Saturday, June 27, 2009

EL PEZ Y LA ESCALERA DE JACOB







EL PEZ Y LA ESCALERA DE JACOB
José Carlos De Nóbrega




Persistiendo en la transparencia e inmediatez de su propuesta pictórica, Milagro Casañas atraviesa un momento de madurez y depuración en su discurso plástico. Lo figurativo convive de manera espontánea y simbiótica con lo abstracto: el pez, ícono con el que se identifica e insiste, asciende la escalera de Jacob empujado por ríos de amarillo vivo y negro petróleo. Encontramos que el tratamiento del color dialoga –en la ausencia de la arrogante cita culterana- con el Chino Hung: son notables su limpieza y brillo que obsequian contentamiento al ojo atento, inmerso en el solaz de la imaginería primigenia. La luna roja, en un cuarto menguante, se recuesta del tallo del caucho que llora esperma y sangre; a la manera de un vía crucis que concilia y conforta al rabí y al ladrón hermanados en la muerte. Nos cuenta Héctor Murena que un Leonardo, sin duda aliviado, completó el conjunto de La última cena con Cristo y Judas, encarnados por el mismo modelo: “Pero cuando supo que era el mismo leñador que años atrás posara como modelo para Cristo, el mismo leñador, que desde entonces se había vuelto criminal y ladrón, Leonardo se quedó, por así decirlo, tranquilizado”. No es para menos, pues la legión divina y satánica de adentro hace añicos el maniqueísmo y el fundamentalismo religioso que apunta al totalitarismo y a la sumisión, no a la humana mayordomía del mundo. En otro caso, la Naturaleza Muerta simula la muerte: Los elementos más sencillos –el pez plasmado en el lienzo colgante, la escala que se enrosca, el tambor y el florero- se integran configurando una visión vívida, lúdica y compasiva de un mundo abigarrado y agobiado. Es Naturaleza vivificada por la multilateralidad del encuadre, la composición y la voz de la artista. ¿Qué decir del remolino de las manchas solares que abraz(s)an al espectador en una danza que desafía voces agoreras, gritos necrofílicos y la cagantina de imágenes terroristas y apocalípticas? El pez, estampado por imágenes variopintas –provenientes del fetichismo religioso, publicitario y crematístico-, se abre paso a duras penas por aguas cagadas por el diablo, llámese economía de libre mercado, globalización o economía centralizada. El cardumen nada a contracorriente, sin embargo, en pos del origen y el clamor primitivo de las aguas mansas.

En Valencia de San Simeón, el estilita, 27 de junio de 2009.

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "EL CORAZÓN DE VENEZUELA: PATRIA Y POESÍA", CASA NACIONAL DE LAS LETRAS ANDRÉS BELLO, 1-07-2009



La Fundación Casa Nacional de las Letras Andrés Bello
en el marco del VI Festival Mundial de Poesía 2009

tiene el gusto de invitarles a la


Presentación del Libro

"El Corazón de Venezuela:
Patria y Poesía"



Presentadores
Juan Calzadilla
y José Carlos De Nóbrega

Recital
POETAS LE CANTAN A VENEZUELA
Luis Alberto Angulo
Luis Ernesto Gómez
Luis Felipe Bellorin
Luis Alberto Crespo
Alejandro Silva
Juan Chávez López
Humberto Gómez García

Miércoles, 01 de Julio de 2009. 10 am.
Casa Nacional de las Letras Andrés Bello. Salón Rojo.



Este libro acopia poemas de autores de diferentes generaciones y vinculaciones literarias, referidos al tema de la nacionalidad y a la categoría insoslayable de patria en su dimensión amorosa y comprometida a favor de la sociedad. El corazón de Venezuela / patria y poesía, por otra parte, no pretende canonizar autores que ya el tiempo ha enaltecido o probablemente, enaltecerá. Su cometido es otro, hacer evidente la enorme atención que este tópico ha tenido y tiene en nuestros creadores, así como la indiferencia manipuladora de una supuesta crítica que ha intentado imponerle categorías vergonzantes al abordaje que se haga de él. No siendo, en sentido estricto, una antología de la poesía escrita en Venezuela, la compilación de estos materiales ha devenido en la comprobación, una vez más, de la excelencia y vigor de nuestra poesía, así como del injusto desconocimiento de propios y extraños, de tan contundente fenómeno.

LAA


La palabra patria ha sufrido el desgaste de los sentenciosos y rigurosos convencimientos heroicos, que enaltecen hasta lo impalpable el sentido mismo de lo que se nombra. Patria y algo rechina en la patente de mis zapatos, algo aprieta, oprime, ordena. Esa patria, que fue una mentira para el dominio, ha recuperado, en estos tiempos de revolución bolivariana, un sentido de hermandad, de orgullo, de pertenencia. Patria es una lucha y una esperanza. Nuestros poetas nombran a la patria con la palabra de la poesía, que es eterna y solamente humana.

Stefania Mosca

Friday, June 26, 2009

ORACIÓN FÚNEBRE POR MICHAEL JACKSON (1958-2009) CON CODA PARA FARRAH FAWCETT (para que mi catira no pase debajo de la mesa)




Ha muerto el ídolo del pop Michael Jackson. Seguramente estarán preparando una urna refrigerada -a la manera de una gigantesca nave espacial- para conservar su cuerpo profanado innumerables veces por el bisturí, el vitiligo y el despropósito racial. Por supuesto, habrá espacio para una Janet Jackson andrógina que orina parada en los limpios pasillos de la nave (nos referimos al video Hold me now en blanco y negro, salpicado por Warhol, Magritte y Pollock), los ojos violeta de Elizabeth Taylor y el muy admirado cuerpo de Diana Ross. Los niños harán de las suyas, correteando por doquier y rompiendo jarrones de no sé cuál dinastía china; la manada infantil y salvaje prorrumpirá en gritos y sollozos de anime japonés. La Cruzada Espacial aguardará mientras tanto el pleito sucesoral por dividendos y deudas. Suponemos entonces que será posible su legado universal vagando el sistema solar, gracias al inventario lírico de Elvis y los Beatles. En las telepantallas de Neverland -no Nostromo- transmitirán ad infinitum su videografía completa: por ejemplo Thriller, copia fatal -jamás oportuna cita- de las películas de George Romero con abundancia zombie; o aquel video proveniente de su disco equívoco History, en el que la gigantesca estatua de sí mismo embarga hasta el llanto una multitud reprimida por un ejército rojo (¿acaso Michael es stalinista, fascista o maoísta a fuerza de gigantes íconos de sí?). Por lo menos no hay duda de su antisemitismo, producto de su embrollo racial y sexual que raya en una psicodelia naif propia del Capitán Centella y la Señorita Cometa. Quizá la nave se tope con otras civilizaciones allende el Sistema Solar: en la ausencia de Louis Armstrong, Duke Ellington, Miles Davis, Billie Holiday, Ella Fitzgerald, los bailarines de tap y Gregory Hines, Martin Luther King, Joshua Gibson, Satchell Paige, Jackie Robinson, Hank Aaron, Michael Jordan, Barack Obama e incluso Quincy Jones (sí, el inventor de Michael Jackson y el estúpido Will Smith), los extraterrestres darán cuenta de la única cosa notable en su interior, el magnífico afiche de Farrah Fawcett apenas vestida de rojo con la melena derramándose en pos de sus turgentes senos, sus deliciosos pezones que nos retrotraen la carne de la guayaba.




En Valencia de San Desiderio, 26 de junio de 2009. ¡Rasputín Vive!

Wednesday, June 24, 2009

SALUTACIÓN A DOS LIBROS RECIENTES




Saludamos a los escritores Carlos Yusti y Francisco Arévalo, pues el jueves 25 de junio de 2009 en la Librería Orinokia (Guayana) presentarán sus libros más recientes: Para evocar el olvido y otros ensayos inoportunos y el poemario Adiós en Madrid respectivamente. He aquí una nota correspondiente al evento:

“Para evocar el olvido y otros ensayos inoportunos” se puede decir que tiene como soporte los artículos escritos para revistas y periódicos. El nexo común para agruparlos como libro sería el tono irreverente y ciertas licencias con respecto a los temas tratados. Son ensayos en los que se mezclan lecturas, aficiones, fobias y pasiones mundanas, pero todo pasado por el cedazo implacable de la literatura. Yusti no oculta sus puntos de vista en ocasiones atinados, pero mucha veces arbitrarios. Le gusta la escritura mezclada con la vida para que el ensayo respire ese aire canalla, ese aire montaraz de la literatura escrita a fuerza de obstinación por aquello que escribió Cioran: “La chispa surge de la obstinación”. Nota de solapa.

Adiós en Madrid, 2009, donde Francisco Arévalo revela por vez primera un discurso poético vinculado a la amada que finalmente aparece en sus coordenadas más íntimas. También en sus claves discursivas están los lugares transitados por el poeta: el Orinoco, Madrid, Puerto Ordaz, Granada, Sevilla, Barcelona. Son sitios que están vivos en la piel y que son visualizados y encarnados en la amada con una sobrecogedora cotidianidad que evidencia el esplendor de eso llamado “día a día”. Deslumbra el espacio cotidiano de Arévalo mientras los rasgos femeninos son deseados y buscados en los resquicios que yacen como claves en el discurso poético “que se viene siendo”. Discurso que se resume en su texto 18:


Aquí me paro


En los costados de esta noche alegre

A tan sólo metros

Los duendes huidizos que no regresaron al averno

El escudo de murallas para no volver

La pizarra donde fijamos tropiezos

De la manera que se viene siendo

Nota de Juan Guerrero.

Monday, June 22, 2009

DE LA CONQUISTA Y LA COLONIZACIÓN. WILLIAM OSPINA


Pensar que la conquista fue únicamente una atrocidad nos dificulta entender la herencia de ese proceso, que todos asumimos como instrumento de civilización: la lengua que hablamos, la religión o adopción de los ideales de modernidad que inspiraron las luchas de independencia. Por supuesto que hay que condenar la barbarie y los crímenes innombrables que se cometieron, pero en la conquista no sólo hubo pizarros y corteses; también hubo personajes que con heroísmo y abnegación adelantaron una gran labor de civilización. Nuestra composición europea es irrenunciable y es tarde ya para decirle a Cristóbal Colón que no desembarque. Si no somos capaces de ver la complejidad de la conquista, no podremos entender tampoco la complejidad de nuestra cultura; y en mi obra siempre he hecho el esfuerzo por demostrar que podemos convivir con todas las memorias, y no tenemos qué regalar unas por otras.


En entrevista concedida al periodista Javier Pereira, Diario El Nacional, 8-6-2009, cuerpo Escenas, p. 4.


William Ospina (Tolima, Colombia, 1954). Escritor que ha publicado entre otros títulos las novelas Usúa (2005, Alfaguara) y El país de la canela (acreedora de la más reciente edición del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos).

Friday, June 19, 2009

CUATRO TEXTOS BREVES DE ALEJANDRO ROSSI (1932-2009)


Tuve una novia extraña. Me confesó que era criptojudía y yo pensé -en mi ignorancia cristiana- que era una secta erótica. Durante meses esperé la invitación.


El bosque era enorme. Unos pinos altísimos y grises. De lejos vi a la niña que perseguía a un lobo aterrado. Lo juro.


Un hombre agoniza en un cuarto y al lado de la cama, sobre un piso de baldosas, está echado un perro. Entra alguien, observa unos segundos y cierra otra vez la puerta.


Cuando yo era adolescente pensaba que los grandes escritores eran personas incapaces de maldad. Mi razonamiento era a la vez simple y falso: la bondad acompaña a la comprensión, a la inteligencia, sin la cual -creía- es imposible escribir una página que valga la pena. Aún recuerdo mi escándalo al leer, en las memorias de un contemporáneo, que Valle Inclán pateó a un (pequeño) perro empeñado en subírsele a una pierna mientras él (Valle Inclán, claro) buscaba un libro.


Tomado de Manual del Distraído (1987, Monte Ávila Editores).


Alejandro Rossi (Florencia, 22 de septiembre de 1932-Ciudad de México, 5 de junio de 2009). De padre italiano y madre venezolana, amén de su ciudadanía mexicana, desarrolló una estimable obra filosófica y literaria en una atmósfera lúdica y -por fortuna- contingente e híbrida. Entre sus libros tenemos Lenguaje y significado (Siglo XXI, 1968; F.C.E., 1995), Manual del Distraído (Joaquín Mortiz, 1978; Monte Ávila, 1987), Cartas Credenciales (Joaquín Mortiz, 1999; Fundación Bigott, 2004), Sueños de Occam, El cielo de Sotero, La Fábula de las Regiones y la novela Edén, vida imaginada. Fue colaborador de Octavio Paz en las revistas Plural y Vuelta. Su oficio en la prosa fusionó exquisitamente el ensayo y la narrativa, como ferviente lector y discípulo de Jorge Luis Borges. A finales de los años noventa, la Editorial Monte Ávila Editores publicó la colección Alejandro Rossi ante la crítica, la cual compila una serie de reseñas críticas que abordan su obra. En la tercera edición de la Antología del Cuento Venezolano de José Balza (1996), podemos leer su cuento Sueños de Occam.

Tuesday, June 16, 2009

ALEJANDRO ROSSI SE MARCHÓ AL MUNDO DE LOS DISTRAÍDOS. CARTAS CREDENCIALES. ALBERTO HERNÁNDEZ


Artículos y reportajes (Letralia)
Alejandro Rossi se marchó al mundo de los distraídos
Cartas credenciales

Alberto Hernández


Desde los días del Manual del distraído, Alejandro Rossi nos suena en la conciencia. El ensayista, atado al amor de tres nacionalidades, favorece la universal, la más cercana a nuestros afectos.

Con Cartas credenciales (Fundación Bigott, Caracas, 2004) Rossi se nos presenta lleno de la vida que ha encontrado en México, donde es considerado como uno de los intelectuales más sólidos y respetados. La lectura nos amarra desde la primera página: estas cartas de presentación nos hacen descubrir la biografía de un hombre que si bien nació en Italia, tuvo en Venezuela su segunda patria, así como en México el imaginario que hoy lo cobija y le da aliento para seguir husmeando el mundo.

Desde su primer ensayo lo vemos agitarse: “No es fácil encontrar la tradición que nos conviene. Aquella que se ajusta a nuestros gustos y facilidades. La familia intelectual que comparte afinidades y aversiones, temas, estilos, mañas. A veces es necesario hacer largos rodeos y transitar por territorios ajenos. En el mundo hispanoamericano esto es aun más cierto porque no hemos vivido en culturas filosóficas propias, asentadas y, por consiguiente, las generaciones y grupos han debido elegir, a veces sin antecedentes previos, no sólo éste o aquel problema, sino la cultura filosófica en el que discurre”.

Esta reflexión se confirma en las páginas que más adelante terminan de darle cuerpo al libro. Pese a ese vacío filosófico, Rossi rompe con la “soledad teórica y el peligro de un didactismo elemental”, como él mismo lo dice, para desnudar la sapiencia y los afectos por un “territorio” humano que es la vigencia de nuestra cultura, pese a no contar con una filosofía propia.



II

La vida de este pensador, aferrado a las letras, se reconoce en la filosofía y en la literatura. Sobre estos puntos señala: “¿Y la literatura? Ha sido, más que la filosofía, mi santo y seña para mezclarme con la realidad”. Que nunca ha estado muy lejos: vivir en América Latina es toda una aventura donde la gramática del espíritu complementa la de un paisaje que se mueve entre el grito y el silencio.

Esta corta autobiografía revela las “cartas credenciales” del escritor ante un auditorio en el Colegio Nacional de México, suerte de currículo que se estima imprescindible para darle más fuerza a su presencia, al hecho de “que yo sólo sea un espejismo de la buena voluntad” de los mexicanos que comparten su talento, sus más caras intimidades.

La próxima estación nos deja en Borges. El recuerdo del viejo escritor argentino marca de cerca de quien le escribe: “La muerte de Jorge Luis Borges ejemplifica a la perfección ese misterio que, con terminología tradicional o quizás simplemente eterna, llamaré la mezcla o la reunión del alma y del cuerpo”.

Y así, alma y cuerpo, Borges es visto a lo lejos, la primera y última mirada. El alma, la lectura del genio. El cuerpo en una conferencia, un día; en la calle de una ciudad, un instante: “Quiero recordar la primera vez que lo vi, porque ya entonces entreveía —más física que conceptualmente— que allí se tramaba una alquimia rarísima. Conviene saber que yo tenía veinte años y era un lector de Borges desde los quince”. Pasadas las décadas, una conferencia, llegar tarde a ella. Sólo atinó a verlo con la mirada caprichosa de la memoria visceral. Es decir, de ello guarda lo que quiere.



III

La otra memoria, la del alma, lo frecuenta con generosidad, ya a un poco más de los treinta años. Se apareció Borges: “Yo también crucé la calle y lo seguí unas cuadras, a cierta distancia, asombrado en el fondo de que las cosas fuesen así, tan simples y tan enigmáticas, un hombre camina por la calle. Yo todavía lo sigo”.

Un texto corto dedicado a Juan Nuño, otro venezolano anclado en nuestra espiritualidad. La muerte del autor de La cuestión judía dejó una marca en Rossi: “Me consuela pensar que la intimidad vale más que el escenario, me conforta saber que ni él ni yo desperdiciamos un solo minuto de amistad. Ignoro dónde se encuentra Juan Nuño ahora. Lo único que puedo asegurar es que estará para siempre conmigo”.

Por supuesto, no podía faltar Octavio Paz, otro de sus amigos. Corre aún mucha agua por los afectos de este hombre que recorre el continente en una recreación feliz por personajes y hechos que terminan por hacernos más cercanos.

Monday, May 04, 2009

DOS TEXTOS POÉTICOS DE MANUEL BANDEIRA. Traducción de José Carlos De Nóbrega



POEMA EXTRAÍDO DE UNA NOTICIA DE DIARIO

Joâo Gostoso era cargador de mercado libre y moraba en un cerro de Babilonia
/en una barraca sin número
Una noche él llegó al bar Veinte de Noviembre
Bebió
Cantó
Danzó
Después se tiró en la laguna Rodrigo de Freitas y murió ahogado.


NUEVA POÉTICA

Voy a lanzar la teoría del poeta sórdido.
Poeta sórdido:
Aquel en cuya poesía hay una marca sucia de la vida.
Va un sujeto,
Sale un sujeto de casa con la ropa blanca bien planchada, y en la primera esquina
/pasa un camión, le salpica el paltó y el pantalón
/de una mancha de barro:

Es la vida.

El poema debe ser como la mancha en la ropa:
Hacer que el lector se entregue a la desesperación.

Sé que la poesía es también llovizna.
Mas ésta baña a las niñas, las estrellas alfas, las vírgenes cien por ciento y
/las amadas que envejecerán sin maldad.

Traducción de José Carlos De Nóbrega.

UN FRAGMENTO DE "MORTE E VIDA SEVERINA" DE JOAO CABRAL DE MELO NETO. Traducción de José Carlos De Nóbrega


FRAGMENTO DE MORTE E VIDA SEVERINA, JOAO CABRAL DE MELO NETO


Traducción de José Carlos De Nóbrega


-Como aquí la muerte es tanta,
sólo es posible trabajar
en esas profesiones que hacen
de la muerte oficio o bazar.
Imagine que otra gente
de profesión similar,
farmaceúticos, sepultureros,
doctor de anillo en el anular,
remando contra la corriente
de la gente que baja al mar,
retirantes al contrario,
suben del mar para acá.
Sólo los rozados de la muerte
compensan aquí el cultivar,
y cultivarlos es fácil:
simple cuestión de plantar;
no se necesita limpiar,
abonar ni regar;
los estiajes y las plagas
nos hacen prosperar más;
y dan lucro inmediato;
ni es preciso esperar
por la cosecha: se recibe
en la misma hora de sembrar.


UN POEMA DE MÁRIO CHAMIE, VEHÍCULOS DE MASA:TV. Traducción de José Carlos De Nóbrega


VEHÍCULOS DE MASA:

TV

el vidrio transparencia / el ojo ciego conciencia
la conciencia en el video / la transparencia del vidrio
el pueblo ciego de la plaza / el ojo negro de la masa
la plaza de ojo ciego / La masa de ojo negro

el vidrio transparencia
el ciego conciencia
la masa delante del video
la masa = globo de vidrio

la plaza de ojo negro
el pueblo = ojo murciélago

sin ver el pueblo a través de la venda
la cámara negra = su tienda

sin ver / la venda en el ojo del pueblo
te ve / la cámara negra de sueño


Traducción de José Carlos De Nóbrega.

Wednesday, April 29, 2009

AZUL FORTALEZA O DE LA SERENIDAD EN LA TORMENTA


AZUL FORTALEZA O DE LA SERENIDAD EN LA TORMENTA

José Carlos De Nóbrega

El mar es una bruma sonora en la distancia.
La noche sigilosa abolió los paisajes.
Soledad, sombra, tedio, quietud... y tu recuerdo
que abre en la noche ciega la estrella inolvidable.

Luis Enrique Mármol, Sin ti...

Este libro de nuestra amiga Marisol Pradas excede el género de la literatura confesional: Constituye una epístola amorosa dirigida a su hijo Ernesto para conmemorar y honrar a Martín, a Sol, a Oscar y Andrea más allá de su desaparición física. Dialogar con nuestros muertos -ante sus tumbas, en la casa o el trajín de la calle- nos conducirá a una vindicación de la vida misma, sin importar la obligatoria pasantía que hemos de cumplir en este cielo e infierno terrenales. El arranque del libro describe la conversación sentida que sostiene la voz narrativa con sus más queridos fantasmas; nos retrotrae escenas conmovedoras del film Fanny y Alexander de Ingmar Bergman, en las que vivos y muertos se enredan en una maravillosa tertulia, o algunos versos del poeta brasileño Carlos Néjar que refieren el límite impreciso entre uno y otro mundo: "Mis muertos, estamos apegados / a la misma herencia. / Pero lo que nos separa / es que se esté adelante. // No les alcanzo / y esta distancia / es la que me hace cautivo. // Hay una cubierta apenas / a ser partida. / Muertos míos, / hay una cubierta apenas / y anchos los sueños". Habitamos la casa en un ejercicio de la memoria yuxtapuesta al sueño: A tres cuadras del mar, Martín se balancea dichosamente en la hamaca, Sol dispone en el lienzo un enternecedor fatalismo convertido en madre que clama ante el hijo yaciente, mientras que Oscar y Andrea se convierten en destellos enamorados de una luz alocada y transparente trazada por Armando Reverón.


En este caso, la confesión no es artificial ni edulcorante, mucho menos "edificante" en el sentido confortable y utilitario de la literatura testimonial o de autoayuda: Nos invita a una comunión viva con su autora, sin estridencias estilísticas ni alcabalas que propendan a la manipulación emocional del lector; por el contrario, en Azul Fortaleza privan el inequívoco tono conversado del ensayo y la serenidad de la voz narrativa en la apropiación apetitosa de la vida, superado el deslave de la tragedia que embarga pero no logra enseñorearse del corazón. Los valores que dignifican a la humanidad no son pataleos absurdos en arenas movedizas que pretenden ahogarnos, impunemente, durante situaciones extremas: "Muchos valores no se enseñan en las aulas. Son aspectos muy arraigados dentro de las vivencias personales que el libre albedrío cultiva en los preciosos jardines internos". Efectivamente, el uso institucional de la llamada educación en valores, no es más que la bacinilla de peltre con el que se intenta reprimir el ejercicio libre de la ciudadanía. Cónsona y cómplice con la ética trocada en mercancía según (C)Eme(n)terio Gómez, la cultura de las organizaciones empresariales, educativas y gubernamentales son la apología del envilecimiento y el gregarismo de sus miembros. Por lo que el libre pensamiento y, peor aún, la conciencia libertaria están fuera de orden. ¿Cómo se explica entonces que se premie la delación, el despropósito y la medianía por encima de la iniciativa propia a contracorriente de tan decadente clima institucional? No importa que el delator o el arribista sea gerente de la empresa transnacional, directivo de liceo o reportero gráfico de vil y ponzoñosa reputación.


Nuestra ciudad es abordada de manera directa y cruda, sin afán de desquite ni intenciones inconfesables: "Acuérdate que Valencia es una ciudad pequeña, con muchos cómplices alrededor, con muchas relaciones entre las gentes, familias poderosas emparentadas entre sí, porque entre ellos mismos se casan, se relacionan y qué les puede importar que tú seas periodista". Nada parece haber cambiado, el estigma colonial y endogámico es el sustrato de la práctica capitalista valenciana. Sin embargo, la crítica que se desprende de Azul Fortaleza, producto de la indolencia de propios y extraños ante la doble tragedia personal, no se deja contaminar por el resentimiento. Las dificultades son regalos que otorga la vida para el enriquecimiento interior derivado de la persistencia del Amor: "Siempre estuvo ahí, la fortaleza del mar, acompañando y esculpiendo al ser. Fortaleza azul, azul fortaleza del espíritu, combustible de vida y deseos". La estulticia de la empresa no pudo doblegar la honestidad de Martín, caballero de carta cabal con el cual compartimos y celebramos el culto a la mujer y al matriarcado; también nos acompaña la solidaria voz poética de Oswaldo González, para la abuela Adela y la mamá María, "Que en el patio de mi infancia / embrujaron el día / con vainilla y canela". Los capítulos que homenajean a Sol Pradas son poéticamente festivos, pues asumen con cariño y ternura la figura paterna en clave de samba triste: no obstante su desencanto y su sentido negro del humor, la memoria lo rescata en su iconoclastia depredadora de triciclos para combatir el dolor de rodillas, sus lienzos luminosos y su poesía abriéndose paso con la voz seca y traviesa. Se empalma el escritor polaco Bruno Schulz en otro homenaje a la locura paterna: "Abajo, a los pies de este Sinaí crecido por la ira de mi padre, el pueblo gesticulaba, blasfemaba, veneraba a Baal y comerciaba". Asimismo, la tragedia de Vargas recompone a Oscar y Andrea con dolor y poesía: la furia de la montaña los llevó camino al mar, sin embargo son unos preciosos cosmonautas que engalanan lo que denomina el poeta Freddy Hernández Álvarez litoral de ausentes: "Los ahogados en la extensión gris / son la noche sacudiendo la memoria". Martirio que trajo consigo la supervivencia de Mamá Rosario y sus nietos Andrómeda y Vangelis. He aquí un libro que toca a los lectores apelando a la solidaridad y la contristación mutuas, sin que nadie hipoteque sus convicciones ni su cosmovisión en particular. El diálogo es franco y harto corajudo, apostando por la vida con inquebrantable terquedad en el epicentro mismo del tsunami. Oigamos la serena y deliciosa voz de Marisol: "Los libros no los hace uno, ellos asaltan y toman al que cumple la tarea de transcribirlos frente a la máquina de escribir o computadora. Mejoran lo que uno quiere decir, transforman, alcanzan verdades y el trabajo de quien luego aparece como autor es dejarse fluir con esa sinfonía de alientos".


En Valencia, la de Venezuela, 22 de abril de 2009.

Tuesday, March 31, 2009

INSCRIPCIÓN EN TU ESPALDA, LEDO IVO. FOTOGRAFÍA DE YURI VALECILLO.


Inscripción en tu espalda

Ledo Ivo (traducción de Rodolfo Alonso)

Foto de Yuri Valecillo

Por no temer jamás las desventajas
de ser bella en lo oscuro es que mereces
estos climas nocturnos; placidez
de chispas emigradas; subterfugios
después de amar, reposo, tentación.

El sueño se disuelve en tu sueño
como la hora en el tiempo de tu espalda.
Ahora, la tarde es grande, no sugiere
manos ante los senos. Y adormeces
-paisaje de paisajes que no viste.


Del poemario Cántico.

Tuesday, March 24, 2009

EL CORAZÓN DE VENEZUELA: POESÍA Y COMPROMISO EN EL DECIR


EL CORAZÓN DE VENEZUELA: POESÍA Y COMPROMISO EN EL DECIR.
José Carlos De Nóbrega.


A todos los Poetas del Decir.

Pueblo de mi misma leche, Miguel Hernández.

He aquí una colección poética hermosa y significativa, El Corazón de Venezuela, Patria y Poesía (2008), compilada por Luis Alberto Angulo y Luis Ernesto Gómez bajo el sello editorial de PDVSA y REDVE. Constituye su segundo trabajo compilatorio que se inició en 2006 con 70 poetas venezolanos en solidaridad con Palestina, Iraq y Líbano, el cual tuvimos el placer de presentar en Valencia el 22 de mayo de 2007. Vincula la patria con el decir poético en la exclusión del equívoco discurso chauvinista y el seco formato del pasquín ideológico dispuesto en versos; es la afirmación del patriotismo legítimo en tanto antítesis del nacionalismo hueco y ruidoso a fuerza de arengas y consignas, como bien lo postula Julio Cortázar. El volumen destila pertinencia para el momento histórico que ha espoleado la participación popular, destaca la revisita del decir poético venezolano a lo largo de su evolución histórica y promueve sus voces más recientes. Sin duda, la antología está animada de guisa coherente por lo que hemos llamado la Poesía del Decir: el compromiso de la palabra con la humanidad oprimida y, en consecuencia, la deslegitimación del discurso abyecto y tenebroso del poder. Leopoldo de Luis, refiriéndose a la obra poética de Miguel Hernández –imprescindible referencia tutelar de la Poesía del Decir-, lo ratifica sin ningún tipo de artificio retórico: “Ese primer aletazo entusiasta responde a un entendimiento de la poesía como esencia misma del pueblo, con raíz en la tierra, y el poeta como intérprete de sentimientos colectivos, con misión de conducir los ojos y el corazón de las gentes hacia esas cumbres hermosas que son las realidades poéticas, reflejo de las realidades vivas”. Lamentablemente, en nuestro medio se ha machacado –por obra y desgracia de poetas y críticos irresponsables- la división o fragmentación de nuestra poesía en grupos, patotas o escuadras; los poetas se convierten en malsanas etiquetas –formalistas, surrealistas, minimalistas, nadaístas- en el despojo de su humanidad, con la artera y predatoria intención de segregar lo popular a expensas de lo culterano. Si revisamos, por ejemplo, la poesía brasileña contemporánea, tal distinción no es propagada por su absoluta y obscena insensatez; las voces más representativas de Brasil cantan a la patria y a su pueblo sin concesiones, enclavadas en un discurso amoroso: Ahora llamaré a la amiga conjugada / Y pediré qué pieza al ruiseñor de día / Qué pieza al sabiá / Para llevarte presto a este avigrama: / “Patria mía, saudades de quien te ama… / Vinicius de Moraes”. Para Luis Alberto y Luis Ernesto, la poesía venezolana –pese al desconsuelo de voces agoreras como Milagros Socorro & Compañía- establece claros nexos cómplices con la poesía conversacional y exteriorista de Ernesto Cardenal y Pablo Antonio Cuadra, el Vallejo de Poemas Humanos, Ledo Ivo y Miguel Hernández, entre otros.

El libro se inicia con la letra del himno nacional, Gloria al bravo pueblo, en la maravillosa cadencia de la canción de cuna canaria que la dignifica; no en balde nuestras abuelas aún duermen a sus críos con este poema escrito por Vicente Salias. No pueden faltar textos fundamentales de la poesía venezolana: Alocución a la Poesía de Andrés Bello, Vuelta a la Patria de Juan Antonio Pérez Bonalde, Silva Criolla de Francisco Lazo Martí, El Reto (Florentino y el Diablo, nuestro canto épico por excelencia), Credo de Aquiles Nazoa y Mi padre ebrio, mi padre se muere de Caupolicán Ovalles. Por supuesto, este proyecto es abierto y está reñido con las colecciones literarias de corte definitivo, excluyente y sesgado: Busca la atención de los lectores de la calle, desatendidos la mayoría de las veces por las preciosas y ridículas poses de nuestra intelectualidad que se extravía en los vericuetos del poder político y la inmediatez árida y pesetera del mercado editorial. El paisaje interiorizado, en muchos de los textos de esta afortunada antología, responde a un discurso amoroso y vindicativo de la patria sin la estridencia de términos edulcorados ni arrebatados en el detritus de un romanticismo trasnochado. Por ejemplo, se agradece uno de sus más generosos hallazgos, Réquiem para mi perro de José Natalio Estrada:


(…)Al transcurrir un tanto melancólico
de las entradas de aguas,
en el espanto del verano
o en las frustraciones del invierno,
dimos a la sabana lo mejor que tuvimos
en la plenitud de cada hora.


La sencillez y la honestidad del canto nos conmueven sin apelar a las ofrendas florales en el mausoleo del despropósito patriotero de traidores e hipócritas; por el contrario, a la vera de la égloga dolorosa, el alma transida del vivir se reconcilia con la patria –sin nombrarla en vano- en la cotidianidad de la cabalgadura, la cacería y la conducción del ganado, acompañada siempre por la fidelidad incansable del cacri flaco de hambres y mezquindades. Para Ledo Ivo, la patria no descansa en el uso irresponsable, pretencioso y exquisito de la lengua, es el pretexto necesario y urgente para la celebración muda de su belleza, precariedad y oprobio. Esa bellísima misa de muertos cierra con la tierra y los gusanos transfigurando el cadáver del perro:


Esta es la historia de mi perro
y un poco de mi historia
en el largo regreso hacia mí mismo.

Entonces, ¿este réquiem, por lo local, no es universal? ¿Solamente lo es el soponcio mortal de Argos al reencontrarse con Ulises muchos años después? Unos versos no segregan a los otros en la confección de un canon arrogante que excluye la lucidez placentera de la atenta lectura de lo propio y lo ajeno. ¿El erotismo de Catulo está divorciado de la concupiscencia poética de María Calcaño? Isaac Pardo nos refiere, asomándose Don Siverio por la ventana, el beso apasionado del romancero español y algunas manifestaciones de nuestro cancionero popular. Al homenajear a Simón Díaz, Joan Manuel Serrat advertía que la universalidad del canto parte de su íntima y sentida conexión con lo regional. Los clásicos de la literatura universal y nacional no están separados por una horrorosa cerca metálica a la manera de la United Fruit Company; por el contrario, constituyen un patrimonio inembargable de la agradecida humanidad lectora. Este libro, valga la aclaratoria, no es producto de la inspiración gratuita ni de lo políticamente correcto. Es la continuidad del trabajo artístico de sus dos promotores, amigos y camaradas nuestros: Luis Ernesto y su trabajo de composición musical que emparenta en una fusión deliciosa lo clásico, lo experimental y lo popular (recordamos su linda obra alusiva a uno de los nuestros, el escritor peruano José Carlos Mariátegui); y Luis Alberto, afanado y fajado en la divulgación y el estudio auténtico –sin las alienantes cortapisas profesorales- de poetas como San Juan de la Cruz, Miguel Hernández, Ernesto Cardenal y Ledo Ivo. He aquí esta modesta invitación para leer y tocar el Corazón de Venezuela, tarareando el dueto de Louis Armstrong y Bing Crosby: le pedimos a la Patria un beso para edificar un sueño que nos ampare y festeje a todos.

En Valencia, la de Venezuela, 24 de marzo de 2009.

Tuesday, March 17, 2009

EL COMPLOT DE LAS CACHIFAS SEGÚN ZABALETA. JOSÉ CARLOS DE NÓBREGA


EL COMPLOT DE LAS CACHIFAS SEGÚN ZABALETA
José Carlos De Nóbrega

El proceso de los más escandalosos crímenes se cierra con un gracejo; las mayores infamias, sólo dan origen a una cuchufleta. ¡Momo se divierte y nos divierte! Un nivelamiento rasero ha rebajado las cumbres y elevado las charcas, y a las cumbres enanas elevan himnos las ranas ensoberbecidas. Pío Gil (alias Pedro María Morantes).

Valga una aclaratoria, nos referimos al primer libro de Orlando Zabaleta, Crónicas de un opositor en tiempos descoordinados (2008, Ediciones OPSU), título susceptible de ser atribuido a su otro yo o Némesis: Wladimir, artista plástico opositor que en un acceso místico acusó al camarada Oswaldo Guayasamín de ser franquista; tan sólo con el equívoco fin de darle un espaldarazo a la cuestionada gestión neogoda de José Napoleón Oropeza al frente del Ateneo de Valencia. Esta primera incursión narrativa de Orlando nos embarga de mórbido y travieso placer: Recuperando la tradición satírica de nuestros costumbristas, caricaturistas y escritores tales como Pedro Emilio Coll, Pío Gil, Leoncio Martínez, Job Pim y el Otero Silva de Las Celestiales y El Morrocoy Azul, recrea el final de fiesta de una clase política decadente estigmatizada en un ánima en pena llamada adequidad. Sin embargo, la crítica es festiva y a la vez compasiva: El personaje que protagoniza el discurso narrativo y la condición actancial, es víctima de la más caótica de las imposturas; se confunden el despropósito, la estulticia y la futilidad de esa camada politiquera y demagógica con la visión despiadada del polemista político que es Orlando. Esto es transitar del discurso estridentista de la intolerancia (nada qué ver con Rulfo en la literatura, ni con Bernardo Valencia en la tauromaquia), patente en el complot de las cachifas, comerse este país que nosotros, la clase media, levantamos (Milagros Socorro nos lo dice); hasta devenir sin trucos estilísticos en la más abyecta simulación que nos conduce a una crítica pertinente y no menos contundente, Pero, ay, hoy ningún verbo de fuego puede conjurar el frío del alma de este cenáculo de caras blancas. Pudiéramos afirmar que el libro es un pastiche criollo (en un préstamo del poeta Luis Enrique Mármol) que parodia el changuérico discurso oral y político del valenciano Henry Ramos Allup: traquitraqui-traquitraqui / el serial de la espoleta es / A-D-se-nec-tud. “Fusilando” o plagiando al poeta Manuel Bandeira, tenemos al muy pobre Sapo-cururu / de la barriga hinchada. / ¡Vote! Salte con él… / Sapo-cururu es senador de la República.


Poco importa entonces si nuestro adeco dedichado nos hable desde Caurimare, Chacao, Prebo, Trigal Centro o descanse su desilusión en cualquiera de esos camastrónicos púlpitos en serie denominados Sambil. Más allá de la fracasada estampida política que devela su lamento, de su misoginia manifiesta en la prisión del varón domado, o del divorcio que trae consigo disputarse los críos, los corotos y la cachifa, resulta de una obscenidad terrible su desesperanza afincada en la imposibilidad de redimir el destino con su propia mano. El personaje se escinde en las hablillas mismas: es rumor, frustración y precariedad al punto. Salvando las circunstancias estéticas e históricas, recuerda a personajes atribulados de nuestra literatura: Crispín Luz de El Hombre de Hierro de Blanco Bombona, Mateo Martán de Los Pequeños Seres de Garmendia, o Claudio del cuento Ese turbio amor de Mariño Palacio. Sólo que el tratamiento del humor a lo largo del relato –es significativa la estructuración de los capítulos a la manera de una rocola latinoamericana-, posibilita la risa del lector ante tan descocada tragicomedia. Evidentemente, el protagonista es víctima y victimario del “control del mercado político por medio del sufragio universal” (como lo postulan Espinoza y Gorodeckas en su libro La Adequidad de 1985). Sin embargo, la “representatividad” es buche y pluma na’má: El voto de un analfabeto vale igual al de un doctor, el de un malandro al de un general. El de un vago desempleado al de un empresario que le da trabajo a cientos de trabajadores, la mayoría malagradecidos, por cierto. Tanto es así que le esconde a los lectores sus gustos y placeres elementales. ¿Este adeco es magallanero o caraquista? La recua apocalíptica de su discurso no da para más: Lo vimos el día sábado pitando a Magglio Ordóñez en el Dolphin Stadium, el muy desgraciado padece de cretinismo diamantino (tonto césar apuñalando con el pulgar el diamante de juego, sus pocas bolas y el escuálido seso); hoy su endecha despechada aturde con el pase de la selección a las semifinales del Clásico Mundial de Béisbol.


Es innegable que estas crónicas constituyen un estupendo y peculiar ejercicio de nuestra memoria reciente. La democracia del Pacto de Punto Fijo fue haciendo agua en la demagogia y el capitalismo de Estado, para luego ir siendo prisionera del largo brazo de un Poseidón fondomonetarista que desencadenó el tsunami del tan mentado neoliberalismo (lo cual no justifica un ataque al pensamiento liberal bajo ópticas oscurantistas y supersticiosas) y luego el discurso eufemístico de la economía social de mercado: De entrada se le aclaró bien el guión: Nunca diga “privatizar”, profesor, diga: “Abrir cauce a la participación de la sociedad”. Menos diga: “desnacionalización”, diga: “los necesarios aportes del capital foráneo”. He allí el desaguisado criminal contante y sonante del paro petrolero promovido por la nomenclatura meritocrática de la industria, por ejemplo. Qué decir del golpe de abril, una intentona torpe y artera que le dio la espalda al orden jurídico y a una consideración seria de nuestra historia contemporánea. Este volumen puede ser un oportuno pretexto para abordar un análisis necesario de la actual coyuntura política, signada muchas veces por la prisa, el oportunismo y la improvisación. Es menester la discusión política bajo ópticas diversas, creativas y encaminadas a la solución de nuestros más ingentes problemas y vicios. La promoción de la lectura ha de ser una red de múltiples implicaciones que enriquezca –so pena de persistir en la banalización y la frivolidad- el diálogo entre los venezolanos. Cierta burocracia cultural –otra cosa son los verdaderos promotores y actores culturales- no puede justificar su mezquino espacio espantando arañas del catre para solazarse en proyectos descabellados. No se preocupen, incluso el libro puede hacerse pasar por literatura que consuele a aquellos que se desquician viendo al Mataduras despotricar su propia sombra de lunes a viernes en la tarde. La lectura lúdica es la antípoda de la que subvocalizan los idiotas y los amargados en un crujir de dientes.

Valencia de San Simeón el estilita, 17 de marzo de 2009.

Monday, March 16, 2009

CRETINISMO DIAMANTINO EN EL DOLPHIN STADIUM DE MIAMI


El término cretinismo diamantino posee dos acepciones:


a) La referida a los managers de tribuna que todo lo saben sin arriesgar el pellejo, pues se refugian detrás de la fanaticada en las tribunas y los bleachers. Su crítica maledicente e idiota sazona las cervezas y los perros calientes del domingo al mediodía; comprende la ignorancia del juego de baseball y sus reglas, las hablillas del día y los comentarios políticos de poca monta.


b) Una nueva especie, derivada de la anterior, que se exhibe oronda en Miami (es la revisita de la estulta vanidad venezolana de los locos setenta, ta'barato: dáme dos). Pitan a los compatriotas por fobias y resabios politiqueros. Asemejan a pequeños césares cretinos que escarnecen el diamante de juego con los pulgares apuñalando la tierra o, peor aún, denunciando sus pocas bolas y el escuálido seso.

PALABRAS PARA LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO "PARA MACHUCAR MI CORAZÓN: UNA ANTOLOGÍA POÉTICA DE BRASIL" DE JOSÉ CARLOS DE NÓBREGA. GUILLERMO CERCEAU.


Palabras para la presentación del libro
Para machucar mi corazón: Una antología poética de Brasil
de José Carlos De Nóbrega.

Guillermo Cerceau.


I La traducción

La traducción literaria tiene múltiples fines y son estos fines los que han contribuido a la proliferación de teorías sobre las traducciones, a modelos normativos, a esquemas de valoración.

Se traduce porque se quiere ampliar al número de lectores de una obra, ya sea que se considere que la misma es importante como para trascender su esfera lingüística, siempre limitada no importa cuan amplia sea; o tal vez se traduce porque se considera que un texto es importante para la humanidad, como sucede con las escrituras sagradas. No olvidemos que las lenguas modernas europeas han sido en parte moldeadas por grandes traducciones: la Biblia de Lutero ayudó a conformar el alemán moderno, como lo hizo la del Rey Jaime con el inglés, o la Vulgata de Jerónimo con la estandarización de un latín que comenzaba a corromperse en lenguas vulgares.

Se traduce por un afán lúdico, como el de aquellos antiguos eruditos que se divertían trasladando un texto de un idioma a otro, o del verso a la prosa. Cuenta Platón, por cierto, que Sócrates pasó sus últimas horas poniendo las fábulas de Esopo en verso.

Se traduce, también, porque hay quienes consideran esta actividad como parte de la literatura. Traducir sería para ellos como crear o recrear un poema o una novela.

Esta incompleta y arbitraria enumeración solo pretende destacar los motivos más conocidos que llevan a alguien a traducir un ensayo, una novela, o como es el caso del libro que presentamos hoy, una selección de poemas. Cada motivo tiene sus propias reglas de valoración. La conocida antítesis entre “transparencia” y “fidelidad” se aplica a todos ellos, pero es obvio que nace de una exigencia literaria, es decir, de quien siente o esta convencido de que traduciendo crea una nueva obra.

Nuestro siglo – me refiero al 20, el 21 es como su suplemento- presenció la saturación del universo simbólico humano, la proliferación sin límite de la Teoría, el agotamiento combinatorio de la capacidad de fabular con ideas. Es poco probable que en el inmenso acervo de las teorías sobre la traducción podamos contribuir con una idea original.


II Brasil

Anota José Carlos, en el prólogo de su libro, las muchas cosas que nos separan de Brasil, ese vecino tan grande y tan cercano y resalta nuestra ignorancia mutua, sobre todo en el terreno de la poesía. Aunque no faltan antologías y traducciones, es verdad que sabemos poco o nada fuera del círculo de los poetas y especialistas. Es posible que esta ignorancia de la poesía del vecino país no sea sino un caso particular de la gran ignorancia que existe sobre nuestra propia poesía – siempre me gusta recordar que conocí al poeta José Joaquín Burgos en una biblioteca de Boston – pero esto nos llevaría a otra discusión, que sin embargo, tarde o temprano debemos dar.


Es cierto, ignoramos casi todo sobre los brasileños y su escritura, tanto como ellos ignoran la nuestra. La cercanía geográfica no es garantía de nada, y las diferencias lingüísticas han demostrado no ser barreras en la época de las traducciones. Tal vez sea ocioso preguntarse por qué es fácil conseguir en nuestras librerías lo último en literatura alemana o norteamericana y casi imposible los clásicos y las novedades de la brasileña. Una explicación parcial (y por lo tanto una media verdad) es que recién ahora estamos mirando hacia el sur. La verdad sociológica e histórica es más compleja.

III Convergencia

Me he detenido en tres temas, para crear un contexto que me permita decir algo con sentido sobre este libro. La Traducción y sus ramificaciones. Brasil y su cercanía que no es tal. La ignorancia de la poesía.


IV

Si traducir es “trasladar” o “llevar de un sitio a otro”, es decir, vincular, elevar puentes, unir los puntos de unas estrellas solitarias para convertirlas en constelaciones, José Carlos hace mucho más que acercarnos a unos textos que para la mayoría permanecerían remotos.

Entre el mundo de las letras en el que se ha formado y al que ha enriquecido, y la experiencia de la vida del pueblo, entre el intelectual y el malandro,

Entre los amigos,

Entre los mundos simbólicos que examina en su amplia y profunda obra ensayística.


V

Antes dije que prefería no acudir a las teorías que saturan nuestro universo mental. Quiero hacer una excepción que tal vez resuma mejor lo que he querido decir. En su célebre ensayo “La tarea del traductor”, el filósofo y místico Walter Benjamín, tributario simultáneamente del Marxismo y de la cábala judía, nos propone una metáfora que, pienso, podemos admitir sin muchas concesiones: que así como una valiosa ánfora quebrada se reduce a miles de fragmentos que han de pegarse, siendo todos desiguales, son todos necesarios e imprescindibles para reconstruir el objeto dañado.

Benjamín propone que de la unidad original del lenguaje, postulada por la Torá y destruida por la ambición humana en la fallida empresa de la Torre de Babel, está hoy dispersa en innumerables fragmentos. Traducir, en esta compleja metáfora sería ir recogiendo los fragmentos del Lenguaje, con mayúsculas, para reconstruir la unidad perdida. Por eso cada traducción es única y sigue sus propias reglas internas, por eso traducir es un imperativo en que colaboramos con Dios o con las fuerzas ocultas de la historia.

José Carlos De Nóbrega tal vez sea un colaborador más en la larga tradición de quienes dedican su vida a unir los fragmentos dispersos de una humanidad escindida. Su calidad humana, su ética de intelectual y la transparencia de su trabajo se dejan ver claramente en este libro que hoy presentamos y que estamos seguros abrirán nuevos horizontes a quienes se paseen por sus páginas, como lo ha hecho con nosotros.


Para acceder a la versión virtual de la antología aquí comentada, tenemos el link:

http://www.letralia.com/transletralia/brasil/index.htm .

Saturday, March 07, 2009

NAIPES, HÉROES Y MITOS. CARLOS YUSTI


Naipes, héroes y mitos


Carlos Yusti

El ensayo en nuestro país siempre tuvo (en el estilo) algo de tiesa cretona y de almidonada enciclopedia. Después se le convirtió en tribuna para realzar los valores humanos y lanzar mensajes sin destinos. Al final cayó en manos de estudiantes de letras y profesores para sus tesinas y trabajos de ascenso respectivamente. Sacar al ensayo (como género) de semejante comedia e equívocos se ha iniciado a través de libros y trabajos ensayísticos escritos por José Carlos De Nóbrega, Pedro Téllez, Gabriel Jiménez Emán, Ennio Jiménez Emán, Carlos Sandoval, Mariana Libertad Suárez, María Antonieta Maggi, Virginia Riquelme y otros nombres que se me escapan (algunos a propósito y otros por problemas de Alzheimer).


El libro de ensayos de Pedro Téllez, Un naipe en el camino de El Dorado, editorial el Perro y la Rana, contiene textos que se convertirán en clásicos del género. Aunque, conversando con Pedro, me comentaba que el libro no le convencía del todo ya que algunos ensayos fueron encargos u obligaciones académicas. A pesar de la circunstancias en las que fueron escritos, algunos ensayos tienen frescura y ese golpe de efecto innovador que Téllez siempre ha tratado de imprimirle a sus escritos ensayísticos.


En lo personal el libro contiene ensayos excepcionales como “Páez y el teatro: un proceso de arielización”, “Cantar de los cantares y los componentes del amor”, “El temperamento de Lope de Aguirre”. Pedro en el ensayo sobre Páez intenta escudriñar las razones que empujan a Páez a iluminarse a través de la cultura. Qué lleva a un hombre tosco, analfabeta, héroe aguerrido y aclamado por la nación con todos los reconocimientos. De pronto este hombre salta la talanquera de la ignorancia y la rusticidad para enfrascarse en un refinamiento que lo induce a cantar, tocar instrumentos musicales e incluso escribir una ópera. El ensayo tiene pasajes como este: “Páez comparte aplausos con la oligarquía ilustrada, con abogados como Peña, guerreros acortesanados y damas de sociedad. El proceso de arielización es público y notorio, y el caudillo legitima su capacidad más allá de su liderazgo militar, a través de un género como el teatro…”


En este libro de Téllez se mezclan héroes, mitos y naipes con una armonía asombrosa. No obstante hay un ensayo, “Aviso a los literatos”, que es una humorada sobre un texto del Dr. Tissot, el mismo autor de “Disertación sobre las enfermedades producidas por la masturbación”.
Pedro Téllez como ensayista sabe administrar la dosis de buena escritura, inteligencia e ironía. Sus ensayos tienen la impronta de la buena lectura, de la sabiduría para nada académica y esto le proporciona a su estilo una inigualable soltura y transparencia que el lector agradece.

Friday, February 27, 2009

ORLANDO ZABALETA NOS INVITA AL BAUTIZO DE SU LIBRO "CRÓNICAS DE UN OPOSITOR EN TIEMPOS DESCOORDINADOS"


En la tradición satírica de nuestros escritores, costumbristas y humoristas, Orlando Zabaleta nos presenta un libro desenfadado, inteligente y gratificante para diseccionar un discurso político al que sin duda se le han quemado los fusibles. El clima político convulso y compulsivo de hoy es recreado por el buril irreverente de nuestro autor, sin ninguna clase de concesiones. Su protagonista revela la angustia postiza y la precaria cosmovisión de la clase media venezolana, el sesgo alienante de los mass media privados y la obtusa y pervertida condición de los partidos políticos de la oposición. El ciudadano de a pie puede sentirse reivindicado por el humor festivo y crítico de esta descocada novela. La cita es impelable: jueves 19 de marzo de 2009, 7:00 pm, en el Ateneo de Valencia. Acude sólo Dios y el Diablo satisfacen en este valle surrealistoide.

Friday, February 20, 2009

CRÓNICAS DEL OLVIDO DE ALBERTO HERNÁNDEZ: POEMAS DE LEDO IVO


CRÓNICAS DEL OLVIDO: POEMAS DE LEDO IVO

ALBERTO HERNÁNDEZ


1


Hay una mirada oculta en las imágenes de este poeta brasileño que acaba de llegar a nuestra casa, y que por alguna razón toca a Dios y lo desvanece, lo hace más invisible y menos lejanía para los lectores.


Poemas (La Liebre Libre), de Lêdo Ivo, es una presencia extraña, un hallazgo de la sombra, de esa cotidiana impresión traduce el pecado: lo no visible también es paisaje.

La confesión, la palabra para biografiar el texto, se imbrica de detalles de una voz que siente y niega:


Mi vida es como una ventana abierta sobre Asia.
Profeso lo imaginario, y en este rito,
al contemplar lo inexistente
que brilla a la luz de mi trópico de agua.

Lo opuesto, lo no reconocible, lo escondido en la luz, en el despojo de las superficies, en la inflexión de lo imaginario, en la práctica de una divinidad recién tocada. Desde este corpus, parecido a un desierto, el poeta abarca su interior y la mirada que lo designa.

2


En la línea de su panteísmo, Lêdo Ivo recorre todos los espacios donde presumiblemente radica Dios. En cada insignificancia, en el rocío, en el canto de un pájaro sobre un semáforo, en una rosa o en la suma del horizonte. Materia cierta de un universo en el que la moldura de quien no vemos se refleja en cada acto, en cada reminiscencia. O en todo olvido. Un ligero soplo bíblico, por ejemplo, en La ofensa de los hombres. O en Encuentro y duración de los muertos: Muertos continúan / vivos, siempre amados. Vivir es protegerlos.


Pero también Dios es el lado oscuro del mundo: la basura, la podredumbre, la pestilencia y la conjunción del bien y el mal, interpretada en la desnudez de los sonidos de los versos, a veces secos, metálicos, con alguna incidencia hermética que nos remite a lo invisible, al misterio. Aunque el ojo nos vea, detrás de su acción está el ave Fénix, lo reencontrado, no como esperanza, sino como perplejidad.


La palabra como objeto de desintegración, como instrumento para descubrir al hombre, su sentido y su no sentido. En una sintaxis primitiva, sencilla, Lêdo Ivo nos entrega una poesía de la otredad, en un sujeto que se oculta, que vuelve en cada frase, pero que sólo es una alusión, un intento, una elucubración.

3


Moroso en su tono, entre el ruido y el silencio. No atiende a musicalidad alguna, excepto cuando define desde la metáfora (escasas) e intenta fundarse en una cadencia ingenua e íntima. ¿Dónde está lo definitivo en este autor que desplaza la tradición poética brasileña y se adentra en el resumen de imágenes casi inmóviles?


Discurso y declaración del contrario: totalidad. Vínculo consagrado a las voces que se resisten a una interpretación desligada del festejo gozoso de la muerte, como apunta Eduardo Cobos.

4
El visitante Lêdo Ivo(segunda lectura)
La carne del poema anuncia el desastre, esa sucia y sombría precognición donde alguien se hace patético silencio. Lêdo Ivo, una de las voces de aquella generación de poetas brasileños venida de la década del 40, se revela sonido cercano gracias a la traducción de Eduardo Cobos.


Con Ferreira Gullar y Joao Cabral de Melo Neto, insiste en las imágenes que fijan la permanencia en los restos, en los trozos materiales de lo que flota en la memoria.


El tiempo se amontona en la piel y vierte su pátina bajo la materia rítmica de lo inaudible. Lêdo Ivo es un poeta sin abalorios, entrega la niebla para que la palabra la convierta en parte de su canto, sin necesidad de ensombrecer la pasión o la mansa entrega de sus signos.

5


Sólo cuando nadie lo contempla el mar es el mar,
senda pura extendida en el agua, entre el acantilado y las embarcaciones.


Poética panteísta, sin límites para lo animado, sólo las cosas testimonian la orfandad de lo invisible. Al mirar, revelamos la ilusión, la escritura de lo callado. Mirar es borrar la anécdota, las mareas que sólo son en soledad, en el menester del mismo alguien asordinado. Detrás de lo que vemos está la verdad del espejismo, ese otro que descombra, oculta y desaparece, para luego mostrarse espuma, movimiento del secreto: en soledad el mar es el mar.


El poeta usa el alejamiento, la distancia para aceptar la fatalidad o el amor. Lo que siente, ve o toca, podría rozar el desvarío:


El paisaje es comentado por la música. O la vida, liberada de los lenguajes eventuales,
se festeja en la memoria
en el espíritu sometido a un infinito ahora
eternamente presente como el océano en las playas.

Muy allá, donde reinan los secretos, palpitan el tiempo y un espacio que no tiene nombre. Sólo entona, dilata el vocablo.

6


Modernista en lo que tiene de símbolos multiplicados, la poesía brasileña significa el nombramiento de lo escrito y de lo dibujado, elaborado en una geografía inasible. Esta muestra que es Lêdo Ivo: el espíritu no deja de flotar y hasta se abandona en algunos símbolos dispersos. El inmenso universo poético de Brasil revisa aún la aventura iniciada en el primer tercio del siglo XX. Por esa razón de filosofar y hasta de reencarnar lo ausente, Ivo es rara avis de la poesía en lengua brasileira.


Entre existir y no estar se debate el imaginario de Lêdo Ivo. Dios niega el cielo del pájaro, lo borra entre las nubes, y como el otro que lo habita mi vida es un sueño y nada más. La palabra se presenta dilatada y se apaga: absurdo como la vida, donde se anida/ la pátina de la muerte, vuela el pájaro.

7


Un ojo desaparece los cuerpos: los atrapa y los mancilla. El cuerpo se hace nada, se pudre y hasta anuncia el día para dejar de decir. Conjura su propia esencia, la martiriza al ensoñar la memoria. Es tan ausente que asombra su presencia. De allí que al desaparecer —por muy sujeto amado, palabra al fin— la voz encarna a quien sólo nombra. Yo pensaba que los muertos no regresaban / y sin embargo aquí estás, radiante y pobre.


Este libro, Poemas, producto de una lectura muy personal (como todas, porque en definitiva uno se lee en todas las páginas), recoge los cortes más profundos de Lêdo Ivo. Su constante, esconder el rostro, asomar lo que no está y lo que se imagina. La muerte es sólo un desahogo, un escape intimista y hasta romántico que nos recuerda al insomne de Cumaná: Yo me escondía detrás de las persianas. Y el día cerraba los ojos como las jóvenes suicidas en sus lechos de canícula. En mis sueños las piedras imperturbables herían los dedos de quien intentase tocarlas. Yo circulaba entre la duna y el mar, en el espacio no alcanzado por el moho de la vida. El yo y la adjetivación: una atmósfera que apenas avisa su ausencia, porque frente a esta lectura sólo queda regresar al lugar donde no estuvimos, a la ilusión donde nadie queda.

Thursday, January 29, 2009

BALAS PERDIDAS. SLAVKO ZUPCIC


BALAS PERDIDAS
SLAVKO ZUPCIC
Cuando a Javier T se le ocurrió lanzar un hombre-bala desde Tijuana a San Diego, ya era un artista plástico conocido. A partir de entonces, más conocido y respetado todavía, llovieron las invitaciones para lanzar siempre al mismo hombre. Desde un ferry marroquí hasta Cádiz. Desde Beni Enzur hasta Melilla. De un lado a otro de la Gran Muralla China. Por encima de la Puerta de Brandemburgo. Y desde Puerto Ayacucho hasta Casuarito, sobre el Orinoco. En esta última ocasión, el hombre-bala se fracturó la pierna derecha durante el aterrizaje y el agente invitó a Javier a suplirlo en los eventos siguientes metiéndose en el cañón. Javier aceptó y, ya convertido en hombre-bala, fue lanzado desde Casuarito a Puerto Ayacucho, desde Melilla a Beni Enzur, desde Cádiz al Mediterráneo y desde San Diego a Tijuana. Entonces, había transcurrido un año del primer lanzamiento y, ya en Tijuana, Javier T encontró al primer hombre-bala. Era artista plástico y, lo supo entonces, suya había sido la idea de este periplo invertido que, partiendo de Casuarito, le tenía de regreso en México, apenas a treinta metros de la frontera con Estados Unidos.


-Yo también lo abandono- fue lo único que dijo cuando el primer hombre-bala, cojeando, vino a felicitarlo.