Saturday, September 25, 2010

"CUENTOS IN VITRO" O DEL LABORATORIO LÚDICO NARRATIVO. José Carlos De Nóbrega


“CUENTOS IN VITRO” O DEL LABORATORIO LÚDICO NARRATIVO
José Carlos De Nóbrega


Este breviario narrativo de Julio Escorcia explora lúdicamente, en la tradición inversa de narradores tales como los Julio (Garmendia y Cortázar), temas sumamente atractivos: El del Doble, el alienante Amor Virtual, el Bestiario o la revisita de Caín y Abel. Por supuesto, en el ejercicio libre y travieso de una voz narrativa inmediata y transparente. A lo largo de sus siete relatos, Escorcia apela a la complicidad de los lectores en el diseño juguetón del discurso narrativo, sin importar que la materia prima sea diversa: los artificiosos giros del lenguaje van modelando la mitología bíblica, el refranero popular, los terrores y tabúes que nos aquejan en la mera cotidianidad. En el cuento “Padova”, la muchacha protagonista proyecta en el paisaje italiano su propia muerte, como si fuese el espejismo que recrea una pesadilla que se repite ad infinitum; la muerte y la violencia nos acechan sin descanso, hasta el punto de aniquilar la sensibilidad y la contristación respecto al Otro. La laptop o computadora portátil del segundo relato, además de fetiche tecnológico y comunicacional, es una velada metáfora onanista de nuestra desadaptación al entorno; nos recuerda la inutilidad del aparato adaptador social que, en el cuento “La realidad circundante” de Julio Garmendia, tan sólo sirve como pisapapeles. Persistimos en masturbarnos en sesiones virtuales que impiden la calidez del contacto humano que, al igual que el arte, es esencialmente tocable. Los personajes, apenas esbozados por la voz narrativa, se convierten en marionetas desesperanzadas y decrépitas, muñecos de salón que deambulan derrotados ante la mirada de lectores y espectadores que se sacuden el hastío. El cascabel aniquila la poética simetría del gato, constituyendo el tercer eslabón del conjunto una reversión de los relatos que tienen como tema el bestiario. Los cuentos “Yo lo vi crecer” y “Nobleza Obliga” significan una glosa satírica de nuestro refranero convencional afincado en el sentido común: En el primer caso, se trata de un hijo mal agradecido que escupe la cara del hombre que lo crió, reconciliándose con los padres biológicos que lo arrojaron a la calle, lo cual deviene a su vez en la burla de las bellas historias edificantes con que Paulo Coelho fastidia los domingos en la revista del Diario El Nacional; mientras que el otro relato nos propone un ars poética narrativa fundada en las peripecias y las situaciones extremas, quizá en una parodia pertinente de los Talleres Literarios, los cuales –en no pocas ocasiones- no forman ni lectores ni escritores, tan sólo súbditos de doctores ególatras o de escuelas literarias importadas y trasnochadas. “Invisible” es una recreación esquizoide e hiperbólica del gran relato de Caín y Abel, protagonizada por un asesino en serie que aniquila a su familia y posiblemente se dirija a este lugar para aplastar los cogotes de estos servidores, amantes de la cultura. Cierra esta plaquette narrativa “Tu gran día”, texto en donde un Dios le obsequia a Carlos la sublimación de su instinto parricida, patente en la muerte de sus padres un día después de su graduación, no en balde el juramento hipocrático. En resumidas cuentas, el lector puede jugar a los dados sobre este pequeño libro sin perder la capacidad de asombro ni la apuesta arriesgada por la literatura vinculada a la vida.

Thursday, September 23, 2010

PRESENTACIÓN DE DOS NUEVOS TÍTULOS DE LA IMPRENTA REGIONAL CARABOBO


Estimados Amigos: A nombre de la Fundación Editorial el perro y la rana, la Red Nacional de Escritores y Escritoras Socialistas de Venezuela, la Imprenta Regional y el Gabinete de Cultura del estado Carabobo, les invito a la presentación de los libros Cuentos in Vitro de Julio Escorcia (narrativa) y Eclipse de Pajarito de Yisbel Navas (poesía). Esta fiesta de la palabra se llevará a cabo el viernes 24 de septiembre de 2010, a las 10:30 am en la sede de la Cámara Municipal de Bejuma (Av. Sucre, Edificio Municipal frente a la Plaza Bolívar de dicha localidad).
¡Asiste, sólo la literatura y la vida satisfacen! Su amigo, José Carlos De Nóbrega.

Thursday, September 16, 2010

LECTURA DE TEXTOS LITERARIOS (Librerías del Sur Valencia, sábado 18/9/2010, 10:30 am)


Estimados Amigos: El Grupo Li Po (blog) y el Grupo Literario Enriqueta Arvelo Larriva les invitan a una jornada de lectura de textos literarios en la sede de Librerías del Sur Valencia, primer nivel del Centro Comercial Camoruco, Avenida Bolívar Norte, este sábado 18 de septiembre de 2010 a las 10:30 am. Participarán los escritores Manuel Da Silva, Richard Montenegro, José Carlos De Nóbrega, Luis Alberto Angulo, Leonardo Alezones, entre otros. Habrá micrófono abierto para la participación del público, bien sea en la lectura de textos propios o en la introducción de la cuchara en el caldo que es la buena conversa.

MISIVA DE PESAR DIRIGIDA A LA FAMILIA DEL DIARIO VEA


Estimados Amigos: He aquí un breve texto dirigido a la familia del diario Vea, con motivo del fallecimiento de quien fuera su director, el periodista y escritor Guillermo García Ponce. Si estás de acuerdo, manifiéstalo para incluir tu firma en dicho mensaje de aliento. Sin más, su amigo y camarada José Carlos De Nóbrega.


Los abajo firmantes, escritores y artistas de la ciudad de Valencia, manifestamos nuestro pesar por el fallecimiento del luchador político revolucionario, escritor y periodista Guillermo García Ponce. La ocasión es propicia para agradecerle a este entrañable amigo el apoyo que nos brindó al publicar nuestros trabajos literarios en las páginas del Diario Vea, específicamente en el suplemento cultural Galería Alternativa (espacio literario que esperamos se restablezca nuevamente y con más brío en las páginas de nuestro querido periódico, instrumento informativo y crítico de la revolución bolivariana). Esta dolorosa ausencia muta hoy en la esperanza de la consolidación de este proceso de cambios -que apunta indudablemente a la mejoría en la calidad de vida de los venezolanos-, del cual Guillermo fue maestro y sólido punto de apoyo. ¡Hasta pronto, camarada!


Valencia, 16 de septiembre de 2010.

José Carlos De Nóbrega
Luis Alberto Angulo
Yuri Valecillo
Armando Amanaú
Manuel Da Silva
Chemir Colina
María Alejandra Rendón
Jesús Puerta
Carlos Yusti
María Narea
Leonardo Alezones Lau
Eustoquio Silva
Vielsi Carolina Arias

Sunday, September 12, 2010

NUEVA DIRECTIVA DE LA RED NACIONAL DE ESCRITORES DE VENEZUELA

Chemir Colina
Luis Alberto Crespo y Miguel Márquez


Eduardo Mariño

El día de ayer, sábado 11 de septiembre de 2010, la Asamblea eligió la tercera directiva de la Red Nacional de Escritores de Venezuela en la ciudad de Barinas. Es motivo de celebración, pues incorpora nuevos y conocidos rostros de la literatura venezolana. Le auguramos lo mejor de lo mejor en lo tocante al relanzamiento de nuestra red. He aquí su composición mediante el voto universal, directo y secreto de sus miembros:
Eduardo Mariño (Organización)
Miguel Márquez (Ámbito Editorial)
Chemir Colina (Integración con Artes y Colectivos)
Soleidi Ríos (Alba y relaciones internacionales)
Luis Alberto Crespo (Promoción)
Inés Ruiz (Seguridad Social)
Esmeralda Torres (Eventos)

¡Felicidades! Recuerden que estamos dispuestos a acompañarlos en su gestión.

Friday, September 10, 2010

HOMENAJE AL SELENITA CRISTÓBAL RUIZ. DOS TEXTOS (Yusti / Montenegro)Y DOS FOTOGRAFÍAS (Yuri Valecillo)


Fotografías de Yuri Valecillo

I


CRISTÓBAL RUIZ DENTRO DE LA PARÁBOLA


Carlos Yusti



Cristóbal Ruiz algunas veces tenía el aspecto singular de un desarrapado. Parecía venir de un suburbio triste y delirante. Otras venía con todos los colores del amanecer en las pupilas. De seguro llegaba del puerto de los sueños. Traía la ropa ajada de espejos, la barba llena de pájaros y el pelo empapado de nube. No era casualidad. Estaba medio loco y era pintor.



Bohemio. A ratos pintor autodidacta. Oriundo (y esto si no es casual) de La Luna , un pequeño microcosmo situado en el sector Urama del estado Carabobo. La calle fue su escenario, su taller encantado, su modelo. Pintor urbano. Pronto se convirtió en un accesorio inusual de la ciudad.



Lo conocí cuando yo quería ser un poeta maldito. O sea, que tenía ínfulas de geniecillo voraz. También por esos días estaba de trotacalles con mi amigo el fotógrafo Yuri Valecillo. Merodeadores de la escuela de Teatro Ramón Zapata nos tropezamos con Cristóbal Ruiz. Cantaba. Hacia cabriolas de ballet en el bulevar de la facultad de derecho. Gritaba. Se acercaba a un lienzo dispuesto y lanzaba pinceladas. Todo tenía algo de teatral. Todo poseía un tono de caricatura. De pose barata, pensaba yo. Yuri por su parte entabló cotorreo con Cristóbal y así nos hicimos amigos.



Yuri se fue a México y yo me largué a Puerto Ordaz. En nuestros encuentros en Valencia siempre encontrábamos a Cristóbal. Quien por su lado estaba más desajustado y libre que de costumbre. Yuri le compraba camisas y algunas veces le alargábamos algunas monedas para que se abasteciera de bebestibles y comida.



Como Cristóbal iba a sus aires mucho subestimaron su pintura. A pesar de ello, seguía pintando cuadros que muchos amigos y conocidos le compraban para darle una mano. Sin embargo, su pintura mezclaba delirio alcohólico, surrealismo callejero e ingenuidad pictórica con enorme pericia. Algunos cuadros eran verdaderos mamarrachos, pero otros tenían mucha densidad poética, cierto desequilibrado tono de iluminada inspiración.



Como pintor llevaba al lienzo lo que sus demonios cotidianos le dictaban. En pintura hacía lo que podía y por eso recurría al esperpento teatral, a las excentricidades públicas para hacerse notar. Era un actor natural y que le denominaran (a manera de sorna) como “El Reverón valenciano” fue el resultado de toda aquella pantomima pública. Disfrazado como pintor no pintaba, sino que actuaba. Al enfrentarse con la tela, o con las hojas en blanco, se despojaba de toda artificialidad y trataba de hacerlo lo mejor posible. Trataba de sacarle alguna metáfora a los colores, de inventar la luz con un trazo.



Como persona Cristóbal Ruiz era un tipo del montón. Gran bebedor. Afable conversador y muy ganado para la alegría. Al final había dejado de beber y ya no parecía un Dios de la mendicidad. Estaba pintando con fervor y prepara algunas exposiciones.



Yuri me telefoneó desde República Dominicana para comunicarme que Cristóbal había muerto. Que formaba parte de esa irremediable parábola que es la muerte. Tenía la voz quebrada. Nos despedimos con la tristeza ramificándose en los huesos.



La calle por donde revoloteaba Cristóbal Ruiz, disfrazado de pintor, estará más triste y puteada que de costumbre. Le harán falta tus locuras sencillas, sin énfasis. La vida a veces te viste de funcionario. Otras te viste de poeta loco, de pintor cabreado con la razón. Ahora viene a mi memoria una anécdota. Un pintor de esos estirados (y vestido como funcionario) para impresionar al escritor Pío Baroja, hacía retórica barata en torno al arte de pintar. Para coronar su explicativa verborrea concluyó: “El arte se hace con sangre”. Don Pío lo miró con cierta lástima y replicó: “Con sangre sólo se hacen morcillas”. Recuerdo esto porque de seguro a Cristóbal, la salida del escritor español le hubiese divertido y además él hizo arte con todo, menos con sangre y si con mucha alegría.




II




Hijo de La Luna


Richard Montenegro

En los valles altos del estado Carabobo (Venezuela) en Urama hay una población rural llamada La Luna. A pesar de ser pequeña tiene cierto encanto. Hay una peculiar y bella combinación entre cielo, tierra, frondosa vegetación y las, a veces toscas pero con personalidad, construcciones tradicionales. La disposición de las casas pareciera irregular pero esconde un orden secreto que invita al forastero a que lo descifre.

Este poblado, para muchos insignificante, posee una pequeña biblioteca “pública” ubicada en una casa vieja hecha de añejos adobes. Al revisar los estantes podrán darse cuenta de que el tema primordial es la Luna, desde libros especializados en astronomía hasta novelas de anticipación. Desde Julio Verne hasta Francisco Aniceto Lugo, un ingeniero venezolano autor de “El primer Viaje a la Luna” para muchos la primera novela de Ciencia ficción venezolana. En un rincón podrán ver las clásicas estampas de El Libertador, Andrés Bello y el presidente de turno pero hay una fotografía que normalmente no se ve en bibliotecas públicas ni universitarias. Un retrato del insigne científico Humberto Fernández Morán (Zulia, Venezuela, 18/02/1924 – Estocolmo, Suecia, 17/03/1999). Esa imagen está allí; supuestamente porque poco tiempo antes de abandonar decepcionado a Venezuela, el científico casualmente visitó este poblado donde lo trataron tan bien que años más tarde, después del regreso del Apolo XI, le obsequió a este caserío un trozo de piedra lunar en agradecimiento. ¡Que mejor lugar para custodiar un pedazo de nuestro satélite! Ahí guardan ese pequeño tesoro y a muy pocos le dan el privilegio de ver el obsequio. Justo en ese lugar, cruce de extrañas circunstancias, nació un personaje muy querido en Valencia, a pesar de sus salidas extremas, el pintor Cristóbal Ruíz (6/02/1950- Naguanagua, 5/02/ 2005)

Conocí a Cristóbal Ruíz bajo la sombra de una mata de guayaba y mi conversación inaugural con él se centró en mi aversión al olor de esta fruta y de cómo este podía enmascarar otros olores. Le comenté que el patio de mi casa estaba tapizado de guayabas caídas del árbol más alto que he visto hasta ahora. Cristóbal atento escucha e hizo referencia, entre otras cosas, al relato de García Márquez titulado “El olor de la guayaba”; luego diversificamos el tema hasta que cada quien tomó la ruta de su preferencia después de horas de agradable parloteo. Luego se hizo habitual encontrarnos en la calle, plazas, exposiciones y pasillos de tortura educativos. A veces andaba irascible buscando atención, esa que normalmente le negábamos; otras era un oasis dadivoso de historias, afortunado aquel que tuviese sed de cuentos en ese momento.

Todavía puedo verlo bailando sobre el asfalto dando giros, al atardecer, más hermosos y ligeros que cualquier discípulo de Nina Nikanorova. Casi me atrevería a decir que era lo más cercano a conseguirse, en una aburrida calle de la ciudad, a un Nijinsky de luna llena.

A veces, cuando la obscuridad reinaba con la Luna de acompañante, caminábamos desde Naguanagua hasta algún lugar del centro Valencia, la de Venezuela y en la caminata surgían ninfas, cíclopes y fantasmas lunares al hablar. No faltaban por supuesto amores o desamores, sin distingo de género, cantados con fino encaje. Y siempre hacía hincapié en lo fugaz de la vida y de la belleza.

Era fácil ver como cambiaba con regularidad y después de un tiempo podías percibir sus fases: Cristóbal lleno, menguante, nuevo y creciente. Y cada quien podía escoger el Cristóbal de su preferencia. También había momentos de Cristóbal con halo ensangrentado y sus periódicos eclipses. Con paciencia quizás habríamos descifrado sus ciclos y a la manera de los Aztecas tendríamos una Piedra Lunar donde se mostraría el ascenso y caída de Cristóbal. Si la hubiese tenido quizás me habría dado cuenta de que aquella vez cuando volvimos a estar bajo la mata de guayaba y me invitó a su casa en Trincheras para su cumpleaños, iba a ser la última vez que charlaríamos. Nunca sabremos que cargas soportaba en ese momento ni que pasó esa noche. Pero esa noche la Quinta Luna cayó, quizás mañana la Luna renazca de nuevo.

Richard Montenegro
rickmontene@yahoo.es




Wednesday, September 08, 2010

HOMENAJE A LA CULTURA NECROFÍLICA: DOS TEXTOS SOBRE FÁVER PÁEZ


HOMENAJE A LA CULTURA NECROFÍLICA:

DOS TEXTOS SOBRE FÁVER PÁEZ


I

FÁVER. José Joaquín Burgos.

Uno se imagina a Fáver Páez, así como a Lope de Vega, "todo de negro hasta los pies vestido", y siente, así de pronto, un respetuoso escalofrío que le va recorriendo la memoria de todos los versos que haya podido leer en su vida; porque, sin lugar a dudas, esa rigurosidad en el vestir, unida a sus honorables barbas sesentonas, a su recio perfil de poeta magíster, a su memoria prodigiosa, al tono oratorio de su habla, a su densa riqueza intelectual y, sobre todo, a su sencillez, hacen que quienes conocemos, admiramos y queremos a Fáver, lo veamos -así de simple- como uno de los intelectuales de más recia estampa de nuestros días. Porque lo de Fáver no es juego, ni pose, ni nada por el estilo: él es, y punto. Y es bueno reconocerlo y decirlo, para que la gente lo reconozca también o, como decía el difunto Rafael Darío Peña: "pa' que sepan que hay gobierno".


Fáver pone a bramar a los ríos, recorre las aguas del tiempo por cualquier rumbo de la rosa de los vientos. Descubre misterios insondables y pone a sus alumnos a investigar nuevas preguntas para antiguos problemas, así como el de la mancha del Quijote. Fáver escribe maravillosos poemas, incansablemente, para María. Inventa "cancionalas" y "sonetalos" (en esto último anda ahorita). En la intimidad de su casa es "chef" y "gourmet" al mismo tiempo, con recetas universales. Y hasta es capaz, llegado el caso, de "vestirse" de indigente y responder con un humilde y a la vez sonoro "Dios se lo pague" a quien caiga en la trampa y en la tentación de darle una limosna. Fáver es genio y figura, y punto. Uno de los seres más extraordinarios que hayamos podido conocer. Un verdadero capo di testa de la poesía, de la música, de la pintura, del cine, de la filosofía, de la historia (que es su especialidad), del talento, de la dignidad universitaria… y del humorismo, que no es cualquier cosa. En "La Taranta", por cierto, don Vicente ha dispuesto un sitio especialmente destinado a exhibir un hermoso soneto suyo evocador de peñas y de sueños para enterrar olvidos. Con razón dice "el gallo" Mujica que Fáver es un inmortal que siempre se está muriendo.


II


De Fáver Páez y la Identidad de Sexo
Pablo J. Fierro C
.


Ayer, cualquier ayer, estuve conversando con un amigo poeto, a quien estoy instruyendo para que navegue por sí mismo en la red, porque Fáver, mi amigo, es poeto mas no internauto.
En su casa no se respira oxígeno, sino amistad, libros y obras de arte.


Me gustaría que esta cosa que creo que denominan Identidad de Género funcionara correctamente y que Fáver, en vez de Fáver, se llamara Fávar, para que al hacer la conversión obligante al masculino, su nombre quedara en última instancia como Fávor; porque como Fáver es un camarado de altos kilates y un exégeto que se las trae, uno podría decir cada vez que él se da con todo en alguna de sus disertaciones explicativas, como lo hizo ayer para hacernos entender, a Richord Montenegro, Freddy Ordoz y a mí, que es incorrecto hablar de Identidad de Género: Gracias, Dios, por el Fávor concedido.


“Identidad de Género” refiere que la diferenciación primaria entre las variables humanoides hombre-mujer (o mujer-hombre –organice usted misma… o mismo… las palabras a su gusto, por favor-), no está establecida desde una circunstancia sociológica, sino más bien biológica: la presencia en el macho del órgano biológico Pene y en la hembra del órgano biológico denominado Vagina –términos estos que desde una apreciación epistemológica adolecen a saber de flancos subjetivistas.


Hombre-Mujer, por su parte, devienen de calificativos establecidos por organizaciones sociales que han querido diferenciar ambas entidades según características que no sólo aluden al aspecto biológico-genital, sino que abordan otras implicaciones culturales como por ejemplo el tipo de actividades que suele realizar cada especie.


A Fáver, en materia de conocimientos, bien podríamos considerarlo un hombre orquesto. Para mí es poeto, intelectuol, escritor, filósofo –y además filoso-.


Fáver es un especie de terminator o atleto del verbo, un máquino de sabidurío –con ingredientes del cielo y del infierno-. Ante su intensa autoridad de barbado chamón, no es infrecuente quitarse el sombrero y elogiarle, acaso con un dejo de exageración:


“Si el poeto eres tú -como dijo el poeto- ¿Qué tengo yo que hablarte… comandanto?”


Domingo 29 de agosto de 2010
Las Acacias. Valencia. Carabobo.

Monday, September 06, 2010

NUESTRAS PIEDRAS PINTADAS. José Carlos De Nóbrega


NUESTRAS PIEDRAS PINTADAS

José Carlos De Nóbrega


Ella está atrapada
Entre rocas y aguas.

Es una forma del río.

Lo que resiste humano en ella
Es la manera de ver.

La dura piel.

El remanso de su memoria.

Ana Carolina Saavedra.


Es motivo de celebración la edición de este trabajo de investigación titulado Petroglifos de Vigirima: Dos yacimientos de Arte Rupestre de la Cuenca del Lago de Valencia, estado Carabobo, Venezuela de Leonardo Páez bajo el sello de la Fundación Editorial el perro y la rana, Sistema Nacional de Imprentas / Carabobo. Sobre todo si consideramos que inaugura la modalidad de Investigación de la Colección Somos Creadores, afortunado diseño de nuestro modesto trapiche de la palabra. Este título no sólo constituye un aporte importante en la literatura arqueológica, etnográfica y etnológica de Venezuela, sino también una notable muestra del afán de reconstrucción histórica de nuestro pasado aborigen y de la conservación y salvaguarda de nuestro patrimonio cultural e histórico acechado por la voracidad de la plaga globalizadora made in U.S.A. con su comida chatarra, su decadente música hecha en insanos laboratorios y su cine comercial estancado en el arquetipo y las sandeces patrioteras. Recomendamos ampliamente su lectura, dada la pertinencia de su tema, la gran pericia y amenidad en el uso del lenguaje y su contribución decisiva a la conservación no sólo de nuestros monumentos arqueológicos, sino de nuestra cultura aborigen (los petroglifos son objetos estéticos tan tocables como la poesía de César Vallejo y César Moro, el poemario El Lugar de las imágenes perdidas de Ana Carolina Saavedra o la obra ensayística de José Carlos Mariátegui). Compartimos plenamente la opinión del antropólogo Pedro J. Rivas G. respecto a este significativo trabajo: "Consideramos que la obra es de sumo interés, ya que incluye documentos gráficos e información descriptiva de utilidad para los estudiosos de la materia. Lo son, asimismo, su propia síntesis y reflexiones en cuanto al aporte de ensayos precedentes, y especialmente sus apreciaciones en cuanto al estado de conservación y a la necesidad de involucrar activamente a las comunidades a su protección". La investigación antropológica, en este caso particular, no se divorcia del meticuloso oficio del artesano; por el contrario, el vínculo posibilita no sólo la lectura atenta e intelectual sino también la placentera que se pasea con solaz por el discurso escrito de su corpus científico -magníficamente expresado en su atractiva y didáctica sencillez- y el discurso plástico o visual patente en el inventario gráfico de los petroglifos de Los Colorados y El Junco. Los surcos esculpidos o grabados en la piedra parecieran avizorar el futuro consistente en el sangriento desmadre colonial: Estos golpes en el pecho / son curiaras desplomándose / por un salto de agua, tal como nos lo recuerda nuestra Ana Carolina. Por lo que el llamado viene a continuación: Revisemos este hermoso catálogo de grabados a la par de visitar y revisitar yacimientos puntuales de nuestra cultura, como si fuésemos espectadores asombrados y reivindicados en la salvaje curaduría poética de una muestra pictográfica y simbólica que ata el cielo del pasado aborigen con la tierra de nuestro hoy, colindante aún con la lucha por la Independencia (la cual ha de ser permanente, pues no podemos renunciar a ella, mucho menos vender la primogenitura por un plato de lentejas y carne guisadas a la jardinera).

Saturday, September 04, 2010

EL PERFUME A HEMBRA BRAVA (SC1). José Carlos De Nóbrega




EL PERFUME A HEMBRA BRAVA
José Carlos De Nóbrega

Te odio y amo.
Tal vez preguntes
por qué lo hago.
No sé, mas siento
que así sucede
y me atormento.

Catulo.

Íntimo de Marhisela Ron León es un cuerpo escrito que demanda el canibalismo concupiscente de la mirada. La obsesión temática se regodea en el texto amatorio y erótico, sin concesiones al lugar común pero sin sacrificar la inmediatez formal ni la gula de los sentidos, sean la alcoba, las ensoñaciones o la fachada de los templos las locaciones en las que se tenderá el deseo solazándose insomne y febril:

Ellos no controlan el deseo
No consiguen la quietud
De sus siluetas
Amarradas una de la otra. Los poemas dedicados a Dios y al Hombre de Mundo parecieran dirigidos al mismo amante; la voz poética los increpa, les reclama atenciones y caricias, se pavonea en las virtudes que inspiran relamerse del gusto más salvaje:

Para ti, el vestido que prefieres verme lucir: mi piel.
Para ti, mi terquedad y mis miedos.
Mi existencia libre y joven.
Mi perfume a hembra brava. Es evidente la alusión al Cantar de los Cantares del Rey Salomón o las sesiones narrativas en vela de Sherezade para mantenerse con vida y sentirse viva. No es el sexo una instancia alcahueta de varones que padecen la hórrida enfermedad de la eyaculación precoz y que pretenden aproximarse a la Otra en una fetichista apropiación carnal:
No resisto a continuar mansa y boca arriba con mi soledad disfrazada
Bajo una puesta de sol. La meretriz de la palabra va detrás de Dios confesando secretos de sus lunares y ganas, lo cual nos retrotrae este texto de amor de arrabal compuesto por la poeta brasileña Ana Cristina Cesar:

Este é o quarto Augusto. Avisou que vinha.
Lavei os sovacos e os pezinhos. Preparei o chá.
Caso ele me cheirasse... Ai que enjôo me dá o
acúcar do desejo.
Este es el cuarto Augusto. Avisó que venía.
Me lavé las axilas y los piececitos. Preparé el té.
En caso de que él me oliera... Ay qué mareo me da
el azúcar del deseo. En el poema Ella tenemos la impostura de la voz del macho amado postrándose en hinojos ante la hembra, discurso que por vía de la anáfora se convierte en una letanía u oración invertida preñada de deleite y devoción. Destaca del conjunto la sencillez de la expresión que conduce de guisa espontánea a las piruetas eróticas de los amantes, desdiciendo la fútil prestidigitación barroca que no nos las haría inmediatas en la memoria amatoria. He aquí la invitación de la Sirena olorosa a mar, quien horada nuestros oídos indefensos y dispuestos al orgasmo: Inscríbete en mi piel, esta noche comienza la orientación hacia mi tierra fértil. La precariedad de las sogas que nos atan al mástil de nuestra nave alocada, no nos impedirá despeñarnos al mar como cerdos endemoniados que se revuelcan de placer (Ojo, coincidimos con aquel animador de imágenes que decía: Prefiero ser un puerco que un fascista, pues la revolución y el amor son cómplices conspicuos y enamorados).

En Puerto Cabello, amante de la Valencia de San Desiderio, jueves 2 de septiembre de 2010.

NELSON MAYA O DEL TRADICIONISMO DEL SIGLO XXI. José Carlos De Nóbrega

Nelson Maya muestra su libro. Al fondo tenemos a Marhisela Ron, José Carlos De Nóbrega y Leonardo Páez en plena presentación de sus libros
NELSON MAYA O DEL TRADICIONISMO DEL SIGLO XXI
José Carlos De Nóbrega

Foto: Cortesía del Diario de La Costa (3-9-2010)

El Guardián del Fortín de Nelson Maya es un libro transparente en su estructura, fondo y forma. Hemos disfrutado la lectura en virtud de su respeto a la expresión clásica y, en especial, de la pericia patente en una prosa apolínea y cristalina. El prólogo del poeta José Joaquín Burgos lo advierte con tino y precisión: “Pero la ambición de Nelson Maya (que compartimos plenamente) es aprender a mirar la pequeña historia para entender la grande. Mirar los árboles, las sombras, los rincones, el suelo lleno de hojas y troncos muertos, de musgos, de pequeñas alimañas, para aprender a ver el bosque en su plenitud y captar la universalidad de su imagen. A eso nos invita Nelson Maya que hagamos”. Y apela a una vía expedita que ata la Historia a la cultura popular: La Tradición, género cuyo tutor es el peruano Ricardo Palma. El propio Palma define la Tradición como una forma literaria “que puede revestir la Historia, pero sin los recovecos de ésta”, lo que la primera recrea por vía de la poesía, los sueños y el espíritu comunitario popular, la segunda encorseta en la objetividad y el distanciamiento respecto de su objeto de estudio. Este libro que ha granjeado nuestra simpatía, supone el cruce imperceptible de los géneros de la crónica, el reportaje, la biografía, el ensayo histórico e incluso la novela (¿historia novelada?): Partiendo de una sentida y estupenda biografía de Aquilino Guédez, el Guardián del Fortín Solano, Maya hace una revisión entusiasmada de diversos episodios históricos sin renunciar al rigor de la lectura histórica ni a las elucubraciones asombrosas de la oralidad de nuestro pueblo, mucho menos a la contundencia conmovedora de un estilo sobrio apegado a la poesía de las metáforas e imágenes primarias que nos reconcilian con la vida, la tierra y la patria (sin voluptuosos giros de corte romántico ni la arrogante asepsia de los manuales históricos). Nuestro personaje porteño, que no es menor, no es eclipsado por los héroes de la Independencia desfigurados por los ritos que desencaminan a los venezolanos en el culto a la personalidad; recordemos que José Antonio Páez, el Rey de los Araguatos, inventa el culto a Bolívar para asegurar su proyecto de poder, amén de reflejarse en un espejo narcisista y megalómano al cual se adscribieron los oligarcas y los godos con loas desvergonzadas e hiperbólicas. Por el contrario, encarna a las masas que ayer y hoy persisten en la lucha sin cuartel por nuestra independencia total, no sólo política sino también económica, social y cultural. Nos impacta la manera en que los hechos históricos tales como la caída de la Primera República, la Guerra a Muerte, el bloqueo a nuestros puertos en 1902, la represión gomecista y el Porteñazo establecen vasos comunicantes que iluminan la comprensión urgente y necesaria de nuestro proceso de formación histórica, sin la estridencia ni el exhibicionismo típico de la Academia Neogoda de los Pino Iturrieta, la misoginia de los Morón (contradictoria, por supuesto, pues detesta a Manuelita Sáenz y le carga las maletas a Cecilia Matos) o la egótica ebriedad apocalíptica de los Caballero. La apetitosa línea de apropiación de la realidad histórica que se deriva de este buen libro, conduce sin duda al amor que le profesa su autor a Puerto Cabello, libre de los arrebatos tísicos y almibarados de ciertas Sociedades Bolivarianas que aún avergüenzan a la Historia y nos provocan carcajadas por contenedores. Valga un pasaje de este libro editado artesanalmente, sin oropel encandilador, por la Imprenta Regional del estado Carabobo: “Es cuando el mito del soldado Guédez crece y crece, sobrepasando las dimensiones de lo ignoto, al punto de que el relato de sus apariciones y señales lumínicas se transmitió de generación en generación condimentando con las más disímiles hazañas que la creencia popular pudiera atribuirle al personaje”. Por lo que sugerimos su lectura in situ, en una peregrinación a lugares porteños embebidos de historia y pasión libertaria: el fortín Solano, el castillo de San Felipe, La Alcantarilla, la calle de los lanceros y sus playas.

Wednesday, September 01, 2010

PRESENTACIÓN DE TRES TÍTULOS EN PUERTO CABELLO


En nombre de la Fundación Editorial El perro y la rana, el Sistema Nacional de Imprentas / Carabobo, la Red Nacional de Escritores de Venezuela y el Gabinete Cultural del estado Carabobo, les invitamos a la presentación de los siguientes libros: El Guardián del Fortín de Nelson Maya, Petroglifos de Vigirima de Leonardo Páez y el poemario Íntimo de Marhisela Ron León. El evento se llevará a cabo el jueves 2 de septiembre de 2010 en la sede de Librerías del Sur, Puerto Cabello, ubicada en el Centro Comercial Cumboto Norte, a las 10 de la mañana. Los esperamos en otra fiesta de la palabra. Su amigo, José Carlos De Nóbrega.

Friday, August 20, 2010

UN POEMA DE JOHNNY FIGUEROA SIN GUITARRA ACÚSTICA ADOSADA

Johnny Figueroa y su Lectura en Ateneo de Valencia / Homenaje a Juan Calzadilla - Parte III y fin: Mi compadre no come cuento, come su propia poesía. Fotografía y comentario de Eduardo Mariño

En Desagravio
Johnny Figueroa



A la terrible Caracas, Hermosa Caracas
la surcan dos grandes ríos
Uno el de siempre
que arrastra en su viscoso y complicado andar
la esencia de lo que acaso no entendemos
Es decir
Corre paralelo a una autopista de infinitas bifurcaciones
desde la ventanilla de un carro
cualquier caraqueño lo ve
y le pregunta
¿a dónde vas tan apurado Guaire?
¿de dónde vienes agua de color abstracto sangre sobrenatural?
también está bordeado por edificios que forman un horizonte confuso
disfraz perfecto
desde una oficina
el hombre funcionario lo ve
y para sus adentros
tal vez en medio de una apurada bocanada
le pregunta
¿qué haces Guaire para mantenerte tan sobrio?
¿para llegar todos los días?
en conclusión
más preguntas que respuestas
ese rio insolente
El otro en cambio donde se hace visible
dice lo poderoso que es
me gusta verlo desde las terrazas de Caricuao
o desde los bloques del 23
avanza con una intermitente fuerza de glacial
y surca la ciudad y ha excavado con mas estilo
que El Colorado
ese Río nos convierte día a día y a su conveniencia
a algunos en pacientes cantos rodados
y a otros en ágiles peces
el milagro cotidiano del cuento de Cortázar
Caracas es pues ciudad de agua
Ciudad de navegantes
Yo, Camaradas, prefiero al segundo
Además El Guaire ya Tiene al Poeta William Osuna
que le cante y le pida la Bendición
Al segundo lo acusan
entre otras infamias de recién llegado
Pero en lo que a mi respecta
Desde Caracas es Caracas
Tiene su Metro

San Carlos Agosto de 2010

Wednesday, August 18, 2010

NOTA COMPULSIVA A "LOS DIFUNTOS" DE VIELSI ARIAS (SC2).

En la fotografía tenemos de izquierda a derecha a Vielsi Arias, José Carlos De Nóbrega y Chemir Colina en plena presentación del poemario Los Difuntos


NOTA COMPULSIVA A LOS DIFUNTOS DE VIELSI ARIAS
José Carlos De Nóbrega


El chirrido
es de verja
y camposanto
(…)
Es chirrido
de ataúd
tocando fondo

Oswaldo González: Abrevadero.


La poeta Vielsi Arias nos movió a simpatizar con su primer poemario, Transeúnte (2005), título afectivo de la Poesía del Decir que nos revela la daltónica precariedad del soporte, del discurso plástico y poético en una aproximación fragmentaria a la lánguida belleza de las cosas. Su segunda incursión poética, consolida la indiscutible calidad de su voz en la apropiación e interiorización del paisaje anclado en la memoria astillada de la infancia:


Yo leía muy rápido,
muy rápido pasó la infancia.
No dio tiempo
De cambiarse de ropa.



En este caso, Los Difuntos nos muestra un discurso poético mucho más depurado en la rotunda ausencia del exhibicionismo barroco, tan de gusto de la mentalidad desprevenida y acomodaticia de ciertos autores respecto a vacuas modas literarias y académicas. Vielsi, por lo tanto, no apuesta por las máscaras o cascarones del estilo afincados en alienante soberbia que nada dice, sino exclusiva y comprometidamente en la hermosa y única transparencia del texto poético, eso sí, en tanto solidaridad y contristación con el Otro (el ciudadano de a pie, nuestros queridos difuntos y, por supuesto, sus afortunados lectores). Al contrario de textos apreciados (entre nos) como Los Poemas de Arismendi de Adhely Rivero, la voz poética no pretende refundar su carísimo ámbito, el caserío de El Castaño, “ubicado en la Cordillera de la Costa, Parroquia Democracia, entre Valencia y Puerto Cabello”; nos parece más bien una revisita a las imágenes infantiles y espectrales que se extravían en los recovecos de la memoria frágil pero amorosa:


Ya no salían a trabajar,
a sembrar el día.
Se mudaron los vecinos.
El río al otro lado se llevó las casas.
El pueblo se hizo viejo
y la sequía nos dejó solos.



Como nos lo dice la misma poeta, se trata de una crónica sentimental y sentida de un pueblo escondido, sólo visto y vivido por los que viajan por las sinuosas y angostas carreteras viejas (los que vamos por las anchas autopistas, ni nos enteramos de su pertenencia al país ausente, valga la cita a Luis Alberto Crespo), y estigmatizado por una asombrosa atmósfera de ruralidad extraviada. La vuelta a la tierra de origen, nos escarnece en el desolador convencimiento de que somos todavía hijos de Pedro Páramo. Siguiendo las palabras más sabias de Juan Calzadilla, quien atina al descubrir su doble intención autobiográfica y tendiente a la suma epitáfica, nos atrevemos a decir que Vielsi es salvaguarda de otras voces que la anteceden: Gerbasi, Ana Enriqueta Terán, los poéticos ecos de Luvina de Juan Rulfo o Parapara de Ortiz de Otero Silva. Esta simpática y linda poeta que es Vielsi Arias, acompaña cotidianamente a sus muertos (especialmente, Antonio Márquez en su denodada soledad de vida y muerte) en la maravillosa visita recreada en el tono conversado de sus versos:


SIEMPRE SOMOS PASADO


Es la misma casa,
la de todos los días.
Donde uno se siente repetido
en aquel vestuario de gaveta vieja.
La duda de ser otro
a quien pertenecemos.
El apellido se borra en segundo lugar.

¿Quién anda allí?
siempre somos pasado;
¿Cuántos son los que nos miran
y por lo que miramos?



La poeta brasileña Cecília Meireles coincide con nuestra Vielsi, sin ser ambas perturbadas por la angustia de las influencias ni los rígidos cánones literarios:


Soy yo que debo ir.
Porque no hay más nadie,
no, no habrá más nadie,
Tan decidido a amar y a obedecer a sus muertos.



Este poemario constituye una celebración a la vida y a la poesía, sus versos son tan deliciosos como las calacas achocolatadas y bochincheras que dibuja aún José Guadalupe Posada.

En Valencia de San Desiderio, viernes 13 de agosto de 2010.

Tuesday, August 17, 2010

CONVERSACIÓN CON EL INCA JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI. José Carlos De Nóbrega


CONVERSACIÓN CON EL INCA JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI
José Carlos De Nóbrega

El espíritu hispano-americano está en elaboración. El continente, la raza, están en formación también. Los aluviones occidentales en los cuales se desarrollan los embriones de la cultura hispano o latino-americana, -en la Argentina, en el Uruguay, se puede hablar de latinidad- no han conseguido consustanciarse ni solidarizarse con el suelo sobre el cual la colonización de América los ha depositado. José Carlos Mariátegui.

Nos regocija presentar el volumen de ensayo Mariátegui, la revolución bolivariana y el socialismo nuestroamericano de Luis Villafaña, pues es una incitación vivaz y sentida a la lectura de uno de los nuestros: el Amauta José Carlos Mariátegui. Harto pertinente hoy en estos tiempos de confrontación ideológica y mediática: Sin abandonar la lectura de los teóricos del marxismo, hay que reivindicar un pensamiento socialista latinoamericano sin calco ni copia, sino en tanto creación heroica propia, tal como siempre nos chicotea el cogote este ensayista peruano. Por fortuna, además del tema político, Mariátegui desdice a Platón al ofrecer incluir a los poetas en su República amerindia y variopinta. Este libro tiene como fortaleza la apelación a un lenguaje accesible a todo tipo de lector, en especial el ciudadano anónimo ajeno a los callejones sin salida que son ciertas Academias (sobre todo las de misóginos Morones y elitescos Pinos de nauseabunda godarria), espantapájaros de la lectura lúdica y crítica de lo que nos circunda, asombra y reseca (bien nos lo espeta el poeta brasileño Manuel Bandeira: No quiero saber más del lirismo que no es liberación). La estructuración de sus cuatro capítulos –referidos a la biografía del Amauta, su dinámica y polémica concepción del marxismo, además de su oportuna incorporación al corpus teórico de la Revolución Bolivariana-, apuntan a facilitar la formación del ciudadano “como tensión entre el habitante y el activista bolivariano”, sí y sólo sí en la práctica cotidiana de la lectura crítica del entorno; lo cual echa de sí a patadas la homilía vertical de los comisarios políticos de turno. Aún tenemos camaradas que creen que Diosdado Cabello escribió el Manifiesto del Partido Comunista (1848) o, peor aún, su hábito mediático audiovisual no les evita confundir el Manifiesto con El Capital de Marx (títulos de los cuales no han leído ni el lomo, ni el occipucio, mucho menos las solapas). Se han publicado muchísimos títulos en el marco de la Revolución Bolivariana, sólo que cojeamos por la pata de la promoción de la lectura como tal. No se trata de pensarnos partiendo de la nada, de un contrasentido que es la aspiración de ser original, a la usanza demiúrgica de un dios que exprime al Otro sin misericordia, en la absoluta ausencia de la interpretación libre y transformadora de la realidad histórica que le toca vivir. Mariátegui, al igual que Trotsky al referirse a los equívocos de un arte proletario puro, nos advierte que -1925- “El pensamiento hispanoamericano no es generalmente sino una rapsodia compuesta por motivos y elementos del pensamiento europeo”. Por lo que ese proceso de construcción del pensamiento propio o latinoamericano, no puede asirse a la endeblez optimista de una retórica que exalte hasta el paroxismo nuestra condición de raza cósmica; todavía nos preocupa la temática enclavada en el mestizaje, la identidad y la asunción de la problemática tensión entre tradición y renovación. Sin embargo, Villafaña no le saca el culo al bravío miura a la manera de los toreros maulas o marruñecos; vincula al Amauta a un mosaico dialógico que involucra tácitamente a César Vallejo, Simón Rodríguez, César Moro o, de más reciente data (sugerimos nosotros), los ensayos de Adolfo Colombres o la polémica dura pero cordial entre Briceño Guerrero y Ludovico Silva a propósito de América como Europa Segunda (a tal respecto lean con extremado placer El laberinto de los tres minotauros del primero, Monte Ávila, 2007; y también Reflexiones sobre la identificación americana con la Europa segunda de Silva, el perro y la rana, 2009, en una estupenda confrontación iluminista). Además de presentarnos la obra política de José Carlos Mariátegui, sin la estridencia psicodélica del yopo ni del peyote, Luis Villafaña profesa su fe en los poderes creadores del pueblo, afín a Aquiles y Aníbal Nazoa, y no a las depravadas y bobas piruetas cómicas de Claudio, accionista ideológico del Banco Federal con la pezuña en el rabo.

En Valencia de San Simeón el estilita, viernes 13 de agosto de 2010.

Monday, August 09, 2010

FIESTA DE LA PALABRA EN EL ATENEO DE VALENCIA, VIERNES 13 DE AGOSTO DE 2010, 6 PM


Estimados Amigos: A nombre del Sistema Nacional de Imprentas Regionales, la Fundación Editorial el perro y la rana, la Red Nacional de Escritores de Venezuela y el Gabinete de Cultura del estado Carabobo, les invito a la presentación de los siguientes libros: Mariátegui, la revolución bolivariana y el socialismo nuestroamericano (ensayo) de Luis Villafaña; Los Difuntos (poesía) de Vielsi Arias e Íntimo (poesía) de Marisela Ron. Esta fiesta de la palabra se realizará en el Ateneo de Valencia el viernes 13 de agosto de 2010 a las 6 de la tarde. Sin más, su amigo José Carlos De Nóbrega.

Saturday, August 07, 2010

MANUEL DA SILVA O EL CROAR DEL DECIR POÉTICO (SC8). José Carlos De Nóbrega


MANUEL DA SILVA O EL CROAR DEL DECIR POÉTICO
José Carlos De Nóbrega


Clame a saparia
Em críticas céticas:
Nâo há mais poesia,
Mas há artes poéticas…

Manuel Bandeira.

El Libro del Sapo es el segundo poemario del poeta cojedeño Manuel Da Silva, si bien en su corpus tan sólo se menciona dos veces al anfibio, el elemento discursivo fundamental es un conmovedor croar del decir poético. Nos había complacido sobremanera su primera entrega poética, Inventario de Silencios (2008), que logra una extraña mixtura de las imágenes surrealistas y minimalistas en un discurso sencillo, contundente y despojado de los artificios barrocos del estilo (revisemos por ejemplo el tríptico titulado A René Magritte, con sus ataúdes y pájaros degollados). Esta poética colección batracia nos retrotrae la lluvia de sapos que embarga a los personajes disociados y desolados del film Magnolia de Paul Thomas Anderson, además de dos grandes poemas de un tocayo suyo, Manuel Bandeira, Os Sapos y Sapo-Cururu: coinciden ambos Manueles en que la poesía admite espontáneamente la lúdica reflexión comprimida en el Ars Poética y la compulsión crítica por el entorno cotidiano. Si Bandeira despedaza el mezquino y vertical discurso del poder (Sapo-cururu / Da barriga inchada. / Vote! Brimca com ele… / Sapo-cururu é senador da República), Da Silva escupe a la cara del imperio religioso por vía de un punzante aforismo que lo emparenta con Cioran (¿A dios le pertenecen / Nuestras iglesias / Bañadas en sangre?). Sin alusiones de hiperbólico regionalismo, encontramos la interiorización del paisaje llanero tal cual la heredamos de Enriqueta Arvelo Larriva, de donde la brisa y la lluvia implican el contrapunteo y la conversa en una lengua extraordinaria:


amo este llano
así como amé
los desiertos
los aguaceros
los cuentos que aún resuenan
en las coplas y las décimas de los ancianos
de antes que los padres de sus padres
huesos choncando, a mis espaldas,
el viento engañándonos
bolas ardientes de la noche
que corren gritando
por los polvorientos caminos
lo que el arpa no se atreve a contar
ni acompañada por el cuatro y las maracas


El carácter universal de la poesía jamás está reñido con la devoción del decir por la tierra y la patria, va a contracorriente de las babosadas cosmopolitas de los infelices académicos yacentes en sepulcros blanqueados. La cotidianidad es apropiada por la voz poética sin pretensiones de alto vuelo estilístico, las imágenes que se forja apuestan a la cruenta mirada infantil que nos sugiere Luis Buñuel en sus películas mexicanas: No nos topamos con los arrebolados cielos de Gabriel Figueroa, sino con los peladeros de chivo andados por los burros, los campesinos, los comisarios y los perros vikingos:

Ellos

Calman su sed bajo la lluvia de mayo
Entre procesiones y velorios
y el silencio que les habita
hasta el mismo dios
teme ...
Esa contemplación sensual del entorno y la cotidianidad no excluye las amorosas referencias a autores que dignifican la lengua de los hombres, tenemos por ejemplo a Jorge Luis Borges domando la exquisita simetría del tigre, para quebrantar el oprobioso tiempo que pretende depreciar la humanidad hasta las astillas. O la mirada asombrosa que tributa Homero a Troya, ámbito poético que nos empalma con Michelena, localidad natal de Pérez Jiménez, en donde se celebró la caída de la dictadura con sus caballos envueltos en fuego, terrorista metáfora galopante del resentimiento adeco. En síntesis, recomendamos la lectura y el goce de este excelente libro, tendidos en la tierra como los silenciosos caracoles de Lêdo Ivo que aterran a los hombres con su perfecta indiferencia.

En Valencia de San Desiderio, sábado 7 de agosto de 2010.

UN POEMA LAPIDARIO DE ARMANDO AMANAÚ


Epitafio político


Armando Amanaú



No es una fosa común
de miles de cadáveres
sin nombre:

“Es un cementerio
sin lápidas”

dijo de La Macarena*
al final de su gestión,
el presidente Uribe
de Colombia …

y quiso entonces,
declarar la guerra
a Venezuela

Agosto 5, 2010


* Hallazgo macabro en Colombia:
cerca de la población La Macarena
se descubrió una fosa con dos mil
cadáveres todavía sin identificar
y depositados allí, según informó
la prensa, desde el año 2005.

Thursday, August 05, 2010

DE LOS ATENEOS, EL SABER Y LAS MISIONES EDUCATIVAS. JULIO BORROMÉ


De los Ateneos, el Saber y las Misiones Educativas

Julio Borromé

Las políticas culturales impulsadas por el Presidente Hugo Rafael Chávez Frías son las expresiones concretas de lo que concierne a la democratización de los espacios culturales donde el pueblo se reconoce como creador y sujeto histórico. Podemos pensar que los Ateneos fueron y siguen siendo puntos de encuentro de todo el acervo creador de las comunidades y sus artistas. Esos espacios de reciprocidades subjetivas intensifican los afectos y las representaciones artísticas, de modo que las corrientes armoniosas de la energía vital de los pueblos encarnan la identidad de los mismos, en una permanente recreación de sus expresiones. En los pueblos se funde el imaginario de la cultura viviente y orgánica con esos espacios que existen en la medida en que son habitados por todos y todas. Quienes regentan con la visión familiar de un patrimonio hereditario deben comprender que el saber y la participación es un derecho de todos los hombres y las mujeres de este país, y no el privilegio de unos elegidos, entonces, los intelectuales comprenderían que deben alfabetizarse políticamente con la gente, con sus procesos formativos por encima del privilegio que otorga el orgullo del curul y del trazo narcisista de la abstracción. El saber no está concentrado, limitado en los espacios onanísticos de una élite de obstinada retención escolástica; el saber vislumbra otras posibilidades cuando se comparte con los otros, con sus pequeñas verdades, que terminan siendo las verdades de un pueblo. Es una forma de sentir y ver el mundo en la necesidad de crear y volver bellas las cosas en la experiencia de reconocerse en sus manifestaciones culturales. En este sentido, las Misiones Educativas, son espacios para el entendimiento, y también para la inclusión del pueblo, en el marco de la nueva institucionalidad emergente. Esta remozada intención educativa confiere derechos y deberes a los ciudadanos (as) que orientan sus preferencias académicas por un modelo alternativo que hunde sus raíces en lo más profundo de nuestro pensamiento libertario. Hace poco tiempo el Presidente Hugo Chávez asistió al acto de grado de más de dos mil camaradas egresados de la Misión Cultura. Quién duda del saber, de la experiencia compartida de los activadores en un aprendizaje comunitario, porque es desde las comunidades donde los proyectos de aprendizajes dan cuenta de la realidad y de las fortalezas anímicas y materiales. Este saber popular es empíricamente vivido y racionalmente sentido en esa doble vertiente robinsoniana. Dudan de ella solo aquellos que aún no se desligan del solipsismo y de una educación privilegiada, que no comparten el sentido del presente y de los valores socialistas en construcción.


Nota del administrador del blog: Compartimos el entusiasmo y la esperanza del autor del artículo. Si bien este gobierno ha realizado una gran gestión cultural -patente, por ejemplo, en la producción editorial del Estado, el crecimiento del sector cinematográfico y la formación de promotores culturales-, no debemos perder de vista ciertos vicios que arrastra la cultura promovida por el Estado muchos años ha. Es preocupante que una cultura burocrática anclada en el pasado aún obstruya las iniciativas de los creadores y las comunidades, sólo por el mero hecho de sentirse en una situación privilegiada y confortable; las alcabalas culturales, en el estilo que caracterizó la gestión de José Napoleón Oropeza en Carabobo, persisten en ahogar la creatividad y la participación comunitaria en un ejercicio mezquino del poder. También hemos sido testigos de la torpeza, ignorancia y falta de visión de gestiones equívocas como las de Luis Felipe Acosta Carles como gobernador y Gerardo Estrada como su mediocre brazo cultural (recordemos el boicot a la Bienal de Literatura José Rafael Pocaterra 2006-2008, amén de su aversión a la cultura escrita). ¿Por qué persiste la bajísima sintonía de las universidades autónomas respecto al hombre de a pie, el obrero, la ama de casa? ¿Hasta cuándo los factores de poder de las universidades autónomas implementarán la política de la exclusión, el pragmatismo y la filosofía de virtudes públicas y vicios privados? ¿Nuestras universidades públicas seguirán persistiendo en exiliar el talento humanístico y científico al conferir doctorados honoris causa en serie para sacerdotes reaccionarios, politicastros o comunicadores misóginos? ¿Qué habrá sucedido, por ejemplo, con el Plan Revolucionario de Lectura gerenciado por funcionarios divorciados de nuestra gente y afincado en ficciones y extrapolaciones estadísticas? La promoción de la lectura es todo lo contrario: es el diálogo del país con sus autores en un espíritu comunitario. Las Misiones Educativas ameritan el apoyo de lo mejor de nuestros profesionales universitarios en pos de mejorar su calidad, pues de su pertinencia no dudamos en lo absoluto. Apostamos por el surgimiento de agrupaciones y circuitos culturales alternativos que acompañen a nuestro pueblo en la consolidación de una calidad de vida integral en pleno ascenso. El Arte debe tomar la calle en contraposición a esas sosas, claustrofóbicas y alienantes catedrales del siglo XXI que son los Centros Comerciales. La coyuntura nos llama a conversar, debatir y actuar al respecto.

Wednesday, August 04, 2010

CUATRO POEMAS INÉDITOS DE MANUEL DA SILVA


De Hansel y Gretel


El loco hansel deambula perdido
por las calles de san carlos de austria
respira un poco junto a la plaza bolívar
mientras gretel
intercambia sudores
en aquella casa de ventanas redondas
que guarda su bruja

Ernesto


Buscaron
Tus manos pegadas al fusil
A la espada que antes se paseó por las montañas de Bolivia
Ninguno quiso cavar tu sepultura, eras muy grande
para dejarte allí
tendido
callado
como los cristos
En las iglesias
no eras de madera y oropel
carne y hueso
hasta los que te cazaron
Sintieron miedo de ti
después de muerto
Vivo fue peligroso, muerto fue peor
Simplemente
no pudieron separar
el fusil de tus manos aún cortadas

Muerte


Baja la guadaña un rato
Y tomemos otro café
Mientras guardas
Los huesos de mis ancestros
En tus bolsillos

Aguacero

Dejé de contar las gotas paseándose
Por las ventanas
Los lapiceros quemándose
Sobre
Lápidas de papel
Que diariamente escribo


Manuel Da Silva (San Carlos de Austria, 1978). Vinculado a los movimientos literarios de Cojedes desde los años noventa, fue miembro fundador del Círculo de Escritores del estado Cojedes, participando también en recitales y actividades con la desaparecida agrupación Cimarrón. Ha publicado sus textos en diarios de la región y en las revistas Tiriguá y Quemadura. En el año 2008, publicó su primer poemario: Inventario de Silencios.

Sunday, July 25, 2010

AMÁLIA POR AMÁLIA. Homenaje a Amália Rodrigues (1920-1999)


Amália Rodrigues : Amália
Letra e Musica: José Galhardo/Frederico Valério
Traducción de José Carlos De Nóbrega

Amália
quiz Deus que fosse o meu nome
Amália
acho-lhe um jeito engraçado
bem nosso e popular
quando oiço alguém gritar
Amália
canta-me o fado

Amália
esta palavra ensinou-me
Amália
tu tens na vida que amar
são ordens do Senhor
Amália sem amor
não liga, tens de gostar
e como até morrer
amar é padecer
Amália chora a cantar!

Amália
disse-me alguém com ternura
Amália
da mais bonita maneira
e eu toda coração
julguei ouvir então
Amália p'la vez primeira

Amália
andas agora à procura
Amália
daquele amor mas sem fé
alguém já mo tirou
alguém o encontrou
na rua com a outra ao pé
e a quem lhe fala em mim
já só responde assim
Amália? Não sei quem é!
.........................................................
Amalia
quiso Dios que fuese mi nombre
Amalia
le hallo un modo gracioso
bien nuestro y popular
cuando oigo alguien gritar
Amalia
cántame el fado
........................................................
Amalia
esta palabra me enseñó
Amalia
tú tienes en la vida que amar
son órdenes del Señor
Amalia sin amor
no une, tienes que gustar
y como hasta morir
amar y padecer
¡Amalia llora a cantar!
.........................................................
Amalia
me dice alguien con ternura
Amalia
de la más bonita manera
y yo toda corazón
juzgué oir entonces
Amalia por la vez primera
..........................................................
Amalia
andas ahora en procura
Amalia
de aquel amor mas sin fe
alguien ya me lo tiró
alguien lo encontró
en la calle con la otra al pie
y a quien le habla en mí
ya sólo responde así
¿Amalia? ¡No sé quién es!
..........................................................
Amália Rodrigues (Lisboa, 23 de julio de 1920-Lisboa, 6 de octubre de 1999). Reina indiscutible del fado, la consideramos una de las voces más exquisitas de la trova popular mundial -Teresa Salgueiro, cantante del grupo portugués Madredeus, es hoy su más aventajada discípula-. Entre sus discos destacan Ai Mouraria (1945), Maria da Cruz (1945), Uma Casa Portuguesa (1953), Estranha Forma de Vida (1964), Amália e Vinicius (1970, con Vinicius de Moraes) y Segredo (1997).

Wednesday, July 21, 2010

EL SALÓN MICHELENA, FUNDAMENTOS DE UN EXTRAÑO PEREGRINO EN SU PATRIA...... Yuri Valecillo


He aquí la posición del fotógrafo venezolano Yuri Valecillo respecto a la convocatoria del Salón Michelena por parte de la Junta Directiva (en el exilio, ?) del Ateneo de Valencia, la Universidad de Carabobo y la Gobernación del estado. Lamentablemente esta confrontación artística -la más importante del país-, además de la Bienal de Literatura José Rafael Pocaterra -recordemos que el gobernador (aquel entonces) Luis Felipe Acosta Carles y su funcionario cultural Gerardo Estrada no cumplieron con el compromiso de cancelar los premios-, han sido víctimas de la burda pelea politiquera entre factores del poder a los cuales poco le importa el clima decadente del medio cultural en Carabobo. Esta posición es loable y valiente, amén de posibilitar un serio y responsable debate que rescate y reivindique la promoción cultural local. JCDN.
..........................................................................................................................................................................
EL SALÓN MICHELENA, FUNDAMENTOS DE UN EXTRAÑO PEREGRINO EN SU PATRIA……

YURI VALECILLO (texto y foto)


Eso de participar en el “SALÓN MICHELENA” y esto de recibir invitaciones de palabra me sigue gustando, a ojo de buen cubero cualquiera con dos dedos de frente comprenderá que seria imposible ser admitido. Frente a la carga de “PASTORES DE LA FE” que conforman su jurado de admisión, en esta ciudad de Valencia , Venezuela. Donde los comentarios van “de que si no firmaste contra Chávez no serás admitido”, lo cual no seria descabellado pensarlo.


Como participar en un "propuesta artística" donde el “sello de garantía” es el de un partido político. Donde Proyecto Venezuela y sectores escogidos de la oposición transforman y deforman un evento artístico y lo convierten en una plataforma partidaria, las razones de la selección y de observación transforman este salón en una cátedra “del deber ser” más que en una comunión para el concurso de la artes. Se transforma en un “pasarela” para el sectarismo, el señalamiento y el castigo para el que no comulgue con la familia SALAS y/o MALDONADO.


Acaso es un secreto que un jurado accidental se transformara de repente en “bateador emergente” o deberemos leer a "IVAN ILICH" para saber a qué Rodríguez me refiero. Quien es ahora DOCENTE UNIVERSITARIO Y MUSEÓGRAFO.


Por estos caminos me encuentro a algunos de los que hoy anuncian el "MICHELENA" como una trinchera de la “civilización occidental” o de la cultura de los siete cubiertos de la valencianidad. Pero por qué no levantan la voz ante un gobernador que permite con su omisión la pérdida del inmueble sede de la AVAP. Y gritan la necesidad de participar en este evento.


¿Que ocurriría si el partido mayoritario, en este caso el PSUV, colocara su simbología o logotipos en algunos de los festivales internacionales que se desarrollan en Venezuela? Es interesante como se recrean el amasiato entre los MALDONADO y LOS SALAS, unos padres del caos universitario en Carabobo y otros padrastros del allanamiento y la represión en nuestro estado. Tratan de mantener su imagen de mecenas con dinero ajeno y crecer en el recuerdo a la sombra del talento de artistas y cultores de la república.


Esto del arte sin toma de partido es una de las máximas de los que tratan de convencernos para la participación en masa en el “MICHELENA”, pero el pasado nos condena y asumir una posición con respecto a la realidad no está divorciada de lo que hacemos.


Creo que fue algún director o responsable o “GUACHIMAN” de alguna galería universitaria que llama a seguir ejemplos. Con qué cara el nepotismo y la intolerancia llaman a la concordia y a la amplitud y a seguir ejemplos, claro está…………Yuri Valecillo no participa ni por casualidad en un salón que alguna vez fue un espacio para la muestra y la expresión plástica, un lugar para confrontar y aprender, donde el discurso gráfico tuvo cabida. Participar en esta cámara de torturas del talento "ACTUAL SALÓN MICHELENA 2010” sería avalar el miedo y el rechazo, avalar un proyecto partidario con el que no comparto nada y lo enfrento.


No disculpo con la presente las grandes carencias de la propuesta cultural del proceso político que hoy vive la república. Pero el gobierno de Carabobo no es un ejemplo de “Explosión Cultural”…..sería ridículo no decir a los SALAS: TORQUEMADAS DEL CAPITOLIO CARABOBEÑO.


No creo que a la alcaldía la rodee el talento y como republicano convencido no creo en “primeras damas” ni alcaldesas, ni que el papa o la esposa de un gobernador o alcalde electo impongan su opinión a un electorado que nunca las eligió.


Pero volviendo al manantial, intentar participar en un “SALÓN” donde los cancerberos de oficio protegen de la contaminación de izquierda y donde después intentarán ridiculizarnos. Por no haber pasado las pruebas de obstáculos y ácido que pondrán a cualquiera que no comulgue con lo más “rancio de la aristocracia valenciana”. Participar en este salón con sus comisiones y su jurado nos podría transformar en bufones de un “Salón de Fiestas”.

Tuesday, July 06, 2010

UNA APROXIMACIÓN A JOÂO CABRAL DE MELO NETO. José Carlos De Nóbrega




El segundo bloque o grupo de voces, siguiendo a Izacyl Guimarâes Ferreira –en el caso de Antonio Cándido, el tercero-, a considerar en una panorámica de la poesía actual de Brasil, lo constituye la denominada Generación del 45. Sus representantes más notables, como se ha señalado reiteradas veces, son los poetas Joâo Cabral de Melo Neto (Recife, 1920-Rio de Janeiro, 1999) y Lêdo Ivo (Maceió, Alagoas, 1924). Algunos críticos distraídos han etiquetado a esta generación en tanto continuidad del postmodernismo; si reparamos los rasgos esenciales de su discurso poético, no es difícil reconocer su desencuentro con las propuestas modernistas más audaces y radicales. Por ejemplo, no convalidan la ruptura estridente con el pasado; no conciben el ataque iconoclasta contra figuras tales como Euclides Da Cunha o Joaquim Machado de Assis en la prosa, o el dar la espalda al género poético del soneto. Asumió, en consecuencia, una actitud combativa contra los maestros de 1922 y 1930: “Con su culto a lo paisajístico y a lo folclórico, y su formalismo superficial y perentorio susceptible a petrificarse en las estilizaciones, los modernistas brasileños no esconden su penuria ontológica” (Lêdo Ivo, 2004b: p. 707). Lo cual le granjearía a este conglomerado acusaciones y epítetos despectivos: anacrónicos, pasatistas, formalistas y elitescos. Insurgirían como los verdugos de la generación que le antecedió, de la misma forma que los modernistas se comportaron respecto al parnasianismo y el simbolismo. Se trata entonces del traspaso de las cuentas por pagar sin dar concesión a la moderación, mucho menos a la diplomacia; es el ejercicio implacable de la crítica, sin ningún tipo de miramientos, paradójicamente causante de la evolución y el vigor de la poesía brasileña actual. Se vislumbra la impronta de Caín, subyace esa persistencia obsesiva en la insomne revisión crítica de sus mismos pasos.


Se nos antoja oportuno este juicio crítico del poeta Felipe Fortuna (en Melo Neto, 2002):
“Al criticar las facilidades que la revolución modernista produjo, los poetas de la Generación del 45 no querían sólo restaurar la forma, sino también el asunto de la poesía, haciéndolo clásico, más elevado y culto, vinculándolo a un vocabulario de tendencias espiritualistas y filosóficas. De allí que muchos críticos hayan preferido términos como neoclasicismo, neoparnasianismo y antimodernismo, para definir un movimiento retrógrado de reacción” (p. XII).

Se puede inferir incluso una lectura política de tal rivalidad, pues el movimiento modernista fue aupado y financiado por la burguesía paulista emergente; Lêdo Ivo (2004b) habla indistintamente de los “parques industriales o artísticos y literarios”. Sus miembros gozaron el raro privilegio de visitar Europa, mientras que la gran mayoría de sus compatriotas desfallecía de hambre, paludismo y analfabetismo. Por otra parte, la literatura del nordeste de Brasil, con los novelistas José Lins do Rego y Jorge Amado al frente, amén de la poesía de Ivo y Melo Neto, proviene de un ámbito rural muy precario bajo el yugo de los Coroneles o Señores de la Tierra: “era una forma de sujeción económica que mucho recuerda de hecho, la situación de los siervos de la gleba en el Medioevo” (Cavalcanti y Vilaça, 1999: p. XV).

Cruzados en pos de la vindicación de la forma, en el rigor y vigor sentenciados por Lêdo Ivo, renegaron la comodidad del verso libre y el humorismo juguetón excesivo de la camada anterior. Sin embargo, no dejaron atrás el discurso metapoético, la preocupación por generar un pensamiento propio en torno al oficio, el sentido y el rumbo de la poesía. La lección de poesía de Joâo Cabral de Melo Neto es un ejemplo admirable: marcada por la intemporalidad, el relativo deslastre del exotismo brasileño que favorece su objetividad y realismo, sin desvincularse del entorno. He aquí las últimas estrofas:


3. La lucha blanca sobre el papel
que el poeta evita,
lucha blanca donde corre la sangre
de sus venas de agua salada.

La física del miedo percibida
entre los gestos diarios;
miedo de las cosas jamás posadas
pero inmóviles – naturalezas vivas.

Y las veinte palabras recogidas
en las aguas saladas del poeta
y de que se servirá el poeta
en su máquina útil.


Veinte palabras siempre las mismas
de las que conoce el funcionamiento,
la evaporación, la densidad
menor que la del aire.
(De Nóbrega, 2008b).

El despojamiento del texto poético nos conduce a una antítesis de la verborrea, las metáforas gratuitas y un intimismo metafísico que decae en un monólogo egoísta. En éste y otros textos como Psicología de la composición, Melo Neto manifiesta una preocupación sentida por la teoría y ulterior factura del poema, heredada directamente de Carlos Drummond dee Andrade. Es más, en la correspondencia entre ambos el discípulo reniega de la atmósfera surrealista de su primer libro Piedra de Sueño (1942), a favor de un ejercicio más despojado, contenido, racional y responsable de la palabra: “lo que me gustaría es hablar en un lenguaje más comprensible de ese mundo del que los periódicos nos dan noticias todos los días, y cuya bulla llega hasta nuestra puerta” (Melo Neto, 2002: p. XV). En el libro O engenheiro (1945) se confirma el discurso metapoético, esta vez asumido con mayor seguridad y conciencia. Felipe Fortuna define el ars poética de Melo Neto con suma precisión, esto es en tanto sueño dirigido: “A partir de entonces, Joâo Cabral de Melo Neto considerará el poema como un objeto de naturaleza racional, como construcción lúcida, muchas veces organizada y serial, contra los terrores de la producción impensada” (Melo Neto, 2002: p. XX). En otras palabras, constituye un ejercicio de ingeniería poética:


La luz, el sol, el aire libre,
envuelven el sueño del ingeniero.
El ingeniero sueña cosas claras:
superficies, tenis, un vaso de agua.

El lápiz, la escuadra, el papel;
el dibujo, el proyecto, el número:
el ingeniero piensa el mundo exacto,
el mundo que ningún velo cubre.

(El ingeniero, fragmento, en Melo Neto, 2002: p. 13, traducción de Ángel Crespo).

Sin embargo, el tema social y local no se deja de lado; varía el enfoque pues, más allá del nacionalismo exótico y fundacional de Pau-Brasil, hay una tendencia inequívoca a la tierra de origen y a la consideración del prójimo, el campesinado del Nordeste de Brasil. Tenemos dos poemarios importantes: O câo sem plumas (1950) y Morte e vida severina (1955). El estado de Pernambuco es protagonista de los poemas sin apelar a un lirismo desenfadado ni a una evocación nostálgica y efectista. Es un ejercicio de historia local que exhibe a una sociedad anacrónica producto del ciclo económico y la cultura del azúcar: El Coronel o señor del ingenio controlándolo todo, desde la explotación del producto hasta el mercado electoral; los retirantes o desplazados por la terrible sequía y la esterilidad de la tierra del Sertón, el hambre y la desesperanza; el éxodo campesino encarnado en Severino, personaje colectivo víctima de un modo de producción medieval que persistió desde la colonia hasta 1945. Extraemos de la estructura dramática de Morte e vida severina –auto de Navidad pernambucano, considerado por la crítica el texto social por excelencia de la poesía brasileña- el siguiente parlamento:


-Como aquí la muerte es tanta,
sólo es posible trabajar
en esas profesiones que hacen
de la muerte oficio o bazar.
Imagine que otra gente
de profesión similar,
farmaceúticos, sepultureros,
doctor de anillo en el anular,
remando contra la corriente
de la gente que baja al mar,
retirantes al contrario,
suben del mar para acá.
Sólo los rozados de la muerte
compensan aquí el cultivar,
y cultivarlos es fácil:
simple cuestión de plantar;
no se necesita limpiar,
abonar ni regar;
los estiajes y las plagas
nos hacen prosperar más;
y dan lucro inmediato;
ni es preciso esperar
por la cosecha: se recibe
en la misma hora de sembrar.
(Melo Neto, 1982: páginas 84-85, la traducción es nuestra).

La obra de Joâo Cabral de Melo Neto, en síntesis, es una de las piedras fundamentales que sostiene el templo de la poesía contemporánea brasileña. Cerremos esta consideración, de momento, con unas palabras del poeta brasileño Felipe Fortuna: “Revolucionada o no, la obra poética de Joâo Cabral de Melo Neto representa la etapa más importante para unir la libertad de expresión alcanzada por el Modernismo, y las experiencias formales que se iniciaron a partir de los años cincuenta” (Melo Neto, 2002: p. XLVIII). No está de más leer con devoción su obra y reseñarla en la comunidad de lectores de la América de habla española.

UN GALLO SE AFILA LAS ESPUELAS. José Carlos De Nóbrega. Foto de José Antonio Rosales


UN GALLO SE AFILA LAS ESPUELAS

José Carlos De Nóbrega

Foto de José Antonio Rosales

“Se calza las espuelas el gallo / para el camino de la muerte”.
Igor Barreto.

El gallo forma parte de la imaginería occidental así como también de la oriental. La negación de Pedro en tanto discípulo de Cristo es evidenciada por su canto oportuno e inevitable. El ateísmo de José Saramago se postra en una nada seráfica loa: “Alabado seas tú, Señor, nuestro Dios, rey del universo, que diste al gallo inteligencia para distinguir el día de la noche”. Precisamente la yuxtaposición de las luces y las sombras va construyendo el mundo que conocemos, consecuencia y efecto del ser expulsados del paraíso cotidianamente. En El Libro de los Seres Imaginarios, Borges manifiesta que todos los gallos descienden del Gallo Celestial, ave de plumas de oro cuya majestuosa voz estremece la tierra tres veces al día. Además es antepasado del Yang , el principio masculino del Universo. Tomando Anotaciones en la gallera , el poeta Igor Barreto observa que “Cuando los gallos batallan y gritan los apostadores y mana muerte emplumada de los cuerpos, son las palabras que se anudan y tropiezan las que más viven”. El canto del gallo nos recuerda diariamente nuestra contingente y humana condición, pues hasta en la manera de hablar se nos descubre. Al punto lo complementa con lucidez y angustia el mismo Barreto: “La colmena de hombres bulle sobre el modesto redondel de tierra: nadie gana, todos pierden”. La Poesía, como el gallo seguramente, rinde testimonio de la insomne lucha de Jacob y el Ángel al Alba: descoyuntada la cadera del primero y proferida la bendición por el otro, sacrificio y premio a la persistencia.
Nos hallamos hoy aquí, muy a pesar del miedo escatológico puesto en boga por las aves ebrias de metal estrellándose en torres de cristal, para festejar la denodada e insistente obra poética de uno de los nuestros: el “Gallo” Enrique Mujica. El volumen que comprende su Obra Poética de treinta años, coincide por fortuna con el trigésimo aniversario de la revista Poesía, una de las empresas literarias más consistentes del continente y más apreciadas por nosotros. De la cual, por cierto, ha participado el gran amigo que hoy nos ocupa. Su Obra Poética 1970-2000 nos permite una fructuosa relectura de sus poemarios, enclavados en lo paradojal del acto poético: descifrar el mundo para hacerlo más complejo y asombroso. La voz poética desdice desde el inicio la unidimensionalidad y chatura del mero formato escrito; por ejemplo, constatamos en títulos como Las Formas del Verano y Vaquería una hermeneútica del paisaje sin un ápice de ruido ni barroca tramoya:

“la razón arrasó los pasos abrió franjas mortales sobre la tierra
el melón abierto de las mañanas condenado a rodar como una rueda
sin aire olía de miedo junto a la rosa de rojo ajado y precipicio”.

En Tintas Quemadas, cuya calidad plástica no desmerece dicha técnica pictórica proveniente de China, se persigue el ser poético en la revelación de la riqueza oculta y significativa de los objetos:
“Juguemos ahora con las manos vacías,
errantes, desgarrados,
extraviados y sedientos,
lejos de lo que fue el destino”.

Del balance apenas se infiere la rotura de los amantes, al igual que la dura cerviz de las piedras por la inclemente y lacerante persistencia del sol del verano. Por su parte, Fondo y Espuma nos sorprende por su diafanidad y frescura: Los textos para una poética nos simpatizan y recuerdan los Proverbios de Antonio Machado y las Greguerías de Gómez de la Serna:

“El hombre moderno ha destrozado, a fuerza de luz,
la esperanzada sombra donde vivía”.

“Todo está en todo. En el sabor del aceite está
la sombra del olivo”.

“La fe no tiene futuro ni pasado, la duda sí”.

“La respiración es una historia de la desesperanza”.

En síntesis, este libro apuesta por los contenidos concretos de la Poesía, fundados en la mirada atenta y originaria de la belleza de las cosas. La Poesía no es un ejercicio lingüístico presuntuoso, más bien nos emparenta en la contemplación emotiva y visceral de nosotros mismos contrapuestos a un mundo cotidiano pero inédito, dispuesto a ser develado y seducido.

Valencia, 9 de octubre de 2001.
Nota del administrador: Valga esta vieja reseña como postal de presentación y salutación al poeta Enrique Mujica, pues Monte Ávila Editores acaba de publicar una antología poética suya y la revista Poesía de la Universidad de Carabobo (número 151, junio 2010) le dedicó la totalidad de sus páginas en un merecido y festivo homenaje.