Tuesday, February 26, 2008

JOSÉ NAPOLEÓN OROPEZA O DE LA CONQUISTA DE LOS SANTOS LUGARES


JOSÉ NAPOLEÓN OROPEZA O DE LA RECONQUISTA DE LOS SANTOS LUGARES

José Carlos De Nóbrega

Un perro ladra lejos
detrás del bosque negro.
Y le contesta otro perro
detrás de otro bosque
más lejos…
Ernesto Cardenal.

Lamentablemente el caso del Ateneo de Valencia ha ganado espacio en la prensa nacional y regional, sin que se haya planteado una discusión seria y sentida en torno a la política cultural del estado Carabobo. La confrontación por la institución, su infraestructura, su inventario y patrimonio artístico ha estado subordinada a la inmediatez de corte político electoral. He aquí que tendremos dos competencias plásticas y dos concursos literarios: homónimos, paralelos, políticamente correctos o no. Incluso una artista plástica comentaba a viva voz que enviaría sus obras a los dos Michelena: el Salón y la Bienal; no sabremos si en un afán irónico, oportunista o pecuniario. Recientemente, Yon Goicochea –cuya nariz es alérgica a las botellas vacías de agua mineral- se asomó con una escuálida cohorte a retomar simbólicamente (?) uno de los santísimos sepulcros de la cultura local (nos referimos a la similitud fonética entre las palabras museo y mausoleo, como bien la observara Adorno). Un día después, Don Flavio intentó en vano persuadir a los trabajadores / tomistas a devolver el inmueble en tanto ornamento rococó de la perfecta valencianidad (no importa si a la sombra del samán confundamos a Bach y Beethoven en uno solo: Ludwig “Bach” Beethoven, Naguanagua, 1964, compositor y arreglista emérito de Calle 13, miembro de una secta budista light –de armas tomar- y adelantado practicante del aikido; a tal efecto, consúltese en la Enciclopedia Secreta y Miscelánea de Richard Montenegro). Por fortuna, los verdaderos artistas de la imagen y la palabra componen su obra en silencio, más allá de la comedia de las equivocaciones protagonizada por los que aún pretenden detentar el poder en cuatro cuadras a la redonda, los burócratas y operadores políticos, mequetrefes de siempre que no impedirán a la poesía cantar la cotidianidad de la gente que se ama, detesta y reconcilia en un vínculo imprescindible con la vida.

Es precisamente José Napoleón Oropeza el protagonista o la voz cantante de este sainete encantador y provinciano. Oriundo de Puerto Nutrias, se radicó en Valencia muy joven, desarrollando su obra literaria, académica y político-cultural. José Napoleón comprendió que para ocupar espacios de poder en esta ciudad, es menester reivindicar a la godarria local: el Ateneo sería entonces uno de los motivos que integrarían el discurso heráldico de la Valencianidad. La cultura es arabesco que suma al prestigio social: adornar las paredes con cuadros que no significan impacto estético ni vital alguno, tan sólo fútil alarde de riquezas habidas en la compulsión del lucro y el contubernio con gobiernos corrompidos. No hay duda: impuso su personal vocación por el poder –en una locación si se quiere claustrofóbica- sin importar lo que le resta al conjunto de su obra narrativa y ensayística, ni el bienestar de los trabajadores con los cuales compartió el Ateneo como el terrateniente que aflige al campesino, mucho menos la democratización del acceso a los bienes culturales. No nos mueve en este artículo una intención descalificatoria en lo político, sino más bien deplorar la mezquindad humana: no cuestionamos entonces el tránsito de la centroizquierda a la periferia ultraderechista, sino echar a los mendigos del templo con palabras que asemejan patadas en el culo; no reparamos en los disfraces pseudoreligiosos y ultramontanos con los que pretende obnubilar a los entrevistadores, sino la pervertida displicencia del patrón en honrar y respetar a sus trabajadores; mucho menos nos interesan sus afinidades electivas, sino la imposición unidimensional de sus gustos y caprichos político-estéticos en la conformación de la pobre atmósfera cultural de Valencia que excluye a las comunidades, los estudiantes y –en especial- a la clase trabajadora. Sabíamos, por obra y gracia del escepticismo, que la renuncia de José Napoleón Oropeza a la presidencia del Ateneo era un recurso dilatorio para rehacer las fuerzas de la reacción: Agrupó a un casting decepcionante de seres complacientes y ensimismados en su egoísmo, saltimbanquis de oficio, curadores de pacotilla todos los días de la semana, iconoclastas que delatan movimientos estudiantiles, lectores de currículum vitae sin fin en actos académicos, especuladores de feria y patrimonios; se trataba entonces de reconquistar las prebendas de un modelo rentista que aún no hemos logrado sacarnos de encima –nuestra cultura organizacional amerita de un cataclismo para dirigirse a un verdadero cambio revolucionario-. Al punto de hipotecar la institución para demandar a los trabajadores / tomistas -demanda número 54027 como lo señala uno de los volantes proletarios- y orquestar una campaña mediática plena de verdades a medias y mentiras que rayan las mil repeticiones.

Sin embargo, detrás de la arrogancia del poderoso se esconde el miedo atávico de los que llamaba Don Teodoro Láscaris los conservaduros: Es, por ejemplo, la actitud disociada de ciertos habitantes de El Trigal, cuando cerraron las calles de la urbanización en una flagrante violación del derecho al libre tránsito, pues temían que los cerrícolas perturbaran su decadente prosperidad bovina; lo que les resta a esa clase media trasnochada es embalsamarse a perpetuidad en un mar de bolas de naftalina. Efectivamente, como lo dice León Trotsky, no es la dictadura del proletariado una organización cultural que crea una nueva sociedad, sino un orden de combate revolucionario por conseguirla. Sólo que no puede ejemplificarse en experiencias abusivas tales como la Revolución Cultural China, el Realismo Socialista de corte stalinista, ni la barbarie del régimen de Pol Pot camboyano. La discusión del tema cultural en Valencia y el resto del país debe exceder los diques de la contención burocrática de un lado y de otro, es por lo tanto obligante incorporar a los hacedores y a los espectadores –de variopinta extracción- en un diálogo crudo, horizontal y autocrítico. La Cultura sin Comuna es un contrasentido, una pose alcahueta y ridícula de los sabiondos y taumaturgos trizados por la ácida pluma de Molière. A José Napoleón le aterra el acto revolucionario de un obrero leyendo la poesía de Teófilo Tortolero o Antonio Machado, o riendo conmovido el divertido canto poético a la vida de las Cartas Animadas de Georges Méliès. Charles Chaplin persiste en hacer astillas de los policías, los agentes de inmigración y los pésimos servidores públicos. Ernesto Cardenal, por su parte, les espeta a los señorones que secuestran y parcelan la Cultura el veneno de su poesía conversada:

Las orillas de las islas son un cristal puro,
y uno ve el lecho del mar.
Allí llantas, plásticos, bacinillas…
Y sobre las basuras los peces de colores.

Valencia de San Simeón el Estilita, 24 de febrero de 2008.

Sunday, February 24, 2008

JOSÉ CARLOS DE NÓBREGA Y SUS SALMOS COMPULSIVOS POR LA CIUDAD: "CADA ENSAYO ES UN PRETEXTO PARA CONVERSAR SOBRE LAS OBSESIONES". NÉSTOR RIVERA



José Carlos De Nóbrega y sus Salmos compulsivos por la ciudad
“CADA ENSAYO ES UN PRETEXTO PARA CONVERSAR SOBRE LAS OBSESIONES”.
-Néstor L. Rivera Urdaneta-

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Ya se encuentra disponible en la reconocida www.letralia.com/ed_let/salmos el libro digital Salmos compulsivos por la ciudad (Editorial Letralia, Colección Ensayo, Internet, enero 2008) del prolífico ensayista y narrador caraqueño José Carlos De Nóbrega. El material literario fue presentado recientemente en Librerías del Sur con palabras de Guillermo Cerceau, miembro del Grupo de Incursiones Culturales y Científicas Li Po.


La obra fue escrita mientras De Nóbrega cursó la escolaridad de la maestría en literatura latinoamericana, persuadido de que “cada ensayo es un pretexto para conversar sobre las obsesiones”. Considera el trabajo resultante su respuesta como lector frente a los aportes de los venezolanos Rufino Blanco-Fombona, Guillermo Meneses, Andrés Mariño Palacio, Salvador Garmendia e Israel Centeno, aunque también indagó sobre las tendencias del peruano César Vallejo y el chileno Vicente Huidobro en los albores del Siglo XXI, incluso la poesía proveniente del Brasil. Este conjunto de textos culmina con diez aforismos sobre poética.


Para Cerceau todo essais (Montaigne, 1533-1592) es “una aproximación personal sin límites precisos”, además de un género difícil porque “está rodeado de controversias”. Asegura que aún incursionando en temas complejos, De Nóbrega no escatima en una ensayística fácil de abordar, en primera persona, “no con la pedantería de quien necesita reafirmarse, sino porque esa es su experiencia personal ante la lectura”. Para él, las tres coordenadas de Salmos se palpan en el hecho de que este ensayista no se atrinchera en un universo de significaciones prefabricadas, aborda autores con los cuales “es difícil no sentirse bien” y posee la habilidad de volver obvias “las relaciones que antes estaban latentes”.


Los textos de Salmos se construyeron sobre un tono cercano al narrativo, mas no al del tradicional ensayo plagado de tecnicismos inaccesibles. En el análisis a La balandra Isabel llegó esta tarde (1934) de Meneses, nuestro autor analiza y describe:

“Martinote no es más que un sucedáneo de Segundo Mendoza, víctima en pos del cuerno de la abundancia allende el mar, victimario de las románticas aspiraciones de Esperanza en cuanto a redimir su vida atada aún al catre del lenocinio. La masa de meretrices y marineros bailan danzones y boleros toda la noche, embriagados en la esperanza fútil de amores correspondidos y fortunas por venir” (pág 18).


Abanderado de la promoción del hecho literario regional - tal y como lo refleja su ensayo Inserción de la revista “Poesía” en el panorama poético venezolano de los últimos treinta años (Palabras de anunciación y de otras adyacencias, Publicaciones de la Alcaldía de Valencia, noviembre 2006)-, De Nóbrega se asume cual muro desde donde se proyecta el eco de los escritores e investigadores de todos los tiempos en afán de acercarnos las letras idas:


“Es un imperativo reivindicar el esfuerzo de escritores como Santiago Key Ayala (1874-1959), quien tuvo a bien componer biografías de revistas venezolanas desaparecidas tales como El Seminario de Caracas, la curiosísima El Canastillo de Costura, El Zulia Ilustrado o América Ilustrado y Pintoresca, publicaciones periódicas del siglo XIX. La hemerografía puede deparar grandes sorpresas en el estudio de la obra de un determinado autor, al punto de descubrir textos desconocidos de un inapreciable valor artístico”(pág 34).


Ahora acentúa tal vocación difusora poniendo al alcance de todos, y sin valor comercial, su propia producción.



(Valencia, febrero 23 de 2008)

MARISOL DIALOGA CON NUESTRO AMIGO RAMÓN BELISARIO


Ramón Belisario, artista plástico
"Salón Michelena debe postergarse"


Marisol Pradas

Foto: Raúl Galindo

"Ya basta con el vedettismo, ya basta con los artistas de asumir posiciones de vacas sagradas, ya basta con ir a las exposiciones nada más a lucir sus trajes. Aquí tiene que haber un verdadero careo de arte. Quítenle las recompensas y llámenle "Confrontación del Salón Michelena sin premios". ¿Qué pasaría? Si el artista es responsable, serio y consciente, creo que participa y asume ese reto".

El artista plástico Ramón Belisario, con más de cuarenta años como creador e incansable trabajador del mundo cultural valenciano, vino como es: sencillo, directo, mesurado, crítico; sin cortapisas.

¿Qué le parece a usted todo lo que está ocurriendo con el Ateneo y la cultura carabobeña?


Las aguas tienen que volver a su cauce. Creo que aquí lo que hay es una aventura irregular de pescar en río revuelto, porque todo es ganancia de pescadores. Y no es así. Creo que el Salón Michelena, por respeto al mismo nombre que lleva, de este artista, debería postergarse hasta tanto haya una aclaratoria de la situación anómala de ambos bandos. Tanto del lado privado como del oficial. Que exista una mesa de arbitraje donde se les convoque a los artistas, no uno ni dos, sino un conglomerado de artistas de Carabobo, más la gente del estado y de la Junta Directiva, y busquen, de la manera más sabia, más equilibrada, solventar esa situación.


No creo que era necesario llegar a este extremo de hacer excesos que parecen más bien perjudicar la imagen incluso de un artista valenciano que pertenece a la historia plástica de Venezuela y de Carabobo; y del mismo Salón Michelena, de un prestigio imponderable de toda la vida.


El público creo que también ha sido irrespetado. Recuerdo la gran masa de asistencia en la época dorada del Salón Michelena. El pueblo opinaba y tenía una visión distinta en muchos aspectos. La población carabobeña le dio mucho apoyo al Salón y últimamente la asistencia fue decayendo porque no hubo un interés, porque la pintura no estaba presente. Dejaron de participar, dejaron de enviar desde diferentes partes de la nación, desde Valencia, porque consideraron que habían atentado en contra de ellos. Por políticas manipulantes no permitieron ni siquiera que los artistas expresaran su voz, en cuanto a la situación que estaba ocurriendo en su momento.


Debemos asumir un rol protagónico de consenso. No creo que los artistas se han sincerado con esta problemática. Han asumido posturas individualistas. De paso, quiero decir que los artistas hemos sido siempre independientes y nunca hemos creído en el colectivo. Recuerdo que cuando gané el Andrés Pérez Mujica (1975), cuando yo increpo en el planteamiento plástico de mi obra "¿Qué carajo eres tú mujer?" para defenderla de la sociedad del consumo, muchos pensaron que yo estaba insultando a las damas valencianas y del mundo, cuando estaba reflejando lo que aún está latente: Vender el cuerpo al lado de un producto.


Para nosotros es triste que no se asuma un rol protagónico ni se sinceren con lo que sucede. Yo no creo que las medidas cautelares o de excesos puedan solventar la situación. El Salón Michelena seguirá siendo el Salón Michelena. Si quieren inventar otro evento de igual naturaleza, pónganle otro nombre. Pero siento que tanto la Junta Directiva como los que tienen el apoyo oficial tienen problemas. De mucho arraigo. Primero porque hay una situación de un espacio físico que es anterior al Ateneo que es privado porque esta institución nació civil sin fines de lucro. Ese espacio fue conseguido y donado por esa gran dama, Frida Añez, quien hizo ese gran esfuerzo, por todos los artistas. Después está ese otro gran espacio que se construyó después. Me pregunto: ¿Hasta dónde llegan los espacios físicos perimetrales del Ateneo anterior y los que creó el Gobierno Nacional porque fue subvencionado? Es como si sembraras en mi solar una mata de mango, ¿tengo el derecho de expropiar esa mata de mango porque yo la sembré? El que siembra en tierra ajena la cosecha pierde... Esto debe ser debatido por abogados, aunque siento que las cosas no están tan fáciles porque las posturas son radicales.


Pareciera también que todo esto puede ser producto de odios internos...


Si nosotros somos artistas, ¿ cómo es eso qué vamos a estar con la violencia por delante? ¿Cómo vamos a agredir en forma verbal u ofender, justo si estamos dotados de una gran sensibilidad para desarrollar un trabajo plástico donde el artista es un humanista?, dijo en una clara alusión al músico Gerardo Estrada, actual secretario de Cultura de Carabobo, quien amenazó con lanzarles bombas a los dos principales periódicos de la región.

La situación es delicadísima y creo que debemos hacer uso de la ponderación, del equilibrio, de darle a quien tenga la razón a través de unos mecanismos que conlleven a un pronunciamiento general donde se solvente la situación.


Como artistas somos responsables de lo que hoy estamos viendo y viviendo. Por complicidad indirecta.


Para que se realice un salón de verdadera confrontación plástica a nivel nacional o internacional debe recurrirse a una designación de un jurado con una justicia equilibrada. Conocedores, que no se vayan por el amiguismo, por el compadrazgo, que revista de una seriedad absoluta.
Lo menos que yo veo y he sentido y apreciado en toda mi vida, desde que tengo conocimiento de artista, es que la gente no va a observar, ni a discutir, ni a plantearse una problemática de dialéctica en cuanto a las obras expuestas.


¿Por qué los pintores dejaron de ganar el Michelena?


Porque vino el manipuleo. La culpa es de la Junta Directiva y de la Comisión de Arte que ellos designan, donde se hacen manejos de traer jurados con mayoría de fuera y minoría de dentro. Te colocan a alguien que no sea muy polémico, que se ajuste a lo que el manipulador pretende, y logran los objetivos.


Aquí hay que darle paso a la gente joven, a la gente que viene detrás. El presidencialismo ya se acabó, aquí no se puede pretender ser presidente de una institución cultural toda la vida. Tiene que haber espacio para los demás. Realizar asambleas donde se convoquen a los artistas, donde participen con derecho a voz y voto, y se puedan inscribir en esa institución. ¿Pero cómo van a trascender si no se les permite ni opinar? Vamos a darle paso a los jóvenes, insertarlos dentro del estado, la nación y el mundo. Porque de ellos esperamos lo mejor. No podemos erigirnos como un monolito sagrado donde nadie perturbe el presidencialismo y no den paso a nadie.


Aquí una cantidad enorme de artistas no mandan sus obras al Michelena no porque no pintan ni es que no son buenos, sino porque conocen la situación. Las irregularidades, no hablaría ya siquiera de lo administrativo, de las irregularidades morales que son más detractoras en ese sentido. Porque el hecho moral de tú arrebatarle el sentimiento, la sensibilidad de expresarse a un creador, es terrible. Si tú quieres desarrollarte en cualquiera de las disciplinas, tienes derecho a manifestarte. Tenemos que tener una democracia y ésta no existe por la forma cómo se ha manejado la institución de mayor prestigio en Venezuela que es el Salón Michelena. Me pregunto: ¿Vamos a seguir destruyéndolo?


Por falta de espacio no podemos escribir las muchas otras cosas que dijo el maestro Ramón Belisario y de su extenso curriculum apenas podemos señalar que nació en Chaguaramas, estado Guárico, egresó de la Escuela de Artes Plásticas Arturo Michelena en arte puro en 1968. Años después fundó y digirió Asociación Venezolana de Artistas Plásticos, Seccional Carabobo, donde también, en 1980, tomó sus riendas. A la par de desarrollar su carrera como pintor figurativo trabajó como docente durante 25 años en la Universidad de Carabobo. Numerosas sus exposiciones individuales y colectiva. Se encuentra representado en colecciones públicas y privadas de museos tanto en Venezuela como en República Dominicana.Presentó en Uruguay sus últimas obras.

Sunday, February 03, 2008

EL DECAMERÓN DE PASOLINI: ADAPTACIÓN POÉTICA DE UN GRAN RELATO


EL DECAMERÓN DE PASOLINI: ADAPTACIÓN POÉTICA DE UN GRAN RELATO

José Carlos De Nóbrega


¿Quiere decir que en el fondo del despiadado poder
hay un miedo vital, en el fondo de la resignación
un poder misterioso, y feliz, de vida?

Pier Paolo Pasolini, A las campanas de Orvieto.


El Decamerón (1971) de Pasolini va más allá de una correcta adaptación del texto homónimo de Giovanni Boccaccio (1313-1375). Comprende la apertura de la Trilogía de la Vida (las otras dos son Los cuentos de Canterbury, 1972, y Las Mil y una Noches de 1974), ciclo fílmico que consagra y celebra la sensualidad, el erotismo y el sexo en un tono tragicómico, dialógico y visceral. La fiesta no echa de menos, en la impostura de los disfraces y la jerga canalla y popular, la crítica vehemente al discurso del poder: un ejemplo notable de ello es el cuarto episodio del film, el relato del señor villano Cepparello, quien en el lecho de muerte accede al equívoco antifaz de San Ciappelletto (rosario o guirnalda, cuyas cuentas en este caso se rezan a la inversa); el ingenio y la lengua retorcida embaucan el doble y pío discurso religioso, al punto de empalarlo en el ridículo y la sensiblería. Sigamos a tal respecto a Boccaccio: “y no quiero negar que sea posible que sea un bienaventurado en la presencia de Dios porque, aunque su vida fue criminal y malvada, pudo en su último extremo haber hecho un acto de contrición de manera que Dios tuviera misericordia de él y lo recibiese en su reino; pero como esto es cosa oculta, razono sobre lo que es aparente y digo que más debe encontrarse condenado entre las manos del diablo que en el paraíso”. Dispensando, papalmente o no, lo extenso de la cita, ambos poetas –sin importar el intervalo histórico que los separa- homologan cielo e infierno en la comprensión compasiva, amorosa y crítica de la humanidad. La Dialéctica toca a la Poesía: Pero es en nosotros que el mundo es enemigo del mundo, canta Pasolini a los literatos contemporáneos. Lo apolíneo y lo dionisíaco se segregan en el índice acusador del discurso del poder, no importa que parta del púlpito o de otros aparatos ideológicos del Estado. La Poesía excede la ambigüedad esteticista que esconde contenidos maniqueos; es verbo descarnado que se vincula a la vida, diciéndola con transparencia. El grito libertario es entonces hiperbólico, valga hurgar en la bragueta para sobar y apretar un miembro arrogante y cachondo.


Artista notable e íntegro, Pier Paolo Pasolini (1922-1975) gustó del duelo político y artístico. En el mismo año de producción de El Decamerón, polemizó agriamente en prosa y verso con Eugenio Montale por su libro Satura: “Todo Satura es en el fondo un pamphlet antimarxista”; en el poema Lares Italianos no da menos cuartel: “Al inventarse un mote / la única espera infructuosa, en cuanto a poesía, / habrá sido la de Jakobson: / te hiciste portavoz de la burguesía, / con Saragat y el Maligno por escolta”. No podemos obviar la disputa con Eric Rohmer, el cine de poesía versus el cine de prosa: Censuraba en el de prosa la sujeción de todos los “elementos irracionales, oníricos, elementales y bárbaros” al imperio apolíneo de la conciencia; por lo que la propuesta poética rescataría la humanidad del objeto cinematográfico apoyándose en el monólogo interior, la personalidad del estilo y el subjetivismo lírico en el abordaje de los conflictos políticos, sociales y morales. El Decamerón, no obstante su fidelidad al texto de los cuentos adaptados, se va plasmando en el celuloide de la mano del maestro Giotto (encarnado y poseído por el director de Bolonia), a la manera de un gran fresco del mundo medieval que inicia su tránsito al capitalismo. Se desmitifica la vista cenital del artista que abarca el mundo de guisa supraterrenal: el gag físico le otorga ternura a la compulsión de Giotto por su trabajo artístico; además del homenaje a Chaplin (que se repetirá en Los Cuentos de Canterbury con un inolvidable Ninetto Davoli), Pasolini nos acerca al arte en tanto celebración conmovedora de la vida y la belleza del cuerpo en el acto amatorio: al finalizar el mural y el film, la dupla Giotto / Pasolini exclama en un suspiro esta frase feliz y orgásmica: ¿por qué realizar una obra cuando es tan bello sólo soñarla? El director vive un momento feliz, paradójicamente como antesala a su muerte violenta en 1975, poco después de finalizar el rodaje de Saló o los 120 días de Sodoma. Es la trágica transición del Cantar de los Cantares al Apocalipsis hecatómbico que cierra su gran obra literaria y cinematográfica.


El sueño es el motivo que preside toda la película: Giotto sueña una composición en honor de la virgen María, desde un plano general al close up de su hermosísimo rostro, con coros de ángeles y querubines a su diestra y siniestra, y bajo sus pies el purgatorio y el infierno entre la contrición y la atrición de quienes han sido arrojados al llorar y al crujir de dientes; el malogrado Tingoccio se le aparece en sueños a su carnal Meuccio, advirtiendo que el sexo no es un pecado que acarree quemarse el culo ni las pestañas con fuego eterno, hielo o mierda; en uno de los episodios más poéticos de la película y el libro, Lorenzo le indica a su amada Isabetta dónde enterraron su cuerpo los asesinos, de manera que su cabeza serviría de cántaro y abono a una bien olorosa y llorona mata de albahaca salernitana, regada de lágrimas y agua de rosas. La muerte de la muchacha por amor justifica el canto popular por Eros: Quién sería el mal cristiano /que el albaquero me robó; y viene el contrapunteo nuestro: Yo soy el árbol / conmovido y triste / tú eres la niña / que mi tronco hirió. / Yo guardo siempre / tu querido nombre / y tú qué has hecho / de mi pobre flor. Evidentemente, Pasolini coincide con Edgar Morin: “Sin embargo, la originalidad revolucionaria del cine es el haber disociado y opuesto, como dos electrodos, lo irreal y lo real. Méliès realizó la primera escisión. Un universo mágico entró en contradicción con el universo objetivo. Lo fantástico se opuso a lo documental. Fantástico y documental, apartándose y derivando uno del otro, descubrieron un teclado intermedio que permitía todas las combinaciones” (El Cine o el Hombre Imaginario). Por lo que los Grandes Relatos no se agotan nunca (desdichados Fukuyama, Emeterio y su cohorte vindicatoria de piratas y mercaderes protestantes); la revolución socialista persiste muy a pesar de la ortodoxia stalinista de ayer y hoy, lo mismo ocurre con el surrealismo de Buñuel y César Moro –por ejemplo- en contraposición al templo construido por el ego de Breton y los excesos infames de Dalí. De la protesta y militancia política de películas como Accattone y Mamma Roma, el poeta y director toma como pretexto la puesta en escena de El Decamerón no sólo en tanto redescubrimiento de un clásico, sino básicamente la recreación nostálgica de un pueblo ideal, flaco de hambre y precario en cuanto a la conciencia política; se trata de aprehender poéticamente la infancia y la adolescencia en toda su concupiscencia, despreocupación y romance. Para Canetti, el acuclillarse representa la posición contemplativa por excelencia y el desprendimiento de ataduras externas; nuestro maestro Giotto dispone así su cuerpo para acometer y revisitar el fresco en la Iglesia de Santa Clara que tanto le obsesiona. La pulsión del arte por la vida no implica amasar fortuna, ni manipular al prójimo, ni tampoco ser el terco corifeo de las masas esnobistas y desconsoladas. Todo estriba en el trabajo cotidiano, lúdico y placentero bajo una atmósfera comunitaria. El muro muta en la pantalla sobre la cual se proyectan sus sueños más recurrentes. El vino lo confundirá con sus amigos y ayudantes en un jolgorio de amor místico: participan en el rodaje habitantes de Napoles que hacen uso de su dialecto amén de entonar y silbar su música más autóctona y antigua. Poco importan los harapos anónimos, siempre que los bendiga la lluvia.


Pasolini porfía y apuesta por la modernidad de la propuesta narrativa de Il Decamerone: Giovanni Boccaccio es su y nuestro contemporáneo más simpático, travieso y pícaro. Destaca Segundo Serrano Poncela de este corpus el anticlericalismo, el realismo en cuanto a mostrar a los seres humanos en la ausencia del deber ser, del maniqueísmo y de los cánones de corte moralista: “Esto es, ya, moderno, como lo es su propensión a hacer aparecer la virtud como algo inverosímil, inalcanzable y en ocasiones estúpido, y su exaltación del goce de los sentidos”. La astucia de Masetto de Lamporecchio le permitió lidiar con los ardores de las monjas en el huerto y en sus celdas, engendrando monaguillos a granel por los cuales no respondería esquilmando su fortuna: de tal modo amó Dios al mundo sensual, que permitió que su hijo unigénito Cristo tratara así “a quien le ponía los cuernos sobre la guirnalda”. Nazarín sería entonces la némesis de este mentiroso y falso santo, valga este emparejamiento con Las Celestiales de Miguel Otero Silva: A San Roque y a su perro / los conozco desde lejos: / al perro por lo sarnoso / y al santo por lo pendejo. Sigue impenitente el puente cómplice e intertextual: en la novela Beso de Lengua de Orlando Chirinos, Sancho Panza va del timbo al tambo, del Cándido de Voltaire al Decamerón inundado de historias que tejen una red ebria y juguetona, entonces Alguien lo saludó como Boccaccio. Independientemente del lugar en donde nos guarecemos del diluvio, la peste, la desilusión ideológica o –peor aún- el sol libertario por obra y gracia del poder que pretende taparlo con el referido índice inquisidor y represivo, el placer de contar una historia y compartirla con otros en un espíritu solidario y comunitario bien vale la pena experimentar hasta el tuétano.


Valencia de San Desiderio, 2 de febrero de 2008.

Sunday, January 27, 2008

INVITACIÓN A LA PRESENTACIÓN DE MI LIBRO "SALMOS COMPULSIVOS POR LA CIUDAD"

Estimados Panas: Les invito a la presentación de mi libro Salmos Compulsivos por la Ciudad, evento festivo a realizarse el día sábado 23 de febrero de 2008 en la sede de Librerías del Sur (antigua Kuaimare) de Valencia, ubicada en el primer nivel del Centro Comercial Camoruco, Avenida Bolívar Norte. A las 10:30 am es la cita, no te olvides de ir. De ñapa, el Grupo de Incursiones Culturales y Científicas Li Po les obsequiará un Foro sobre Georges Méliès.

Anuncio especial

Editorial Letralia publica Salmos compulsivos por la ciudad de José Carlos De Nóbrega.

Editorial Letralia inicia el año 2008 presentando a los lectores de la Tierra de Letras el libro Salmos compulsivos por la ciudad del ensayista y narrador venezolano José Carlos De Nóbrega. El 11º título de nuestra Colección Ensayo y el 45º de nuestra editorial contiene una serie de textos en torno a temas de literatura venezolana, latinoamericana y universal.


La primera parte del libro, titulada igualmente “Salmos compulsivos por la ciudad”, está dedicada a la literatura venezolana e incluye un análisis de la novela El hombre de hierro de Rufino Blanco-Fombona; una semblanza de la obra de Guillermo Meneses; una comparación entre Andrés Mariño Palacio y Salvador Garmendia como representantes del exilio de los autores de provincia que marchan a la capital, y una revisión del cerro El Ávila en la obra de Israel Centeno.


“De soledades, pachucos y buenos salvajes” es el título de la segunda parte, en la que De Nóbrega analiza el devenir de la literatura latinoamericana del siglo XX y de este incipiente siglo XXI, desde sus precursores como César Vallejo y Vicente Huidobro hasta los autores brasileños contemporáneos, pasando por el tratamiento de la soledad en nuestras letras. El libro cierra con un “Bonus track” compuesto por diez aforismos sobre poética.


Nacido en Caracas en 1964, De Nóbrega es licenciado en educación, mención lengua y literatura de la
Universidad de Carabobo (UC). Ha publicado los libros de ensayo Textos de la prisa y Sucre, una lectura posible, ambos en 1996, y Derivando a Valencia a la deriva (2006). Fue director de la revista La Tuna de Oro, editada por la UC. Forma parte de la redacción de la revista Poesía, auspiciada por la misma casa de estudios. En 2007 su blog Salmos compulsivos obtuvo el Premio Nacional del Libro a la mejor página web.


Como es costumbre, este nuevo título de nuestro espacio de difusión del libro digital está disponible gratuitamente y en dos formatos: el tradicional
accesible desde la Web, y en un práctico archivo PDF de 374 Kb que puede descargarse para imprimir o para leer sin necesidad de estar conectado.

Saturday, January 19, 2008

RENUNCIA A LA VOCERÍA DE LA RED DE ESCRITORES EN EL CONSEJO EDITORIAL COMUNAL Y LA IMPRENTA REGIONAL DEL ESTADO CARABOBO


Sin más preámbulo, les reproduzco mi carta de renuncia a la vocería de la Red de Escritores en el Consejo Editorial Comunal y la Imprenta Regional del Estado Carabobo:


Para: Chemir Colina, Coordinadora de la Plataforma del Libro y la Lectura del estado Carabobo.

De: José Carlos De Nóbrega, vocero de la Red de Escritores en el Ámbito editorial, capítulo Carabobo.

Fecha: Sábado 19 de enero de 2007.

Asunto: Renuncia a la vocería de la Red de Escritores en el Consejo Editorial Comunal y la Imprenta Regional del Estado Carabobo.


Por medio de la presente, le comunico mi renuncia irrevocable a la vocería de la Red de Escritores en el Consejo Editorial Comunal y la Imprenta Regional del Estado Carabobo. Esta decisión obedece principalmente a las diferencias habidas entre mi persona y dos miembros del Consejo Editorial en cuanto a la política editorial, la gestión y los resultados poco satisfactorios de la producción de títulos por parte de la Imprenta Regional de Carabobo.


Para el lunes 21 de enero, le entregaré esta carta impresa a los efectos del acuse de recibo. Solicito también, a pedido de sus autores, el retiro de los libros Antología Terrorista del Grupo Li Po y 7 x 7: Una antología de la poesía contemporánea de Brasil de la lista de las obras a publicar. También le haré llegar un informe de gestión de la referida vocería desde el 24 de mayo de 2007 hasta el día de hoy.


Me mueve facilitar la pronta solución de la problemática que afecta el desempeño del Consejo Editorial Comunal y la Imprenta Regional del estado Carabobo. Espero que el nuevo equipo que usted convoque consolide el proyecto con éxito, ello en un marco diáfano y mucho más propicio.


Le ruego me conceda un plazo de dos semanas para culminar la lectura y la evaluación de los siguientes títulos en mi poder: Sentidos y Pecados de Rafael Carcedo (poesía); Cuentos de una "Alezolana" de Christine Graf (crónicas); Lo autobiográfico, amor-melancolía y denuncia a través del discurso estético de Reynaldo Armas de Gerardo Rodríguez; Pozo de Pensamiento de Arnaldo Jiménez (ensayo) y Adivinanzas adivinadas de Pedro Téllez y José Abreu (literatura para niños).

Sin más por el momento, queda de usted

José Carlos De Nóbrega.


Monday, January 14, 2008

MARISOL DIALOGA CON NUESTRO AMIGO OSWALDO GONZÁLEZ SOBRE LA NOSTALGIA Y LA SAUDADE


Ramón Oswaldo González Quiñones
Es difícil escribir sobre la nostalgia

Marisol Pradas

Foto: Wilmer Escalona.

"Poesía es el teorema de un pañuelo de seda amarillo anudado con acertijo, encerrado en un globo de colores, atado a la cola de una cometa, volando en un viento blanco contra un cielo azul en primavera" es una de las diez definiciones de poesía de Carl Samburg que aparecen en el libro Antología de la Poesía Norteamericana, reeditado por El Perro y La Rana.


A Ramón Oswaldo González Quiñones le gusta ese concepto aunque lo siente rebuscado.
Nada más con decir "Poesía es el teorema de un pañuelo de seda amarillo anudado con acertijo" ya tenía más que suficiente, dijo.


Especializado tanto en derecho como en relaciones industriales este profesor de metodología jubilado de la Universidad de Carabobo, de pre y postgrado, desde sus años de estudiante, dio a conocer sus inquietudes al integrarse a grupos literarios y publicar sus primeros ejercicios narrativos Voces (1960) y En Esta oscura orilla (1966). Trabajos suyos fueron conocidos en revistas y diarios regionales, hasta que en 1982 obtuvo el premio "María Clemencia Camarán" de la Asociación de Escritores de Venezuela, Carabobo, con el poemario Canto Rodado (editado en el 2005 por El Cayapo). Ese mismo año el Ministerio de la Cultura le edita Solidaria Herrumbre, premio del Certamen Mayor de las Artes y las Letras. Abrevadero vino al año siguiente. También editó su tesis de grado que obtuvo derecho a publicación, Presencia Judía en el Nuevo Mundo.

¿Un poeta tiene el deseo interno de cambiar el mundo?
Yo diría que sí, a su manera. Desde la poesía más contestataria hasta la más lírica siempre hay eso. Cuando uno se detiene a leer a Rubén Darío o Mayakosky, que son contraposición total, uno lo encuentra, sí. Inclusive si uno lee ahora a Palomares encuentra que él también quiere hacer ese cambio. No radical, a la manera del "Chino" Valera Mora, pero también es valedero. Lo decía no hace mucho, alrededor de dos años, Mario Benedetti, uno de los escritores más consagrados de hay en América, que no sé por qué causa no le han otorgado el Premio Nobel...
Quizás si la sabe...
Bueno sí la sé... tienes razón. Lo que dice Mario Benedetti es muy valedero, cada quien hace poesía en función de lo que es su transformación en función de palabras, no de la realidad; sino del hacer. Hay poesía metafísica, filosófica, de la realidad... pero que sea poesía.

¿Cómo nacieron los poemas contenidos en Fervor de Aljibe?
Acostumbro, por mi condición de metodologo, soy un cultor de la metodología, en el sentido de que todo, hasta la simple higiene de la mañana, tiene que cumplir un camino critico, con una metodología. Si no se hace escribiendo... imagina. Esa forma como estructuro los poemas tiene que ver con la metodología. Me planteo, por ejemplo, un tema y necesariamente no puede ser de principio a fin, tiene que ser estructurado, logrado con una acentuación, donde uno quiere dársela, y hago un conjunto de 30 o 40 poemas. Lo más sublime es que todos o un 40 por ciento fuesen buenos. Esa estructuración me permite reforzar el texto, el mensaje y la intención poética.
Ese trabajo Abrevadero, tiene esa heredad de la nostalgia, como bien lo dice Adhely Rivero, por el entorno, de la niñez. Así como uno tiene memorias de olores también lo tiene de paisajes. Uno nunca deja de regresar a esa parte mágica que conforma la memoria del ser humano. Sin nostalgia no existiríamos, por supuesto. Dentro de Abrevadero hay tres subtítulos, y uno de ellos es Fervor de Aljibe. En ese patio donde me crié había un aljibe que nunca he podido olvidar, además que esa palabra de por sí es muy mágica. Y es tener ese fervor por ese entorno donde uno vivió, por el contexto.
Ese libro gustó a unos poetas, entre ellos, Enrique Mujica, quien me dijo que escribir sobre la nostalgia no es tan fácil. Yo le dije: Lo difícil es escribir sobre la nostalgia.
¿Cuánto tardó en hacer Abrevadero porque se siente muy madurado?
Me costó casi tres años elaborarlo. Me gusta que esté bien acabado el texto. Se trata de cuidar los adjetivos. Dentro de esa concepción metodologica tengo la idea, pongo a invernar la idea, es decir, la guardo en el refrigerador, y vuelvo a retomarla en el momento preciso; sin dejar que se congele.

¿Cómo se da cuenta que esa idea no está lista?
Cuando se relee una y otra vez, siempre hay un ruido, hay algo allí que molesta. Es cuando el poema le dice a uno, " por favor, cámbiame... yo no puedo... si me acomodas en algo que tú estás notando... voy a quedar mejor..." El poema mismo lo pide.

¿Que libro lo ha tenido entusiasmado últimamente?
Transeúnte es un libro que me agrada muchísimo porque es la visión de alguien que está haciendo un comentario sobre el panorama de la calle, el paisaje, los personajes, siempre coloco una especie de trampa, sobre esa manía urbana que tiene el ser humano de querer hacer una especie de atletismo, pero a la vista del todo el mundo: Sale temprano, corre, camina. Todo ello lo contrapongo con una persona que también camina, una tortuga deliciosa y , al final, hago esa fábula en contraposición del conejo y la tortuga. Claro, todo ello haciendo uso de uno de los tantos e innumerables artificios de la literatura.

Ella se fue/yo me quedé/Aquí en la lluvia/No dijo adiós/ni dejó papel/Qué hago/si se me muere/la soledad... es el poema 44 de Solidaria Herrumbre ¿Cómo nació?
Un día viniendo en un autobusete de mi postgrado sobre historia de las Américas me senté al lado de una persona que comenzó a hablar conmigo, se sentía muy solo porque la compañera lo había dejado sin mayor explicación. Con todo lo que hablamos, él, me dijo "Si usted quiere escriba algo por mí... yo no puedo...". El me dijo "Me siento tan solo que si me muero no me estoy muriendo". Le dije que eso era un poema, una cosa muy linda la que él estaba diciendo. Entonces fue cuando me pidió que lo escribiera por él. No quise robarle esa frase...

¿A Venezuela hay que ponerla a invernar para poder disfrutarla más?
A nivel poético sí. Está escribiendo mucha gente pero pienso, sin desestimar a nadie, que hay mucha gente escribiendo apresuradamente. Hay que madurar. Centrarse en lo que uno quiere hacer. Si en realidad lo que uno quiere hacer es poesía, vamos a ver cómo se escribe poesía, por qué escribo, cómo la escribo, cómo me nutro de esa poesía y cómo de una u otra forma puedo con esa poesía ser yo. Si me estoy mereciendo el escrito.

¿Por qué tan buenos escritores venezolanos no son conocidos?
No es la idea publicar a todo el mundo. Mas bien habría que hacer una selección muy bien ajustada; por supuesto, ahí entra la honestidad de quienes tienen la responsabilidad de ser jurado... yo he decidido no enviar más trabajos a concursos, porque sé cómo se hacen y qué pasa con los jurados. Conozco gente que enviaron excelentes trabajos que ni siquiera se mencionan, sin siquiera hacer una selección como se hace en el "Rómulo Gallegos" y en muchos otros concursos. Con esa labor las editoriales se podrían motivar a publicar. También hay que tener especie de ventana al exterior. Aquí cuesta mucho que a una persona se le otorgue viáticos y sea seleccionado para representar al país. Inclusive a nivel de Estado esto no se hace.
No se trata de publicar por publicar. Hay que elaborar una metodología mejor armada para que esa persona que va publicar entregue varios textos que permita una selección de los trabajos. Hay una cantidad de publicaciones que están perdidas. Cantidad de poemas que yo no los considero poemas.

¿Qué está haciendo en estos momentos?
El segundo tomo de Presencia Judía en el Nuevo Mundo, con relación al contrabando caribeño. Hay una gran cantidad de personas por estas tierras que desconocen que descienden de judíos sefardíes.

¿Se enseña poesía en talleres?
A nadie le van a enseñar a hacer poesía en un taller. Esa vena la carga uno encima. Le pueden enseñar el ABC pero todo está en el querer.
Tomado del diario Notitarde, sábado 12 de enero 2008, en el espacio Confabulario

Saturday, January 12, 2008

UN NO ROTUNDO AL DESPROPÓSITO PALACIEGO. LAURA RESTREPO


Creo que el intelectual tiene que estar en las antípodas del poder y me he cuidado mucho de eso. Nunca he hecho vida palaciega porque la independencia es fundamental en un escritor. Lo que sí me fascina es la política. Toda la vida he participado activamente en la oposición, soy de izquierda con formación trotskista y milité 30 años. Ya no milito más porque no pululan los trotskistas en este mundo. De todas maneras, eso implica una formación intelectual y espiritual que mantengo.



Laura Restrepo en una entrevista concedida a Albinson Linares, diario El Nacional, lunes 7 de enero de 2008, Escenas, p. 3.

Thursday, January 10, 2008

SEIS SONETOS DE LUIS DE CAMÔES. Selección y traducción de José Carlos De Nóbrega


Traducción para mi padre, José Do Nascimento Nóbrega, in memoriam

1

Yerros míos, mala fortuna, amor ardiente

En mi perdición se conjuraran;

Los yerros y la fortuna sobraran,

Que para mí bastaba amor solamente.


Todo pasé; mas tengo tan presente

El gran dolor de las cosas que pasaran,

Que las heridas airadas me enseñaran

A no querer ya nunca ser consecuente.


Erré todo el discurso de mis años;

Di causa a que la Fortuna castigase

Mis mal fundadas esperanzas.


De amor no ví sino breves engaños.

¡Oh, quién tanto pudiese que hartase

Este mi duro Genio de venganzas!


2


El día que nací muera y perezca,

No lo quiera jamás el tiempo dar,

No torne más al mundo, y, de tornar,

Eclipse en ese acto el Sol padezca.


Que la luz le falte, el Sol se le oscurezca,

Muestre el mundo señales de acabarse,

Monstruos, sangre lluvia o aire, názcanle,

Que la madre al propio hijo no conozca.


Las personas pasmadas, de ignorantes,

Las lágrimas en el rostro, la coloración ida,

Reparen que el mundo ya se destruyó.


¡Oh gente temerosa, no te espantes,

Que este día echó al mundo la vida

Más desgraciada que jamás se vió!


3


Acá en esta Babilonia, donde mana

Pus a cuanto mal el mundo cría;

Acá donde el puro Amor no tiene valía,

Que la Madre, que manda más, todo profana;


Acá, donde el mal se afina y el bien se daña,

Y puede más que la honra la tiranía;

Acá, donde la errada y ciega Monarquía

Cuida un nombre vano que la desengaña;


Acá en este laberinto, donde la nobleza

Con esfuerzo y sabiendo la petición

Vá a las puertas de la codicia y la vileza;


Acá en este oscuro caos de confusión,

Cumpliendo estoy el curso de la Naturaleza.

¡Ve si me olvidaré de ti, Sión!


4


Se transforma el amante en la cosa amada,

Por virtud del tanto imaginar;

Luego no tengo más que desear,

Pues en mí tengo la parte deseada.


Si en ella está mi alma transformada,

¿Qué más desea el cuerpo alcanzar?

En sí solamente puede descansar,

Pues consigo tal alma está ligada.


Mas esta linda y pura semi-idea,

Que, como un accidente en su sujeto,

Así con el alma mía se conforma,


Está en el pensamiento como idea;

Y el vivo y puro amor de que soy hecho,

Como la materia simple busca la forma.


5

Cuando el Sol encubierto va mostrando

Al mundo la luz quieta y dudosa,

A lo largo de una playa deleitosa

Voy en mi enemiga pensando.


Aquí la ví, los cabellos ajustando;

Allí con la mano en la cara tan hermosa;

Aquí hablando alegre, allí cuidadosa;

Ahora estando quieta, ahora andando.


Aquí estuve sentada, allí me vió,

Levantando aquellos ojos tan libres;

Aquí movida un poco, allí segura;


Aquí se entristeció, allí se rió.

En fin, en estos cansados pensamientos

Paso esta vida vana, que siempre dura.


6


En el mundo pocos años, y cansados,

Viví, llenos de miseria vil y dura:

Tan pronto fuéme la luz del día oscura,

Que no ví cinco lustros terminados.


Recorrí tierras y mares apartados,

Buscando a la vida algún remedio o cura;

Mas aquello que, en fin, no quiere Ventura,

No lo alcanzan trabajos arriesgados.


Me crió Portugal en la verde y cara

Patria mía Dondequiera; mas aire corrupto,

Que en éste mi terreno vaso tenga,


¡Házme manjar de peces en ti, bruto

Mar, que golpeas en la Abisinia fiera y avara,

Tan lejos de la dichosa patria mía!






Monday, December 31, 2007

ELOGIO EN CURSIVA DEL LIBRO DE BOLSILLO. PEDRO TÉLLEZ


ELOGIO EN CURSIVA DEL LIBRO DE BOLSILLO
Pedro Téllez

I
Una enemistad secreta envuelve a bosques y bibliotecas: incompatibles los bosques son desorganizados, el “azar” les conforma o leyes desconocidas a las que llamamos azar. Inherente a ellos el peligro y el acecho: la sombra. La biblioteca está iluminada para mejor leer, sus libros en orden, clasificados decimalmente. En la claridad meridiana de sus estantes predomina la línea recta. En la biblioteca el azar no esta permitido. En el bosque la materia está viva, “orgánica”; en su contraparte, la biblioteca, la materia está muerta: Estantes de madera seca, pulpa de papel y la ironía de Lichtenberg: “¿Que haremos cuando los árboles desaparezcan? –¡Quemaremos los libros hasta que vuelvan a crecer!”.
II
Un cuadro de Cranach: un santo leyendo en el bosque, el cardenal Alberto de Brademburgo representado como San Jerónimo, fieras a sus pies y escritorio al aire libre; el escritorio es una tabla de madera rústica sobre dos troncos cortados que sostiene un enorme volumen; en un claro los venados juegan mientras el santo lee y escribe a la luz del día; al fondo del cuadro una ciudad. Esta lectura “en el” bosque forma parte de las dificultades de la santidad. En otro cuadro anterior San Jerónimo (Cardenal Alberto) lee cómodamente en su estudio, iluminado por un gran ventanal, en amplio escritorio y bajo una lámpara de techo; al fondo biblioteca y un reloj de arena: Sólo la habitación repleta de animales salvajes comunica un cuadro con el otro. Contemporáneo de Cranach, uno en Viena y el otro en Venecia, es el también renacentista Aldo Manuzio que imprime en 1501 el primer libro de bolsillo: Una edición de Virgilio, el poeta de La Eneida, pero también el poeta campesino, de las Geórgicas y Bucólicas. Por su fecha, por un año, este primer libro de bolsillo no es un incunable (catalogación arbitraria que va desde los libros de tipos móviles hasta 1500). Pero el límite es oportuno, pues en 1501 el mundo tipográfico abre con los libros portátiles un mundo nuevo Es un “manual” que se lee de la mano y no sobre escritorios como los de Jerónimo, enchiridion es el término griego. Manuzio diseña un nuevo tipo de letra para el formato: la cursiva. Hoy se usa para distinguir entre dos textos: para diferenciar. En el renacimiento la cursiva se acercaba al manuscrito, en los extremos de la letra semeja al trazo a mano. Además eran letras más compactas que se prestan al pequeño tamaño de la pagina del libro. Libritos dirigido a un público joven, y para ser leídos durante viajes, esperando, en el bosque o en la ciudad, durante paseos. “Libritos” por su tamaño, pues eran librotes, las primeras ediciones en latín o en lengua vulgar (italiano) de los clásicos, que entonces eran los clásicos grecolatinos. El de bolsillo es un libro personal. Por su potencial de desplazamiento, de intercambio, donde más de uno se perdería, esos primeros libros de bolsillos son hoy raros: las valiosas ediciones aldinas. Además de las cursiva y el formato en octavo (la hoja se dobla tres veces para dar ocho folios) del principio, y le seguirían formatos menores cada vez menores (12vo., 16vo.). Los libros de Manucio tendrían tapas de cartón y no madera, lo que les hacia más ligeros y flexibles, como su contenido: Los mejores escritores griegos y romanos en cuidadísimas ediciones. Solo en aquel momento inicial del libro de bolsillo los mejores fueron también los más vendidos, los bestseller. Resumiendo, el aldino estaba impreso en cursiva, con encuadernación de cabra y tapas de cartón, buen papel hasta hoy intacto y de contenido la edición pura de un clásico. Las ediciones crisol de Aguilar serían una especie de aldinos actuales, en especial los crisolitos que salen anualmente. Pero lo más importante es el nuevo lector para el cual se dirige el libro de bolsillo, y que llamaremos el lector del bosque o lector salvaje. El nuevo libro produce y es reflejo de la compleja transformación de la lectura en el Renacimiento: agregaríamos que aquí la potencia de la imprenta se manifiesta. Incluso el inédito formato condiciona el volver de géneros olvidados, y el entronizamiento de algunos conocidos: el libro médico de carácter aforístico, que es leído en voz alta, por el maestro a los discípulos al pie de la cama de los enfermos; los libros de oraciones, en voz baja, acompañan al lector devoto en los patios de los conventos; el teatro de bolsillo se presta para las compañías itinerantes; el militar viaja con sus poemas, y los puede leer en forma íntima, antes o después de la batalla; el libro erótico que se lleva consigo y se comparte en los jardines o en las recámaras, antes o después de la batalla. Con el tiempo habrá espacio, en la nueva selva de libros, hasta para el acecho de los enemigos de la lectura: Uno de los primeros bestseller del siglo XVIII, los avisos de Tissot contra el daño de la lectura. Aviso a los literatos y personas de vida sedentaria sobre su salud, es impreso en formato de bolsillo. El bosque se hace jardín con el libro de bolsillo. Un aparente triunfo de la biblioteca, veremos por qué.
IV
La nueva forma de leer al aire libre, hombres y mujeres al aire, entre árboles, o mujeres solas, desafiando el antagonismo secreto entre la biblioteca y el bosque: Francisco de Miranda en su Diario anota su lectura romántica de Las Geórgicas, reedición de bolsillo recién hecha (casi tres siglos después del invento editorial de Manucio) que adquiere en su viaje por países europeos. Destaca en su anotación del 28 de julio de 1788: “A las 6 en pie y tomé una silla con que me fui a Khel, pequeña villa a una legua corta de aquí, del otro lado del Rhin... después me fui hacia la imprenta que está dentro del fuerte, construido antiguamente por los franceses y ahora arruinado... el director de dicha imprenta me dió un billete con el cual otro (director) me vino a enseñar el todo... vimos la sala de composición, de asamblaje, de prensas (24 creo), todo en muy buen orden... estuvimos en el almacén donde vi la edición completa de las obras de Voltaire... algunos otros libros también han impreso, de los cuales compré uno, las Geórgicas de Virgilio...” . Escribe días después, el 4 de agosto de 1788: “...En el ínterin Virgilio, al son de los bastones con que los labradores baten el trigo... cuando llegué a la pequeña villa de Neun Kirchen... resolví pasar la noche, pues el cuadro interesante de la vida campestre que todo el mundo ejerce allí me convidaba para ello... efectivamente, los que batían los granos, los que conducían las hierbas, los que traían los rebaños...me representaron aquella tarde el espectáculo más rural que he visto en mi vida...y todo delante de mi ventana, de donde, con Virgilio en la mano gozaba todo...” Así leía Miranda, comiendo ciruelas del árbol que daba a su ventana leyendo las Geórgicas. Meneses comentando este pasaje “La moda pastoril y el respeto por la antigüedad se juntan para hacer de la lectura de Virgilio una ejemplar aventura espiritual”. Esta aventura romántica sólo es posible con el libro portátil, más allá de cualquier escritorio o estantería.
V
Con el tiempo se han dado las condiciones para la venganza del bosque: El libro de bolsillo desorganiza la biblioteca, selvatiza las lecturas, multiplica los lectores y pasa de mano en mano, de mujeres a hombres como pretexto de nuevos encuentros, la devolución y el comentario. En su venganza se acompaña de su “pareja”: el cuaderno de notas. Y si antes se anotaba en sus pequeños márgenes, ahora la literatura portátil deviene en escritura. Se ha configurado un nuevo lector, que lee y escribe en el bosque, o en el jardín, en cuartos de posadas de países lejanos; y si lee en la biblioteca, pública o personal, lo hará a la manera del viajante, prefiriendo lo liviano y concentrado, lo que valga la pena llevar y traer, lo ameno y lo que deja, los clásico antiguos y modernos. Es el lector salvaje: Y Miranda en su Diario de Viajes es uno de ellos. No en balde en el catálogo de la subasta de sus libros, “catalogue of the de la valuable and extensive library of the late General Miranda” (1828), en “octavo et infra”, están 437 de los 780 libros, es decir mas de la mitad de los volúmenes de la biblioteca “fija” de Miranda son de bolsillo o portátiles, están en octavo o en un formato menor. En el catálogo de la segunda subasta y remanentes serán 385 de 1071, la proporción se mantiene si se entiende que se venderían más en la primera, pues se incluyen restos de aquella. Encontramos numerosas ediciones aldinas (primeros libros de bolsillo), tanto en la subasta, como en la donación de clásicos griegos y latinos que hizo a la Universidad de Caracas y que hoy se conservan en la Biblioteca Nacional. Pero será en las inspecciones de su equipaje, donde escrupulosos funcionarios aduanales toman nota de los títulos y de sus características, donde vemos el predominio de los libros en formato pequeño de octavo, en 12º- y en 16º-.
VI
La feria internacional del Libro de la Universidad de Carabobo (Filuc) tiene más de bosque que de biblioteca: Por la ubicación de los libros para la venta en espacios abiertos y asistemáticos, en el desorden del bosque editorial, donde serios comerciantes y expositores toman por unos días el rol de buhoneros, rematadores de libros a la caza del lector deambulante: Lector salvaje que va o viene del café o el bar, y que sabrá escoger a su igual: El libro portátil o de bolsillo, el rey de la feria, que acompañara al paseante por selvas de asfalto, en su trayecto errático por el tedioso domingo valenciano.

Thursday, December 27, 2007

POEMAS DE MURILO MENDES. Selección y traducción de José Carlos De Nóbrega


MURILO MENDES

VERMEER DE DELFT

Es la mañana en el vaso:
Tiempo de descifrar el mapa
Con sus amarillos y azules
De abrir las cortinas (el sol frío nace
En los ladrillos silenciosos),
De leer una carta perturbadora
Que veo por la galera de China:
Hasta que la lección del clavo
A través de sus cristales
Restituye la inocencia.

COSAS

Cosas, y la muerte que existe en ellas,
Experiencia de desconsuelo y fatalidad
Para los párpados que volverán de la mañana:
Cosas de cristal y de melocotón,
Vacilaciones de la onda fría del velludo;
Cosas sin ángulos y sin vértice
Que en el mismo día nacen y mueren;
Cosas de la letra, no de la combinación de las letras,
Mas de la letra en sí;
Cosas de fuego que se transfieren al aire,
Cosas del fin que se transfieren al principio,
Cosas que podrían ser restos de ropajes de ángeles,
Mas tras bastidores de teatro no se usan.

Cosas de la unión de ciertos objetos
Que por separado nada significan para nosotros;
Cosas del cielo que se encuentran por anticipado,
La llama de Pentecostés conservada
Para que el mundo no se entregue al frío,
Y la medalla con la mirada de mi madre;
Cosas amadas que se arrojan a la basura
Y cosas sin valor que divinizamos.
Las cenizas de todos los días
Evocadas solamente el miércoles de ceniza:
Saber que todo este polvo desciende de Dios
Que en el final de los tiempos
Probará las cosas por el fuego,
Todo lo que dejamos en el mundo
Para experimentar la prueba del fuego:
Excepto nuestra alma despojada de cosas
Que palpa en las tinieblas,
Buscando el arquetipo de donde veo.

ATMÓSFERA SICILIANA

Trinacria, tres piernas, triángulo:
Sola la tierra siciliana
Percutida por el sol.

El sexo explota. Presagios
Respira el dios en las alturas:
Tantas mujeres de negro
Velan la propia juventud.

Ay trabajo, áspera vida
Para el hombre, caballo del hombre,
Y áspera para el caballo.

El templo de augustos signos
Y de lúcida arquitectura
Marca la distancia de lo real:

La tierra ocupando el cielo,
La forma feroz del Etna
Y de Stromboli lo domina.

El centro de la tierra explota
En cacto, jazmín y azufre.
Augurios respira el aire,
El bárbaro mar y sus gongos.
Trinacria, tres piernas, triángulo.



SANTA TERESA DE JESÚS

Teresa, cuerpo de gloria,
La novela de caballería desde temprano
Te condujo a la aventura celeste.
De la dura tierra aprendiste a confrontar
El arma del toro, la cruz puntiaguda, el grito árabe.


De las casas fortificadas de Castilla
Extrajiste la imagen objetiva
Para fundar tus castillos interiores.
De la piedra de Ávila extraes la resistencia.
El vacío del espacio dilatado de Castilla
Corresponde al desierto de Dios.

Teresa, descifras el “misterio” masculino de España.
Tu íntimo substrato es el fuego:
Convídate a elidir lo superfluo.

Viendo oculto Dios desnudo
- Mineral subyacente de Castilla -
lo concentraste en un punto mínimo.
Describes con precisión el itinerario del alma.

Altas crestas de Ávila desiertas.
Alta Teresa de Ávila, intocada,
- Rigor y lucidez en la intensidad -
consigues tornar didáctico el absoluto.

SAN JUAN DE LA CRUZ

Vivir organizando el diamante
(Intuyendo su cara) y escondiéndolo.
Trátalo con ternura castigada.
No asimismo en el desierto suspéndelo.

Mas
Vivir consumido de su gracia.
Obedecer ese fuego frío
Que se resuelve en punto dilatado.
Vivir: De su silencio aprendiendo.
No temer su pérdida en noche oscura.

Y del propio diamante ya olvidado,
Morir, de su esqueleto vaciado:
Para venir a ser todo, es preciso ser nada.

POEMAS DE VINICIUS DE MORAES. Selección y traducción de José Carlos De Nóbrega


VINICIUS DE MORAES

POÉTICA

En la mañana oscurezco
En el día tardo
En la tarde anochezco
En la noche ardo

Al oeste la muerte
Contra quien vivo
Del sur cautivo
El este es mi norte.

Otros que contienen
Paso por paso:
Yo muero ayer

Nazco mañana
Ando donde hay espacio
- Mi tiempo es cuando.

PATRIA MÍA

Mi patria es como si no fuese, es íntima
Dulzura y voluntad de llorar; un niño durmiendo
Es mi patria. Por eso, en el exilio
Ayudando a dormir a mi hijo
Lloro de saudades de mi patria.
Si me preguntaran qué es mi patria, diré:
No sé. De hecho, no sé
Cómo, por qué y cuándo mi patria
Mas sé que mi patria es la luz, la sal y el agua
Que elaboran y derriten mi amargura
En largas lágrimas agrias.


Voluntad de besar los ojos de mi patria
De dormirla, de pasarle la mano por los cabellos...
Voluntad de mudar los colores de las ropas (¡auriverde!) tan feas
De mi patria, de mi patria sin zapatos
Y sin medias, patria mía
¡Tan pobrecita!


Porque te amo tanto patria mía, yo que no tengo
Patria, yo simiente que nací del viento
Yo que no voy y no vengo, yo que permanezco
En contacto con el dolor del tiempo, yo elemento
De unión entre la acción y el pensamiento
Yo hilo invisible en el espacio de todo el adiós
¡Yo, sin Dios!


Te tengo, no en tanto, en mí como un gemido
De flor; te tengo como un amor muerto
A quien se juró; te tengo como una fe
Sin dogma, te tengo en todo lo que no me siento apto.
En esta sala extranjera con lar
Y sin pie directo.


Ah, patria mía, recuérdame una noche en Maine, Nueva Inglaterra
Cuando todo pasó a ser infinito y nada tierra
Y yo vi que alfa y beta de Centauro escalarán el monte hasta el cielo
Muchos me sorprenderán parado en el campo sin luz
La espera de ver surgir la Cruz del Sur
Que yo sabía, mas amaneció...


Fuente de miel, bicho triste, patria mía
Amada, idolatrada, ¡salve, salve!
Qué más dulce esperanza encadenada
El no poder decirte: aguarda...
¡No tardo!


Quiero revisitarte, patria mía, y para
Revisitarte me olvidé de todo
Estuve ciego, estropeado, sordo, mudo
Vi mi humilde muerte cara a cara
Rasgué poemas, mujeres, horizontes
Quedaron simples, sin fuentes.

Patria mía... Mi patria no es florón, ni ostenta
Pendón no; mi patria es desolación
De caminos, mi patria es tierra sedienta
Es playa blanca; mi patria es el gran río secular
Que bebe nube, come tierra
Y orina mar.
Más de la que más gallarda mi patria tiene
Una fiebre, un querer bien, un bien
Un libertas quae sera tamen
Que un día traduje en un examen escrito:
“Libertad que serás también”
¡Y repito!

Pongo en el viento el olvido y escucho la brisa
Que brinca en tus cabellos y te alisa
Patria mía, y perfuma tu suelo...
Qué voluntad me ven al adormecerme
Entre tus dulces montes, patria mía
Atento al hambre en tus entrañas
Y al batuque en tu corazón.

No te diré el nombre, patria mía
Tu nombre es patria amada, es patriecita
No rima con madre gentil
Vives en mí como una hija, que es
Una isla de ternura: la Isla
Brasil, tal vez.

Ahora llamaré a la amiga cogujada
Y pediré qué pieza al ruiseñor de día
Qué pieza al sabiá
Para llevarte presto este avigrama:
“Patria mía, saudades de quien te ama...
Vinicius de Moraes.”

BALADA DE LOS MUERTOS DE LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN

¡Cadáveres de Nordhausen
Erla, Belsen y Buchenwald!
Huecos, flácidos cadáveres
Como espantos, abandonados
En la sementera espectral
De los yermos campos estériles
De Buchenwald y Dachau.
Cadáveres necrosados
Amontonados en el suelo
Escuálidos enlazados
En besos estupefactos
Como ascetas siderados
En presencia de la visión.
Cadáveres putrefactos
Los magros brazos en cruz
En sus caras hediondas
Hay sonrisas de giocondas
Y en sus cuerpos, la luz
Que de la tiniebla cria a la aurora.
Cadáveres fluorescentes
Desenraizados del polvo
¡Qué emoción no me da el veros
En vuestro éxtasis sin nervios
En vuestra súplica tan sólo
Grandes cadáveres góticos!
Ah, dulces muertos atónitos
Quebrados a torniquete
Sus rubias manicuras
Les arrancarán las uñas
En el regateo de la tortura
De la última toalete...
¡A vosotros arrojarán la casa
A vosotros arrojarán el nombre
Fuisteis marcados a la brasa
Y os mataron de hambre!
Vuestras pieles aflojadas
Sobre los esqueletos me dan
La impresión de que erais tambores
- Los instrumentos del Monstruo -
Desollados a golpes:
¡Oh muertos de percusión!
¡Cadáveres de Nordhausen
Erla, Belsen y Buchenwuald!
Vosotros sois el humus de la tierra
De donde el árbol de castigo
Dará madera al patíbulo
Y de donde los frutos de la paz
¡Caerán en el suelo de la guerra!

POEMAS DE CECILIA MEIRELES. Selección y traducción de José Carlos De Nóbrega


CECÍLIA MEIRELES

CANCIÓN

Puse mi sueño en un navío
y el navío encima del mar;
- después, abrí el mar con las manos,
para mi sueño naufragar.

Mis manos aún están mojadas
del azul de las olas entreabiertas,
y el color que escurre de mis dedos
pinta las arenas desiertas.

El viento viene viendo a lo lejos,
la noche se curva de frío;
debajo del agua va muriendo
mi sueño, dentro de un navío...

Lloraré cuanto sea preciso,
para hacer que el mar crezca,
y mi navío llegue al fondo
y mi sueño desaparezca.

Después, todo estará perfecto:
playa lisa, aguas ordenadas,
mis ojos secos como piedras
y mis dos manos quebradas.

MAR ABSOLUTO

Fue desde siempre el mar.
Y multitudes del pasado me empujaban
como el barco olvidado.


Ahora recuerdo que hablaban
de la revuelta de los vientos,
de linos, de cuerdas, de hierros,
de sirenas dadas a la costa.


Y el rostro de mis abuelos estaba caído
por los mares de Oriente, con sus corales y perlas,
y por los mares del Norte, duros de hielo.
Entonces, es conmigo que hablan,
Soy yo que debo ir.
Porque no hay más nadie,
no, no habrá más nadie,
Tan decidido a amar y a obedecer a sus muertos.

Y tengo que buscar a mis remotos tíos ahogados.
Tengo que llevarles redes de rezos,
campos convertidos en velas,
barcas sobrenaturales
con peces mensajeros
y santos naúticos.

Y quedo tonta,
despierta de repente en las playas tumultuosas.

Y me apresan, y no me dejan siquiera mirar la rosa de los vientos.
“¡Para adelante! ¡Por el inmenso mar!
¡Liberando el cuerpo de la lección de la arena!
¡Al mar! - ¡Disciplina humana para la empresa de la vida!”

Mi sangre se entiende con esas voces poderosas.
La solidez de la tierra, monótona,
nos parece flaca ilusión.
Queremos la gran ilusión del mar,
multiplicada en sus mallas de peligro.
Queremos su solidez robusta,
una solidez para todos los lados,
una ausencia humana que se opone al mezquino bullir del mundo,
y hace el tiempo enterizo, libre de las luchas de cada día.

El aliento heroico del mar tiene su polo secreto,
que los hombres sienten, seducidos y medrosos.

El mar es sólo el mar, desprovisto de apegos,
matándose y recuperándose,
corriendo como un toro azul por su propia sombra,
y arremetiendo con bravura contra nadie,
y siendo después la pura sombra de sí mismo,
por sí mismo vencido. Es su gran ejercicio.

No necesita del destino fijo de la tierra,
él que, al mismo tiempo,
es el bailarín y su danza.

Tiene un reino de metamorfosis, para la experiencia:
su cuerpo es su propio juego,
y su eternidad lúdica
no apenas gratuita: mas perfecta.

Baraja sus altos contrastes:
caballo épico, anémona suave,
se entrega todo, desprecia todo,
sustenta en su prodigioso ritmo
jardines, estrellas, colas, antenas, ojos,
mas es deshojado, ciego, desnudo, dueño apenas de sí,
de su contundente grandeza despojada.

No se olvida que es agua, al desdoblar sus visiones:
agua de todas las posibilidades,
mas sin ninguna franqueza.

Y así como agua me habla.
Me arroja caracoles, como remembranza de su voz,
y estrellas erizadas como convite a mi destino.
No me llama para que siga encima de él,
ni por dentro de sí:
mas para que me convierta en él mismo. Es su máximo don.

No me quiere arrastrar como mis tíos otrora,
ni lentamente conducida,
como mis abuelos, de serenos ojos certeros.

Me acepta apenas convertida en su naturaleza:
plástica, fluida, disponible,
igual a él, en constante soliloquio,
sin exigencias de principio y fin,
desprendida de tierra y cielo.

Y yo, que viera cautelosa,
por buscar gente en el pasado,
sospecho que me engañé,
que hay otras órdenes, que no fueran bien oídas;
que otra boca hablaba: no solamente la de antiguos muertos,
y el mar a que me mandan no es apenas este mar.

No es apenas este mar que retumba en mis vitrales,
mas otro, que se parece a él
como se parecen los bultos de los sueños dormidos.
Y entre agua y estrella estudio la soledad.
Y recuerdo mi herencia de cuerdas y áncoras,
y encuentro todo sobrehumano.
Y este mar visible levanta para mí
una cara espantosa.

Y se retrae, al decirme lo que preciso.
Y es luego una pequeña concha hirviente,
mancha líquida e inestable,
célula azul sumiéndose
en el reino de otro mar:
¡ah! Del Mar Absoluto.

SOLOMBRA

Las palabras están con sus pulsos inmóviles.
Caminaría la muerte – y siempre el mismo peso
y la misma sombra cerrarían mis peticiones.

Mas la sangre del amor tiene sueños y silencios,
sabe de lo que aparece apenas porque pasa:
espera sin temer que el universo se explique.

Te mando un sonido de vida, en mis ríos de espanto,
solitaria de mí, repentina exiliada,
con los enigmas ardiendo entre inconstantes ondas.

Nada somos. No en tanto, hay una fuerza que prende
el instante de mi alma a los instantes de la tierra,
como si los mundos dependiesen de ese encuentro,

de esos preludios sobresaltados.

Tomo en los ojos delicadamente
esta noche – jardín de puro tiempo
con ramos de silencio uniendo los mundos.

Todo cuando quisiese aquí se encuentra:
en los arroyos de estrellas – por los bosques
donde hay risas (¿y próximos sollozos?).

Siento perfume y rocío – imágenes tenues
que inventa la soledad, para hacerse
de repente saudade. Y veo en todo


esas cansadas lágrimas antiguas,
esas largas historias sucesivas
con sus cunas y guerras - ¿glorias? – túmulos.

Recojo la noche en mis párpados.

POEMAS DE ANA CRISTINA CESAR. Selección y traducción de José Carlos De Nóbrega


ANA CRISTINA CESAR

CÓMO AFEITAR EL PAISAJE

La fotografía
es un tiempo muerto
ficticio regreso a la simetría

secreto deseo del poema
censura imposible
del poeta




Miro mucho tiempo el cuerpo de un poema
hasta perder de vista lo que no sea cuerpo
y sentir separado entre los dientes
un cordoncillo de sangre
en las encías



FISONOMÍA

No es mentira
es otro
el dolor que duele
en mí
es un proyecto
de paseo
en círculo
un fracaso
del objeto
en foco
la intensidad
de luz
de la tarde
en el jardín
es otro
otro el dolor que duele




Hubo un poema
que guiaba su propia ambulancia
y decía: no recuerdo
ningún cielo que me consuele,
ninguno,
y salía,
sirenas bajas,
coleccionando los restos de las conversaciones,
de las señoras,
“para que nada se pierda
o se olvide”,
proverbial,
aunque herido,
hubo un poema
ambulante,
cruz roja
sonámbula
que huyó
y se fue
inolvidable,
irremediable,
criba abajo.




Sin ti mi bien soy lago, montaña.
Pienso en un hombre llamado Heberto.
Me acuesto a fumar bajo la ventana.
Respiro con vértigo. Ruedo en el colchón.
Y sin bravuconería, corazón, subo el precio.




Allá donde me cruzo con la modernidad, y mi pensamiento atraviesa como un rayo, la piedra en el camino es el tiempo que arrojas del campo.




Ahora, de inmediato, es aquí que empieza la primera señal del peso del cuerpo que sube. Aquí cambio de mano y empiezo a ordenar el caos.

Monday, December 24, 2007

DIEZ POEMAS OBJETO PARA VALENCIA DE SAN DESIDERIO (Coyuntura: un 2007 que se muere y un 2008 que vendrá)




1.- Sembrar un gran maizal a lo largo de la Avenida Bolívar como homenaje al ecocida burgomaestre kitsch de la ciudad.


2.- Crear una línea del Metro en la que los vagones sean tirados por poetas institucionalizados.


3.- Que Nixon Moreno (con la curaduría de Lunes Rodríguez) proponga a la Asamblea Nacional la Convención de los Heridos del Amor (Paulo Coelho, 2007, Alquimia, revista Todo en Domingo del diario El Nacional, n° 427 del 23/12, p. 54). Ello para beneplácito de Josefina Fierro y Leonardo Andrade.


4.- Constituir un circuito de burdeles que integre al Ateneo de Valencia, la Asamblea Legislativa del Estado Carabobo, la Misión Cultura y la Curia Arzobispal. Las putas son bellas, justas y necesarias; por lo tanto, este ejercicio simula una praxis surrealista y no una malintencionada ni maledicente analogía.


5.- Velar en capilla ardiente a la críptica intelectualidad postmodernista (Lyotard ataviado de leotardo, por ejemplo), teniendo como plañideras a los DTA de la Universidad de Carabobo (para descifrar las siglas, preguntar por Faver Páez o en su defecto por el poeta Burgos).


6.- A falta de política editorial en la ciudad, invertir cuatro millardos para reunir en una Gira Terrorífica a Paul Gilman y Arcángel (con todo y misa negra en honor a Hermann Goering).


7.- Crear el Salón de Arte Escatológico Alfredo Fermín bajo el auspicio de la más rancia Valencianidad.


8.- Atribuir la Gastronomía de la Miseria a Alejandro Oliveros sin reparar en su cultura sibarítica.


9.- Publicar las Hablillas Completas de Alfredo Fermín con la curaduría de Carlos Yusti.


10.- Desenterrar a José Antonio Páez y Miguel Peña para reconstruir la Cosiata, sólo para darnos cuenta de la nostalgia godarria que aspira la incorporación de Venezuela como departamento de la República Uribense de Colombia.


En Valencia, no se sabe a santo de qué, a los 24 días del mes de diciembre de 2007.

Sunday, December 23, 2007

MARX Y LA LITERATURA BURGUESA


MARX Y LA LITERATURA BURGUESA.

Un conocido revolucionario del siglo XIX llamado Karl Marx, a quien nadie puede acusar de proclividad pequeño burguesa, recitaba a Shakespeare de memoria, se extasiaba con Byron y Shelley, elogiaba a Heine y consideraba a ese reaccionario de Balzac como un admirable gigante. Y tanto él como F. Engels se lamentaban de que un genio como Goethe se rebajase al filisteísmo y a los honores de su pequeño ministeriazgo ducal. No ignoraban sus contradicciones humanas y filosóficas, sabían perfectamente hasta qué punto Goethe era un artista de las clases reaccionarias; pero no obstante lo amaban y admiraban, lo consideraban como una contribución definitiva a la cultura de la humanidad.

Hermosa lección para ciertos revolucionarios de bolsillo.

Pienso que el signo más sutil de que una sociedad está ya madura para una profunda transformación social es que sus revolucionarios se revelen capaces de comprender y recoger la herencia espiritual de la sociedad que termina. Si eso no sucede, la revolución no está madura.

Ernesto Sábato: “El escritor y sus fantasmas", Seix Barral, 2004.

Wednesday, December 12, 2007

AGUINALDOS PARRANDIGMÁTICOS. Marcelino Gil



Aguinaldos parrandigmáticos
Marcelino Gil


Niño:

Ya viene el aroma
y el fulgor que emanas.
Ojalá vinieras
todas las semanas.

Por eso te pido
con plena humildad,
estos favorcitos
para Navidad:


Que no les dé nada,
ni gripe, siquiera,
a Marcos González
y a Escobar Cabrera.


Gastando zapatos
por tomarte fotos
Rafael Ojeda
ya los tiene rotos.


Hazle unos cariños
a José Bruzual,
porque al fin y al cabo
no se porta mal.


Que perdone, ruégale,
a tu padre Dios,
todos los pecados
de Alfredo Veloz.


Trae desde el Cielo
un tarro de miel
para que se endulce
Gustavo Montiel.


Advierte a Oliveros
di rendersi conto
porque el negro gallo
cantará muy pronto.


Hazle a las viuditas
sabrosas maldades.
Y, para que goces
estas Navidades,


Junta a los políticos
y poetas malos:
Agarra un garrote
y les caes a palos.


Dibuja unos marzos
con color de abriles,
para el calendario
de Francisco Ardiles.


Ponte filosófico
y habla de Bergsón
para que disfrute
Miguel Patacón.


Dime si es verdad
que en algún verano
cantaste un bolero
con García Marcano.


Tú, que eres la cura
de los peregrinos,
cura la saudade
de Orlando Chirinos.


Formúlame ahora,
que ya voy de ida,
una teoría
de la despedida.


Vete a Miraflores
y al más puro obrero,
regálale el libro
de Orlando Baquero.


Sálvame del odio
y efluvios letales,
de tantos liróforos
departamentales.


Tú, que en Cumarebo
las fiestas alargas,
decreta una eterna
para Ciro Vargas.


Si te sientes íngrimo
en la noche lóbrega,
busca que te cuide
José Carlos Nóbrega


Ve con Freddy Ordaz,
visítalo un rato,
quién quita y se atreva
a hacerte un retrato.


Vente al Rectorado,
rompe las rutinas,
repartiendo magias
por las oficinas;


haz que los burócratas
se mueran de asombro,
cuando se contemplen
tu luz en el hombro.


Llévate a Elio Araujo
a patear Los Andes,
y empaten en ésa
a Quintín Hernández.


Reconforta a Pedro,
(aquél de Carora),
que en la noche ríe
y en el día llora.


Tráete en este viaje
para Andrés Cerceau,
las fotos del Diablo
que Capa tomó.


Labra un verso único
de insólito dejo,
y se lo regalas
a Eugenio Montejo.


Para que enjoyeles
tu regia región
llévate los ojos
de María Garzón.


Dale a Ralph Granado
sabias instrucciones:
Que mezcle una lágrima
con las libaciones.


Al poeta Burgos
no lo desampares:
Dale muchas vírgenes
y muchas Guanares.

Y si te lo llevas
deja testimonio
de que está en la Gloria
junto a su unicornio.


Dale a Lenín Sánchez
ron Aniversario
cuando llegue al Cielo
con su Diccionaurio.


Si te vas solito
por los medanales,
llévate la brújula
del Negro Querales.


Vente a que te den
una clase rara
Emeterio Gómez
y el Gordo Guevara.


Pásate una tarde
bebiendo feliz
en el Bar Modelo
y en el Le París.


Y si la parranda
se pone bonita,
agarra tu taxi
para La Guairita.
Que te lo prescriba
-dile a Carlos Rojas-
tu antidepresivo
por si te acongojas.


Coda
Y a mí, no me traigas
nada, pero nada.
Ni bueno ni malo:
Ya voy de arrancada.


Estos son los últimos
versos que te escribo:
El año que viene
no voy a estar vivo.


Ya no tengo huesos
ni tengo ya músculos:
Me pasé los años
mirando crepúsculos.


Sólo tendré algo
cuando sea cadáver:
Y eso será herencia
del viejito Fáver.


Báñanos con toda
tu luminiscencia,
para que sea bello
morir en Valencia.