Perritos graciosos con una larga mancha sobre el ojo izquierdo”. La precariedad de la palabra que se burla de sí misma en pos de la redención, halla culpa y a la vez consuelo en la caricia tarifada pero bienvenida de la meretriz. Asimismo no evade bosquejar el ars poética, en la tensión habida entre la revelación y la desesperanza A la salida del fastuoso recital: “A veces amor / siento pena por los poetas: / Tanta lacerada intención / tanto esforzado ego / y sin embargo / siempre están tristes / siempre son pocos”. Los versículos no necesitan de la numeración que facilite la concordancia o intertextualidad, pues delatan impunemente la parodia de concepciones poéticas aprisionadas en compartimientos estancos, amén de patear el reverendísimo trasero de todo discurso legitimador del poder omnímodo: “Desvívase de puras ganas / y amárrese al juicio final / de sus propios dientes. // Luego pase a preguntar / por las razones / las quejas. // Nada habrá que perdonar. // Sólo indolencia” (Versículo apócrifo).

Queremos que los lectores se sumen a la fiesta de la palabra que garantiza este libro de Eduardo. La razón excede los móviles propagandísticos, no en balde dice Lêdo Ivo que la responsabilidad del crítico es descubrir a los buenos escritores con generosidad; estas líneas celebran mi amistad con Eduardo, parafraseando a Baltasar Gracián, es un yermo territorio vivir sin amigos, pues la amistad es el único fármaco que alivia la desgracia y desahoga el alma.

En Valencia de San Simeón, el estilita, a los 24 días del mes de octubre de 2009.

Saturday, October 17, 2009

CONDICIÓN DE LECTOR: JULIO RAFAEL SILVA


Rafael Simón Hurtado
Condición de lector: Julio Rafael Silva Sánchez

Foto de Luis Alberto Angulo


Julio Rafael Silva Sánchez (Cojedes, 1947). Licenciado en Educación (UC). Magíster Scientiarum en Gerencia Educacional (UPEL). Premio Nacional de Ensayos–UNELLEZ (1988), Premio Nacional de Ensayos-IPASME (1989), Premio Nacional de Ensayos Literarios-CONAC (2005), Premio Nacional de Crónicas Literarias -Centro Nacional del Libro-Red de Escritores de Venezuela (2008). Profesor de Postgrado en: UNELLEZ, UPEL, Santa María, Universidad Latinoamericana y del Caribe. Autor, entre otros textos, de Del retrato a la máscara en el laberinto literario de Arturo Úslar Pietri (2003); El mundo de las cooperativas (2004); Eduardo Mariño: el brillo y la sombra de una escritura heteróclita (2005); Carlos Noguera: el juego, la pasión y la nostalgia (2005); Francisco Lo Russo: un ángel de María Lionza (2007); Héroes y villanos, llaneros y llanura en las narraciones de José León Tapia (2008); José León Tapia: pasión, realidad y ficción poética como testimonio de vida, Prólogo a Vencido por la nostalgia, de José León Tapia (2008).


1. ¿Qué libro relee, qué autor? Recuerdo con nitidez mis primeros años de estudios universitarios, cuando una lluviosa tarde estival recibía de manos de Luis Azócar Granadillo (aquel nunca bien ponderado pescador de atardeceres) ese libro que marcaría para siempre mis gustos literarios: se trataba de Rayuela, de Julio Cortázar, novela que nunca he dejado de revisitar. Es algo recurrente: cada año, a la entrada de las lluvias, experimento la inexplicable necesidad de ir en su búsqueda: ubico en mi biblioteca el gastado ejemplar de hojas amarillentas y la aventura se reanuda, recordando siempre la frase de Azócar, anotada con su menuda caligrafía de inquietísimo bohemio: “…léelas con espíritu joven y abierto, que estas páginas te revelarán el mundo que siempre has buscado".


2. ¿Qué libro no pudo terminar y por qué? Me avergüenza decirlo, y estoy seguro de que esta afirmación me valdrá el desdén y la reprobación de muchos literatos consagrados, pero jamás pude concluir la lectura de Ulises, de James Joyce. Confieso que lo intenté varias veces, obligado por exigencias académicas, o arrastrado por las pretensiones de la moda, pero fue verdaderamente insoportable la lectura de esas páginas. Finalmente (a pesar de la insistencia de Carlos Noguera, en las acaloradas noches de la calle Lincoln), sucumbí ante las dificultades lingüísticas, los insoportables trabalenguas literarios y la pesada narrativa de este autor.


3. ¿Qué autor no le gusta? Joâo Guimarâes Rosa. Insufrible.


4. De todos los lugares de su casa, ¿cuál prefiere para leer? Confieso que toda mi vida he sido muy cómodo. Afortunadamente, tengo en mi casa un rinconcito al cual de manera un tanto pedante denomino biblioteca o estudio y en donde todo está al alcance de la mano: mis libros, la computadora, los viejos discos de jazz y de música barroca… Allí, con el cerro El Café en lontananza, prefiero leer. Pero al menos tres veces al día acudo al baño, en donde permanezco por más tiempo del que mi esposa soporta, disfrutando de la deliciosa (y paradójicamente complementaria) mixtura de la lectura y la excreta.


5. ¿Le gusta leer fuera de su casa? ¿Cómo y en dónde? Como viajo mucho por el país, debido a mis clases de postgrado en diversas universidades, utilizó el tiempo obligado de los recorridos en autobús para ponerme al día, a pesar de la estridencia de las rancheras, el vallenato o los merengues con que siempre me castigan los conductores. Me voy a permitir contar una anécdota: hace un par de años, en un viaje de Valencia a Elorza, me raspé de un tirón Papiros amorosos, de Eugenio Montejo, al ritmo de un interminable concierto que Bob Marley perpetraba desde los altavoces del bus, sin solución de continuidad: ¡siete horas ininterrumpidas!


6. ¿Qué géneros prefiere: narrativa, ensayo o poesía? Depende del momento. En las mañanas, tempranito, leo poesía: Rimbaud, Breton, Supervielle, Carrera Andrade, Sumana Sinha, García Lorca, Whitman, Borges, Aimé Césaire, Benedetti, Morejón, Ramos Sucre, Lameda, Pérez Só, Montejo… En las tardes, ensayo: Mircea Eliade, Adorno, Quignard, Chesterton, Foucault, Derrida, Paz, Rodríguez Monegal, Elizondo, Lezama Lima, Fernández Retamar, Julio Ortega, Blanco Fombona, Oropeza, Picón Salas, Araujo, Úslar, Arráiz Lucca, De Nóbrega… Y en las noches, narrativa: Simenon, Conan Doyle, Cortázar (¡por supuesto!), Durrel, Tolstoi, Moravia, García Márquez, Fuentes, Rulfo, Cabrera Infante, González León, Noguera, Balza, Chirinos, Burgos… (desorden que a veces varía, sujeto a mi ánimo y a las condiciones del tiempo).


7. ¿Cuál es su autor preferido? A riesgo de parecer fastidioso, reiterativo, un lugar común: Julio Cortázar, no sólo por Rayuela y sus otras novelas (Libro de Manuel, 62 modelo para armar), sino por sus relatos, sus ensayos e, incluso, su poesía.


8. ¿Hay algún verso o fragmento de libro que recuerde y repita?
Hay tres: de Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita, en su Libro de buen amor (desde mis años de bachillerato en el liceo Pedro Gual, bajo la afable e ingeniosa conducción del poeta José Joaquín Burgos): …Como dice Aristóteles, cosa es verdadera, / el mundo por dos cosas trabaja: la primera / por aver mantenençia; la otra era / por aver juntamiento con fembra plasentera. De Octavio Paz, en su libro Corriente alterna: …La actividad poética nace de la desesperación ante la impotencia de la palabra y culmina en el reconocimiento de la omnipotencia del silencio. Y de Pepe Barroeta, de su poema Octubre: …Quiero verte, / ocultarme en el manto que descubre el pasado. / Quiero extender tu cuerpo de alba en las colinas. / Allá duerme, abreviado, el corazón del ángel.


9. ¿Qué autor le parece poco valorado? José Vicente Abreu. Haría falta no sólo valorarlo, sino estudiarlo en las escuelas, liceos y universidades.


10. ¿Qué libro le hubiera gustado escribir? El oficio de vivir, de Cesare Pavese.


11. ¿Con qué personaje literario se identifica? Una vez más: con Horacio Oliveira, de Rayuela.


12. ¿Con qué libro ha llorado? En realidad, con ninguno: todos los libros que amo me hacen muy feliz.


13. Nombre tres libros con los que se ha sentido un lector agradecido.
Lolita, de Vladimir Nabokov, Tres tristes tigres, de Guillermo Cabrera Infante e Inventando los días, de Carlos Noguera.


14. Si usted fuese miembro de la Academia Sueca, ¿a quién le daría el Nobel de Literatura?
Si dudar ni un instante, a Jorge Luis Borges (a pesar de que él no lo hubiera querido y, tal vez, lo hubiese rechazado).


15. ¿Qué libro le recomendaría a Dios? El diccionario del diablo, de Ambrose Bierce. Y todos, absolutamente todos los libros del divino Marqués.


16. ¿Qué libro invitaría a leer al Diablo? El Cantar de los cantares, del rey Salomón. Y todas, absolutamente todas las Epístolas de San Pablo.