Friday, April 18, 2014

ELOGIO POR PARTIDA TRIPLE DESDE CASI MIS CINCUENTA AÑOS

ELOGIO POR PARTIDA TRIPLE DESDE CASI MIS CINCUENTA AÑOS
José Carlos De Nóbrega

Este jueves santo de 2014, se despidieron tres amigos de mi adolescencia escurridiza que va y viene impunemente: Cheo Feliciano (1935), Gabriel García Márquez (1927) y Mayra Alejandra Rodríguez Lezama (1955). Tres muertes que comprendieron causas disímiles: el accidente de tránsito que incrustó al primero en un poste de concreto, la severa afección respiratoria del Gabo que lo despegó por fin del mal del sueño y el cáncer terminal que apagó el shock postraumático inducido vía T.V. a la desdichada y acartonada Leonela. Sin embargo, la nostalgia, además de la cruel y traviesa Providencia, los emparentan en ese concierto barroco y maravilloso –periferia escarnecida y prostituida por el Centro- que es la cultura popular y literaria de América Latina. La voz tierna y viril de Cheo, antípoda extraordinaria que aún agradece el melómano y el bailador, nos acompañó desde la devota sintonización de Radio Aeropuerto, enclave de la Salsa en la Venezuela de los setenta. Recordamos su estilo inigualable, gallardo y heredero de Tito Rodríguez, Joe Cuba y Eddie Palmieri tanto en la tesitura aterciopelada del bolero como en el tenor salvaje y montuno de la guaracha y el sonido boogaloo: “El Ratón”, “El Pito”, “Busca lo tuyo”, “Amada Mía” y “Delirio” (el último surco es una brillante versión de este clásico así como la de Ismael Quintana con Palmieri) así lo ratifican cada vez que la aguja o el láser lamen el acetato o el CD para complacer los oídos y el corazón. Si de yuntas se trata –evocamos a Ismael y Cortijo o a Colón y Blades-, es histórica la simbiosis perfecta de Feliciano y Catalino “Tite” Curet Alonso: “Anacaona”, “Naborí” y “Los Entierros de mi pobre gente pobre” son hitos indiscutibles del Repertorio Latinoamericano en virtud de su poesía sentida, conmovedora y solidaria con las causas contestatarias de nuestros pueblos. Desprovisto de los alardes mediáticos propios de lo políticamente correcto, Cheo Feliciano adversó la Guerra de Vietnam (llevado por los acordes de “Despedida” de Don Pedro Flores) y el aislamiento con el que aún pretenden los corsarios protestantes oprimir a Cuba por mampuesto (por supuesto, todavía les duele Playa Girón). Cheo fue desde siempre amigo de nuestro país, bien sea en compañía de Tito Rodríguez, La Fania All Stars o la Rondalla Venezolana. Su presentación en PDVSA La Estancia, a propósito del Festival de Boleros en 2012, nos reconcilió con sus mejores días, esta vez echando un pie con Coco, su mujer bien amada, sazonada la noche con los estupendos arreglos del profesor y tresista Luis García. //

Qué decir del Gabo, cuando aparentemente todo está dicho y llueve sobre mojado para bien o para mal: En la indecente apreciación de este narrador y ensayista compulsivo, constituye mi primera referencia literaria: Ambos estamos conscientes de que sólo servimos para escribir con la mollera, el corazón y las tripas. Si “La Hojarasca” me trajo visceralmente a Macondo con su tropical calor pegajoso, sus supersticiones y miedos veterotestamentarios, no en balde los catorce grados centígrados de la Caracas de entonces aparejados con los ardores púberes, “Cien Años de Soledad” supuso una revelación asombrosa, esto es la literatura como apertura y cierre de la Totalidad contingente y discontinua que nos abraza, bandada de múltiples voces entrecortadas que recoge y desparrama en la recreación del oprobioso mundo amado, los amores no correspondidos y las causas inauditas a defender que sólo delatan nuestra inconformidad y desadaptación. He de confesar que obtuve más plata escribiendo trabajos diferentes sobre ambas novelas para mis flojos condiscípulos, que la que me deparaban las dupletas hípicas con las que recorría La Pastora en Caracas o Tarapío y Caprenco en Valencia, la de San Simeón el estilita. Como pueden constatar, de ahí viene esta terca pasión por las palabras que tan sólo busca ensayar junto a ustedes una conversación sobre los autores que nos gratifican y honran en el juego bifronte del lenguaje. No nos caigamos a embustes: Soy un cronista mercenario de estos días sin dispensación, flaco de hambres y hambriento de amores como el protagonista de “Memorias de mis putas tristes”, indudablemente una de sus novelas más simpáticas y enternecedoras. ¿Cómo no reencontrarme con García Márquez en el realismo poético de “Apuntes y congojas de una decadencia novelada en tres muertes” de nuestra Doña Ana Enriqueta Terán, o las mariposas amarillas de Mauricio Babilonia recreadas por Billo, o ese homenaje vitalísimo de Rubencho Blades y Seis del Solar que es “Agua de Luna”? Pese al terror compartido con Salvador Garmendia en cuanto a revisitar las páginas monstruosas de las grandes novelas que cautivan la memoria, me resta abrevar en el lamedero magnífico de “Cien Años de Soledad”, pues los condenados de la Tierra siempre forjan sus oportunidades de redención con maniático denuedo. //

Mi aversión por las teleculebras latinoamericanas a lo Delia Fiallo no me alejó de Mayra Alejandra, por el contrario, excitó mi febril sensibilidad e inclinación por las guarichas, hembraje avasallador a fuerza de nuestro proverbial mestizaje no mediatizado por la palurda miopía misógina de Osmel Sousa y sus viles cómplices mediáticos. Sabotear esperpentos dramáticos como “Leonela” fue un oportuno pretexto para importunar al matriarcado amantísimo de mi casa, zanjando brechas generacionales y eludiendo el rigor de la correa o la chancleta airada. Sin embargo, el morbo patente en el tratamiento cursi del tema de la violación y el increíble ascenso social del violador, le imprimió un toque extraño y paradójico a las húmedas ensoñaciones eróticas de entonces: chupar los grandes pezones de bondadosas papayas, perderse en esos ojos negrísimos de muchacha broncínea. Nos simpatizaba más, por supuesto, la Carmen fogosa que encarnó en la película de Chalbaud, o la impúdica Barbarita agarrada del brazo de Cabrujas e importunada por la muerte de un viejo actor que gustaba de “La Gaviota” de Chejov. //

Estimado trío que se asomó a mi pubertad: ¡Buen Viaje, Familia! Sus cenizas se sumergirán en las aguas cálidas de los ríos, el bramar de las cataratas y la saudade que trae consigo las lluvias de mayo.

En Valencia de San Desiderio, viernes santo, 18 de abril de 2014. Así sea.

Wednesday, April 02, 2014

LAS 4 ESTACIONES: UNA TETRALOGÍA POÉTICA DE ANTONIO MIRANDA. José Carlos De Nóbrega

LAS 4 ESTACIONES: UNA TETRALOGÍA POÉTICA DE ANTONIO MIRANDA
José Carlos De Nóbrega

Deixa o teu corpo entender-se com outro corpo. Manuel Bandeira.

Antonio Miranda (1940) es otro gran amigo brasileño de Venezuela. Más que escritor y bibliotecólogo, se nos antoja un coreógrafo salvaje de la palabra. Rebeldía, resistencia, crónica impenitente y poesía se mixturan gozosas en su personalísimo discurso literario. El canto no sólo conmociona al sacudir entornos inhóspitos y esterilizantes, sino también conmueve a los desheredados de la tierra, los pasajeros del oprobioso transporte público y los hambrientos de justicia. Las salas de las bibliotecas, entonces, dejarán de ser sepulcros mohosos de libros y periódicos, para erigirse en instancias amorosas de la palabra viva que reivindican el Decir libertario de la Humanidad. Ya lo canta, acompañado por la música de Xulio Formoso, revirtiendo la soledad del acto escritural que gana al punto una vinculación solidaria con el mundo: “¿Cómo pensar en poesía en los días que vivimos? / Pasando hambre / ni la poesía sobre el hambre interesa. // Todos ¡Libertad!” La Poesía no constituirá un antifaz elegante que distraerá a las élites en las cabriolas de una almibarada danza rococó, mientras la peste asola a las mayorías. El baile se hará al desnudo, denunciando paraísos artificiales que se divorcian del Otro. Los versos que se musitan al oído de la mujer amada o arrullan a la crianza, así como los que se cantan en las calles, opondrán diques al despropósito político y la banalización de sus discursos propagandísticos.///

Celebramos en un espíritu comunitario la publicación de Las 4 estaciones de Antonio Miranda, bajo el sello amistoso de Fundarte: Esta tetralogía poética nos permitirá revisitar la musicalidad underground de “Tu país está feliz” (recordado montaje teatral del grupo Rajatabla en febrero de 1971); escuchar, con oídos atónitos, ese contundente y crítico narcocorrido en clave de samba que es “San Fernando Beira-Mar” (2006); leer con afinidad la reconstrucción poético-biográfica de Constantino Cavafis, 2007, en el asedio bárbaro; y auscultar estupefactos el fraseo fragmentario y experimental de “Creador de mí” (2011), apretada plaquette que se regodea en el caos o la intemperie interior a la luz de un enésimo juicio final. Es notable el cariz transgenérico del conjunto, eso sí, sin los remilgos ni las poses fútiles del académico que coloca la carreta antes que los caballos, tanteando inútilmente la indudable poesía del texto y de las cosas con palabras huecas y tibias. Parafraseando a Cabral de Melo Neto, la lucha con las palabras que enturbia la blancura de la página, implica dejar los efluvios corporales en la configuración de mundos nuevos y posibles, no en balde la finitud de la expresión escrita. El oficio literario, más allá de la literatura, asume denodadamente responsabilidad social, estética y vital: Muerto seguiré debiendo. Por supuesto, en la ausencia de los sistemas financieros chupasangres, la vocinglería cagatinta que pretende acompañar el primer café de la mañana y la disfuncionalidad de la familia pequeñoburguesa.///

“Tu país está feliz” es un libreto lírico de espíritu rebelde que no remeda la superficie contestaria al inicio de los años setenta: La disposición de las canciones y los poemas a dos columnas, entraña un ácido reproche inconformista que triza el Poder autoritario ejercido en el marco de la sociedad capitalista y el régimen democrático-liberal. No observaremos jóvenes corriendo desnudos y drogados en los jardines de una universidad norteamericana, despojados de una conciencia de clase precisa en el entendimiento y el corazón. Las punzadas críticas comprenden sorprendentes gradaciones anarquistas que transitan del trotskismo a un teísmo problematizador, lo cual incluye un guiño al anarquismo literario de Ambrose Bierce: “Reina la más completa calma en todo el país / Reina la más completa calma en todo / Reina la más completa calma / Reina la más completa / Reina!!”. O su acepción del demonio a la luz de una teología personal de la liberación: “Para eso fue inventado: para medir la grandeza de Dios”. La deconstrucción del texto apunta a la erosión del status quo por vía de la ironía y el desparpajo. Hasta el punto de abalanzarse sobre la institucionalidad cristiana, esta vez en la redacción de un evangelio apócrifo y apóstata: “Bautizó gente / hizo proclamas marxistas / e inauguró el parto sin dolor // Jesucristo estaba loco de pila / vendiendo terrenos en el cielo / cinturones de castidad / LSD // (…) El cristianismo / hecho imperialismo / ecuménico / alucinó a nuestro querido Nietzsche”. Nada que ver con el Cristo-guarapo dulzón de Zeffirelli: Nos parece una rotunda identificación con el “Nazarín” de Buñuel o el Cristo lírico, humanístico y popular de Pasolini, transfiguraciones ficcionales mucho más cercanas y tocables en la vivacidad y la autenticidad. La incontrovertible vigencia del libro no acompañará a las histéricas turbas desclasadas que obstruyen el libre tránsito de motorizados –al punto de batir sus cabezas en el asfalto- y trabajadores, ni a los discursos efectistas y amargos de una clase política indolente que añora privilegios mal habidos. Tampoco, por fortuna, justificará esa tumoración que es la burocracia aún campante (integrada no sólo por ineptos funcionarios venales, sino también por pregoneros sociolistos que destilan sin tapujos su chauvinismo y su misantropía). Basta con leer la magnífica e irreverente “Autobiografía Tardía” o ese retablo maravilloso y atrabiliario de personajes sin par contenido en “El mundo está lleno de palabras”, para solazarnos en una indudable Poesía del Decir que se emparenta con la ciudadanía anónima en la más absoluta complicidad proletaria. Todo apunta al Amor como fuente insustituible de vida y cambio interior que se desparrama a nuestro alrededor: “Poder amar por el amor mismo / sin esperar del amor más que el amar”; el sustantivo abandona el marasmo sedentario y se hace verbo, esto es la conjugación viva que afecta a una colmena díscola y generosa cotidianamente. Fiel a la tradición poética de Brasil, la elaboración lúdica del ars poética se contrapone con firmeza a los experimentos vacuos que malogran la reflexión sobre la palabra poética misma. Desdice el divorcio de la palabra respecto a la humanidad, con su pretexto de masturbarse en la oscuridad de una habitación de lujo y chatura literarios: “Tu cuerpo es un poema / completo, indivisible. // Tu cuerpo es forma / y contenido / prurito / y también es norma”. Es el cuerpo desnudo del poema en la absoluta ausencia de los artificios retóricos que pretenden entenebrecerlo.///

“San Fernando de Beira-Mar” (traducción de Ricardo Ruiz) no sólo se refiere a un narcotraficante brasileño renombrado, Fernandinho, sino al universo abigarrado de las favelas y las colonias penitenciarias. El apelativo que simula el santoral católico y mestizo equiparable a la Corte Malandra del venezolano Ismaelito, construye el vínculo épico, político y corrupto entre el antihéroe y la favela misma: “Estandartes exhiben a San Fernando / de remera y bermudas / en la procesión de los desheredados. / Por eso es feriado, día santo”. El impacto de las imágenes se escurre en el amarillismo mediático, el hiperrealismo y el hip hop que mixtura a la samba y los narcocorridos norteños; la cotidianidad de la muerte en espacios plenos de escalinatas, trochas y veredas nos retrotrae no sólo filmes brasileños como “Pixote”, “Ciudad de Dios” y “Carandirú”, sino en especial el western clásico norteamericano y su versión revisionista italiana: “Plan extravagante pero verosímil. / Hiperrealismo alucinante: fantasía / sangrienta, fútil, absurda, violenta, / bella y terrible como en el cine”. El duelo al mediodía entre Fernandinho y el mustio y envilecedor Ministro de Seguridad, nos remite al caos inducido por la rapacidad de modelos políticos y económicos que hacen más eficientes los mecanismos de la represión y la explotación del proletariado urbano y rural. No hay manera más descarnada posible de decirlo: “El ministro lo tiene como asesor / especial / quiere equiparar la policía / a su organización / equiparar sus efectivos (?!) / a los de él. // Eso lo llamamos joint venture, / asociación”. Nuestros vetustos métodos educativos, no traerán de vuelta la atención de los muchachos encandilados por los tiroteos en el barrio mal copiados en la televisión.///

“Yo Konstantinos Kaváfis de Alejandría” (traducción de Jorge Ariel Madrazo y Elga Pérez-Laborde) resulta ser un ejercicio biográfico, poético y crítico que rinde un homenaje sentido a este valiosísimo poeta. Sin fracasar en la explicación unidimensional de la obra por vía de la anécdota de vida, Antonio Miranda relee, cita y comenta al Otro, su poeta congénere, en el entusiasmo del encuentro y el convivio. Recientemente, escribimos acerca de una experiencia similar y significativa del poeta mexicano José Emilio Pacheco respecto al haikú y a las endechas febriles de amor que Catulo tributa a la escurridiza y caprichosa Lesbia. He allí la auténtica salvaguarda del lenguaje poético, la revisita trascendental de los clásicos y los nuestros: “Protegido de mí mismo y de los demás / sé qué significa el preconcepto: / soy un griego de Alejandría, / extranjero en mi propia tierra / por la que pasaron pueblos conquistadores, / ahora sirvo a la colonia británica / por unas mínimas libras / que me garantizan / vicios y virtudes”. La contemplación cruenta e inmisericorde de sí mismo, ennoblece la confesión en la búsqueda de un paraíso distinto al teatro de guerra en el que el cuerpo, el raciocinio y lo visceral se ven inmiscuidos. No es una confrontación parricida de uno respecto a otro, más bien conversación franca y afectuosa en el que los versos bailan y se funden por amor a la Poesía, a contracorriente de la retórica que ha atascado la legión interior de autores, críticos y lectores, impidiéndoles a todos ellos la liberación de la que nos hablaba Manuel Bandeira. Cavafis así nos lo confirma: “Porque los bárbaros llegan hoy / y a ellos los aburren la retórica y las alocuciones. // (…) // ¿Y qué vamos a hacer sin bárbaros? Esa gente era una especie de solución”.///

“Creador de mí” (traducción de Aurora Cuevas), supone un autoanálisis asistemático de las múltiples voces que asaetean a Miranda, quizá en una alusión al autoexamen que Loyola expone en los Ejercicios Espirituales: “Soy tantos a la vez. Tal vez”. En este caso, el ajiaco poético tiene como ingredientes el carnet o tarjeta garrapateados en la frente y el cogote, el aforismo y la nota marginal que descansan o, mejor aún, penden del techo de caña brava susceptibles de la caída libre al caos. La invocación al inicio y el resto de los textos, forjarán una cruz en la cual se cuelga el poeta. La construcción verbal posee un cariz experimental, conceptual y reticular; sin embargo, se mantiene el tono confesional y el tenor dialógico enclavados en las paradojas que trae consigo el vivir: “Incendios en mí, bibliotecas crepitando, frases / cambiadas de un estante a otro. / Soy un plagio. / Cabellos dispersos, ideas desaliñadas. ¡Entiéndanme!” No en balde la referencia a Lêdo Ivo que oscila entre el contentamiento y el desengaño: “Ledo engaño. Lêdo Ivo. Vana filosofía, o poesía”.///

Valga la morbosa y placentera invitación a navegar las aguas de este fantástico libro, eso sí, midiendo el dorso de las canoas. Se trata de un viaje a partir de una perspectiva inédita y vivencial: “Amores contaminados, sentidos cambiados, astros en diáspora”. Las 4 estaciones excederán las inclemencias y bondades del clima, pues la música y la poesía se reencontrarán en una pieza sinfónica enternecedora que nos permitirá la recuperación de nuestros sentidos en su condición originaria.///

En Caracas liberada y enaltecida por el canto transparente, domingo 16 de marzo de 2014.

Tuesday, February 18, 2014

CAVALO MORTO. LÊDO IVO . Traducción de José Carlos De Nóbrega

CAVALO MORTO
LÊDO IVO
A Xavier Placer
Traducción de José Carlos De Nóbrega.

En Cavalo Morto las muchachas acostumbran a pasear con los soldados. Y después a amar. Aparece entonces un despropósito: después del amor, ellas bordan en las nubes, con un alfabeto azul y blanco, los nombres de los enamorados: José, Antonio, Manuel, Juan. Las muchachas vuelven más jóvenes de esos amores en el matorral. Vuelven intrépidas, excitadas por el filtro de la luna. Y para ellas no hay exigencias, cobardías, acontecimientos. Hay los soldados del batallón. En agosto, enero y asimismo en septiembre, las muchachas aman en Cavalo Morto. Pasan abrazadas a sus enamorados y dejan en la arena de la carretera alguna cosa que es espuma o velo. ¡Los soldados no saben hacer sonetos, mas como aman! En la noche, Cavalo Morto nunca está despoblado. Y si usted un día pasa por allá y oye voces, risas y gemidos de amor, no se asuste con miedo a los fantasmas. Son las muchachas amando a los soldados en Cavalo Morto.

Saturday, February 15, 2014

4 POEMAS DE HENRY RÍOS FÁBREGAS

4 POEMAS DE HENRY RÍOS FÁBREGAS

Juan preguntó por mi yunta,
Y atiné a decir lo que es:
¡El Pambelé barinés
golpea mejor que nunca!

Chelena, nuestro universo,
la más bella de las madres,
muy dulcitos los hojaldres
que canta el gallo en verso.

Allá va el impío Ismael,
hacia su valle de la muerte
en vida, onoto de pura hiel
que lo maquilla por suerte. 

Los ojos lindos de Anuska
no se deprecian en vano
en la maldad que ofusca,
son luces de amor a la mano.

Tuesday, February 04, 2014

EL RELOJ DE ARENA DE JOSÉ EMILIO PACHECO. José Carlos De Nóbrega

EL RELOJ DE ARENA DE JOSÉ EMILIO PACHECO
José Carlos De Nóbrega

El Día de los Muertos: / ayer fui el anfitrión, / ahora soy el huésped. –Sufu. José Emilio Pacheco, El viento entre los pinos: 24 aproximaciones al haikú.

Este poeta mexicano, recientemente fallecido, no sólo nos ofreció el placer que se adhiere goloso a un Decir poético inigualable, transparente y accesible, sino también los muy esperados encuentros mensuales con El Reloj de Arena, su columna publicada a la siniestra de su amigo Octavio Paz (sí, a principios de este siglo en la revista Letras Libres, sentada a la derecha de Vuelta, el magazine-padre que Paz se llevó a su tumba). En este espacio, cultivó la poesía, la reseña crítica y el ensayo con vitalísima maestría. “Wilde en su (tercer) mundo” es una de las mejores aproximaciones al autor de La importancia de llamarse Ernesto: Propone que el dandy irlandés usó una vía inédita para desmontar críticamente la arrogancia colonialista británica. He aquí un argumento contundente: “Todo su arte y su persona pública se fundan en una crítica del ahínco británico victoriano de establecer antítesis no sólo entre lo inglés y lo irlandés sino entre el bien y el mal, el amo y el siervo, lo masculino y lo femenino”. Ejercicio de brillantez intelectual propia de nuestras más grandes voces latinoamericanas: Ir a contracorriente de lo eurocéntrico, esto es hacer añicos sus veleidades de superioridad y moralina desde sus mismas tripas, a la manera de un incómodo foco infeccioso. Este texto finisecular nos lo confiesa impunemente, Contra Harold Bloom: “Al doctor Harold Bloom lamento decirle / que repudio lo que él llamó “la ansiedad de las influencias”. / Yo no quiero matar a López Velarde ni a Gorostiza ni a Paz ni a Sabines. / Por el contrario, / no podría escribir ni sabría qué hacer / en el caso imposible de que no existieran / Zozobra, Muerte sin fin, Piedra de Sol, Recuento de poemas.” Por supuesto, nos hacemos cómplices de este golpe por mampuesto al Canon Occidental, despropósito del Centro que desprecia e ignora a la periferia (¿por qué aparece La Guerra del fin del mundo de Vargas Llosa y no Los sertones de Euclides Da Cunha? ¿Prevalece el valor comercial del subsecuente sobre el antecedente que lo inspiró?). Otro ensayo inolvidable es “Leopoldo Lugones y el amor en la hora de la espada”: Cuerpo ensayístico apasionado que vincula el dato biográfico, la pasión amorosa otoñal, el contexto histórico y el aliento poético a la configuración del paradójico personaje que fue Lugones, el último de los modernistas, militarista, luego católico y al final poeta suicida. Bien lo afirma José Emilio Pacheco: “Lugones nunca se repitió. Cada libro es distinto del anterior. El defecto de esta virtud fue la mutabilidad de sus ideas”. En “Siete aproximaciones a Catulo” verificamos su gratitud a los Clásicos en la apropiación respetuosa y amorosa de la voz del Otro, en este caso un contemporáneo y no un poeta antiguo: “Lesbia habla mal de mí. Nunca se calla. / Que me muera si Lesbia no me ama. // ¿Cómo puedo saberlo? Hago lo mismo / y me muero de amarla”. Más de veinticinco años antes, un joven Pacheco publicaba tres sorprendentes poemas en la revista Poesía de la Universidad de Carabobo –no nos cansaremos de decir que la calidad de la publicación dirigida por Oliveros, Pérez Só y Rivero superó con creces a la universidad auspiciante-, esto es tres textos de entrañable sensibilidad poética alusivos al invierno en Canadá. La sencillez e inmediatez de la expresión, la multiplicidad de las lecturas que sugiere sin artificio formal alguno, amén de conjugar el amor, la nostalgia, la vida y la muerte en una danza sin fin, son los atributos de estos textos juveniles que se perpetuarían a lo largo de su obra poética. Oigamos simultáneamente la cadencia del poema y la caída de la nieve en la tierra: “¿A dónde irá esta nieve que hoy te rodea? / Esta nieve que misteriosamente circunda / la casa y la ciudad volverá al aire / será agua, viento y luego otra vez nieve / Tú no tienes sus virtudes mutantes / y te irás morirás serás tierra / serás polvo en que viene a apagarse la nieve”. Salud, José Emilio, dondequiera que estés.

En Valencia de San Simeón el estilita, enero de 2014.

Sunday, November 10, 2013

"SALMOS AL EXILIO": UNA APROPIACIÓN APASIONADA DEL PAISAJE. José Carlos De Nóbrega


 
 
SALMOS AL EXILIO: UNA APROPIACIÓN APASIONADA DEL PAISAJE

José Carlos De Nóbrega

 Julio César Borromé (Trujillo, 1972), sin que medien las fatuas fronteras generacionales y estéticas con las que la crítica academicista pretende desvincular a los escritores de raza, conjuga en su oficio literario honestidad, agudeza, generosidad e incluso desparpajo. Su trabajo crítico reciente en las páginas del suplemento Letras del diario Ciudad Ccs así lo evidencia: El atento ojo caníbal nos reconcilia con un discurso ensayístico limpio, inmediato y respetuoso con el Otro, lo cual va a contracorriente de la mezquindad, el silencio cómplice o la lisonja complaciente de las roscas literarias del momento. Se trata del solaz inherente al tono conversado del ensayo que propicia una comunión maravillosa o, mejor aún, una colmena alucinante de lectores y autores. No podemos obviar su entrañable y precisa aproximación a la obra de José Manuel Briceño Guerrero, la cual muestra y se regocija en la respiración poética, la pericia transgenérica y el magistral tratamiento del lenguaje. No se trata de acreditar el ego propio utilizando al Otro, sino de tejer una red que celebre a esta comunidad de poetas expulsada de los Paraísos artificiales que el Poder pretende fagocitar en nuestras cabezas. De un salmista compulsivo a un poeta proscrito que no quiere olvidar, queda la placentera impresión que nos causó su poemario Salmos al exilio, publicado en el año 2007 por la Fundación Editorial el perro y la rana. Poesía breve que implica no sólo la interiorización luminosa del paisaje, sino también el vínculo afectivo con la poesía de Basho, José Juan Tablada, Ana Enriqueta Terán, Garcilaso de la Vega, Vicente Gerbasi y Ramón Palomares. El poema padre o madre no constituye la sintomatología neurótica que puede traer consigo el fenómeno de las influencias literarias, deviene más bien en la sonoridad diáfana y sinfónica del texto poético en tanto diálogo que no cesa. Prevalece entonces el Decir ajeno al encandilamiento estilístico, el oído atrofiado y la nadería de fondo: La autenticidad de la voz radica paradójicamente en el trazo sentido y primario del paisaje, la emocionada auscultación de las voces disímiles de adentro y, en especial, la veneración responsable de la lengua que bendice al mundo en el esplendor y la precariedad. La glosa que festeja y se conduele con la voz del Otro, nos remite a la experiencia creadora propia afincada en la solidaridad: La luna / en el reflejo del agua / la pértiga / lanza un grito milenario. La alusión al haikú trasciende lo literario para descansar impunemente en una indagación personal, multifactorial y sinestésica de los elementos que nos conmueven hasta las vísceras. La propedéutica del olvido, Chucho Ñáñez dixit, complementa el afán memorístico de Borromé en la panteísta captación vivaz del entorno como casa o templo carnal: El rostro se oculta / en el nido / comparte la soledad rabiótica / del azulejo / en la garganta duele / el canto de la mañana. La vibrante se arrastra en la sencillez expresiva, no en la efectista configuración de las imágenes que no calzará con la angustia del canto. “Bajo el árbol”, primer segmento del libro, recapitula la noble y amable genealogía del bosque en un tenor místico e inquietante: Tiempo preñado / de luciérnagas / cabe el espacio en los labios / sorbo / la claridad del silencio. El poeta argentino Ricardo Herrera se suma a esta cofradía poética díscola, diversa y agradecida: Porque, al fin, el recuerdo renace sólo en su halo de olvido, suscitando el efecto impresionista de una nitidez suspensa en una masa tenue de niebla o de débiles ecos. Expectación e impresión, psalmos y paisajes. “La Crucifixión de la infancia”, segunda estación de este libro, emparenta la procesión polifónica y dolorosa del discurso con la comparsa circense, pues la simulación de la voz apuesta por el ars poética, el bestiario y la reconsideración lúdica de la metáfora salvaje. El origen se confunde con el cierre, pues el poema es un perro mestizo y travieso que danza con su propia cola: Alumbrado desde la soledad quimérica / regresa     ido / con capa de chirulí // ojos de búho / silencio de tierra // en el bosque / la puerta se ha cerrado.

En Caracas, achicando el diluvio, viernes 8 de noviembre de 2013.            

Tuesday, August 13, 2013

LA CARICIA DEL ANTICRISTO REVISITADA. José Carlos De Nóbrega




Nietzsche según Edvard Munch (1906)


LA CARICIA DEL ANTICRISTO REVISITADA

José Carlos De Nóbrega

Todavía hoy estoy persuadido de que la mano que escribió “El Anticristo” rozó por un momento, en un claro atardecer de otoño, al que sería autor de la “Historia de Cristo”. Giovanni Papini, Pasado Remoto (1885-1914).

SUCEDE lo mismo… / Se repite el enigma // a la menor llovizna / la tristeza se enciende / y quema lejos // como la lámpara del Cínico. Freddy Ñáñez, Siempre en Invierno.

La certeza sólo se justifica en la precariedad del soporte que nos tropieza, esto es la carne expuesta a los juegos equívocos del lenguaje que aún perturban a la humanidad. Pisamos en falso día a día, no obstante nuestra terca militancia cultural que descansa en Occidente. Friedrich Nietzsche (1884-1900) nos tira salvajemente de las patillas, la barba o las orejas: No hay ningún estado de hecho, todo es fluido, inaccesible, huidizo; lo más duradero, son nuestras opiniones. El Orden se desmonta en el imperio de la irrelevancia, el caos y la apostasía. No importa que el status quo transite del fetichismo religioso a la plusvalía capitalista. La indagación o aproximación en torno a Nietzsche quema aún el velo del paladar, pues su afán filosófico se ha prestado por igual a las más intensas polémicas, injustas especulaciones, ridículas supercherías, e incluso magníficos acercamientos. Por fortuna, “Nietzsche: la moral como envenenamiento. Metafísica, historia y nihilismo” (primera edición bajo el sello de Fundarte, 2010) de Nelson Guzmán, reeditado por el CELARG (2013), nos lo presenta en una prosa transparente y accesible que mueve una (re)lectura atenta y harto interactiva. Este diálogo filosófico, vital y estético a calzón quitao que ambos sostienen, evidencia la desnudez moralista y el despropósito de la burguesía, sus diáconos y pontífices academicistas. La embriaguez que conduce a una pulsión comprometida por la vida, desdice no sólo al mesianismo religioso y político, sino también a un racionalismo extremo que fracasa en cosificar la legión abstrusa de adentro: Los deseos serán planteados como irresponsabilidad, el lenguaje debe saber gobernar al cuerpo, a los instintos. La palabra controla y domestica al hombre por las leyes, el fundamento se pierde en nombre de la formalidad. Por lo pronto, este libro ganará lectores agradecidos en virtud de su cualidad objetual que apunta a la exquisita colmena, no a los archivos o nichos esterilizantes.

Nelson Guzmán nos obsequia uno de sus libros más diáfanos, no en balde su compleja estructuración conceptual. El Decir provocador y radical de Nietzsche que abomina del Canon Occidental, se comenta en un tono conversado que nos recuerda a Alejandro Rossi en su plenitud expresiva (por ejemplo, su semblanza al filósofo español, “transterrado” en México, José Gaos). El discurso argumentativo, pese a su cariz flemático y calmado, se apoya en la polivalencia y el virtuosismo: La voz asume roles que comprenden al presentador, el relator, el comentarista y el benévolo traductor. Resulta sorprendente que el tratamiento que se le da a tan controversial pensador, se lleve a cabo en el ejercicio de la palabra depurada y tocable. Notamos, en especial, el encadenamiento de oraciones cortas y precisas que vindican el cultivo del aforismo: El hombre sigue inmerso en el pantano de la hipocresía. Para Nietzsche el cristianismo se ha opuesto al desenlace fatal que debe traer la sinceridad. De manera que el lector de a pie, independientemente de su condición académica, pueda acceder y participar sin dificultad en esta apasionante conversación de sobremesa.

El acercamiento de Guzmán a la obra de Nietzsche, excede el ámbito filosófico y académico: Trae consigo el entusiasmo inherente del discurso poético. Redunda en una lectura lúdica y respetuosa que va de un poeta a otro. La captación, la paráfrasis creativa, la falsificación de la voz ajena y la interpretación de los textos, obedecen a un espíritu comunitario y dionisíaco. Disfrutemos, pues, de esta muestra inobjetable: Nietzsche está hablando de las posibilidades de las metáforas, reside fuera de esa técnica de producción de conocimientos que es la razón. Nietzsche prefiere sucumbir al deleite de la palabra, a la posibilidad de creación, de la invención. Por tal motivo, la transparencia e inmediatez del discurso ensayístico es la vía más válida y pertinente para abordar el pensamiento complejo, contradictorio y explosivo del filósofo alemán. La exploración de una estructura reticular no fracasará en el armatoste barroco, por el contrario, nos complacerá en la belleza conmovedora del trazo y el tratamiento primigenio del color en el texto. El confesionario, parafraseando a Gracián, es la instancia que nos permite leer y comprender a los hombres.

El poeta y filósofo Nelson Guzmán no realiza una apología ni una requisitoria falaz a Friedrich Nietzsche que lo pervierta en una exegesis puritana. Halla su contentamiento en una exposición crítica y sentida a su obra; nos invita gentilmente a pasear por sus libros más imprescindibles, auscultando su carnadura en la musicalidad templada del río. El efecto roza -¡acaricia?- lo transgenérico y lo sinestésico, tal como lo ejemplifica Juan Calzadilla: A ras de la cordura, va de regreso el ángel de la espada infinita / sedienta detrás de las aguas del deslave de ayer. Aspectos puntuales del pensamiento nietzscheano como la voluntad de poder, el superhombre, el eterno retorno y la genealogía de la moral, son tratados con suma claridad en tanto manifestación insurgente, prevaricadora e iconoclasta en contra de la cultura occidental. El propio Nietzsche nos comenta uno de los principios de su ars bélica: yo no ataco jamás a personas, -me sirvo de la persona tan sólo como de una poderosa lente de aumento con la cual se puede hacer visible una situación de peligro general, pero que se escapa, que resulta poco aprehensible. Por supuesto, se trata de destruir el Templo Pío de la religión y la razón cartesiana, con su intoxicación ideológica, metafísica y filosófica. He allí la posibilidad del nuevo orden por venir, más allá del bien y del mal. Si lo sabrá el comentarista conspicuo que es Guzmán, desprendido del necio egotismo catedrático: Los valores ancestrales nada aportan en el desciframiento de la nueva vida, desde esa vertiente no hay otra cosa que la resignación, se ha señalado al asno como un animal afirmativo que no sabe sino decir sí y que lleva en su lomo todo el peso del mundo. Lo cual nos retrotrae el cuento “El Catire” de Rufino Blanco Fombona, indagación que se solaza en la vileza del peón catirrucio que tortura al borrico untándole la manteca del tigre. De lo que se desprende la necesidad de ahogar la cultura decadente y reactiva en su propia sangre. Nietzsche y Guzmán coinciden en la urgencia de la tarea, sólo que difieren en lo correspondiente al instrumental de la guerra: en el uno prevalece el tenor incendiario e infamante proclive al voluntarismo filosófico y afirmativo; en el otro importa la conciencia de clase como constructo colectivo y proletario a la luz del materialismo dialéctico, lo cual reconviene a la nobleza elitista del superhombre.

Sin embargo, ambos se reencuentran en un afán crítico que liquide la servidumbre humana de manera definitiva: A ese mundo trivial es a lo que Nietzsche propone renunciar. El hombre se ha convertido en un repetidor de virtudes, los hombres copian la manera como sus amos conciben la vida. A esa conducta la llama Nietzsche decadente puesto que no hace sino repetir la tradición cultural “Yo sirvo, tú sirves, nosotros servimos”. La moral occidental, de arraigo judeo-cristiano, instituye la subcultura de la debilidad a como dé lugar (hasta el punto de someter a los aliados, v.g. algunos gobiernos europeos que doblan hoy la cerviz ante el Imperialismo histérico y enfermizo). El hombre rebelde había muerto bajo la domesticación impuesta por los libros sagrados, los discursos autorizados, el deber ser y el soso revisionismo que apuntalan la supremacía moral de los pocos sobre los muchos. Configuración del mundo pobrísima que se registra de esta manera: El hombre que anuncia Platón en la República no ve, vive reducido a las tinieblas. De allí que la prudencia platónica haya expulsado a los poetas de su Paraíso Artificial, sucedáneo poco convincente del Olimpo idealista. El Decir poético se forja su orgía y ágape dionisíacos a contracorriente de lo establecido: Entre tanto la palabra poética aguardó su turno y su tono para salir de sí, para dar a conocer al homoterapéutico que ha hecho reverdecer su césped utilizando su propio abono y condumios. No nos sometemos a coreografías contranatura que nos uniformen y resequen. Celebramos lo caótico y lo contingente en la danza rota que sacude a la aurora. Nos jactamos, acompañados por el poeta Ludovico Silva, de las sombras que reafirman la personalidad propia.

En resumidas cuentas, valga una auténtica y gustosa invitación para nadar y bucear en las aguas cálidas de este precioso libro. Su autor, al igual que Tiradentes –precursor despedazado de la independencia brasileña del siglo XVII- y Doc Holliday –dentista tísico, apostador y pistolero temible del siglo XIX norteamericano-, les sacará las muelas y experimentarán al punto un arrebatamiento cuasi alucinógeno pero reconfortante. Les garantizamos que no se quedarán varados y embalsamados en el viaje.

     En Caracas, dama de compañía y trémula carne apetitosa, miércoles 31 de julio de 2013.

  

Thursday, August 08, 2013

"FANTASMAS" DE LUIS LAYA: CRÓNICAS INVERTIDAS SOBRE PARAÍSOS ARTIFICIALES. José Carlos De Nóbrega

“FANTASMAS” DE LUIS LAYA: CRÓNICAS INVERTIDAS SOBRE PARAÍSOS ARTIFICIALES

José Carlos De Nóbrega

La idea del desdoblamiento del mundo en dos, llevada a cabo en Platón y continuada con el cristianismo, no constituye sino un debilitamiento del hombre. Nelson Guzmán, La Moral como Envenenamiento.

El Diablo puede apostar de nuevo su cabeza sin titubeo alguno: La literatura venezolana de hoy incorpora propuestas interesantes, políticamente incorrectas y alentadoras. Sin importar el género, nos topamos con las grandes voces cómplices de Sol Linares, Ximena Bemítez, Luis Enrique Belmonte, Nelson Guzmán, Luis Ernesto Gómez, Freddy Ñáñez y Luis Laya, por ejemplo. No compartimos la visión apocalíptica y afectada de Antonio López Ortega, cuando se refiere a las nuevas promociones de cuentistas venezolanos. Resulta absurdo confundir el escepticismo a secas con una concepción crítica y descarnada del país que nos tocó vivir intensamente. La militancia estética y política se apuntala y afila en el ardor propio del pensamiento crítico. La obra ensayística y filosófica de Ludovico Silva es un coscorrón en la mollera de críticos mezquinos y reaccionarios que se cocinan en su propia hiel. “Fantasmas” de Luis Laya, no obstante su índole de transición respecto al resto de su obra narrativa, es una estupenda colección de cuentos que supone una consideración atenta de sus antecesores (Mariño Palacio, Meneses, Massiani, Julio y Salvador Garmendia –no hay ni Garmendia viejo ni Garmendia nuevo, como lo sostiene inútilmente López Ortega-, Liendo o Britto García), sin que por ello se atenúe la brillantez de su propuesta personal y artística en torno al oficio narrativo. Los profetas del deslave literario nacional, si así pueden invocarse, no logran comprender que los cuentistas de hoy mantienen un diálogo dinámico, contingente y vivaz con las voces que los antecedieron. En este caso, los más jóvenes procuran sus espacios propios sin pretender ser abuelos de sus mismísimos padres.

Nos habíamos topado con dos libros anteriores de Luis Laya: Set (2005 y 2006) y La pérdida (2008). El primero de ellos recoge la novela que le da su título, además de siete cuentos. El segundo volumen está integrado por dieciséis cuentos. Ambas propuestas narrativas constituyen una aproximación lúdica y cruel al mundo urbano. La imaginería visual y musical se regodea en el hiperrealismo, la parodia y la deconstrucción crítica de nuestras ciudades. Por ejemplo, el uso personal del símil apunta a la recreación salvaje de la gran ciudad, no en balde la precariedad y el desgaste del discurso literario: Estoy en una corriente de aire por donde fluyen los mesoneros como gérmenes en un ducto. Las peripecias de los personajes, preñadas de escisión psicológica, alienación y desilusión vital, son aliñadas en una propuesta colindante al Realismo Sucio de la Novela Negra estadounidense, valga la yunta Dashiell Hammett-John Huston, o al morbo caníbal de Salvador Garmendia en “Los Pequeños Seres”: Enmarcada entre tus gríngolas, se ve un mundo de queso rancio, de sudor vestido de talco, de vergüenza y juanetes, que comienza a engullirte por la cabeza. Sin embargo, textos magistrales como “La Oportunidad” recuperan nuestra fe en la humanidad por la trocha hacia una reconsideración conmovedora del Amor que le debemos al Prójimo, esto es una revisita contundente a la categoría vitalísima Conciencia de Clase, más allá de las contradicciones e inconsistencias del discurso ideológico y propagandístico propio de los aparatos ideológicos del Estado. Qué decir del andar lascivo de la guaricha protagonista de “Máquina de conseguir novio” (Su hermosura era cruel, parecía una venganza contra la nada), o la disección entomológica y entrañable de un grupo de amigos en “Sabotaje”. “La cajera más linda del supermercado” es una mordaz puesta en escena de la educación sentimental del protagonista, la cual devendrá en la desazón amorosa y el reencuentro con una Sultana postpunk: Regresaba a Caracas, la que me conocía y entendía, sin compasión. La estética de la fealdad y el desconcierto, desarrollada por Laya en estos relatos, consiste en una serie de atentados terroristas que hagan trizas a la remilgada, pudorosa e histérica cultura pequeñoburguesa que afea y escarnece a nuestras ciudades, amén de vindicar placenteras y vivificantes vías que nos permitan el acceso a la real belleza de las cosas, tal como lo experimentó Charles Baudelaire.

Este concierto narrativo disonante y portátil que es “Fantasmas”, se dispone a la manera de un tríptico que se abre al lector y luego se recoge en sí mismo: “Ánimas”, “Demonios” y “Encantos”. Comprende una exploración personal, curiosa y sentida de la Prosa Poética, el Bestiario y la Crónica rural y urbana, sin apelar al galimatías presuntuoso y retórico de ciertas modas literarias y academicistas que temen interactuar con los lectores, so pena de ser descubierta su falacia formal, conceptual y de alma. Tales alcabalas sólo justifican su existencia a través de la intermediación sesgada. Precisamente, “Alma a la mar” es un inicio o prólogo del conjunto que va al encuentro de los ojos inquisitivos sin reparar en los riesgos, tan sólo importa granjear aliados, cómplices y amigos de la literatura que nos vincula de manera visceral y compulsiva a la vida. Los siete textos de “Ánimas” toman por asalto el género de la Prosa Poética como afirmación e indagación del cuento mismo: El experimento transita con fe y entusiasmo el colorido poético y plástico de la estampa hecha a palabra inmediata, el Bestiario como aproximación sociológica de la manada humana, la Crónica Roja, la atmósfera terrorista enclavada en la infancia, el ars poética que alude a Horacio Quiroga o el relato transparente y entrometido que apareja los cuentos de camino y el lirismo de las ensoñaciones atado al surrealismo auténtico.

No nos sorprende entonces que la metamorfosis de la voz narrativa, característica de nuestro autor, no sólo aborde a nuestras ciudades enculilladas y acuchilladas, sino también sea factor generador de deliciosas e inquietantes crónicas sobre la mal llamada provincia con sus poblados rurales que se esconden detrás de las grandes autopistas. Como bien decía el poeta Rafael José Álvarez, los relatos campesinos de Venezuela que registran el trato con duendes, no se diferencian de otras historias afines contadas en lenguas y circunstancias ajenas. Se interpone también la voz de Cesare Pavese que nos explicaba la imposibilidad de la literatura sin la presencia ni los padecimientos del campesinado. En el cuento “La escopeta”, el Bestiario es un pretexto para el trabajo sobrio con el lenguaje y los símbolos: el báquiro implica sucesivas mutaciones que comprenden el delirio onírico, el relato de formación y la evasión a una Arcadia campestre y salvífica. Incluso su muerte física nos refiere quizás la confrontación a dentelladas entre la escurridiza realidad y la sazón amarga que deja el caldo en que nadan nuestros sueños: El báquiro semejaba un morro de pelos sobre la tierra, su sangre negra refulgía bajo la luna y su respiración se apagaba velozmente. Su muerte, esta vez sí, era inminente. “La fuga del tigre”, en cambio, tiene un cariz poético y mítico que juega maravillosamente con la licantropía: el intercambio de los roles troca en evasión, mascarada e impostura. Por supuesto, despedazando el Discurso de Poder vertical, explotador e inhumano en la inmediatez de la palabra irreverente: Para los poderosos era muy fácil engañar a la gente. Las dos partes estaban acostumbradas a su papel: unos a defraudar, los otros a creer cada montaje. “Los cocos secos” nos parece un relato picante como la calidad cochambrosa del habla coloquial. La tragedia del adolescente encaramado en el cocotero, sucedáneo hiperbólico de la persiana americana, entrevista desde su mirada babeante y lujuriosa sobre la humanidad de Leticia, nos recuerda –ironía mediante- estos versos de Miguel Otero Silva: Mal le fue a la Magdalena / entre los anacoretas / que moneaban los olivos / para mirarle las tetas. Esta travesura trae consigo la picardía, la transparencia y la sabrosura de las coplas llaneras, las cuales destacan impunemente el habla octosílaba de los venezolanos. “Los melocotones” se abre paso también a campo traviesa, en los dominios recónditos de los duendes, para recrear el exilio de una familia proveniente de Alemania y, mejor aún, componer un puente asombroso entre la mitología y la realidad rural detenida en el tiempo: Me cuenta Kasagua que desde entonces, los melocotones sangran como gente al ser golpeados. Que a diferencia de los duraznos, que sólo se magullan y deforman, estas frutas sufren de hemorragias producto de la maldad humana, a partir de lo que hizo Cartaya. Comer melocotones se convierte en un acto divino del eros gástrico. “El salvaje” trata la problemática del doble tanto en el tema como en la transfiguración de la perspectiva narrativa que va del narrador omnisciente al protagonista: el mimetismo del cuerpo y la voz nos sugiere una relectura de “Las Enseñanzas de Don Juan” de Carlos Castaneda, centrada –eso sí- en la relación paradójica que emparenta la relativa lasitud de la realidad exterior con Otra de substancia mágica, trascendental y transgresora de las ideologías que nos estafan. A tal efecto, es menester saborear esta confesión sin protocolo ni artificios expresivos: El Salvaje pasó al temor natural de padecer un propio mimetismo con esa mutación ciudadana y poco después, antes de llegar a repudiarse a sí mismo y a su lugar de origen, tomó la determinación de evadirse de aquel universo roto de la aglomeración, con sus falsas idolatrías y las superficiales celebraciones que quitaban energía vital. La crónica invertida de los Paraísos artificiales o sobre la pérdida del Reino, no se detiene en la oposición ciudad/campo cantada y relatada por nuestra literatura clásica, ni tampoco en su representación utópica o distópica. Se trata más bien de la configuración verbal, mental y espiritual de la Casa Dorada que nos cobije, ampare y sustente en una cosmovisión y compulsión de vida.

Por supuesto, el relato urbano se manifiesta en varias piezas extraordinarias. Tenemos los casos de “El ascenso”, el cuento policial “Sólo quedaron los huesos” y, en especial, “La mansedumbre”. El primero es una requisitoria satírica contra el pensamiento y la praxis inherente al universo burocrático. Valiéndose del clima peripatético de las situaciones extremas, se detalla con agudeza rayana en lo agrio cómo la burocracia entumece y pervierte un proceso de cambios sociales y políticos. El ser burócrata amerita una persistencia del despropósito, la abulia y la medianía: Deambulé descorazonado por los pasillos, pero no importaba; ya era jefe. Tenía que preparar un plan más blindado, uno con reales posibilidades de fracaso. Esta vez no fallaría. Mi flamante posición me otorgaba mayores garantías. No podía renunciar así porque sí a mi querida mediocridad, El segundo no peca en la solución del enigma materializado en el caso de suicidio. Responde, al igual que las novelas de Patricia Highsmith, a los recovecos, las obsesiones y la multipolaridad esquizoide del alma de los personajes. El desplazamiento físico y emocional del detective Contreras, no tiene nada que ver con el héroe arquetípico de este género, sino con el ciudadano descoyuntado y confundido que ejerce la represión policial y política, tal como lo canta Rubén Blades en el segundo surco de “Buscando América”: Aún está oscuro / pero huele a mañana, varón. El sonero se explaya en el lenguaje de la angustia, la frustración del occiso asume la condición frágil tanto de su propia osamenta como de los huesos de res que chupó con desencanto. “La mansedumbre” nos entusiasma porque se nos antoja una glosa del cuento “La Realidad Circundante” de Julio Garmendia, llevada a cabo con maestría, respeto y personalidad. El mismo protagonista, Mata, nos describe sin toques melodramáticos su proceso invasivo de envilecimiento: Mientras se apagaban las luces de la casa, me puse a rumiar mi nada circundante. El autorretrato de este atribulado personaje se transforma en un tratado crudo sobre la esclavitud humana y el extravío ontológico. Permítase aquí la irrupción de la poética urbana y autocrítica de Juan Calzadilla: sólo alcancé a arrojar brochazos / que no paraban de decir / que ese al que veía en el retrato / no era yo sino otro. La disolución de la razón fabrica sus ciudadanos autómatas, sus muros sombríos y espacios chillones y ruidosos que acentúan la soledad y la claustrofobia a cambio de una sensación postiza de bienestar: Un asalto de lucidez había abierto un resquicio, quizás no medible en tiempo sino en interdimensionalidad. Pero, aún crédulo y confuso, confirmé que todo estaba bien. Sólo nos resta el llamado luciferino a perdernos en las páginas de libros como éste del amigo Luis Laya, sin excusas ni posposiciones que distraigan el curso placentero y único de la vida bien amada.

En Caracas, territorio recuperado por la compulsión y el desenfado, a los 446 años de su fundación. Miércoles 31 de julio de 2013.

XXI JORNADA DE REFLEXIÓN POLÍTICA, ESCUELA LUDOVICO SILVA, VIERNES 9 DE AGOSTO DE 2013, 9 AM, PSIQUIÁTRICO DE BÁRBULA



Escuela de Formación Política “Ludovico Silva”


Valencia – Estado Carabobo

I n v i t a


“XXI JORNADAS DE REFLEXIÓN POLITICA”

P r o g r a m a

9 am, Palabras de apertura a cargo del Dr. Pedro Téllez.

Inauguración de exposición bibliográfica de Ludovico Silva.

9:15 am, La corrupción: Expresión del sistema, por el Lic. Juan Monasterio M..

10 am, ¿Qué es el fascismo? El caso Venezuela, por el Dr. Jesús Vivas.

10:45 am, Visión agro-ecológica de Venezuela, por el Dr. Trino Barreto.

11:30 am, Depredación ambiental capitalista, por el Dr. Eddy Gómez Abreu.

12:15 pm, Ideología y alienación, por el Lic. José David Meza.

1:10 pm, Clausura.

Viernes 9 de agosto de 2013.

Lugar: Auditorio del Psicopedagógico del Hospital Psiquiátrico de Bárbula, detrás de la Capilla Universitaria, Naguanagua, estado Carabobo.

Tuesday, June 11, 2013

CRÍA CUERVOS Y ACUÉSTATE A DORMIR. José Carlos De Nóbrega

SALMOS COMPULSIVOS


CRÍA CUERVOS Y ACUÉSTATE A DORMIR

José Carlos De Nóbrega

Nota aclaratoria: A continuación les presentamos nuestra posición agridulce en torno a una organización sui generis denominada Red Nacional de Escritores Socialistas de Venezuela. El cuento viene a propósito de la convocatoria de una Asamblea a llevarse a cabo en Barinas este fin de semana (del 13 al 15 de junio de 2013), la cual viene marcada por el misterio típico de las organizaciones esotéricas. Esta misiva la hicimos llegar a los miembros de su directiva la semana pasada, obteniéndose respuestas dispares que van del entusiasmo de los pocos al más críptico (¿cómplice?) y mayoritario de los silencios. La sometemos a la consideración de nuestros pacientes y traviesos lectores. Por lo pronto, atentos siempre a los eventos futuros y en correspondencia a nuestra militancia anarcotrotskista, nos disponemos a guardar distancia crítica, eso sí, vacilándonos esa obra de arte que es el film "Cría Cuervos" de Carlos Saura, puñalada frontal y cojonuda al cuerpo moribundo del Franquismo en descomposición. J.C.D.N., Valencia de San Desiderio, martes 11 de junio de 2013.

APOYO A LOS RENUNCIANTES MÁS PROPUESTA A LA ASAMBLEA DE LA RED

Estimados Amigos:

Me mueve respaldar a Nelson Guzmán, Pedro Salima y Héctor López quienes recién han presentado su renuncia a los cargos directivos en la Red Nacional de Escritores Socialistas de Venezuela. No dudo de su capacidad y afán de trabajo. Respeto también la posición crítica y constructiva del poeta Luis Alberto Angulo, la cual no implica la renuncia en su condición de directivo del ámbito editorial. Sin embargo, otros miembros de la Red han malinterpretado las referidas decisiones, las cuales a mi entender suponen un punto de partida que contribuye a repensar esta Fundación. Por ejemplo, encontré una cita desafortunada ("ni renuncio ni me renuncian") producto de una mala lectura de la renuncia de Nelson y, peor aún, de una reacción visceral que nos deja capciosos. Guzmán jamás sugirió una renuncia en pleno de la Directiva. Por otra parte, una figura virtual (espectral) de la tal Directiva -huyendo hacia adelante- se deshizo en acusaciones contra mis amigos y excelentes poetas Luis Ernesto Gómez y Nelson Guzmán. Dadas estas equívocas coordenadas, les planteo estas interrogantes:

¿Están cerradas las puertas de la Red a la crítica constructiva? ¿La organización está afectada por una disputa tribal de fines inconfesables? ¿Somos efectivamente una Fundación o un apéndice burocrático? ¿Cuál es la posición de la Red respecto al tema universal del Poder? ¿La Red hace un seguimiento crítico del momento histórico dentro y fuera del país? ¿Le decimos cosas significativas a la gente de a pie (sí, la misma que trajo de vuelta a Hugo Chávez en abril de 2002)?

Para uso y abuso de los que participen en la Asamblea de Barinas, en la esperanza de que integren un coro diverso y legionario, recomiendo también considerar estos escenarios:

1.- Escenario anarcotrotskista: La cristiana sepultura de esta organización, puesto que no ha satisfecho las expectativas que supuso su creación.

2.- Escenario crítico marxista: Analizar los vicios, virtudes y contradicciones de la Red que impliquen un relanzamiento silencioso y auténtico, ajeno -por supuesto- a las luces estridentes de los medios preñados de anodina figuración burocrática.

3.- Escenario conformista y desesperanzador: La Red se convertirá en la Colonia de los hombres resbaladizos, instancia previa al Apocalipsis de San Juan y a mundos distópicos inimaginables. Por supuesto, se incinerarán las misivas de Nelson, Héctor, Pedro (Salima) y Luis Alberto, cuyas cenizas serán luego barridas bajo la alfombra. Se concederá desempolvar la requisitoria contra Héctor Seijas, campaña de hablillas mediante para distraer a las galerías.

Les envío un saludo fraternal a todos ustedes, dispensen la intromisión, su amigo José Carlos De Nóbrega.

En Valencia de San Simeón el estilita, jueves 6 de junio de 2013.

Monday, May 27, 2013

PROGRAMACIÓN LITERARIA, FILVEN CARABOBO 2013, DEL 19 AL 22 DE JUNIO



PROGRAMACIÓN LITERARIA


FILVEN 2013

MUSEO DE ARTE VALENCIA, AV. BOLÍVAR NORTE C/C SALOM, DIAGONAL CON ESTACIÓN CEDEÑO DEL METRO DE VALENCIA



MIÉRCOLES 19 DE JUNIO DE 2013

11:00 am, Foro: Belleza y revolución (Red de Escritores y Escritoras Socialistas, REDVE).
Ponentes: Nelson Guzmán, Eddy Gómez y Christian Farías.

02:00 pm, Conferencia: La Literatura Social y la Educación (C.E.N.A.M.E.C. Zona Educativa).
Ponente: Raquel Henríquez.

03:00 pm, Conferencia. Gustavo Pereira y el Ensayo (REDVE).
A cargo de: Laura Antillano.

04:00 pm, Sabiduría y sabios en la fe a San Juan Bautista. Versos y Décimas. Conversatorio sobre manifestaciones Tradicionales (Red de Patrimonio Cultural Inmaterial)
Ponentes: Dilia Tovar, Carmen Monteverde y Víctor Hermoso.
Cierre: Presentación de la Tradición.

JUEVES 20 DE JUNIO DE 2013

Hora: 10:00 am, Conferencia: La Campaña Admirable.
Ponente: David Torres.
(Instituto de Patrimonio Cultural, MPPP CULTURA).

Hora: 02:00pm, Conversatorio: En torno a la Poesía de Tomasa Ochoa Cordero.
Ponentes: María Narea, Luis Cedeño, Alfredo Veloz.

Hora: 03:00 PM, Conferencia: Enriqueta Arvelo Larriva, Ana Enriqueta Terán y María Auxiliadora Álvarez. Voces femeninas en la poesía y las Transformaciones sociales de protección e igualdad de género en la Revolución. REDVE.
PONENTE: Azul Urdaneta

Hora: 4:00 pm, Conversatorio y lectura poética: La Poesía del Decir (REDVE).
Ponentes: Luis Alberto Angulo, Adhely Rivero, Enrique Mujica y José Carlos De Nóbrega

VIERNES 21 DE JUNIO DE 2013

10mo. FESTIVAL MUNDIAL DE POESÍA
11:00 am, Recital de Poesía Urbana.
Poetas: Marielys Fuentes, María Virginia, María Báez, Yosmary Franco, Mirih Berbin, Leonardo Alezones Lau.
Moderadora: Azul Urdaneta.

02:00pm, Presentación de Libros Imprenta Regional Carabobo.
Moderador: Hilarión Ramírez.

03:00pm, Conversatorio: “Las Tribus Urbanas”
(Centro de Investigaciones Literarias- Facultad Ciencias de la Educación)
Ponente: Rocío Jiménez.

05:00 pm, RECITAL POÉTICO.
POETAS: Wei Shen (China), José Joaquín Burgos, Luis Alberto Angulo, Luis Ernesto Gómez, María Alejandra Rendón.
Moderadora: María Narea.
Música: Miguel Espejo y su Nueva Trova.

SÁBADO 22 DE JUNIO DE 2013

10:00am, Foro: Pensamiento Político del Comandante Supremo Hugo Chávez (Escuela de Formación Ideológica Argimiro Gabardon).

11 am, Presentación del libro “El Caribe, diversidad y resistencia”. Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en San Vicente y Las Granadinas, Asociación de Estudios del Caribe.
Ponentes: Gustavo Fernández Colón, Diógenes Díaz, Jesús Puerta, Orlando Zabaleta, Joel Pérez Marcano.

2:00 pm, Presentación del libro El Dragón Lusitano y otros relatos (REDVE).
PONENTES: José Carlos de Nóbrega, Nelson Guzmán y Luis Ernesto Gómez.

03:00 pm, Foro: El Chavismo como cultura política del venezolano (REDVE).
Ponentes: Jesús Puerta, Pedro Téllez y Gustavo Fernández Colón

04:00 pm, Cátedra Libre de Teatro: Dramaturgia Venezolana (Centro de Investigación Teatral Carabobo).
Ponente: José Gabriel Nuñez.

Friday, May 17, 2013

ELOGIO FESTIVO AL CAROREÑO MÁS DÍSCOLO DE LA CIUDAD DE VALENCIA, LA DE SAN SIMEÓN EL ESTILITA. José Carlos De Nóbrega


ELOGIO FESTIVO AL CAROREÑO MÁS DÍSCOLO DE LA CIUDAD DE VALENCIA, LA DE SAN SIMEÓN EL ESTILITA

José Carlos De Nóbrega


Pedro Crespo nos ha dejado sin aviso ni protesto en esta ciudad masoquista y despiadada. Nos ha extendido una letra de cambio que, por fortuna, ningún funcionario universitario de pacotilla cobrará vilmente a expensas de su sentido ácido e iconoclasta del humor. Sí, la balurda Academia digna de confinamiento en el Centro Comercial Sambil ó, mejor aún, en el Tierrópolis que paradójicamente alberga su Feria Sifrina del Libro, sólo se referirá a él en una mustia nota necrológica a publicarse en Tiempo Universitario: Profesor Titular y Jefe esclarecido de la Cátedra de Historia Contemporánea en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UC. Palabras gastadas en la necedad de una Casa que desdice de nuestras amadísimas sombras, muy a pesar de sus fusibles fundidos. Preferimos al Pedro o, mejor aún, al Perro cómplice con quien conversábamos sobre la poesía que acaricia lascivamente a todas las artes, el despropósito político nacional e internacional, el desmadre de nuestras universidades autónomas e incluso los divertidísimos chismes que permitían a los ciudadanos de a pie cagarse en la madre de todos los poderes fácticos. Pedro Crespo no sólo es un gran lector de la literatura local y universal que vindica nuestra precaria condición humana, sino en especial un fruidor caníbal de la mejor cinematografía del mundo que involucra a otros de los nuestros como Kurosawa, Marcel Carné, Buñuel, Pasolini, Fellini o Freaks de Browning. Recuerdo que le exhibió a sus alumnos los primeros "compases" del film pornográfico e infernal Garganta Profunda, lo cual escandalizaría a ciertos docentes impolutos y políticamente correctos. Su rebeldía se afincaba tanto en el apetito pornográfico y contingente por la vida , como también en la simulación de rostros y discursos para importunar la estupidez academicista de siempre: Se les viene encima un insigne esquirol que adversa a gremios profesorales cretinos, flojos y cobardes. ¡Qué buena broma que se nos cayera varias veces la visita del maestro Briceño Guerrero, para sacudir la Facultad y a ese mamotreto de concreto que es el Aula Magna de la UC! Por supuesto, este caroreño díscolo no es ni de vaina acreedor de los Doctorados Horroris Causa (Fáver Páez dixit) otorgados por nuestra querida universidad del desorden III. Aquí les va nuestra campaña electoral en favor de Pedro Crespo como Decano, Rector Universitario Vitalicio, Cronista  y Arzobispo de Valencia, la de San Desiderio: Se trata pues de llevar a este valle de lágrimas una puesta en escena distópica del Apocalipsis de San Juan. ¡Te queremos, Pedro!, en la aclamación de las putas, los limpiabotas, los cagapalos, los obreros, los buhoneros y toda aquella masa marginada que campea por las calles del mundo. 

En Valencia de San Desiderio, cuna de la cínica apostasía crespista, viernes 17 de mayo de 2013. Efectivamente, sobre esta ñasca edificaremos la ciudad posible fundada en la poesía de las cosas.

Sunday, March 31, 2013

TESTAMENTO DE JUDAS BIFRONTE II. COLECTIVO MÍSTICO ANARQUISTA ¡RASPUTÍN VIVE! (COMISARAVI)



TESTAMENTO DE JUDAS BIFRONTE II (ALCAPRILES)


Colectivo Místico Anarquista ¡Rasputín Vive! (COMISARAVI)

Nota aclaratoria del administrador de la columna: He aquí otra entrega terrorista de esta sorprendente agrupación valenciana. Nos la hicieron llegar a nuestro buzón electrónico. No sabemos si sus intenciones son contrapropagandísticas, provocadoras o meramente literarias. Se nos parece –sospechosamente- a otro colectivo proveniente de Italia: Wu Ming. ¿Acaso seremos víctimas de un vulgar plagio literario? ¿Es otra de las trastadas literarias de discípulos postmodernos de Rafael Bolívar Coronado? José Carlos De Nóbrega, confundido columnista compulsivo.

Yo, Judas Alcapriles, en posesión de mis facultades fronterizas y mi proverbial falta de ética, anuncio mi Testamento y última voluntad a esta infiel y anarquista comunidad de El Palotal, pérfida turba que quiere prensarme por mis sacrosantas bolas para achicharrarme a la parrilla:

1.- Le dejo mi apartamento en Nueva York a Gustavo Montiel, si y sólo si restituye en la dirección de URBE/ARTE, Gaceta Culturosa de la Valencia del Rey Alcaparra, al poeta Fáver Páez como póstumo homenaje a su Club de Suicidas y Cadáveres Insepultos. Por supuesto, en dicho apartaco les dará asilo a Henrique Fernando Salas Feo, al capo Scarano y a los bufones de su Corte (Rafael Rodríguez Coronel es la ñapita).

2.- A los fines de unificar la zona norte con la zona sur de Valencia, encomiendo a Marcos Meléndez –heredero del trono- inundar las comunidades subversivas de El Palotal, Bella Florida y Lomas de Funval con las aguas sobrantes del Lago de Valencia. Así matamos varios pájaros de un tiro: Tapamos los huecos y ocultamos la basura de las Avenidas La Romana, Aranzazu y Las Ferias bajo las aguas mansas y podridas, además de sacudirnos de una vez por todas a Carlos Yusti, Yuri Valecillo, Pedro Téllez, Carlos De Nóbrega y demás bichitos de uña. Así el Sur será el Norte y viceversa, pues tendrá su dique surfista de Guataparo.

3.- En atención a la labor destructora de Fundacultura, se conviene que a partir de hoy el fruit punch será la bebida espirituosa de esta ciudad. A tal efecto, se prohibirá la restauración de la “Fisiocromía Naranja” de Cruz Diez ubicada en la Redoma de Guaparo. Los reales destinados a tal esperpento, se asignarán a la compraventa de dicho trago en las inmediaciones del Teatro Municipal.

4.- Le ordeno a mi Corte valenciana la creación e imposición de la Orden Alcachofa Borracha a todos mis fieles súbditos. Sugiero a sus primeros acreedores: Marcos Meléndez, Guillermo “Fantástico” Vizcaya, Emir Giménez Angarita, Elis Mercado y, por supuesto, a las Cortes de Pacotilla de la Universidad de Carabobo: Jessy Divo de Romero, Pablo Aure, José Ángel Ferreira y Ulises Rojas. Por supuesto, no podemos dejar por fuera a Ricardo Maldonado, Rector Magnífico y Saturno que devora a sus hijos. El Centro Comercial Sambil será la nueva sede de la Universidad Mercachifle y Medieval de Carabobo.

5.- Hago del conocimiento de la comunidad valenciana, mi enérgica protesta por la elección de Francisco, el Papa argentino. Proponemos al punto revocar su mandato, para entronizar el culo cardenalicio de Urosa Sabino en la silla papal. Sólo un Papa de oposición podría exorcizar al pueblo venezolano que padece el influjo diabólico del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías.

6.- A Pedro Crespo le dejo los museos de la ciudad, para que los convierta en un circuito de pornografía múltiple: Cine, pollera, taguara y motel-matadero incluidos en un mismo espacio. “Garganta Profunda” sería la película inaugural para beneplácito de politicastros, emperifolladas damas antañonas, curas, monaguillos y pastores gozones.

7.- El transporte público en la ciudad será anfibio, esto es mar y tierra, pues el lamentable estado de sus calles y avenidas –llenas de huecos y botes de aguas negras- así lo amerita. Nuestro ingenio nos permite adaptarnos al desastre que nosotros mismos hemos generado.

8.- A Pablo Montoya tan sólo le dejo las sobras del festín ferial, industrial y agropecuario en una vieja y abollada olla.

9.- Las toninas, los peces y las serpientes del Acuario irán a parar a las cloacas desbordadas de los barrios bajos de la ciudad. Así dichas comunidades se convertirán, por arte de magia, en centros turísticos por excrecencia.

10.- Se castiga al reportero gráfico Yuri Valecillo con la encomienda de un estudio fotográfico e iconográfico de mi perverso rostro: mis ojos saltones de batracio bailando sobre el algodón dulcito de mi chiva blanca.

En Valencia de San Simeón el estilita, cómplice del emporio rebelde de El Palotal, a los 31 días del mes de marzo de 2013. En definitiva: ¡ustedes, villanos de baja estofa, vienen a quemame!

Wednesday, March 27, 2013

COLOQUIO SOBRE LITERATURA VENEZOLANA. CELARG, CARACAS, JUEVES 4 DE ABRIL DE 2013, 9:30 AM



Un Coloquio sobre literatura venezolana reunirá a especialistas en la Fundación Celarg.


El jueves 4 de abril de 2013, de 9:30 a.m. a 4:30 p.m, Sala de lectura de la Biblioteca Isaac J. Pardo del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Avenida Luis Roche con Tercera Transversal, Altamira, Caracas).

Entrada libre.

INTRODUCCIÓN

Un coloquio sobre literatura venezolana con participación de destacados especialistas se realizará el jueves 4 de abril de 2013, organizado por la Cátedra Ludovico Silva de la Fundación Celarg, en horario de 9:30 a.m. a 4:30 p.m. Entrada libre.

El Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos se propone en estos momentos la realización de este Coloquio sobre literatura venezolana “acaso por la emergencia de delimitar un tiempo signado por la violencia, por el espanto, pero igualmente por lo fantástico. La literatura expresa el mundo interior de un país. El lenguaje define una marcha, una cartografía y una vida donde coinciden propuestas fundadoras de mundos”.

Así lo plantea Nelson Guzmán, coordinador de la Cátedra Internacional Ludovico Silva, y sostiene que Adriano González León definió a Venezuela como un país portátil, cambiante, dilapidado por la cultura de la violencia y del petróleo. José Rafael Pocaterra nos dejó un legado hiperrealista donde la literatura marchó al lado de la política y la insurgencia. El país es una cantera de conmociones que deberían tener expresión escritural. “Pero las nuevas formas de creación deberían igualmente dar cuenta de un legado. En el siglo XIX Simón Rodríguez teorizó acerca de la tempestad del continente americano. En el siglo XX José Antonio Ramos Sucre enfocó la mirada en el examen de un hombre que yace al borde de los abismos. Por su lado Julio Garmendia abrió las puertas hacia un mundo literario pleno de lo fantástico”.

Este pequeño coloquio es un camino de búsquedas y senderos de la creación. Añade Guzmán que “el hoy es la síntesis de la Venezuela indígena y de los encantos definitorios de lo que son los venezolanos. Las trazas aparecen como preludios de lo que será el porvenir de una poesía del decir que manifiesta la honda huella de un pasado”.

El lugar de encuentro será la Sala de lectura de la Biblioteca Isaac J. Pardo de la Fundación Celarg. Allí se desarrollará un ciclo de cinco ponencias y comentarios.

TEMARIO

1.-Disyuntiva entre forma y sentido en la categorización de la obra postmoderna

del poeta venezolano Esteban Muro.

Ponente: Juan Calzadilla

Esta ponencia intenta indagar en la caracterización de las diversas modalidades formales que para la construcción de sentido se presentan en la poesía postmoderna de un autor venezolano. Lo que supone entenderse con una categorización temática o argumental de la poesía como género en proceso, ya en verso o en prosa, que explore en campos inéditos de la experiencia.

Se trata de explicar con ejemplos comprensibles extraídos de la obra del poeta Esteban Muro que la vía de acceso a una poética postmoderna, radicalmente comprometida con el lenguaje, implica tomar en cuenta las posibilidades que brinda la escritura en su amplia diversidad genérica y en su capacidad de prestarse a abordar directamente la realidad.

2.-Rajatabla, una poética del desconcierto.

Ponente: Lourdes Manrique.

Nos abocaremos al análisis de Rajatabla, de Luis Britto García (1970), premio “Casa de las Américas”, aplicando una categoría nombrada por nosotros como Poética del desconcierto. Dicho análisis se centrará entre otros aspectos, en la parodia jugada magistralmente, el humor, la provocación, el cuestionamiento de la realidad, el mundo fantástico y la ciencia ficción, dirigidas todas a desenmascarar la barbarie del sistema capitalista, lo que le confiere a esta obra gran actualidad. Otros aspectos de importancia a destacar dentro de esta Poética del desconcierto, serán:

a) Concepto de orden,

b) Problematización del tiempo,

c) La interdisciplinariedad.

Las conclusiones, aunque existen formuladas por la autora, se presentarán abiertas, a fin de estimular la discusión creativa con los asistentes al evento.

3.-Ensayar vida, escritura y república: Simón Rodríguez.

Ponente: Douglas Bohórquez.

Propongo una relectura de la producción intelectual de Simón Rodríguez desde la perspectiva del ensayo, género del cual él es uno de sus fundadores y quizás su más relevante y audaz exponente en el siglo XIX en Hispanoamérica. Me valgo de las nociones de disidencia, originalidad y humor como conceptos centrales vistos desde la consideración de la propuesta por parte de Rodríguez de un lenguaje alterno que da cuerpo a su particular escritura ensayística.

4.-Elogio panorámico a Reynaldo Pérez Só.

Ponente: José Carlos De Nóbrega.

Contrariamente a su severo y adusto rostro, Reynaldo Pérez Só ha sido para mí una fuente generosa y dialógica de conocimiento poético y literario que excede las escuelas blanqueadas de críticos mezquinos y profesores castrantes, las cuales procuran ad infinitum el boicot de la lectura lúdica y amorosa del texto literario.

A la fecha, Pérez Só ha publicado los poemarios Para Morirnos de Otro Sueño (1971), Tanmatra (1972 y 1998), Nuevos Poemas (1975), 25 Poemas (1982), Mirinda Campo (antología, 1984), Matadero (1986), Reclamo (1992), Px (1996), Solonbra (1998) y Antología poética (2003 y 2006). También publicó Fragmentos de un taller (1990) que colinda con el ensayo afincado en los aforismos, y el monólogo Sucre, estampido de dios (1995). Fue ganador del concurso de cuentos del diario “El Nacional” en 1999 con Viento Sur, un puzzle narrativo en cuatro partes que nos revela una escritura personal y transgenérica divorciada de especulaciones literarias, la cual vindica su incansable vinculación con la vida y la poesía que todavía toca el corazón de los hombres. Desde su primer poemario hasta el más reciente, incluyendo poemas dispersos en publicaciones periódicas diversas, la poesía de Pérez Só descansa en la desnudez y la transparencia estilística, amén de lo fragmentario e inmediato de la expresión poética en la recreación del discurso de voces disímiles que estremecen su mundo interior.

5.-Literatura, memoria y etnicidad en Venezuela: Manuel Rodríguez Cárdenas

y Miguel Ángel Jusayú.

Ponente: Alberto Rodríguez Caruci.

La producción literaria venezolana ha sido presentada habitualmente como expresión de una nación mestiza, unificada por una lengua y una cultura en la cual los componentes que la integran quedan más o menos homogenizados en una unidad ideal y en un imaginario criollo que han invisibilizado otros factores que también forman parte de Venezuela. No obstante esa perspectiva, estos otros factores nacionales representan a la vez otras sensibilidades y otras voces, es decir otros modos de expresión del país que producen sus textos desde otras peculiaridades culturales y desde otros lugares de enunciación.

El estudio de la producción literaria de dos escritores escasamente estudiados por la tradición crítica venezolana, como son Manuel Rodríguez Cárdenas y Miguel Ángel Jusayú, puede ser una alternativa válida para revisar el canon instituido, ampliar y complementar la percepción de las letras nacionales y contribuir a una mayor democratización de la cultura del país, cuya sociedad actual se reconoce multiétnica y pluricultural.

6.-Tres momentos narrativos de los años 60: Garmendia, Balza y Rodríguez.

Ponente: Carlos Noguera.

Monday, March 18, 2013

EL DRAGÓN LUSITANO BAUTIZADO EN LA FILVEN 2013. Boletín de prensa de Fundarte



EL DRAGÓN LUSITANO BAUTIZADO EN LA FILVEN 2013


FONDO EDITORIAL 15 DE MARZO DE 2013

Este viernes, tercer día de la celebración de la Feria Internacional del Libro, se llevó a cabo en conferencia literaria el bautizo del primer volumen de cuentos del narrador y ensayista José Carlos De Nóbrega, titulado El Dragón Lusitano y otros relatos, de la mano de la Alcaldía de Caracas a través del Fondo Editorial de Cultura y Artes.

La obra que forma parte de la Colección Delta y de las 23 novedades literarias que el Fondo Editorial ha puesto a la venta en la feria, fue presentada a las 6:00 pm, en los espacios de la sala Librerías del Sur del Teatro Teresa Carreño por amigos y colegas del autor como Nelson Guzmán, Luis Ernesto Gómez y Julio Borromé, quienes resaltaron la calidad de esta y otras publicaciones del escritor, en las cuales demuestra gran virtud literaria.

El libro es una mezcla de relatos en forma de crónica satírica y lúdica, en la que el autor presenta personajes reales o ficticios que exponen los instintos morales de la sociedad de antes y de ahora, todo teniendo como escenario la emblemática ciudad de Valencia, por quien el autor confiesa una suerte de amor y odio.

La historia debe su nombre a la reconocida figura de la lucha libre en Venezuela como el Dragón Lusitano, quien fuera pariente del escritor, por lo que éste hace un reconocimiento de los sucesos más polémicos, la violencia y la ficción de su vida. Un decálogo a la valencianidad, profesores histéricos, personajes suicidas y amantes asesinos orquestan la obra, la cual han definido sus lectores como "demasiado real en la miseria", y los críticos como "una necesidad de expresión sin culpa".

Entre lecturas de los pasajes de la obra y autógrafos de las publicaciones vendidas a los presentes, De Nóbrega agradeció la oportunidad a Fundarte de poder publicar sus primeras piezas narrativas, y recordó con cariño al presidente Hugo Chávez Frías y a sus esfuerzos por exaltar la cultura como parte de una sociedad desarrollada.

Asimismo se resaltó la relevancia de portal personal del escritor www.salmoscompulsivos.blogspot.com, el cual mereció el premio al Mejor Blog Nacional, por parte del Centro Nacional del Libro.


CRÓNICAS PATIBULARIAS O EL MUNDO DE JOSÉ CARLOS DE NÓBREGA. Nelson Guzmán



Crónicas patibularias o el mundo de José Carlos De Nóbrega
Nelson Guzmán

El Dragón Lusitano y otros relatos de José Carlos De Nóbrega aroma la fenomenología de una época. El autor narra la fibra esencial de la lucha libre, un deporte que reunía la ficción y la violencia. El malo y el bueno se dan cita en las noches de espectáculos, de fiebres, de bajos instintos subyugando las pasiones. Los hombres son iguales en la vida como en la muerte, terminan mostrando su precariedad como pasó con el Dragón Lusitano. No se pueden torcer los rumbos, los destinos son trazados. Los valores imponen raudos su forma de ser. El yo narrativo comulga con el tío que se lanzó por las veredas del mundo hasta terminar sorprendido en las esferas de los bajos fondos por una muerte que no era acorde de su dignidad de hombre inverosímil y de linaje surrealista.

De Nóbrega como escritor centra su interés en la subjetividad de hombres que vivieron un tiempo de riquezas inusitadas y que no podrán olvidar las borrascas de la imaginación. El héroe y el antihéroe están allí acercándonos a la diáspora de la vida vivida. El mundo se deshace en una acción, la última aparición de su tío, el Dragón Lusitano, es el adiós. La vida está para ser comprendida de diferentes maneras, desde ángulos diferentes y allí radica su eternidad.

José Carlos De Nóbrega está al corriente de cuanto pesan los símbolos. El compromiso y las cadenas de éstos se oponen a la impostura. Al lado de la orfebrería del amo aparece en espumas lo renegado, lo intercambiable, lo que aspira una eternidad diferente. Las diademas de la ideología oficial se han perpetuado mezclando lo sagrado y lo profano. La sotana impone su voz invocando el vino como la sangre de Dios, sólo que los pícaros no absuelven a nadie. La iglesia y el poder ejecutivo local han impuesto apellidos, instituciones públicas reputadas y poder cardenalicio que escupe en los que padecen pústulas. Esa ha sido la Valencia goda vestida de la palabra cruel y del engaño.

José Carlos De Nóbrega se muestra como un cronista de la memoria, derrumba los antifaces, los contubernios del lenguaje. Este autor parte de la transgresión, desde el holocausto de un mundo inundado de falsas predicaciones. El lenguaje es duro, emerge desde la entraña de unas crónicas de tiempos inhumanos. El autor del Dragón Lusitano conoció a Abelardo Cuadra Vega. Este hombre atravesó por montañas insondables, fue asaeteado por obstáculos y peligros.

Al principio Cuadra Vega como militar acompañó a Tacho Somoza, luego se le opuso. Este hombre dejó un testimonio claro del General Augusto César Sandino. La vida de Cuadra Vega es de una épica extraordinaria. Nos revela la coartada de Anastasio Somoza para asesinar a un adalid de la libertad como Sandino. Nunca se ha podido ser tan sincero como lo ha sido Cuadra Vega con respecto a su vida. Nos narra que Sandino no fue abatido en el terreno por la Guardia Nacional somocista. El engaño se impuso. El Presidente, días antes de fusilar a Sandino, le manifiesta su interés de diálogo. Los cuadros de la muerte y sus antesalas venían forjándose en la oscuridad de su alma, 16 hombres participaron en la ejecución, este proceso lo autorizó Abelardo Cuadra Vega; retrospectivamente, años después, apuntala los bríos y el heroísmo del general nicaragüense.

Los relatos de José Carlos nos muestran seres perdidos que han extraviado algo importante como la firma y su identidad, estos seres flotan entre humo de cigarrillos, ruidos y delirios alcohólicos. Las convicciones del narrador son interrumpidas por lo inesperado, aparecen espejos que no refractan el rostro, vuelven visiones viejas de lo que proyectamos ser. Las imágenes interrumpen al hombre que se desorienta en sus lenguajes, que capta la vida como un sueño impuesto en los contubernios de las mentiras, del show inesperado, de mensajes que nos fraguan en un mundo que no existe.

Las convicciones de José Carlos De Nóbrega van descorriendo un mundo artificial que se ha montado en la fragua para envolvernos en pesadillas donde la sordidez nos impone realidades no deseadas. Los hombres de estos relatos avecinan situaciones espeluznantes, el fin se impone. El juicio final no está lejos para Juan Tanquilla, sin embargo no deja de ahogar sus angustias, el diezmo de los fieles hace posible su ebriedad y el ardor de su locura. La absolución y el perdón residen en cualquier gesto sostenido por el azar.

Las historias que nos ofrece el autor del Dragón Lusitano y otros relatos se amarran entre sí. El verbo evoca la vida de esos hombres ejemplares de Valencia. La ciudad, pueblo magullado por el desarrollismo, nos estampa en la memoria las veredas de sueños que escapan de la voz patibularia y pendenciera. Blasina se enfrenta al riesgo con arredro, desafía el peligro. El postigo de la luz y del recuerdo se abre asimismo para Enrique Marín – hundido en las cercanías de lo que pudiera ser el fin – desafía el instante, su vocación y las inseguridades se evanecen por la aparición del deseo postrer. La posteridad lo baña de luz, lo inusitado acontece en su vida para perpetuarlo.

Los juegos de estos relatos o crónicas de un tiempo que no han de desaparecer, ladean ante la vista del viejo cazador, pieles y fragores a los cuales no eximirá el olvido. Hemos comprendido desde las voces de José Carlos De Nóbrega que la vida es una forja que alumbra el camino.

La prosa de este libro corre locuaz y dislocada, persigue eternizar lo anodino. Seres extraños emergen de los fosos para reivindicarse, para señalar que viven a pesar de la displicencia de las creencias. José Carlos es poseedor de una narrativa que no se deslinda de la crónica. La vida cotidiana apostrofa sus palabras en las voces de hombres excluidos, hundidos y amalgamados en los vientos del lenguaje, esos seres se abrazan en el amor pasional. En los entretelones orgiásticos aparecen vulvas amoratadas que consuman el roce, la flagelación, la omisión, la droga, el sueño y la intensidad del frenesí.

Hay un profundo deseo de hacer crónica de lo indecible. Lo turbulento aparece sin esfuerzo y sin falacia. Las prosapias del cielo nos vuelven seres invisibles, emigrados, dislocados de nosotros mismos. La poesía es decir – como señala el poeta Luis Alberto Angulo. Lo abrupto es una constante en los relatos del Dragón Lusitano. Estamos ante una literatura fantasmal, extraña, que lidia con lo inusitado, con lo procaz, con las desazones del alma. En ocasiones nos topamos con sujetos omniscientes que batallan y producen su propia muerte en una especie de ritual macabro. La experiencia literaria se ha apoderado de voces que han dejado de ser conscientes para guerrear con extraños fantasmas del dolor provocado.

En los relatos de José Carlos De Nóbrega la imaginación fulgura inaudita. El crimen se prepara con complacencia. Los perros de presa aniquilan a sus víctimas ante la mirada expectante de quienes preparan la obra y los símbolos de una época. El autor recrea lo turbulento, lo insólito. Los hombres asisten a su propia muerte. La penetración psicológica de este libro ante una literatura terrorífica, muestra las tinieblas de ciertos hombres que han vivido extrañados de sí mismos, perciben la vida como tempestad, como dolor, como infierno y mueren en su gallardía. En el tenor de la orfandad se muestran desde sus propias tinieblas. Los infiernos de los desolados, de los no desarrollados en las reglas sociales son recogidas en estas narraciones que muestran sus vidas escabrosas. Él da testimonio de seres insólitos que deambulan en un mundo que los desprecia, allí en el sopor de los sueños etílicos desenfrenadamente retan lo inusitado, son destinatarios del acto desgarrado, son ecos guardados, arrullados por la brisa y por una locura intersticial que debe prescindirlos en sus propios patíbulos.

Wednesday, February 27, 2013

CHARLA "UNA CONTRABIOGRAFÍA DE ARMANDO REVERÓN POR JUAN CALZADILLA", MUSEO DE ARTE VALENCIA, 1° DE MARZO DE 2013, 11 AM.



El Museo de Arte Valencia y los colectivos Grupo Li Po y Grupo Literario Enriqueta Arvelo Larriva, les invitan al siguiente evento:

Viernes 1° de marzo de 2013: "Una contrabiografía de Armando Reverón por Juan Calzadilla", a cargo de José Carlos De Nóbrega. Lugar: Museo de Arte Valencia, Avenida Bolívar Norte cruce con calle Salom, diagonal a la estación Cedeño del Metro de Valencia. Hora: 11 am.

En esta charla, De Nóbrega disertará sobre el libro "Reverón, voces y demonios" de Juan Calzadilla, sin duda una interesantísima propuesta biográfica que se destaca por su lucidez y su espíritu lúdico.

Friday, February 22, 2013

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "EL DRAGÓN LUSITANO Y OTROS RELATOS" DE JOSÉ CARLOS DE NÓBREGA



Se les invita a la presentación del libro "El Dragón Lusitano y otros relatos" de José Carlos De Nóbrega, editado por Fundarte, el día viernes 15 de marzo de 2013, 6 pm, en la sede de Librerías del Sur del Teatro Teresa Carreño. Los poetas Nelson Guzmán y Luis Ernesto Gómez serán los presentadores de esta novedad editorial. También se presentará al público el libro "Fantasmas" de Luis Laya.