Thursday, July 26, 2007

EL LIBRO: UNA EXTRAÑA MERCANCÍA. Arnaldo Jiménez


EL LIBRO: UNA EXTRAÑA MERCANCIA

Arnaldo Jiménez


Para comprender mejor el hermoso papel que debe jugar el libro en una sociedad socialista es preciso que indaguemos un poco en lo que el libro ha sido en la sociedad capitalista. Son muchos los aspectos que hay que considerar en esta relación del libro con la sociedad y de la sociedad con el libro; pero trataremos de focalizar nuestra atención en la paradoja que resulta de la producción del texto escrito en tanto que mercancía, una paradoja que mantiene en tensión al ser humano despierto a estos juegos esquizos del mercado y de la industria: el mercado necesita y rechaza al libro al mismo tiempo. Por ello es imposible que dejemos a un lado la relación del mercado con el lector y con el tipo de lectura que el primero de los nombrados necesita más.


Si nos preguntáramos por qué y para qué el mercado necesita al libro tendríamos que aventurar las siguientes respuestas. Nos ocuparemos primero del por qué. La respuesta es obvia si nos atenemos al modo de cómo funciona el mercado capitalista. Lo necesita porque por medio de él obtiene y reproduce un tipo de ser humano que responde a sus intereses. La respuesta a la pregunta del para qué lo necesita es más obvia aún, el mercado necesita este tipo de lector porque requiere vender la mercancía y extraerle el plusvalor tal como lo hace con todas las demás mercancías, es decir, precisa vender y vender bastante. Esto no es tan contradictorio con los tirajes de las editoriales pequeñas que sólo llegan a editar mil ejemplares de cada libro y no superan la docena de autores publicados en un año. Tampoco es contradictorio con esa capacidad que tienen las pequeñas editoriales de terminar convertidas en cementerios bibliográficos. Digo que es más bien complementario, porque el libro de las grandes editoriales no sólo vende a un autor y a un tipo de contenido sino a un concepto estético de lo que debe ser un libro, este concepto funciona como ideal para las pequeñas editoriales y como patrón para el consumidor, allí entra en juego el tipo de carátula, los colores y brillos de las mismas, los títulos que están dirigidos a captar compradores, los renombrados autores, etc. todo ello tiene una inversión económica que las pequeñas editoriales no pueden alcanzar y por tanto el lector, al hacer la comparación, termina entrampado en las estrategias de ventas. Bien, pero aunque esto sea importante, a nosotros nos interesa mucho más internarnos en otras motivaciones que están escondidas detrás de esos brillos de los libros, dentro de esa trampa editorial o comercial.


Había dicho que el mercado, entendido como un espacio múltiple por donde circulan las leyes económicas de la oferta y la demanda, entendido como espacio mediador y vehiculizador del encuentro entre el vendedor y el comparador, entendido en fin como el lugar donde el uso de una mercancía se transforma en cambio, prolongación necesaria de la industria porque allí ésta regenera el consumo y las motivaciones reales e imaginarias del mismo. Esta dupla multiplicada en todos los espacios societales tienen objetivos comunes que tienen que cumplir para sostener el estado de cosas existentes, uno de ellos es producir y reproducir un tipo de subjetividad acorde con sus necesidades e intereses. La subjetividad es la producción de un molde de personalidad que se acopla luego a una serialidad que sería la entrada a un discurso en el cual el sujeto es ya preconcebido, entendido, definido, identificado, y él, el sujeto mismo, no está de más que recordemos que sujeto es aquél que está sujetado, agarrado a algo, en este caso a un discurso, decía que el sujeto mismo al entrar al discurso participa de esta construcción que de él está llevando a cabo la industria y el mercado, de esta manera se le reducen las posibilidades de comprenderse de otra manera. El molde y la serialidad funcionan articulados como cualquier mercancía.


El lector que necesita la industria, y no sólo la editorial, cuando hablo de industria me refiero a un sistema complejo de macroengranajes que aunque estén aislados física o territorialmente, las funcionalidades los ensamblan y nos permite entenderlas como un inmenso organismo multifacético que se encuentra al mismo tiempo en todas las direcciones del planeta y en todas las instituciones de la sociedad, la iglesia, la escuela, las leyes, etc. Repito entonces, el lector que necesita la industria es aquel que por un lado no tenga necesidad de buscarse y por tanto de leer y por otro se acepte o se comprenda como un ser consumidor, devorador de las ilusiones por medio de las cuales él taponaría una carencia producida a su vez por el sistema de trabajo capitalista, si sabemos que este procura ir vaciando progresivamente el alma del ser humano y colocar en el lugar del alma al deseo. Los grandes vendedores de libros les ofertan a las personas lo que ellas deberían buscar, y estas búsquedas tienen que ver con la lectura o más bien con la mirada de la realidad y no tan sólo con las ofertas editoriales, tienen que ver no con una cura imaginaria, una idealización del yo en tanto que entidad aislada capaz de soportar los manejos publicitarios, la manipulación mediática, sino con un encuentro con las potencialidades del ser como arquetipo viviente y en cuanto ser con una alta carga de misterio y de irrealidad. Es muy fácil hablar del alma de los demás mientras vendo setenta millones de libros, el ser humano de los betsellers es un ser desterritorializado, es un ser casi angélico más allá del hambre y la tragedia cotidiana del diario vivir que tiene que ver más con el espíritu de resistencia de nuestras miserias, incluida aquí por supuesto la pobreza, que con las caricias de la virtudes que casi siempre brotan cuando tenemos la satisfacción de las necesidades primarias garantizadas. En estas ofertas el sujeto vuelve a ser entendido como un ser unitario, predecible, definible. Un lector con estas cualidades responde fácilmente a la fragmentación del lenguaje por los sistemas computarizados: si, no, prendido, apagado, cancelar, continuar. Sin dudas, las grandes editoriales reproducen las condiciones alienantes de la sociedad capitalista.


Ahora quisiera que nos acercáramos un poco a entender por qué la sociedad capitalista rechaza o forcluye al lector si le es tan necesario como ya hemos visto.


No todo es encierro, no todo es paranoia panóptica del sistema. La sociedad capitalista tiene escollos, pequeños huecos respiratorios, puertas secretas por donde podemos pasar hacia otra manera de entendernos y encontrar joyas preciosas en medio de espesos fangos y cuevas oscuras. Podemos decir que son lugares de humanización. El libro, es uno de estos huecos de fértil respiración, como objeto va en contra de sí mismo en su cualidad de mercancía. Puede ser usado para romper el molde del cual ya hablamos y producir otra subjetividad, otra serialidad, un discurso donde el ser humano no sea preconcebido, por tanto, el libro forjaría otro tipo de lector. Todo esto convierte al libro en una mercancía extraña, una mercancía que aún contentiva del valor de uso y de cambio, es el uso su valor supremo, tanto para hundir al lector en una mediocridad inmisericorde, en una esclavitud a las leyes del mercado, como para soltarlo hacia sí mismo, como para liberarlo de su propia madeja y permitirle comprenderse como muchos en uno. Porque en el libro se encuentra, tanto como en la oralidad, la gran fuente de donde renace el ser humano cada vez que se encuentra a punto de fenecer: el lenguaje con todos sus poderes, por eso a diferencia de otra mercancía, el libro no es trabajo muerto objetivado, sino trabajo vivo subjetivizado.


El lector que la industria rechaza es un lector que comprende que el lenguaje no puede ser insultado, rebajado en su misterio y transformarlo en mercancía, es decir en algo cognoscible, tangible y cuantificable, es un lector que no se sabe porque no es un yo determinado de ante mano, es un nosotros individual, un individuo múltiple. Es un lector que entiende que él es un enigma, un misterio, por cierto la misma cualidad que tiene eso que está fuera de él y que al portar la misma dignidad de lo indescifrable, los iguala: la realidad. Es a este tipo de lector que la sociedad capitalista busca marginarlo a fuerza de minimizar su radio de acción, porque en él se encuentra el germen de otro ser humano más comunitario, un ser humano que al romper con el yo del neoliberalismo, que se inserta en el engranaje de la subjetividad yoica del capitalismo, se prepara para ser un colectivo de carne y hueso, ya que el colectivo es la unión de muchos seres con un alto nivel de conciencia económica, política, ecológica, etc, así como de sus individualidades y del papel que juegan en la sociedad. Este lector pues es la existencia de un ser socialista dentro de las condiciones de vida del capitalismo, condiciones que tienden a privatizar al cuerpo y al pensamiento. Y aquí entramos en otra paradoja, los libros cuya concepción estética está acorde al gran silencio que los signa o en todo caso son proporcionales al grado de no decir que los funda, no logran sobrevivirse, son devorados por la pulsión de muerte de la sociedad capitalista. Y aquellos libros que, moderados en sus vestimentas y en sus tirajes logran acarrear una verdad dentro de ellos, transportan sangre, tuétanos, pálpitos de vida, superan esa pulsión y se acomodan al lado del principio del placer que son aquellas fuerzas que en vez de negar el placer y el disfrute de vivir, lo afirman. Claro en todo esto existen matices que son necesarios tomar en cuenta, señalo algunos: pueden haber buenos escritores en grandes editoriales, una vez que se convierten en clásicos y aseguran las ventas; aunque este no sea el único caso. Ya sabemos de los malos escritores en grandes editoriales. En unos y en otros “las verdades” son multiplicadas con las ventas, pero casi siempre ganan los criterios de la novedad, la moda, etc, donde se ubican los segundos. También existen malos escritores en pequeñas editoriales, quienes pasan desapercibidos al igual que los buenos escritores en las mismas editoriales, opacados por el mercado y las políticas de distribución.


Pero si la sociedad capitalista genera una tipología del lector, una clasificación de los libros, también podemos encontrar una tipología del escritor. En primer lugar tenemos a los escritores vitrinas, esos seres casi sobrenaturales que escriben cien libros en un año y todos son éxitos de ventas, también los denomino escritores máquinas. En segundo lugar nombramos a los escritores por salvación, aquellos seres que acuden a la escritura para sacarse de encima los demonios que los atormentan, los seres que los siguen, la celebración de vivir, los sueños que los atropellan, las verdades que quieren compartir, el canto que desean echar andar por los canales de la mirada y de la escucha del otro. Por último, para no fastidiar en la búsqueda de más especies en esta zoología editorial, tenemos a los escritores híbridos o escritores bicéfalos. Estos escritores son mixtos, algunas genialidades se le cuelan en medio de la mediocridad, un poco de salvación y una dosis de vitrina, son a veces incómodos, uno no sabe si creer en ellos o no.


Sigamos. En los objetivos de aplanar al lenguaje y con ello al pensamiento y con el pensamiento al ser humano, la sociedad capitalista ha convertido a la información en una mercancía más, el avance de la microelectrónica, la cibernética y la robótica, acorralan al lenguaje que, es la única propiedad que no podrá ser privatizada nunca, es el primer bien de nuestras apetencias, es el objeto que no es tal, es el sujeto que no se encadena, es la garantía de nuestra permanencia. Digo que ese acorralamiento procura hacer que el lenguaje no diga más al hombre ni a la mujer, no los acune, no los sostenga. Pretenden que los humanos nos contemplemos como siendo parte de un código formal, un mensaje fragmentado, una comunicación sin la presencia de los hablantes seres, tarea que no logran de manera absoluta pero en la que han habido algunos avances, el lenguaje computarizado, los signos que le son afines contribuyen a formar una idea falsa de lo que es la comunicación. La virtualización de cada rincón del planeta es un síntoma patológico de la separación que crece de alma a alma. Permítanme decir que el libro es más que comunicación con el otro, es a la vez comunicación conmigo mismo, es conocimiento de lo que soy en el despliegue del tiempo y de lo que soy en los fueros de la intimidad, es pluralidad de voces, socialismo en potencia. Es así cómo podemos encontrar la función del libro en una sociedad socialista dentro de la misma sociedad capitalista. Lo cual me hace afirmar que forma parte del derrumbe del capitalismo, es una pala más con la cuál el capitalismo cava su propia tumba. El bien colectivo, que es el lenguaje, debe ser protegido, bien tratado, el libro no es un objeto de lujo para grupos privilegiados, mucho menos la escritura, mucho menos la lectura. Cuando cada uno de nosotros, desde las posiciones que nos han tocado en la sociedad y en el trabajo, cobre conciencia de esta verdad, ya sabemos por cuál escritor, cuál lector, cuál libro, cuál sociedad vamos a elegir, por cuál de ellos debemos apostar y debemos optar. A este respecto sobran las palabras.


Pero para que lo antes dicho ocurra es preciso que el arte de trabajar con la palabra no se divorcie de las realidades fundamentales del hombre, que los habitantes de un país encuentren en sus poetas, ensayistas y narradores, no sólo los retratos de su sociedad, en los cuales de seguro encontraran sus propios gestos y actitudes, sino además el meollo existencial del hombre atemporal, ese desencuentro que lo funda, ese silencio enfermizo que le permite el habla, esa oscuridad intransitable que le desvía la mirada hacia la claridad. La literatura es una correspondencia recíproca entre un secreto escurridizo y una revelación ilusoria. Un accidente, un evento y la eternidad. Cada hoja escrita tiene su complemento en una vacía, el tiempo encontrado y fijado se deforma en un tiempo perdido y escurridizo. Todo lo que no es dicho permite el decir, lo revelado descansa en la imposibilidad de iluminar lo que sigue oscuro. La obsesión de captar la belleza está aunada a su permanente movimiento.


Un libro sería así una mercancía que en vez de crear a un sujeto aislado contribuiría a crear a un colectivo en cada ser; en vez de propinar una desgarradura en el cuerpo físico, imaginario y cognoscitivo del lector, es decir, en vez de crear una falta que sería la señal de la alienación, crearía una completud, una tierra psíquica, un pueblo en el alma, colmaría un hueco abierto por la ausencia mía dentro del otro y la del otro dentro de mí. El libro en la sociedad socialista también tiene que ser un espacio suprahistórico donde ordenamos nuestras palabras y con ellas nuestras vivencias, nuestras ocurrencias y celebramos la ocasión de compartirlos como hostias de lenguaje.

Tuesday, July 17, 2007

CONDICIÓN DE LECTOR: CARLOS YUSTI. Tomado de "Tiempo Universitario", Valencia, 16-7-07, edición 555, p. 6


martes 17 de julio de 2007

CONDICIÓN DE LECTOR: CARLOS YUSTI. Tomado de "Tiempo Universitario", Valencia, 16-7-07, edición 555, p. 6

Condición de lector: Carlos Yusti.

1- ¿Qué libro relee, qué autor? A Voltaire, y el libro que releo siempre Los papeles póstumos del club Pickwick, de Charles Dickens.

2- ¿Qué libro no pudo terminar y por qué? Lolita , de Vladimir Nabokov, mi ritmo siempre han sido las mujeres maduras.

3- ¿Qué autor no le gusta? Paulo Coelho, por lo elemental de su estilo y por las obviedades babosas que escribe.

4- De todos los lugares de su casa, ¿cuál prefiere para leer? El sofá de la sala.

5- ¿Le gusta leer fuera de su casa? ¿Cómo y en dónde? Cuando era joven leía en cualquier parte, un café, una plaza, etc. Ahora sólo lo hago en la casa.

6- ¿Qué géneros prefiere: narrativa, ensayo o poesía? Ensayo y narrativa, y una que otra obra de teatro.

7- ¿Cuál es su autor preferido? Witold Gombrowicz.

8- ¿Hay algún verso o fragmento de libro que recuerde y repita? “La vida me enseñó los libros”, en las Memorias de Adriano.

9- ¿Qué autor le parece poco valorado? Gabriel Jiménez Eman, Orlando Chirinos. No obstante tienen fieles y consecuentes lectores en los que me cuento.

10- ¿Qué libro le hubiera gustado escribir? Los tres mosqueteros o Moby Dick o Doña Bárbara en estilo gay.

11- ¿Con qué personaje literario se identifica? Con Sancho Panza.

12 . ¿Con qué libro ha llorado? Más que llorar me han producido mucha tristeza El coronel no tiene quien le escriba, Bajo las ruedas, de Herman Hesse y algunos cuentos de Francisco Massiani.

13. Nombre tres libros con los que se ha sentido un lector agradecido. 1.- Rayuela. Esta novela de Julio Cortázar es un reto humanístico y cultural sin igual. 2.- Los ensayos de Michel de Montaigne. El ensayo como género elástico y erudito es su gran enseñanza. 3.- Vida y opiniones del Caballero Tristram Shandy. Novela que prefigura la novela contemporánea y la que vendrá.

14. Si usted fuese miembro de la Academia Sueca, ¿a quien le daría el Nóbel de Literatura?A Ernesto Sabato. Sobre Héroes y tumbas es un novelón inagotable.

15. ¿Que libro le recomendaría a Dios? Las obras completas del Marqués Sade.

16. ¿Qué libro invitaría a leer al Diablo? Todos los libros de autoayuda para fastidiarlo nada más.

Carlos Yusti (Valencia, 1959). Es pintor y escritor. Ha publicado los libros Pocaterra y su mundo (Ediciones de la Secretaría de Cultura de Carabobo, 1991); Vírgenes necias (Fondo Editorial Predios, 1994) y De ciertos peces voladores (1997). En 1996 obtuvo el Premio de Ensayo de la Casa de Cultura “Miguel Ramón Utrera” con el libro Cuaderno de Argonauta. En el 2006 ganó la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, en la categoría Crónica, por su libro Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión. Como pintor ha realizado 28 exposiciones individuales. En la actualidad es el director editorial de las revistas impresas Fauna Urbana y Fauna Nocturna.

Thursday, July 12, 2007

SUSPENSIÓN DE LA EXPOSICIÓN AFICHES EQUÍVOCOS DE GUILLERMO CERCEAU Y LUIS MAVILLA


Estimados Panas: Lamentablemente, se suspendió hasta nuevo aviso la exposición de afiches titulada "AFICHES EQUÍVOCOS DE GUILLERMO CERCEAU Y LUIS MAVILLA", PAUTADA HOY 12 DE JULIO A LAS 7 PM EN LA ALIANZA FRANCESA. Estamos consternados por las molestias que tal suspensión traiga consigo. Sin más, José Carlos De Nóbrega.

RESPUESTA AL CUESTIONARIO FORMULADO POR RAFAEL SIMÓN HURTADO. CONDICIÓN DE LECTOR: JOSÉ CARLOS DE NÓBREGA



Estimado Amigo: Ahí te va la respuesta:




Condición de lector: José Carlos De Nóbrega.




1.- ¿Qué libro relee, qué autor? Los Clásicos, por supuesto. En este momento releo la obra de Elías Canetti, un autor que ni la academia ni las modas logran devaluar en el más abyecto de los silencios. Asimismo lo hago con Macbeth de Shakespeare, bien acompañada la lectura con la magnífica versión cinematográfica de Akira Kurosawa: Trono de Sangre. Ser testigo de las metamorfosis inherentes al discurso poético me place más que la enumeración soporífera de los títulos y las condecoraciones de los grandes doctores en letras (una aspirante al doctorado mostró recientemente su asombro ante la Orden de las Mangueras Desbraguetadas, en su Primera Clase, conferida a un Maestro de quien sólo refería tonterías). ¡Vaya semejante consuelo!




2.- ¿Qué libro no pudo terminar y por qué? Todavía sigo disfrutando la lectura de la obra poética de Ledo Ivo (1940-2004). La tomo y retomo sin ningún dejo de culpabilidad. Me planteo un millón de excusas para no terminarlo.




3.- ¿Qué autor no le gusta? De ésos prefiero no hablar.




4.- De todos los lugares de su casa, ¿cuál prefiere para leer? Mi gabinete épico, lírico y popular.




5.- ¿Le gusta leer fuera de su casa? ¿Cómo y en dónde? Tendido en la tierra, bajo la cual hormiguean seres fantásticos y caníbales.




6.- ¿Qué géneros prefiere: narrativa, ensayo o poesía? La literatura es una sola; es como la Biblia: multigenérica y plena de voces diversas y contradictorias. La fe no es nada sin la dialéctica.




7.- ¿Cuál es su autor preferido? Comprende la cadena de autores atados a la angustia de las influencias. De Kafka a Borges; de Cervantes a García Márquez; de Balzac, pasando por el epiléptico y febril Dostoievski, a Bryce Echenique; de Virgilio a Orlando Chirinos o Slavko Zupcic. De Montaigne / Bacon a Pedro Téllez o Guillermo Cerceau.




8.- ¿Hay algún verso o fragmento de libro que recuerde y repita? Ha hablado el viento una lengua extraordinaria, Enriqueta Arvelo Larriva.




9.- ¿Qué autor le parece poco valorado? De ésos hay muchos: mal leídos y peor digeridos. ¿Quieres un nombre? En nuestro medio, Elías Canetti o León Trotsky.




10.- ¿Qué libro le hubiera gustado escribir? Los de Paulo Coelho, para complacer a una amiga que porfía en darse de cabezazos contra el muro lamentable, amén de poseer una obscena chequera. Por otra parte, quizás Pedro Téllez –atribulado por Carlos Yusti- escribiría los libros místicos de Conny Méndez. No, en serio, el que aún acaricio entre la vigilia y el sueño.




11.- ¿Con qué personaje literario se identifica? Con Groucho Marx, pues no simpatizo con grupos que me admitan como miembro.




12.- ¿Con qué libro ha llorado? La risa desencajada y sin consolación que provoca el Quijote de la Mancha.




13.- Nombre tres libros con los que se ha sentido un lector agradecido. Entre ellos El Perseguidor y otros relatos de Julio Cortázar, La Conciencia de las Palabras de Elías Canetti y los Ensayos Completos de Montaigne.




14.- Si usted fuese jurado de la Academia Sueca, ¿a quien le daría el Nóbel de Literatura? Al loquito que inventó el hit, le dio un botellazo a Juan y recibió una tunda de Manuel. A Borges no le hace falta el Nobel de Literatura.




15.- ¿Que libro le recomendaría a Dios? El Diccionario del Diablo de Ambrose Bierce.




16.- ¿Qué libro invitaría a leer al Diablo? La Poesía de San Juan de la Cruz y la prosa pedigüeña del cura Rivolta (sin duda un heterónimo de Madame Kalalú). Salud, afición.

Thursday, July 05, 2007

INVITACIÓN A LA EXPOSICIÓN "AFICHES EQUÍVOCOS" DE GUILLERMO CERCEAU Y LUIS MAVILLA EN LA ALIANZA FRANCESA


Valga la invitación a la exposición "Afiches Equívocos" de Guillermo Cerceau y Luis Mavilla, cuya inauguración está pautada para el jueves 12 de julio de 2007 y su clausura será el día martes 31 de julio, en la sede de la Alianza Francesa de Valencia (ubicada en la urbanización El Viñedo, avenida 139, n° 102-28). En el marco de dicha exposición, los días miércoles 18 y 25 de julio se realizarán dos charlas acerca de la fotografía: la primera sobre Diane Arbus (a cargo del escritor José Carlos De Nóbrega) y la otra sobre Lewis Carroll (a cargo del narrador Richard Montenegro), en la Alianza Francesa a las 6 pm.

Wednesday, July 04, 2007

ANTOLOGÍA PARA INICIADOS. Carlos Yusti


Valencia es una ciudad a la cual detesto y sufro (no siempre en ese orden) con insana vehemencia. Su actividad creadora la hace cada tanto tolerable. Sus poetas, pintores, actores de teatro y algunos dementes escapados del psiquiátrico de Bárbula le otorgan su picaresca y ese acorde pintoresco sin igual; sin mencionar su godarria histórica que todavía sobrevive en los intersticios de la vida mundana y silvestre.

La historia literaria de la ciudad es tan ancestral como su emperifollado conservadurismo. Escribir es fácil, pero lo complicado es convertirse en un escritor que pueda sobresalir de la foto de grupo y para ello a veces el talento es menos importante que las relaciones públicas. A sotto voce se especula que el medio cultural valenciano es sólo una maricocracia en pleno ejercicio de sus poderes y facultades. Algo ferdydurkiano posee la atmósfera literaria de Valencia y por esa razón quizá también me gusta el ambiente. El manicomio de egos inflados de inmadurez y nadería va campante por las tertulias, los brindis y cualquier otro sarao literario. Escritores de primer, segundo y tercer orden se labran sus orillas, sus feudos a fuerza de triquiñuelas viles o risueñas. Quienes tengan veleidades de escritor más que preocuparse por el estilo deben abocarse por encontrar su sitio en el ladrillaje de autores que conforman la gran pared literaria de la ciudad. Como nunca he tenido claro cuál es mi lugar, intento trepar los muros y traspasar cualquier tipo de lindero.

La ciudad con todo su vaho literario viene de nuevo, pero esta vez no vuelve en algún nostálgico recuerdo, sino que llega en formato de libro antológico: Palabras de anunciación y otras adyacencias. Titulo algo elucubrado, un poco críptico, pero enseguida el subtitulo lo esclarece: antología plural en celebración de los 415 años de la fundación de la ciudad de Valencia. La selección y el prólogo pertenecen a Néstor I. Rivera Urdaneta.

Sin abrir el libro traslado la mirada a la contraportada atiborrada de rostros conocidos, de autores que he leído (algunos por cumplir con la tarea y otros por el sólo placer de leer buena literatura), de escritores amigos (y uno que otro no tanto) con quienes he compartido alguna cerveza o una buena discusión sobre literatura. El libro es una buena excusa para hacer algunas digresiones sobre las antologías y en ese plan.

Toda antología que se precie es más significativa por los autores que no incluye que por aquellos que la conforman. Otro rasgo necesario y distintivo es la excusa (o razones) del compilador para antologizar a un determinado autor y dejar al margen a otro. De igual forma es necesario destacar que las antologías antes que ser una guía de los derroteros literarios, es el surrealista encuentro de autores dispares en la mesa de operaciones de un compilador equis con paraguas incluido o casi.

Sobre la antología en particular que ha suscitado estas líneas se puede aseverar que sobran los nombres de José Napoleón Oropeza, José Joaquín Burgos y Fracisco Martínez Liccioni. Oropeza no necesita de esta antología, pero quizá el compilador consideró que el libro sí lo necesitaba a él, ya saben, para darle seriedad y status al libro. Burgos es un caballero andante de la poesía y la narrativa, con sus aciertos y yerros a la par, demostrando una constancia envidiable. Honradez y oficio con la palabra le permiten estar o no estar en cualquier antología. Liccioni tiene un pulso poético firme que ya ha marcado sus pautas correspondientes. Entre los nombres que faltan tenemos a Jesús Puerta, María Narea, Luis Cedeño, Sergio Quitral, Carlos Osorio, Héctor Gustavo Alvarado.

Con respecto a los textos que conforman el libro ninguno tiene desperdicio. Por supuesto los cuentos escritos por Slavko y Rafael Simón tiene ese talante de inmejorable literatura. Los ensayos de Pedro Téllez y José Carlos De Nóbrega son síntoma de que el género ensayístico se encuentra en buenas manos. En suma, el libro deja un buen sabor en el alma y eso ya es bastante. Antología para iniciados y novicios con veleidades de tinta impresa.

Como coda final sólo tengo que citar al compilador: “Es obligante acotar, recordando los criterios subjetivos del compilador a la hora de escoger los trabajos que nutren una antología, que palabras de anunciación y de otras adyacencias no es concluyente ya que importantes nombres no aparecen en el texto,…” Esta tampoco es una crítica concluyente y uno que ha llegado a esto de la literatura con pie plebeyo va deshojando la margarita del si me quieren o no me quieren por pura maricada. Pero la literatura con el tiempo hace su propia selección natural, su conclusiva antología, lo que no hay es que desesperarse.


Tomado de Tiempo Universitario, Valencia 02 de Julio de 2007 / 4ªEtapa / Año XII, Nº 553, Columna Muestras sin Retoques, página 6. Por supuesto, es cortesía de nuestro amigo Rafael Simón Hurtado.

Monday, July 02, 2007

EL LIBRO Y EL SOCIALISMO: VINDICACIÓN DE UNA HERRAMIENTA REVOLUCIONARIA E INDEPENDIENTE (1).


EL LIBRO Y EL SOCIALISMO: VINDICACIÓN DE UNA HERRAMIENTA REVOLUCIONARIA E INDEPENDIENTE.
José Carlos De Nóbrega.

1.- En otras palabras: durante la dictadura, no podrá hablarse seriamente de crear una nueva cultura, si por tal entendemos su elaboración a nivel histórico superior.(...)Pero por su esencia no es la dictadura del proletariado una organización cultural que crea una nueva sociedad, sino un orden de combate revolucionario para conseguirla. León Trotsky, Literatura y revolución (1923; 2006, El Perro y la Rana).

Este aserto cobra significación en el debate que aborda la inclusión de las mayorías en el fenómeno cultural, tanto en el papel de espectadores activos como en el de hacedores auténticos más allá de una mera apreciación de lo pintoresco y autóctono. Se diluye la frontera entre lo culto y lo popular: el libro ha de ser un instrumento de liberación del intelecto y la espina dorsal, estremecidas ambas instancias de placer estético. La literatura clásica y actual se ha servido de la cultura popular para la escritura de obras que aún sorprenden a los lectores de hoy: el Quijote, el teatro de Lope de Vega, los romances castellanos, el Romancero Gitano de García Lorca; la poesía del decir de voces como las de Neruda, los hermanos Machado, Miguel Hernández, o Ernesto Cardenal. No se puede obviar el inconveniente que es procurar una cultura proletaria, pues la dictadura del proletariado constituye un período de transición y no un fin en sí mismo. Por lo tanto, no es anatema leer a Homero, Virgilio, Dante, Bocaccio, Shakespeare, Cervantes, Garcilaso de la Vega, Dostoievski, Tolstoi, asumiendo en una mentalidad comprensiva de amplio espectro la condición ideológica, socioeconómica, religiosa y cultural de cada cual. Guillermo Cerceau me había contado que en una reunión del Ministerio del Trabajo había surgido esta revelación: Cuando un obrero lee poesía, sin duda ocurre un acto revolucionario. En este caso, Trotsky se refiere a la política cultural: esto es la “asimilación sistemática, bien planeada, y naturalmente crítica, de los elementos más indispensables de la antigua cultura”. Las propuestas plásticas de Armando Reverón y Bárbaro Rivas, sin mediar la problemática de la formación académica y/o autodidacta, poseen una calidad innegable sin que la una excluya a la otra. ¿Acaso la obra de Juan Félix Sánchez es de menor valía estética que la de Carlos Raúl Villanueva? No es asunto de acentos ni de énfasis: el habla andina al igual que un castellano intervenido por la entonación francesa se dan el gusto de proponer un discurso artístico válido, personal y seductor. El arte sucede y la rosa es sin por qué, aforismos que nos incluyen y reconcilian sin importar –en primera instancia- quién fue Whistler o Angelus Silesius.

Sunday, July 01, 2007

JULIO DE 2007: MES ANIVERSARIO DEL GRUPO LI PO


CELEBRANDO EL TERCER ANIVERSARIO DEL GRUPO LI PO:

Están cordialmente invitados a las actividades relativas al mes aniversario de nuestro grupo. He aquí la programación dedicada a la persistente generosidad de nuestro querido público:

Sábado 7 de julio, Lectura de textos literarios por miembros del grupo.

Sábado 14 de julio, Construcción de un manifiesto del Grupo Li Po: posición en torno a la distinción de lo culto y lo popular; la política y el estado; la cultura y la revolución; hacia una visión de lo estético y la interrogante sobre la pertinencia de lo ético en una coyuntura de cambio.

Sábado 21 de julio, Homenaje al poeta Li Po.

Sábado 28 de julio, De la Guerrilla Mediática: Wu Ming, Yes Men, el Comandante Marcos y otros focos de infiltración crítica de los mass media.

La cita es, como de costumbre, a las 10:30 am en el ámbito hospitalario y cómplice de la sede de Librerías del Sur (Valencia), primer nivel del Centro Comercial Camoruco, Avenida Bolívar Norte.

Thursday, June 28, 2007

AFICHES EQUÍVOCOS DE GUILLERMO CERCEAU & LUIS MAVILLA


AFICHES EQUÍVOCOS DE GUILLERMO CERCEAU & LUIS MAVILLA

José Carlos De Nóbrega


Los afiches se dirigen, por lo general, a satisfacer necesidades propagandísticas: las vinculadas a la divulgación de ideologías o a la comercialización de productos y cachivaches de toda especie (desde fármacos que combaten la disfunción eréctil hasta sucedáneos filosóficos tales como Pare de Sufrir o El Mapa del Tesoro). Confieso, a tal respecto, haber estado a punto de comunicarme telefónicamente con la bombera en hilo dental: me dispongo a pagar el precio de apagar su fuego, por supuesto, manguera –perdón, celular- en mano. De algo sí estoy seguro: no hay ninguna diferencia entre embriagarse musitando incansablemente tres o cuatro consignas políticas y recibir la gracia del agua bendita de o rio Jordan: hacen más llevadera la vida, pues el círculo de poder correspondiente piensa y modifica el mundo por nosotros. En esta exhibición de afiches, Guillermo Cerceau y Luis Mavilla persisten en convocar las Letras & Formas en un descarado e impune acto de provocación. Solamente para que no nos demos cuenta de que la alienación urbana nos impide reírnos de la precariedad del mundo. Las manchas multicolores vomitan papel periódico idiota que obstruye la sensibilidad poética y carnal del plexo solar: Todo es blanco excepto la muerte, las huellas tan sólo conducen a sepulcros blanqueados que resguardan la carroña y la putrefacción de la humanidad guiada en una cadena bovina y enceguecida. Los aforismos, soportados por las imágenes caóticas, retan en su simplicidad formal –en una imaginería que apunta a lo originario y lo elemental- el abstruso y manierista discurso de la estupidez de las academias, los mass media y los púlpitos político-consolatorios. El Último Llamado se vale del humorismo negro y descarnado de ojos solitarios -¿se trata de un guiño cómplice o de un Polifemo atribulado?- que horadan puertas y quesos manchegos, en la lectura de un antidecálogo que triza las solemnidades bobas del formalismo religioso, filosófico, ético y estético. El conjunto de afiches se presta a las más variadas y descocadas lecturas: se puede asumir como diez aforismos ilustrados, o una décima en verso libre sin importar que su abordaje sea hecho y derecho o torcido; mejor aún, se nos antoja una parodia de esas presentaciones en Power Point que atiborran nuestro buzón electrónico: se trata entonces de leer en esa risa que no es de locos para luego remitir siete copias a otros amigos, de manera que obtengamos la gracia y la venia de la Fortuna: reconocernos en nuestra ridícula majestad ante el monitor.


Valencia de San Simeón el Estilita, 27 de junio de 2007.

Sunday, June 17, 2007

SAN SIMEÓN EL ESTILITA. Guillermo Cerceau.


04.06.06
San Simeón el Estilita
Publicado en avatars en 10:54 pm por gcerceau

Los extremos a que nos puede conducir la fe son tan asombrosos como aquellos del odio o del amor. Tal vez, al fin y al cabo, toda pasión tenga sus rincones oscuros. Simón el Estilita fue un santo del siglo V que vivió en el tope de una columna de diecisiete metros de altura, para cumplir con lo que según él mandaba el evangelio, sin ser molestado por los curiosos (antes había probado un lugar retirado y más tarde una cueva). Se cuentan historias que nos asombran, no tanto porque se trate hazañas irrepetibles, sino porque el sentido de las mismas nos elude, a nosotros, una especie curtida por el psicoanálisis y el marxismo. Dicen que aprendió de memoria los Salmos, para poder leerlos en su mente sin necesidad de tener el libro a mano, un objeto menos que cuidar en su exigua morada. También dicen que el emperador Marciano, disfrazado, se le acercó para escuchar su sabiduría predicada desde lo alto (aunque no sabemos si fue su consejero, o si el emperador aprendió acerca del poder). Casi cuarenta años, hasta sus últimos días, lo pasó en esta columna (de allí el nombre de “estilita”, o “el de la columna”). Rigores de la fe o extravagancias que nunca podremos descifrar, mantienen siempre abierta la pregunta de lo que realmente somos.

Estas palabras, que tal vez digan menos de lo que Simeón merecería, me fueron sugeridas por Richard, custodio de los bienes seculares de Li Po.
1 comentario »
Yilly Arana dijo,
Abril 8, 2006 en 12:21 am
Y yo que, hasta ahora, viví creyendo que la estatua de la Plaza Bolívar en el centro de Valencia, era de Simón Bolívar. ¡¡ Ahora sé que es de Simón el Estilita !!
Comentario 2: Definitivamente Valencia es una ciudad surrealista: no olvidemos el Simón del Desierto de Luis Buñuel. José Carlos De Nóbrega, Valencia de Simeón El Estilita, 17 de junio de 2007.

INVITACIÓN A UNA CHARLA SOBRE SUSAN SONTAG Y LA APRECIACIÓN CRÍTICA DE LA FOTOGRAFÍA



Estimados amigos:

A nombre del Grupo de Incursiones Culturales y Científicas Li Po, les invito el sábado 23 de junio de 2007 a la charla coordinada por Guillermo Cerceau que abordará una de las aproximaciones ensayísticas más brillantes en torno al arte de la fotografía: Regarding the pain of others (Acerca del dolor de los demás) de Susan Sontag. La actividad significa el cierre del Ciclo de Charlas sobre la Fotografía titulado "Una Parada del Dolor". La cita, como de costumbre, es a las 10:30 am en la sede de Librerías del Sur (Kuai Mare), primer nivel del Centro Comercial Camoruco, Avenida Bolívar Norte.
Nota: La charla en cuestión fue pospuesta para el sábado 30 de junio, a las 10:30 am en el mismo espacio cultural, puesto que nuestro pana Guillermo se encontraba enfermo. En su lugar leí cinco cuentos míos del libro "El Dragón Lusitano y otros relatos": el primero fue el cuento que da título a la colección, luego Decálogo de la Perfecta Valencianidad, The Marin's Women Fans Club, La Segunda Muerte de Cristóbal Ruiz y Postales para Mamá (Un Tríptico Aproximativo). Todos esos relatos pueden ser leídos en este blog, a tal respecto revisar el año 2006. Agradezco a nuestro selecto y consecuente público la atención prestada.


Sin más, su amigo José Carlos De Nóbrega.
Valencia de San Desiderio, 24 de junio de 2007.

Tuesday, June 12, 2007

PROGRAMA "LA CULTURA EN CURSO", JUNIO-JULIO 2007


PROGRAMA "LA CULTURA EN CURSO", JUNIO-JULIO 2007

20 de junio de 2007: El libro y el socialismo a cargo de Melquíades Labrador y José Carlos De Nóbrega. Lugar: Cinemateca Nacional, Guacara. Hora: 9 am. Radamés Muñoz (Librerías del Sur, Valencia) sustituyó a Melquíades Labrador.

25 de junio de 2007: El libro y el socialismo a cargo de Julio Borromé y Radamés Muñoz(Librerías del Sur) y José Carlos De Nóbrega (Red de Escritores). Lugar: Casa de la Cultura, Bejuma. Hora: 2 pm.
7 de julio de 2007: El libro y el socialismo a cargo de los escritores Arnaldo Jiménez y José Carlos De Nóbrega (Red de Escritores). Lugar: Sala Ana Pavlova del Teatro Municipal de Puerto Cabello. Hora: 8:30 am.

13 de julio de 2007: El libro y el socialismo a cargo de María Guevara (Editorial El Perro y la Rana) y José Carlos De Nóbrega (Red de Escritores). Lugar: Aldea Universitaria de Los Guayos. Hora: 2:00 pm.

Sunday, June 10, 2007

INVITACIÓN A UNA CHARLA SOBRE ROBERT CAPA



El Grupo de Incursiones Culturales y Científicas Li Po les invita a la charla que el cineasta Andrés Cerceau brindará acerca de la obra fotográfica de Robert Capa. Ello en el marco del Ciclo "Una Parada del Dolor" que aborda el discurso fotográfico. La cita, como de costumbre, es el sábado 16 de junio a las 10:30 am en la sede de Librerías del Sur (Kuai Mare), ubicada en el primer nivel del Centro Comercial Camoruco, Avenida Bolívar Norte.
Aprovechamos la oportunidad para recordarles que el sábado 23 de junio de 2007 se ofrecerá una charla sobre la aproximación crítica de Susan Sontag al arte fotográfico. Dicha conversación estará coordinada por el escritor Guillermo Cerceau.

POEMAS DE SERGIO QUITRAL


Poemas de Sergio Quitral
GIMNASIO
En la vidriera iluminada del gimnasio
gente que corre
gente que pedalea en sus máquinas
afuera
la noche sabe que sus vidas
no irán a ninguna parte
corren
pero la noche es más rápida
¿cómo podrán escapar de un cuarto negro
y del encierro de sus vidas
y del viejo televisor
cuando ya sean viejos?
La noche es más rápida
corren
pero la noche afuera sabe
que la muerte
viaja sentada en nosotros


LOS AMANTES Y EL ARBOL
DE LA ABUNDANCIA
Los amantes se desvisten
igual que los mercados que abren
sus tiendas de noche
y salen los jardines del cemento
los melones y corazas se muestran abiertos
y como el amor las legumbres
que habían estado dormidas despiertan
y lo que está oculto emerge de las tinieblas
y el pescado escondido en el mar
cae sobre las mesas
y todo lo robado
al mar y a la tierra
comienza a existir a gritos
del árbol derribado de la naturaleza
solo el corazón del hombre queda oculto
y su amor enterrado
quizá nunca halla madurado demasiado
y permanezca palpitando
inflado y vacío
y sea como la fruta que se pierde
y comen los pájaros
al cerrar los camiones de la carne
bajo el árbol invisible de la abundancia

EN LA GUAIRA
En la Guaira todos llevan calladas sus tragedias
y aunque el mercado grita
las calles quieren unión
y estrechan a los dolientes
y aunque las piedras no recuerdan haber rodado
las estatuas miran el mar suspendidas y pálidas
Aquí la tierra quiere perder la memoria
y la virgen extiende los brazos
con el bebé perdido
y la gente al caminar siente un muñón o
una pierna que les falta
y todos sienten algo que olvidaron
o dejaron en casa
todos llevan grietas y si el viento grita
nadie responde
y el suelo se sostiene imperturbable y solemne
cubriendo a los muertos
y aunque el mar no recuerda
aquellos que recuerdan
no quieren recordar

Sergio Quitral nació en 1964, en Chile, residenciado en Venezuela desde 1980. Profesor egresado de la Universidad de Carabobo en Ciencias Sociales. Ensayista en temas de arte y poesía, colaborador de "Tuna de Oro" y revista "Poesía" en la UC. Profesor de Arte del Centro Piloto Luis Eduardo Chávez del Ateneo de Valencia. Libros publicados: "La promesa que nos hace la Noche", 1er. Premio Bienal "Roque Muñoz", editado por Secretaria de Cultura Gobierno de Carabobo, en la colección María Clemencia Camarán (2002). "La balsa de Medusa" Colección Primer Libro Poesía de la Universidad de Carabobo (2002). "Aquel Viento sin Nombre", edición personal Hermana Poesía (2004). "Sobre tigres, hombres y sueños" Premio Conac, Poesía Concurso Nacional de las Artes, edición "Cada día un libro" (2006).

Thursday, June 07, 2007

CARTA ABIERTA A LOS ORGANIZADORES DE LA I FERIA INTERNACIONAL "ARTE NUESTRO DE CADA DÍA"


CARTA ABIERTA A LOS ORGANIZADORES DE LA I FERIA INTERNACIONAL "ARTE NUESTRO DE CADA DÍA". José Carlos De Nóbrega.

A quien pueda interesar o de cómo no bastan las buenas intenciones.


Estimados amigos: Valga la oportunidad para extenderles un cordial saludo. La presente comunicación es movida por mi preocupación en torno al éxito de la gestión cultural de esta administración, guiada por un espíritu de inclusión, participación y vindicación de las masas como espectadoras del hecho artístico (en la ausencia de la intermediación burocrática y académica que funjan de factores esterilizantes). Visité la Primera Feria Internacional del Arte (realizada en el Parque Recreacional Sur de Valencia entre el 25 y 29 de mayo de 2007) el día sábado 26 a las dos y treinta de la tarde, constatando una serie de detalles que afectan un montaje propicio y adecuado de las obras allí exhibidas:


1.- No hubo una identificación completa ni pertinente de las obras expuestas, tan sólo en algo más del cincuenta por ciento de los casos se indicó el nombre del artista, sin que se especificaran datos importantes y puntuales como el título del trabajo, el año de producción, la técnica de ejecución y las dimensiones. Se me informó que en uno de los casos la identificación del artista fue errónea, lo cual sume a la muestra en la inexactitud y la ausencia de rigor curatorial.


2.- Se ha echado de menos la edición de un Catálogo pertinente de la exposición en tanto herramienta que facilite al espectador y al crítico de arte su pleno disfrute. Qué decir de su utilidad en cuanto reseña histórica de la colección.


3.- No comprendemos qué enfatiza o qué destaca la exposición a nivel curatorial. Si bien hay obras muy dignas del aprecio del ojo crítico -el magnífico toro de Roger Sanguino o una exquisita virgen de Rosa Baroni-, no encontramos un conjunto representativo de la evolución del arte actual en Venezuela. Nos parece que a nivel genérico hace falta la instalación, el ready made (por ejemplo citamos a Hernández Diez, Muu Blanco o Javier Téllez) y -en especial- la fotografía (en el stand de Librerías del Sur, en cambio, observamos un libro magnífico que recoge la obra fotográfica de Alexis Pérez Luna).


4.- Hay que corregir las evidentes fallas en la disposición e iluminación de las obras. Incluso se detectaron fugas de agua que afectan la observación de los trabajos por parte del público lego y el crítico especializado.


5.- Consideramos que para tener el calificativo de internacional, la muestra debería contar con la presencia de artistas latinoamericanos invitados. Si bien la presencia extranjera es patente a nivel de charlas, conferencias y conversatorios (Icleina Cattani de Brasil, Jorge Sepúlveda de Chile o Martha Lombardelli de Argentina), los artistas latinoamericanos invitados justificarían y ampliarían la trascendencia del evento. Mención aparte merece la escasísima participación de los artistas del estado Carabobo, la cual es injustificable.


Advertimos que la intención de la presente es constructiva y atiende a un espíritu asertivo y de colaboración. Sin más por el momento, queda de usted su amigo José Carlos De Nóbrega.


P.S. Miguel Ángel Baloa contestó la comunicación anterior el 6 de junio de 2007, aduciendo que la coordinación regional del IAIME (Instituto de las Artes de la Imagen y el Espacio) no fue tomada en cuenta para el montaje de la fallida Feria del Arte Nuestro de Cada Día. Se impuso nuevamente el centro sobre la periferia: el funcionariato de Caracas, según su testimonio, es el responsable de la curaduría, la agenda de actividades y la logística del evento. Agradecemos a Miguel Ángel su atenta respuesta.


Por su parte, Gerardo Zavarce, invitado al evento como conferencista (el día lunes 28 de mayo disertó sobre Diálogos entre saberes y experiencias. David Palacios), publicó el 4 de junio un artículo crítico sobre la referida Feria en el cuerpo Escenas, p. 12, del diario "El Nacional". Entre sus argumentos destacan que además de la escasa afluencia de público, no hubo una convocatoria ni un llamado a la participación activa de las comunidades como espectadoras y hacedoras de arte. Se infiere entonces que instancias como las Misiones Sucre y Cultura no coadyuvaron en el encendido y funcionamiento del Tercer Motor, ingenio atinente a la educación y la cultura como factores de formación integral de nuestro pueblo. Funcionó más el marketing de los recuerdos de la Feria antes que la exhibición de lo más representativo y novedoso del arte latinoamericano. Leamos finalmente el cierre preocupado y preocupante que Zavarce da a su ensayo: "Una acción cultural 'desde' y 'con' la sociedad implica sustituir la noción egótica de 'democratización cultural' por una noción de democracia cultural".
He aquí el diálogo abierto a la luz de un auténtico ejercicio crítico, más allá del silencio complaciente y la estéril agenda informativa ocupada en confundir la libertad de expresión con intereses mezquinos y muy particulares. El comodín es un llamado a la participación de nuestra gente en el devenir del conocimiento científico y estético del país real, no en el tira y encoge mediático que reivindica la mayoría de las veces un discurso bipolar y cretino.


En Valencia de San Desiderio, mayo-junio de 2007.

Saturday, June 02, 2007

5 AFORISMOS SOBRE DIANE ARBUS


5 Aforismos sobre Diane Arbus.
José Carlos De Nóbrega.

¿Proclama la provincia que eres bella
y contigo comparan a mi Lesbia?
¡Oh siglo necio y falto de elegancia!
Gayo Valerio Catulo, 20 poemas de amor.


1.- Todo para ellos sucede como en un cuento de hadas. Los monstruos nacieron con su trauma. Ellos ya han pasado su prueba en la vida. Ellos son aristócratas. Diane Arbus. La obra fotográfica de Diane Arbus es una apología a la tara física, psíquica y social como síntoma inequívoco de la belleza, al margen de los convencionalismos sociales y estéticos que fundan las megalópolis como Nueva York; precisamente, su morboso encanto nos aguarda en los callejones, los prostíbulos y los círculos circenses y marginales. No es de extrañar que una película como Freaks de Todd Browning –condenada y sepultada durante años en los anaqueles de la censura moralista de Hollywood- excitara su mirada perturbadora, erótica y lasciva. El discurso fotográfico de Diane Arbus es frontal, descarnado y prevaricador; su extremismo plástico nos retrotrae la poesía de Charles Baudelaire, la desgarradora narrativa libidinosa del Marqués de Sade e incluso la crueldad del trazo en Goya como retratista implacable de su tiempo. En la foto A young brooklyn family going for sunday outing, el rostro desquiciado del hijo mayor rompe la solemnidad y severidad del grupo familiar; el género del retrato en familia es satirizado magistralmente por un ojo que procura anarquizar la abulia del domingo en Coney Island. La escena de Jewish Giant at Home... registra a un gigante doblando la cerviz ante una madre castradora y un padre indiferente, como si fuese una relectura de La Metamorfosis de Kafka: el Lar comprime y deprime en blanco y negro, sin misericordia. Va de la mano con el entorno familiar de la artista, disfuncional, caótico y sometido a la tensión habida entre la moralidad burguesa y judaica -plena de acoso punitivo y terrorista- y el exhibicionismo y la disposición primaria a la orgía y el libertinaje. No en balde Diane mostraba a sus íntimos su colección iconográfica de testículos, como si los ovoides fetiches constituyeran bocetos que prefiguran una obra mucho mayor. Fotografiar lo monstruoso, lo aparentemente maligno, es el sucedáneo inverso de la búsqueda mística: congraciarse con el otro en su dolor, atizada la mirada en una ternura sin par.


2.- A veces, Diane pensaba que su terror estaba vinculado a algo que yacía en lo más profundo de su subconsciente. Cuando contemplaba el esqueleto humano o la mujer barbuda pensaba en un ser oscuro y antinatural que llevaba oculto dentro de sí misma. Patricia Bosworth. Hay una serie de fotografías que vinculan lo político con lo grotesco, lo oprobioso y lo terrorífico. Son las referidas a las convenciones o cónclaves de los partidos tradicionales en Estados Unidos. Los valores de identidad nacional y pertenencia son reducidos a la ridiculez, el despropósito y el mal gusto. En Man in an indian... el penacho piel roja constituye una máscara que refuerza el insulso e ingenuo optimismo del ciudadano caucásico y protestante, envuelto en un jolgorio alienante que deslegitima el discurso libertario y el disentimiento. Otro partidario es atrapado por la cínica mirada transparente del lente: la reveladora pose es la de un pálido y escuálido zombie con la visión extraviada en ningún lugar, la bandera a la diestra y las chapas de la propaganda en el pecho como si fuesen medallas que premian la medianía y el anonimato en los bleachers del Yankee Stadium o en las butacas del Madison Square Garden. Una tercera fotografía no nos sacude tal apreciación pesimista de la ciudadanía: el rostro cetrino y desencajado dirige sus ojos desorbitados al cielo encapotado, la Nueva Jerusalem quizás, éxtasis que tiene su apoyatura en el distópico bullicio terrenal que es el Fin de Fiesta de las Ideologías. Estas gráficas preñadas de escepticismo pudieran ilustrar el Diccionario del Diablo de Ambrose Bierce, profundizando su espíritu anárquico, rebelde e iconoclasta. Ya se lo había aconsejado Lisette Model en las aulas de The New School: “no disparéis hasta que el sujeto que enfocáis os provoque dolor en la boca del estómago”. Es el imperio de lo visceral y lo poético en oposición sin cuartel al academicismo remilgado y rococó propio de corsarios protestantes, cazadores de brujas y peregrinos amodorrados en pías ensoñaciones. El Portafolios de Diane Arbus encadena imágenes chocantes pero dotadas de una conmovedora belleza, en una letanía dionisíaca que la emparenta con Baudelaire: “Padre adoptivo de aquellos que, en su cólera, / Del paraíso terrestre arrojó Dios un día, / ¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!”.


3.- Sus fotos en alguna medida fueron ese espejo donde pudo conocer(se) y descifrar(se) esa monstruosidad que en algunos vive muy bien guardada y en otros escapa a la superficie como una extraña metáfora que cala los huesos. Carlos Yusti. La monstruosidad física o la marginalidad social son pretextos pertinentes para diluir la falsa frontera entre la normalidad y la psicopatología. Sin necesidad del peyote ni de los cadáveres exquisitos garrapateados por los psiquiatras, nos reconciliamos en la fealdad aparente de nuestro espíritu escindido y confundido. El vouyerismo interno no es más que la experimentación en el asombro del cielo y el infierno terrenales; sin la mediación de los mercaderes del templo que nos azuzan con diluvios e incendios veterotestamentarios. Ello acarrea consecuencias en el campo estético: la fotografía deja de ser la analogía chata de la realidad externa para proponer discursos sorprendentes, inéditos y creativos que ennoblecen el sufrimiento de la humanidad a la vera del progreso positivista y pecuniario. Norman Mailer reivindica la transgresión liberadora que ocupó su obra entera: “Darle una cámara a Diane Arbus es como darle una granada de mano a un bebé”. La alusión a El Niño con Granada... es de perogrullo: La figura central nos reta en una pose trastornada y esquizoide, presidiendo un paisaje bucólico de fondo, estallido embargado por la luz, que contrasta con los paseantes y el árbol que cubre las espaldas del infante abyecto que disuade al espectador granada en mano. En El Bosque de los Elegidos de José Napoleón Oropeza, los niños al quemar a Guy Fawkes subliman el desfenestramiento de un orden de cosas opresivo, decadente, caduco. Este rito desmitificador y purificador es un hipertexto derivado del poema de T.S. Eliot que chisporrotea así: “Somos los hombres huecos / somos los hombres rellenos / nos apoyamos juntos / la cabeza atiborrada de paja. ¡Ay! / nuestras voces secas, cuando / susurramos juntos / son silenciosas y tontas / como la brisa sobre la hierba seca / o pisadas de rata sobre trozos de vidrio / en nuestro sótano vacío...”


4.- Si ver es el atisbo de algo que está más allá de nuestros fantasmas y creencias, y mirar es la concreción de estas creencias en la escena, sucede que estamos mirando cuando creemos ver, y algunas privilegiadas veces podemos ver en lo que miramos. Fernando Yurman. La fotografía de Diane Arbus es equiparable a la cacería de ciervos, pues más allá del rifle y la técnica entraña la asunción de un modo de vida auténtico y –por ende- arriesgado. Simplemente nos hacemos eco de las voces críticas y cálidas de Carlos Yusti y Marisol Pradas, aproximaciones sentidas al discurso estético de Diane que hemos publicado en la página blog del Grupo Li Po: http://grupolipo.blogspot.com/. La artista norteamericana se vinculó con los freakies y los personajes que fotografió sin conceder un ápice a la preceptiva positivista ni funcionalista. Para Yusti era una cazadora de la belleza convulsa: “Diane Arbus comenzó a recorrer las peores calles de Nueva York con su cámara a punto de disparo”. Marisol, en otro intento transparente, sentencia que “Arbus persigue y fotografía sin piedad ni dolo a los habitantes más marginales de Nueva York”. Antón Castro nos lo ratifica: “Con una gelidez de entómologa, no exenta de morbo y de elevada concentración, captó excéntricos y marginados, seres anormales o miserables (ancianos exóticos, empleados de circo, príncipes vagabundos, malabaristas místicos a lo Uri Geller, ciegos o proxenetas) a los que encontraba por las calles y seguía de ciudad en ciudad con una devoción que parece casi una enfermedad”. Sólo que las presas no estarían recluidas en la curaduría claustrofóbica de los zoológicos, museos o manicomios; Diane Arbus propone la construcción participativa de la muestra en el paisaje urbano, en la tela de araña de sus calles, avenidas y pasadizos secretos. Valiéndose de la conversación y el contacto carnal con sus retratados, antecedente que excede las modalidades de Historias de Vida e Investigación-Acción, obtuvo la preciosa calidad dialógica de su oficio fotográfico que aún impacta nuestra mirada atrofiada por los excesos del hiperrealismo estético y mediático.


5.- Lo que un fotógrafo hace, al mostrar un objeto o personaje (desde un punto de vista determinado) es producir un cierto número de connotaciones, de significaciones que quedan ahí, para que el espectador las perciba. Raúl Beceyro. No cuenta entonces la taxonomía esterilizante del prójimo actante y doliente; la ciudad es un museo abierto en el contacto activo de los espectadores y los retratados, confundiéndose los roles en la disonancia y el caos. Leemos rostros que se apiadan de nosotros mismos en la precariedad de la mirada mutua e inevitable. No se sabe quién es el pez y quién el ictiólogo: Identical Twins (1967) es técnicamente el hipotexto de las gemelas ensangrentadas del film The Shinning de Stanley Kubrick, las cuales importunan el paseo en triciclo del niño vidente. Sólo que la maestría de ambos supone la ruptura de las categorías en pro del goce estético.

Wednesday, May 23, 2007

LA ERRANCIA DEL CAMELLO EXTRAVIADO EN EL DOLOR.


LA ERRANCIA DEL CAMELLO EXTRAVIADO EN EL DOLOR.

José Carlos De Nóbrega.

Texto leído con motivo de la presentación del libro 70 poetas venezolanos en solidaridad con Palestina, Iraq y Líbano. Cine Arte Patio Trigal, Universidad de Carabobo.


"Ante los cráneos de los corderos hago mi meditación. Es mucho más agradable que hacerlo sobre el pelado e incomestible cráneo humano". Ramón Gómez de la Serna.


En el film "El ocaso de un pueblo" de Volker Schlöendorff, el periodista Georg Lashen retorna a Alemania, abatido y atribulado por la inmisericorde invasión a El Líbano llevada a cabo por el ejército israelí en 1982. A tal punto, no había escrito el reportaje respectivo; tan sólo manifestó su indignación arrojando macabras fotos de las matanzas en los campamentos palestinos de Sabra y Chatila, como si fuesen cabezas cortadas que ruedan ante las almidonadas y burocráticas narices de los redactores de la revista para la que -hasta ese momento- trabajaba. Uno de ellos farfulló su estupefacción a tan anárquico espasmo: "Georg, ¿acaso te metiste a poeta?" La Poesía es entonces la voz solidaria, el eco que evidencia el dolor de los oprimidos y los olvidados. Si bien se mimetiza en otros discursos -el periodístico, por ejemplo-, el juego en el lenguaje se traduce en voz profética, clamante y contrapuesta a la mezquindad y el oprobio del discurso del poder sublimado en la inconsistencia de las ideologías y sus aparatos propagandísticos. La Poesía triza, descompone y exhibe a la vista de todos sus constructos efectistas, eufemismos obscenos y argumentos falaces.


La opresión, el terror de Estado y el asesinato masivo no poseen límites justificables ni en lo político, ni en lo religioso, ni en lo cultural, ni en lo racial, mucho menos en la confrontación ideológica sazonada con el relativismo cultural. Las tropelías y alcahueterías sanguinarias del ejército israelí en el Medio Oriente no constituyen el aval a la negación sistemática y sostenida del Holocausto (de indudable sesgo ultraderechista), lo cual ha conducido a algunos a desempolvar textos y discursos paradigmáticos de la intolerancia como Los Protocolos de los Sabios de Sión. Están reñidas con el cristianismo auténtico las exhortaciones de pervertidos predicadores contra la resistencia de los pueblos musulmanes a las ocupaciones imperialistas de su suelo, la írrita defenestración de sus gobiernos y el vil saqueo de sus recursos. El Gran Cazador -llamado ayer Theodor Roosevelt o reencarnado hoy en la saga de los Bush- continúa embargando el mundo (literalmente hablando) en la incontinencia de su sed furtiva y predatoria.


Esta muestra de 70 poetas venezolanos en solidaridad con Palestina, Iraq y Líbano representa una inequívoca posición política fundada en el humanismo y el amor al prójimo. Excede, por supuesto, las diferencias políticas y estéticas en la vindicación del rol profético de la Poesía; se trata de un encuentro dialógico en el dolor de los otros, convidados de piedra del discurso mediático, académico y político de los satisfechos (en la atinada categorización de J.K. Galbraith). Prevalece la Poesía del Decir -atacada interesadamente por poetas y académicos formalistas- en las voces comunales y solidarias de Enrique Mujica, Luis Alberto Angulo, Ramón Palomares, Laura Antillano, Juan Calzadilla, entre estos 70 amigos; como se sabe, valga la aclaratoria, la Poesía del Decir no es una escuela poética de moda que sucede inmediatamente al incensario dulzón del New Age. Es un puente que atraviesa la historia de la poesía: la promoción de la justicia es su línea incontrovertible y persistente, pues nos reconocemos en el que sufre y resiste un status quo impío y envilecedor. En nuestras letras, por ejemplo, el tránsito comprende el Quijote andando a contracorriente del Poder Feudal, Capitalista y Universal; las tribulaciones y desventuras de Lazarillo por la vía picaresca; la poesía de la resistencia antifascista de Miguel Hernández y -más acá- los poemas humanos, rebeldes y conversados de César Vallejo, Pablo Neruda, César Moro y Ernesto Cardenal.


Se combate con versos y metáforas a las balas de los ejércitos invasores: Adhely Rivero recuerda a Caupolicán Ovalles bajo un racimo de bombas que cae en Bagdad haciendo prisionera a su luna; Laura Antillano vislumbra (en la ausencia de artificios estilísticos) el peligro inminente de bombas incendiarias disfrazadas de muñecas que escarnecen a la adolescencia inmovilizada en barricadas y refugios antiaéreos; el catire Hernández D'Jesús describe un festín amenizado con una samba triste: "Hoy Alí Baba está acá conmigo / comiendo cochino / y llorando en el río Negro"; Luis Alberto Angulo escribe una endecha desesperada a los hijos de El Líbano y tributa un homenaje póstumo a Yasser Arafat, sal de la tierra palestina. La Poesía, por fortuna, dice las cosas que importan a la humanidad; no guarda silencios cómplices en los pesados armarios de la cultura exquisita que se ocupa de engordar a los Amos del Valle, más que en contristarse con el otro: aquél -como lo canta Luis Enrique Belmonte- que tiene el pájaro de la esperanza tiritando "herido, ciego, remojado".


Valencia del Tigris y el Eufrates, 22 de mayo de 2007.

Saturday, May 19, 2007

SERGIO QUITRAL CONVERSA CON MARISOL PRADAS


Sergio Quitral
Un poeta necesita decirse la verdad.

Marisol Pradas S.. Foto de Jorge Cera.


La poeta y dramaturga, Elizabeth Schön, Premio Nacional de Literatura 1994, murió el miércoles pasado en horas de la noche en Caracas, dejando alrededor de 25 libros, el último de ellos bautizado en el 2006, titulado "Visiones extraordinarias", su obra más mística en la poesía reflexiva, pensante, responsable y sensible que escribió esta dulce mujer, tal como la reflejan sus últimas fotografías.
Justo en horas de la tarde de ese día para esta sección se entrevistó a Sergio Quitral, poeta venezolano de origen chileno, que en un poema suyo sobre la muerte interioriza: Las cayenas nos oyeron llorar/cuando/mi padre había muerto/ y se sintieron tristes/ con su belleza incapaz de distraer/la tragedia/abriéndose/ como la bella palabra es inútil/ante la muerte/flores que sólo en nosotros/se reflejan/en ellas se mece también/el corazón humano/y cerrando el paraguas/queriendo caer y aun temblando/las enterramos junto al cuerpo/y fuimos bajando/quedando por fin/en silencio/dentro del silencio.
Su apellido, Quitral, significa en la lengua indígena araucana, fuego, porque en Chile los componentes étnicos son más marcados que en otras regiones latinoamericanas. Pero según le contó el poeta mapuche Elicura Chihuailaf, en un viaje reciente a su tierra de origen, es el fuego que reúne para escuchar historias, emblema de la unión, de la conversa.
¿Se conoce la obra de poetas venezolanos en Chile y viceversa?
No hay ningún conocimiento, apenas muy vago de los que son poetas como Cadenas o Palomares. Los grandes poetas nuestros no tienen mayor repercusión fuera. Por lo menos en los poetas chilenos no encontré ninguno que conociera a los de aquí. Creo que la difusión de la poesía venezolana no llega a toda Americana Latina y supongo que sucede lo mismo con ellos porque no saben mucho lo que pasa en Argentina y muchos países.
Hay en Chile un fenómeno que no hay en Venezuela con respecto a lo poético. Hay mucha preocupación en relación con el ensayo en torno a lo poético. Como vivimos una época de diáspora, después del año 1973, ocurrió una especie de vacío literario, la memoria que se quiso conservar después se volvió necesaria en tiempos de la democracia. Para preservar el nombre de aquellos que habían desaparecido hay una gran preocupación actualmente, cosa que no sucede en Venezuela.
¿Qué sucede entonces con la poesía nuestra?
Es una poesía olvidada, muy marginal, que tiene unas características que también se dan en otros países de América Latina, la poesía oficial que está amparada por la universidad y la extraoficial que es aquella que no está amparada bajo la sombra de alguna institución.
Llegó a los 16 años a Venezuela... antes no había escrito... ¿cómo comenzó ese fenómeno que da como resultado que se sienta usted venezolano, extranjero en Chile?
El proceso de la escritura me viene a mí justamente del estado de aislamiento. Toda poesía nace de alguna circunstancia un tanto adversa. En mi caso fue un viaje sin retorno. Nosotros fuimos consecuencia indirecta de Pinochet y la dictadura porque después de 1973, del golpe militar toda la estructura política, las persecuciones y el silencio, empezamos a vivir un toque de queda permanente que duró 16 años, nos acostumbramos a una forma de vida monolítica, controlados por los canales de televisión oficiales. Mi madre, que era una empleada pública, decidió que esa forma de vida no era resistible y nos tuvimos que ir. Perdimos esa conexión con el pasado casi inmediatamente, porque significaba un desgarramiento de nuestro pasado inmediato. Pero lo interesante es que ese es un enfoque, si se quiere doloroso, pero no tiene que verse así. Para nosotros, y para mí, fue una evolución. Significó las puertas abiertas a un mundo totalmente interesante.
¿Qué fue lo primero que leyó al llegar a Venezuela?
A Vicente Gerbasi, a un poeta de Canoabo que estaba relativamente cerca de nosotros, que vivíamos en la urbanización El Molino de Tocuyito, con el que compartíamos un paisaje. Fue encontrarse de lleno con una poesía que a mí me fascinaba porque hablaba de un paisaje activo de la selva. Mi encuentro con lo sorprendente que era Venezuela en cuanto a la naturaleza dominadora, por decirlo de alguna manera, estaba en sintonía con aquel poeta que podía referir el paisaje a través de su poesía.
¿De allí viene el tono intimista de su poesía?
Es parte de mi evolución. Hay varios procesos, pero digamos que hubo un desentrañamiento: las lecturas contribuyen a formar el estilo. Uno finalmente se convierte en una mezcla de poetas universales. Tendríamos que entender que el fenómeno poético era un fenómeno de descubrimiento ligado al ser. Está conectado con uno y a la vez con lo universal. El poeta, de alguna manera, requiere echar mano de sus propias experiencias pero poco a poco empieza a encontrar una voz, producto de la experiencia y las influencias. Pero, fundamentalmente, para tener una voz se requiere estar conectado con una voz interior.
¿A través de la distancia ha idealizado Chile?
No hay nada nostálgico en lo que yo hago. No hay nada que mire necesariamente hacia el pasado. En mi enfoque lo que observo es la luz de la totalidad. Por ejemplo, cuando escribo sobre unos obreros que estaban trabajando en una casa, primero me sorprende la imagen, pero si uno considera que la tierra que ellos ciernen es donde van a parar sus huesos algún día, están trabajando con la mezcla de su propia esencia. Ellos algún día también van a ser mezclados, dice el poema.
¿Qué es lo que observa el poeta?
Trasciende la imagen. En otro de mis poemas, Gimnasio, por ejemplo, veo gente que está corriendo y trotando. Pero me doy cuenta a la vez que ellos no van a ninguna parte. Nos rodea la noche de alguna manera y, aunque todos corren y trotan, no les depara ninguna huida por lo que finalmente el poema de manera un poco lapidaria dice al final "pero la muerte viaja sentada en nosotros". El poeta tiene que tener un encuentro constante de lo unitario con la totalidad. Que también lo conecta con uno. Hay una relación extraordinaria entre los eventos más ordinarios de la vida que están conectados con cosas sublimes. Si esa relación que el poeta puede captar se conecta con uno, el poema resulta de un gran aprendizaje también.
Hay una cosa poderosa también en el poema y es la capacidad de transformación. Uno puede y a veces lo siente y esa es la conexión con el ser a la que me refiero. La capacidad del poeta es poder convertir una imagen para transformarla en otra cosa. La cosa sucia del hombre puede ser transformada en una cosa purificadora.
¿Todo poeta es escéptico?
Ahí es cuando uno tiene que tener cuidado. Por ejemplo, una vez estaba en La Guaira y se me venían los pensamiento de la tragedia. Me preguntaba: ¿Por qué pienso en el deslave si nada de lo que está aquí me dice que hay una tragedia? Lo que miraba eran enormes piedras que estaban a la orilla del mar y entonces veía la tranquilidad de las estaturas y la gente transitar por las calles... entonces, ¿por qué mi imaginación me forzaba a una escena trágica? Claro, porque hay una historia. Ahí está lo interesante: ¿Cómo ser honesto ante la situación que se presente? Lo que yo más quiero es ser lo más honesto posible con la imagen y con lo que siento. Desaprender lo que creemos que es de alguna manera.
El poema de La Guaira que se creó allí, se plantea eso: Las calles, de alguna manera, están conscientes y tratan de unir a la gente que esta allí. El mercado grita a través de la gente, aunque vaya en silencio ocupada en sus cosas. Todos sienten un estado de pérdida, pero siguen haciendo. El texto, al final, dice que nada quiere recordar. Las piedras están allí para no recordar y el mar tampoco tiene memoria. Eso de alguna manera me daba una paz interior. Estaba con mi red imaginaria atrayendo una cosa verdadera. La esencia de un poeta es encontrar los sentimientos más auténticos posibles frente a las cosas.
¿Cómo encontrarlos con medios de comunicación que alteran el ser?
No solamente los medios, sino nuestra educación. Estamos en una aparente circunstancia que nos obliga a ser de una determinada manera. Nuestros sentimientos y emociones están continuamente manipulados por situaciones que nos rodean. El trabajo que tiene que hacer el poeta es el de la conciencia. Revisar lo que está sucediendo dentro de uno y tratar de tener los sentimientos más honestos posibles. Uno va descubriendo su propia falsedad en la medida que va exponiendo las cosas y la escritura le permite revisar las cosas también. Un poeta necesita decirse la verdad, necesita estar en lucha constante con la palabra, su integridad y su poder superior.
Lo más importante es el ser. Lo que cada individuo es y pueda remitir sobre sí mismo. De cómo lo afecta a él la realidad. De lo que él piensa de sí mismo. Hacia dónde cree él que se encamina y hasta cuándo va a seguir repitiendo su propio paradigma de la rutina dentro de sí mismo.
¿El ser se puede educar?
No, porque no necesita nada. El lo tiene todo.
Por falta de espacio no podemos reproducir muchas cosas más que dijo este hombre, verdadero poeta, con quien hablar significa sentarse con el mejor amigo. Con sensibilidad decimos que su alma, como la de Elizabeth Schön, camina por el basto espacio de unos cuantos escogidos para ser lo que con alegría son.
Sergio Quitral nació en 1964, en Chile, residenciado en Venezuela desde 1980. Profesor egresado de la Universidad de Carabobo en Ciencias Sociales. Ensayista en temas de arte y poesía, colaborador de "Tuna de Oro" y revista "Poesía" en la UC. Profesor de Arte del Centro Piloto Luis Eduardo Chávez, del Ateneo de Valencia. Libros publicados: "La promesa que nos hace la Noche", 1er. Premio Bienal "Roque Muñoz", editado por Secretaria de Cultura Gobierno de Carabobo, en la colección María Clemencia Camarán (2002). "La balsa de Medusa" Colección Primer Libro Poesía de la Universidad de Carabobo (2002). "Aquel Viento sin Nombre", edición personal Hermana Poesía (2004). "Sobre tigres, hombres y sueños" Premio Conac, Poesía Concurso Nacional de las Artes, edición "Cada día un libro" (2006).

Saturday, May 05, 2007

TRES AFORISMOS MÁS SOBRE ELIAS CANETTI CON SU COMENTO


3.- Desde entonces, es decir, a partir de los diez años, se articula en mí como una especie de dogma: que estoy hecho de mucha gente de la que no soy en absoluto consciente. La escritura de Elias Canetti es producto de la afluencia de lenguas y culturas enclavadas en la diversidad. Si bien nace en Bulgaria (1905), el idioma nacional cede terreno al ladino (habla familiar íntima) y al alemán (lengua literaria); en una entrevista concedida en 1965, asumía en ocasiones la identidad de “un escritor español de expresión alemana. Cuando leo obras de clásicos españoles, como La Celestina o Los sueños de Quevedo, tengo la impresión de hablar desde ellos”. Su biografía comprende un éxodo inquieto con la saudade sefardita empacada en las maletas: De Rustschuk a Manchester, Viena, Zurich, Frankfurt y unas cortas pero significativas estancias en el atribulado Berlín de los años treinta. Londres constituyó el refugio idóneo para escribir Masa y Poder, luego de ser anexada Austria al Reich hitleriano. La letanía onírica, oriunda de la infancia, tiene como motivo central su lengua acechada por la navaja de un hombre sonriente, el cual en el instante crítico pospone la amputación para el día siguiente: Transfiguración ficcional del episodio bíblico del sacrificio abortado de Isaac por vía de la palabra de Dios. Muchos años después, 1998, el poeta Reynaldo Pérez Só escribe en el ladino de la casa, si bien extemporáneo en estos tiempos de globalización, pero que nos conmueve en la construcción sentida del poema: Gran Grande / dame balor para parar luenga / meoyo deskaminado / abacha la mi cabesa / estropajada. Hay, en ambos casos, una asunción responsable en el ejercicio del habla a contracorriente del ruido de la masa que ha cambiado la primogenitura humana por un guiso de slogans consolatorios. El alemán literario de Elias Canetti es fruto del amor maternal en la temprana viudez y se contrapone –en consecuencia- a la muerte: “No consintió que abandonara las demás lenguas, la cultura se hallaba en la literatura de todas las lenguas que conocía, pero la lengua de nuestro amor -¡y qué gran amor!- sería el alemán”. Entonces no nos sorprenden otras preferencias afines: Jorge Luis Borges y Joseph Conrad; en el primer caso del inglés materno a un uso maravilloso de la lengua de Cervantes, mientras que en el segundo conviven la pronunciación infame del idioma de Shakespeare y un impecable ejercicio de la escritura manifiesta en libros como Lord Jim, El Corazón de las Tinieblas y Nostromo.
O estuporado pequeño tem fome.


4.- La situación de la supervivencia es la situación central del poder. En primera instancia, tenemos al perseguidor encabezando a las masas de acoso, todos sedientos del espíritu o mana (una encarnación sobrenatural e impersonal del poder que pasa de un hombre a otro) de los enemigos asesinados en el campo de batalla o en las callejuelas de la judería arrasada en un inmisericorde y estridente pogrom. Las victorias afirman la supervivencia del grupo en la acumulación de ese poder que trasciende al prójimo. Los ejércitos vencedores no han cedido un ápice en la matanza masiva del contrincante; no hay excusa que dispense a los nazis en Europa, ni a los norteamericanos en Asia (Japón, Vietnam o Afganistán), mucho menos a Pol Pot en una Camboya triturada a mansalva; qué decir de las víctimas del Holocausto, de la población civil de Hiroshima y Nagasaki o de los musulmanes masacrados y torturados en la Guerra Secesionista de la extinta Yugoslavia. De todos modos, el poderoso se vale de los enemigos y de las masas aliadas para solazarse en su unicidad, la de haber sobrevivido a todos para que nadie le sobreviviera. He allí la mezquindad del poder, más allá de sus eufemismos ideológicos, deterministas, religiosos o económicos.

5.-No puede ser tarea del escritor dejar a la humanidad en brazos de la muerte. En la visita que Canetti tributa al Melah o barrio judío en Marruecos, hallamos la contraposición de Eros y Tánatos: El bullicio orgiástico de la plaza que lo retrotraía a su origen sefardita (“Veía expresada toda la densidad y calor de la vida que sentía en mí mismo. Cuando me encontraba allí yo era esa plaza. Pienso que siempre vuelvo a esa plaza”) y la esterilidad del cementerio (“Es el desierto de los muertos sobre el que ya nada crece; el último, el desierto póstumo”). En Masa y Poder se resalta sin cortapisas que el poder de los muertos descansa en la envidia respecto a los sobrevivientes. La muerte somete en el terror a los vivos que temen ser llevados por difuntos posesivos y espíritus chocarreros. El acoso de los muertos en pena es combatido por nuestros abuelos a través de la rudeza del habla inmersa en la coprolalia. Los mexicanos hacen picnic sobre los sepulcros el día de los muertos y las calacas se cubren de una piel achocolatada. Las manifestaciones de duelo no son más que la simulación de un sentimiento onanista de satisfacción en el sobreviviente cuando se asoma al ataúd en el que yace el otro. Por supuesto, el poder tiene una morbosa predilección por apoyarse en la muerte del individuo y el colectivo; a tal fin ha diseñado múltiples estrategias y técnicas que emparentan a los inquisidores del Santo Oficio con el discurso seglar de la policía política de cualquier país de Occidente. Las cruzadas obedecen a móviles que exceden el paladinismo de corte religioso y pseudoliterario que pende del cordel. Los accesos místicos de expansión y salvaguarda de relicarios de toda índole, la mayoría de las veces, amparan razones bien afincadas en lo terrenal. La metamorfosis, manifiesta en miles de formas de vida que sostienen a todo escritor, no se aviene con la sintaxis insomne y fatalista de la muerte. Priva entonces un mandamiento que incluye todas las exigencias a los escritores que se precien de serlo en una disposición responsable: No arrojarás a la nada a nadie que se complazca en ella. Sólo buscarás la nada para encontrar el camino que te permita eludirla, y mostrarás ese camino a todo el mundo. Perseverarás en la tristeza, no menos que en la desesperación, para aprender cómo sacar de ahí a otras personas, pero no por desprecio a la felicidad, bien sumo que todas las criaturas merecen, aunque se desfiguren y destrocen unas a otras.

Friday, May 04, 2007

DOS AFORISMOS COMENTADOS SOBRE ELIAS CANETTI


1.-Tres exigencias a los escritores: ser esclavos y vasallos de su tiempo, sintetizar en su obra el espíritu de la era que les ha tocado vivir, y, por último, ser los más implacables jueces y críticos de su época, al punto de ser incluso cabezas de turco. Viene bien la rogativa de Canetti a propósito del quincuagésimo cumpleaños de Hermann Broch en 1936. El escritor no debe ser la dócil mandíbula del chacal Anubis, movida tras los bastidores por el sacerdocio del momento, pretendiente de la notoriedad y la fama efímeras, del aplauso de las galerías. Mucho menos optará al mero eco que se postra complaciente ante la verticalidad de concepciones insepultas, anacrónicas y degradantes respecto al devenir humano. Tanto el culto de lo inmediato –despojado de su interacción con una lectura pertinente de la historia-, como la nostalgia de “tiempos mejores” –reñida con el contexto que nos toca ahora-, sólo conducen a callejones sin salida, coinciden en el estreñimiento del pensamiento. La actitud de responsabilidad histórica va aparejada a su herramienta esencial, el lenguaje, corazón delator de la propia personalidad del autor.
Cuarenta años más tarde, enero de 1976, el escritor búlgaro agrega: “Lo primero y más importante (lo que un escritor debe poseer hoy en día para tener derecho a serlo), es su condición de custodio de las metamorfosis, custodio en un doble sentido. Por un lado habrá de familiarizarse con la herencia literaria de la humanidad, que abunda en metamorfosis (...) Podría emplearse una vida entera en interpretarlas y comprenderlas, y no sería una vida mal empleada”. Y por otra parte, “su auténtica conservación, su resurrección en nuestras vidas, es tarea de escritores”. No en balde Canetti consagró más de treinta años en la confección de Masa y Poder, su obra maestra de exégesis humanista; terco ensayo a la par de la obsesión por el tema demostrada antes por autores dispares como Nicolás Maquiavelo, William Shakespeare y Sigmund Freud. Entonces, la tradición literaria de la humanidad deja de ser la pesadísima biblioteca que carga sobre sí la mentalidad académica y anquilosada del intelectual, el cual cree tener respuesta (consolatoria, la mayoría de las veces) a todo en toda coyuntura. Los autores clásicos son nuestros contemporáneos y ellos han hecho una crítica bastante profunda del poder. La óptica tiene que ser cínica y a la vez compasiva. Uno tiene que estar envuelto en ese discurso del poder para lograr visualizar sus hilos. Porque el poder se presenta manipulando muchos códigos que son aparentemente invisibles. Canetti sugiere que debemos pasar del saber como fetiche a “la voluntad de responsabilizarse por todo cuanto admita una formulación verbal y de expiar incluso sus fallos”. Dicho tránsito comprendería la desestigmatización del oficio del escritor ante la sociedad. Es la literatura como profecía.
El intelectual es un ocioso por vocación. El acto de observar detenidamente al mundo, sacudiendo la rutina social, luce de una incomodidad e impertinencia intolerables. Convidado de piedra en un entorno disfuncional, patético y –por supuesto- paradójicamente gratificante, su obstinada actitud de decir no (a la monocorde andanza del rebaño) le granjea la antipatía de buena parte de su prójimo. Quién los necesita. Se les ha dado significativos espacios en las universidades, academias y medios de comunicación para que se masturben detrás de las celosías o persianas americanas. Se trata entonces de contravenir el artificio abstruso y escurridizo que es el discurso del poder: La labor del escritor es hacerlo obscenamente visible. Hacernos ver que, sin embargo, el Rey continúa desnudo.
2.- Los buenos viajeros son despiadados. “Las voces de Marrakesh” es un libro exquisito que excede el género de los cronistas de viajes: Su impecable escritura nos conecta con los espasmos viscerales del cuerpo abordado y apresado por la implacable contundencia del entorno, más allá del Marruecos exótico recreado en el cine hollywoodense. La confluencia caótica de diversos registros de habla es una preocupación de primer orden en la obra de Elias Canetti. No es necesario comprender la lengua de los aullidos y cánticos monótonos de los ciegos, para reparar en la paradójica condición del lenguaje, tanto en el esplendor expresivo como en su precariedad para asir el mundo: “Trato de relatar algo y apenas enmudezco me doy cuenta que aún no he dicho nada (...) Sueño en un hombre que olvida las lenguas de la Tierra hasta no comprender cuanto se dice en ninguna de ellas”. Lo agreste y áspero de la voz procura alcanzar a Dios, lo indecible, lo eviterno: “Son arabescos acústicos en torno a Dios, pero mucho más expresivos que ópticos”. Al punto que los minaretes son torres tomadas por una voz que clama solitaria su letanía. Sin duda que es una interpretación terrorista del mito metalingüístico de la Torre de Babel. Sin embargo, la legión de voces se enseñorea de la empresa que es la poética del mundo.

Tuesday, May 01, 2007

DANIEL DI MAURO EN KUAI MARE


El sábado 28 de abril, Daniel Di Mauro nos ofreció una refrescante función de títeres en la librería Kuai Mare de Valencia. El pícaro montaje comprendió dos piezas del titiritero y poeta argentino Javier Villafañe (“El tío y la sobrina” y "El Fantasma"), incrustándose en el medio una obra de sesgo más dramático titulada “El Mago del sombrero negro” de Eduardo Di Mauro. Antes de la función, Daniel conversó con el público acerca de la vida y obra de Javier Villafañe apoyándose en la lectura de sus "Poemas Cobradores", un simpático e ingenioso juego poético que escarnece la obtusa cultura de los burócratas y comisarios de oficio. Agradecemos a Daniel inmiscuirnos a Richard, Guillermo y a mí como padres irresponsables del vástago de la sobrina de la primera de las piezas abordada con afecto y delicioso humor por el grupo de Daniel, la dialógica y bien llamada La Pareja. La representación fundamenta su estupenda factura en el juego equívoco de la simulación: El caótico e imprevisible Richard apretado en el uniforme militar, la paternidad poético putativa de Guillermo y la alusión a mi preferencia conradiana a pesar de ni siquiera saber nadar, por ejemplo. "El Mago del sombrero negro" es una metáfora mordaz y contundente del poder totalitario; el demiurgo encubre su sed de enseñorearse sobre todos en la precariedad de la truculencia mágica. Ora texto pícaro, ora poesía dramática en prosa, el montaje titiritero de Daniel constituye una vindicación lírica del texto literario asido al habla maravillosa de la gente que se ama, odia e intercambia los roles del pillo y el cornudo, del oprimido y el opresor.